Historia
¿Dónde han hallado una iglesia vikinga de 1.000 años en las Orcadas?
Alumnos y arqueólogos hallan en Swona, en las Orcadas, los restos de una posible iglesia vikinga que podría tener alrededor de mil años de historia.

Una pequeña isla escocesa sin habitantes humanos desde hace más de medio siglo acaba de devolver una pieza inesperada de su pasado. Un grupo de alumnos de Gordonstoun, acompañado por arqueólogos profesionales, ha localizado en Swona, en las islas Orcadas, los restos de lo que podría ser una iglesia o capilla vikinga construida hace alrededor de 1.000 años.
El hallazgo apareció durante una excavación arqueológica realizada en la isla, situada en el Pentland Firth, al norte de la costa continental de Escocia. Bajo los restos de una construcción posterior surgieron elementos que encajan con otras iglesias nórdicas de los siglos X y XI: muros de piedra seca, una determinada orientación del edificio y, sobre todo, un pequeño escalón que parece conducir hasta la base donde habría estado situado el altar.
La prudencia, aquí, importa. Los investigadores hablan por ahora de una probable capilla altomedieval. Las muestras recogidas durante la excavación tendrán que ser analizadas y, si contienen material adecuado, sometidas a datación por radiocarbono. La arqueología tiene estas manías razonables: las piedras pueden sugerir mucho, pero la fecha no se concede por entusiasmo.
El pequeño escalón que cambió la excavación
La expedición reunió a alumnos y personal de Gordonstoun con especialistas del Orkney Research Centre for Archaeology. El grupo pasó seis días trabajando en Swona, una isla de acceso complicado donde actualmente los habitantes más visibles son un singular rebaño de vacas asilvestradas.
La estructura que llamó la atención no parecía, de entrada, especialmente antigua. Sus paredes habían sufrido modificaciones y añadidos durante generaciones, de manera que buena parte de lo visible podía confundirse con construcciones mucho más recientes. Fue al abrir un sondeo y retirar vegetación y tierra cuando apareció un peldaño situado justo bajo la superficie.
Ese escalón conducía hacia una zona interpretada como el lugar donde habría estado el altar. Al observar el conjunto completo, comenzaron a encajar otras piezas: la planta, la orientación y una técnica constructiva basada en piedras colocadas en seco, sin mortero ni unión de arcilla.
No basta para poner una fecha exacta, pero sí para levantar la ceja de un arqueólogo.
Por qué se cree que puede ser una iglesia vikinga
Los especialistas encuentran semejanzas entre la construcción de Swona y pequeñas iglesias levantadas en el mundo nórdico durante los siglos X y XI. Las Orcadas no son precisamente un escenario extraño para ese tipo de arquitectura: el archipiélago permaneció durante siglos profundamente vinculado a Noruega y al mundo escandinavo.
La investigación arqueológica de las islas ha identificado una extensa red de iglesias y capillas medievales. Diversos trabajos sobre el territorio plantean que pudieron fundarse alrededor de 220 iglesias en las Orcadas entre los siglos X y XII, aunque muchas desaparecieron, fueron reconstruidas o quedaron reducidas a restos difíciles de interpretar.
Ahí está precisamente el interés de Swona. Una capilla temprana, bien fechada y conservada bajo construcciones posteriores, podría aportar información sobre la expansión del cristianismo en las comunidades nórdicas del archipiélago y sobre la organización de asentamientos que hoy parecen minúsculos, pero que hace diez siglos formaban parte de un espacio marítimo muy transitado.
Twinly Kirk, una ruina que estaba en el mapa
El descubrimiento tampoco surgió completamente de la nada. Existía una pista bastante terrenal, casi de novela de aventuras pero sin necesidad de exagerarla: un antiguo mapa mencionaba en Swona unas ruinas conocidas localmente como Twinly Kirk.
“Kirk” es el término escocés utilizado para iglesia. La denominación llevaba tiempo insinuando que aquel montón de piedra podía esconder un edificio religioso, aunque la isla había recibido hasta fechas recientes una atención arqueológica bastante limitada.
De hecho, Twinly Kirk figuraba ya en registros históricos y patrimoniales relacionados con Swona. Lo nuevo no es, por tanto, descubrir que había unas ruinas en ese lugar, sino haber excavado parte de ellas y encontrar rasgos compatibles con una construcción eclesiástica medieval mucho más antigua de lo que sugerían las paredes visibles.
