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¿Quiénes cantarán con Karol G por el terremoto de Colombia en Bogotá?

Karol G, Maluma, Miguel Bosé y Yatra se unen para ayudar a las víctimas del terremoto de Colombia con un gran concierto solidario en Bogotá.

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entradas de Karol G

Karol G, Maluma, Miguel Bosé, Sebastián Yatra y Silvestre Dangond forman parte del gran concierto solidario que se celebrará el domingo 23 de agosto en Bogotá para ayudar a las familias golpeadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia. El espectáculo se llama Colombia: Voces por la Vida y tendrá como escenario el Vive Claro Distrito Cultural de la capital. La recaudación se destinará a las tareas de reconstrucción en las zonas más castigadas.

Hay un matiz importante: Karol G no actuará físicamente en el recinto, sino que participará mediante una conexión por livestream, vinculada además a su Fundación Con Cora. El resto del cartel reúne a artistas colombianos y extranjeros de estilos muy distintos, desde el vallenato y la salsa hasta el pop, el urbano y la música alternativa. No es precisamente una reunión pequeña: pocas veces tantas agendas, sellos y egos de la industria musical consiguen caminar en la misma dirección. Esta vez, por una razón bastante más seria que una alfombra roja.

El concierto nace como respuesta a una emergencia que ha dejado víctimas mortales, viviendas destruidas y miles de damnificados. Más allá del peso mediático de las estrellas reunidas, el objetivo está muy definido: convertir una noche de música en recursos destinados a quienes necesitan reconstruir casas y recuperar una mínima normalidad después del seísmo.

Karol G, Maluma, Yatra y Miguel Bosé: un cartel enorme

El reclamo internacional está en los nombres más conocidos. Karol G, Maluma, Sebastián Yatra, Miguel Bosé y Silvestre Dangond encabezan una programación que incluye también a Andrés Cepeda, ChocQuibTown, Draco Rosa, Eladio Carrión, Grupo Niche, Manuel Medrano, Nanpa Básico, Pedro Capó, Galy Galiano, Daniel Habif, Juan Duque, Juliana, Laura Pérez, Hamilton, Maisak, Manú y TIMØ. El cartel se ha ido ampliando con otros artistas como Greeicy, Manuel Turizo, Mike Bahía y Luis Alfonso.

La mezcla resulta llamativa. Puede pasar del sonido de Grupo Niche al pop de Yatra, del universo urbano de Maluma a la voz de Bosé o al vallenato de Dangond sin demasiados complejos. No se trata, por tanto, de un concierto construido alrededor de una gira o dirigido a un único público. Aquí el género musical queda en segundo plano: lo sustancial es convertir entradas y donaciones en ayuda para la reconstrucción.

Karol G participará mediante una conexión en directo

La presencia de Karol G merece la aclaración porque su nombre aparece, con toda lógica, entre los grandes protagonistas del evento. La artista colombiana intervendrá a distancia mediante una emisión en directo, en colaboración con la Fundación Con Cora, organización vinculada a proyectos sociales dirigidos especialmente a mujeres y comunidades vulnerables.

Su participación añade una enorme capacidad de difusión internacional. En emergencias de esta dimensión, la influencia de una estrella no consiste únicamente en cantar unos minutos: millones de seguidores pueden convertir una actuación, una publicación o una campaña de donaciones en un altavoz difícilmente comparable con una campaña institucional convencional.

También importa el simbolismo. Karol G y Maluma pertenecen a una generación de artistas colombianos cuyo éxito ha convertido sus nombres en marcas globales. Que parte de esa maquinaria se movilice para una catástrofe nacional permite que el terremoto siga visible fuera de Colombia cuando las primeras imágenes de destrucción empiezan, inevitablemente, a desaparecer de las pantallas.

Cuándo y dónde se celebra Voces por la Vida

Colombia: Voces por la Vida tendrá lugar el 23 de agosto de 2026 en el Vive Claro Distrito Cultural de Bogotá. Los promotores han planteado el espectáculo como una movilización conjunta de artistas, productores, marcas, técnicos, medios y empresas del sector musical, con la intención de reducir los costes de producción y dedicar el esfuerzo económico a los damnificados.

Los artistas y equipos implicados han aportado su trabajo sin cobrar honorarios directos, una fórmula pensada para que la capacidad de recaudación del evento no se diluya entre los costes habituales de un espectáculo de estas dimensiones. Escenario, técnicos, logística, seguridad, producción… montar un concierto multitudinario nunca consiste simplemente en enchufar un micrófono y esperar a que aparezca Maluma.

El público podrá colaborar mediante aportaciones que comienzan en 100.000 pesos colombianos, cantidad que permite acceder al concierto. Se han planteado diferentes zonas y modalidades de entrada, con precios superiores en función de la ubicación y categorías específicas ligadas al patrocinio y la colaboración con el evento.

La organización ha anunciado que el 100 % de la recaudación de la boletería se destinará a entidades aliadas encargadas de apoyar la reconstrucción. Es uno de los elementos centrales del proyecto: el éxito no se medirá únicamente por el lleno del recinto, sino por cuánto de ese dinero termina transformándose en materiales, viviendas y asistencia concreta.

