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¿Cuándo sale Foreign Tongues, el nuevo de Rolling Stones?

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chico con el disco Foreign Tongues

The Rolling Stones lanzan Foreign Tongues el 10 de julio con 14 canciones, invitados de lujo y una gira todavía sin anuncio oficial.

The Rolling Stones vuelven con Foreign Tongues, un nuevo álbum de estudio que saldrá en todo el mundo el 10 de julio de 2026 y que llega apenas tres años después de Hackney Diamonds, el disco con el que la banda demostró que aún sabía entrar en una habitación, enchufar los amplificadores y dejar a medio planeta mirando como quien oye tronar en verano. El nuevo trabajo tendrá 14 canciones, estará producido de nuevo por Andrew Watt y ya ha dejado dos títulos sobre la mesa: In The Stars, presentado como single principal, y Rough And Twisted, la pieza de apertura que primero circuló de forma casi clandestina bajo el viejo alias de The Cockroaches. La duración total, el listado completo de canciones y los créditos exactos por tema no han sido publicados todavía. Ahí conviene no inventar, aunque el rock siempre haya tenido cierta querencia por el humo de camerino.

La alineación central vuelve a ser la reconocible: Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood, con Steve Jordan como batería principal de esta etapa, Darryl Jones en el entorno habitual del bajo y Matt Clifford como colaborador clave. El disco suma además una aparición especial de Charlie Watts, tomada de una de sus últimas sesiones antes de su muerte en 2021, y colaboraciones de Paul McCartney, Steve Winwood, Robert Smith, de The Cure, y Chad Smith, de Red Hot Chili Peppers. No es poca cosa: es casi una sobremesa imposible de la historia del rock, con vasos distintos, acentos distintos y una misma mesa arañada por las guitarras.

El disco se titula Foreign Tongues y llega el 10 de julio

Foreign Tongues no es un regreso cualquiera porque The Rolling Stones ya no funcionan como una banda que necesite demostrar que existe. Existen demasiado. Están ahí desde 1962, como una grieta preciosa en la pared del pop, y cada nueva entrega se mide con una vara incómoda: la de su propio museo. Este álbum aparece tras Hackney Diamonds, publicado en 2023, que fue su primer disco de material original en 18 años y el primero completo desde la muerte de Watts. Aquel trabajo tenía algo de reparación simbólica, como si el grupo necesitara poner orden en la casa después de una ausencia enorme. Foreign Tongues, por lo que se ha contado hasta ahora, apunta menos a ceremonia y más a impulso: sesiones rápidas, Londres de fondo, canciones cerradas con oficio de vieja cuadrilla y esa manía stone de sonar sucio aunque todo esté perfectamente calculado.

El título, Foreign Tongues, juega con la idea de lenguas extranjeras, idiomas cruzados, voces que llegan de fuera. También con la lengua más famosa de la música popular, ese logotipo rojo que ya no necesita nombre de grupo para vender una camiseta, una entrada o una nostalgia. La campaña previa estiró esa ambigüedad con carteles en varias ciudades donde el título aparecía traducido a distintos idiomas, como si la banda hubiera decidido invadir el mapa sin sacar aún el pasaporte. En tiempos en los que muchos lanzamientos parecen diseñados por una hoja de cálculo con ansiedad, los Stones han preferido una maniobra vieja y nueva a la vez: misterio urbano, pistas, vinilos limitados, páginas escondidas, fragmentos visuales. El truco tiene algo de cómic, algo de espionaje barato y algo de pub de Camden con las luces pegajosas.

Qué canciones se conocen y por qué falta el tracklist completo

De las 14 canciones anunciadas, por ahora solo hay dos títulos plenamente asentados en la comunicación pública del lanzamiento: In The Stars y Rough And Twisted. La primera funciona como single de presentación y ya está disponible en plataformas digitales; la segunda es la apertura del álbum y tuvo una vida previa bastante más traviesa, lanzada en vinilo de etiqueta blanca bajo el nombre de The Cockroaches. Esa maniobra no era un simple capricho de coleccionista. The Rolling Stones ya habían usado ese alias en el pasado para moverse de incógnito, y recuperarlo en 2026 tiene la gracia de las bromas privadas que acaban convertidas en titulares mundiales. Una cucaracha, ya se sabe, sobrevive a todo. Hasta a la industria musical.