Es una diferencia importante. En arqueología, encontrar una piedra rara vez constituye el acontecimiento; entender qué hacía allí, sí.
Swona, la isla donde quedaron las vacas
Swona se encuentra aproximadamente a 11 kilómetros al norte de John O’Groats, en una zona del mar conocida por sus corrientes difíciles. Llegar hasta allí no es exactamente bajar del autobús con una mochila: los diez alumnos que participaron en la expedición necesitaron unas diez horas de viaje.
La isla lleva deshabitada de forma permanente desde 1974, cuando marcharon sus últimos residentes. Con ellos desapareció la agricultura tradicional, aunque parte del ganado quedó atrás. Aquellas reses, procedentes principalmente de cruces de Aberdeen Angus y Shorthorn, terminaron viviendo sin manejo humano y dieron origen a uno de los pocos rebaños de ganado bovino asilvestrado que sobreviven en Europa.
El paisaje conserva algo de cápsula del tiempo. Casas abandonadas, antiguos campos, muros de piedra, instalaciones agrícolas y vestigios mucho más remotos se mezclan sobre una isla pequeña azotada por el viento y rodeada por un mar que nunca termina de parecer tranquilo.
Durante la expedición, los estudiantes se alojaron precisamente en una vieja vivienda rural desocupada desde hacía cerca de un siglo. No había electricidad y el agua dulce tenía que extraerse de un antiguo pozo. Parte del grupo también trabajó en la restauración de la casa mientras avanzaban las tareas arqueológicas.
Una isla con restos anteriores y posteriores a los vikingos
La posible iglesia no es la única pieza antigua identificada en Swona. Los participantes inspeccionaron también restos que podrían corresponder a un asentamiento prehistórico situado hacia el centro de la isla.
Otro elemento investigado fue una zanja circular que podría haber servido como emplazamiento para una señal o fuego de aviso en época vikinga. Este tipo de puntos elevados permitía comunicar rápidamente la aproximación de barcos o amenazas mediante hogueras visibles desde grandes distancias.
Cerca de la supuesta capilla también existen túmulos de piedra y un muro que dificulta el acceso desde un punto de desembarco. Todavía resulta prematuro unir todos esos elementos en una misma historia, pero el conjunto revela algo evidente: Swona fue cualquier cosa menos un islote vacío durante los siglos anteriores a su abandono moderno.
La datación por radiocarbono tendrá la última palabra
El siguiente movimiento será estudiar las muestras recogidas durante la excavación. Los arqueólogos esperan encontrar material orgánico suficientemente bien conservado como para realizar dataciones por carbono 14, una herramienta capaz de establecer una horquilla cronológica mucho más fiable que la comparación arquitectónica.
Hasta que lleguen esos resultados, llamar al edificio “iglesia vikinga de 1.000 años” describe una hipótesis sólida, no una fecha demostrada. Los investigadores consideran que los restos corresponden probablemente a una capilla de la Alta Edad Media, pero queda por determinar cuándo fue utilizada, durante cuánto tiempo y qué actividad se desarrolló alrededor de ella.
También podría aclararse si la construcción visible corresponde a una única fase o si, como ocurre con frecuencia en edificios religiosos antiguos, el lugar fue reutilizado y modificado durante siglos. Bajo un muro aparentemente humilde pueden convivir varias épocas. Es casi una costumbre del norte de Escocia.
Una pequeña iglesia en el enorme mundo nórdico
Si las dataciones confirman una antigüedad cercana al milenio, Twinly Kirk añadirá una pieza particularmente sugerente al mapa medieval de las Orcadas. No será una catedral monumental ni un tesoro de oro. Apenas piedras, tierra, un peldaño, la probable base de un altar.
Pero precisamente ahí reside su valor histórico.
Las grandes transformaciones históricas no siempre dejan grandes edificios. La llegada y consolidación del cristianismo entre las poblaciones nórdicas también ocurrió en pequeñas comunidades insulares, en lugares donde el mar era carretera, frontera y despensa al mismo tiempo. Una iglesia levantada en Swona significaría que aquel pedazo de tierra situado entre corrientes violentas estaba conectado con una sociedad mucho más amplia.
Durante décadas, la isla pareció pertenecer únicamente al viento, a las ruinas y a sus vacas salvajes. Bajo la hierba, entretanto, seguía guardando otra historia de las Orcadas vikingas.