A dónde irá el dinero recaudado

Los aportes serán canalizados a través de Presentes Corporación, con el objetivo específico de colaborar en la recuperación de las comunidades y viviendas afectadas por el terremoto. La prioridad es ayudar a que familias que han perdido sus casas puedan recuperar un techo y empezar una reconstrucción que será, inevitablemente, mucho más lenta que los pocos segundos que bastaron para derribarlo.

El concierto forma parte, además, de una movilización solidaria mucho más amplia. En Bogotá se han habilitado centros de acopio para recibir agua potable, alimentos no perecederos, mantas, productos de higiene y otros bienes básicos, mientras empresas, voluntarios, profesionales y organizaciones civiles han impulsado iniciativas propias.

La solidaridad ocurre sobre los grandes escenarios, sí, pero también en almacenes improvisados, cocinas, hospitales y edificios que necesitan una inspección antes de que una familia pueda volver a dormir dentro. Los focos iluminan mejor; la reconstrucción real ocurre muchas veces lejos de ellos.

El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia

El desastre que está detrás del concierto ocurrió a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto. El epicentro se localizó en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y el movimiento alcanzó una magnitud de 7,4, convirtiéndose en uno de los terremotos más importantes registrados en Colombia durante las últimas décadas.

El temblor se sintió en amplias zonas del país y también fue percibido fuera de Colombia. Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y otras poblaciones sufrieron daños, mientras las réplicas prolongaron durante los días posteriores esa desagradable sensación de que el suelo todavía no había terminado de hablar.

Durante las primeras horas se registraron numerosas réplicas, algo habitual después de un terremoto de gran magnitud. Estos movimientos secundarios pueden continuar durante días, semanas o incluso más tiempo, aunque normalmente su frecuencia e intensidad disminuyen progresivamente.

La dimensión humana explica el carácter extraordinario de la movilización. El balance ha dejado centenares de víctimas mortales, además de heridos, familias desplazadas, viviendas dañadas y comunidades que necesitan alojamiento temporal, suministros básicos y asistencia. A cada número le corresponde una historia doméstica bastante menos abstracta: una habitación que ya no existe, un negocio cerrado, una familia esperando noticias.

La reconstrucción empieza cuando desaparecen las cámaras

El terremoto duró segundos; reparar sus consecuencias llevará mucho más tiempo. Ahí está la parte menos vistosa de cualquier desastre. Tras los rescates y las imágenes de edificios desplomados vienen las inspecciones, las demoliciones, los alquileres provisionales, los colegios dañados, los pequeños comercios que no vuelven a abrir y familias que descubren que una grieta en una pared puede significar décadas de ahorro convertidas en escombros.

Ingenieros civiles participan en revisiones de viviendas, profesionales sanitarios y psicólogos atienden a las personas afectadas y los voluntarios distribuyen comida y suministros en distintas zonas. También se han movilizado empresas y organizaciones colombianas con aportaciones económicas y materiales.

La reconstrucción no será únicamente cemento. Significa recuperar empleos, seguridad, colegios, servicios públicos y estabilidad familiar. Significa también convencer a alguien de que puede volver a dormir bajo un techo después de haber sentido cómo el suelo, algo que uno da por inmutable desde niño, comenzaba a moverse.

Un concierto dentro de una movilización nacional

Voces por la Vida no ha surgido aislado. Tras el terremoto comenzaron a multiplicarse las iniciativas solidarias procedentes de la música y el entretenimiento. Artistas colombianos de proyección internacional han utilizado sus plataformas para amplificar campañas de ayuda, donaciones y mensajes de apoyo a los damnificados.

Es la vieja capacidad de la cultura para hacer algo que las instituciones no siempre consiguen con la misma velocidad: poner millones de ojos sobre un problema. Un escenario no reconstruye por sí mismo una vivienda, claro. Pero puede pagar materiales, sostener organizaciones que trabajan sobre el terreno y evitar que una catástrofe desaparezca del interés público cuando otra noticia ocupe la pantalla.

En Colombia ese riesgo llegará, como llega siempre. Primero el terremoto monopoliza portadas y conversaciones; después las cámaras se marchan mientras continúan las familias desplazadas, las fachadas apuntaladas y los negocios cerrados. La catástrofe deja de ser noticia bastante antes de dejar de ser una catástrofe.

De ahí que el verdadero éxito del concierto no vaya a medirse únicamente en artistas, espectadores o reproducciones de la emisión de Karol G. Importará el dinero convertido en ayuda verificable, las viviendas recuperadas y la capacidad de sostener el apoyo cuando el desastre haya abandonado los titulares.

Del escenario a la reconstrucción

El 23 de agosto Bogotá reunirá sobre un mismo escenario —o conectado a él, en el caso de Karol G— a una representación poco habitual de la música latina. Maluma, Miguel Bosé, Sebastián Yatra, Silvestre Dangond, Grupo Niche y Andrés Cepeda, junto con muchos otros artistas, prestarán su nombre y su trabajo a una emergencia que todavía pesa sobre buena parte del país.

Habrá focos, canciones y una puesta en escena enorme. Pero el dato realmente importante estará lejos del espectáculo: familias sin vivienda, barrios dañados y comunidades reconstruyéndose mientras Colombia intenta superar las consecuencias del terremoto.

Una noche de música pasa rápido. El desafío empieza después. Si Voces por la Vida consigue transformar su enorme capacidad de convocatoria en techos, materiales y reconstrucción, el concierto habrá dejado algo bastante más duradero que un escenario lleno y unas cuantas canciones memorables.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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