La duración total del álbum tampoco ha sido comunicada oficialmente. Y esto importa más de lo que parece. Un disco de 14 cortes puede ser una pieza compacta de cuarenta minutos o una travesía más larga, con doble vinilo, respiraciones, cambios de pulso y algún exceso permitido por la edad, que en los Stones no es un defecto sino un arma arrojadiza. Las preventas europeas y estadounidenses apuntan a ediciones en doble vinilo y a cajas con contenido añadido, pero eso no equivale a conocer el minutaje exacto. De momento, la información sólida es la que hay: 14 temas, dos canciones ya identificadas, formatos físicos variados y un repertorio completo todavía reservado. Mejor decirlo así, limpio. El lector agradecerá más una puerta cerrada que una ventana pintada.

Quién toca en Foreign Tongues y qué peso tiene Charlie Watts

El corazón del disco lo forman Jagger, Richards y Wood, tres nombres que a estas alturas parecen menos una alineación que una institución británica con olor a cuero, té frío y válvulas calientes. A su alrededor aparece el bloque de músicos que sostiene a los Stones actuales: Steve Jordan, que asumió la batería en directo tras la salida forzada y posterior muerte de Charlie Watts; Darryl Jones, bajista asociado a la banda desde los años noventa; y Matt Clifford, colaborador habitual en teclados, arreglos y arquitectura sonora. La continuidad no significa quietud. Significa saber dónde cruje la madera sin que se caiga el escenario.

La aparición de Charlie Watts tiene, inevitablemente, otra temperatura. No se ha presentado como un regreso fantasmagórico ni como un montaje sentimental, sino como una participación especial procedente de una de sus últimas sesiones de grabación antes de fallecer. En Hackney Diamonds ya se escuchaba a Watts de forma póstuma en dos canciones, y ahora vuelve a asomar en un disco que pertenece a otra época de la banda pero sigue orbitando alrededor de su manera de entender el ritmo: seco, elegante, sin una gota de grasa innecesaria. Watts nunca fue un batería de fuegos artificiales; era más bien el reloj caro escondido bajo la manga. Cuando suena, incluso en material recuperado, cambia el aire de la habitación.

Las colaboraciones externas abren otro frente. Paul McCartney vuelve a aparecer en la galaxia stone después de haber participado en Hackney Diamonds, una de esas alianzas que hace décadas habría alimentado titulares sobre Beatles contra Stones y que ahora se recibe con una mezcla de justicia poética y sentido común: los supervivientes no se pelean por el trono, comparan cicatrices. Steve Winwood aporta otra genealogía británica, más soul, más órgano, más carretera de los sesenta. Robert Smith introduce una sombra distinta, una sensibilidad gótica y melódica que, sobre el papel, puede tensar el idioma de los Stones hacia un territorio menos obvio. Chad Smith, por su parte, llega desde una escuela rítmica más musculosa, más californiana, más de sudor frontal. Todavía no se ha detallado quién toca exactamente en cada canción, así que el mapa fino del disco está por dibujarse.

Un mes en Metropolis Studios y Andrew Watt al mando

El álbum se grabó en Metropolis Studios, en el oeste de Londres, durante un periodo descrito por la propia banda como especialmente intenso. Jagger habló de unas semanas de trabajo muy concentradas y de un espacio no demasiado grande, algo que permitía sentir la energía de todos en la sala. Richards subrayó la continuidad con Hackney Diamonds y esa “vibra londinense” que, traducida al castellano sin barniz turístico, significa volver al barro original: Londres no como postal de cabina roja, sino como ruido, humedad, calle estrecha y electricidad. Ronnie Wood añadió que muchas tomas salieron casi a la primera. En los Stones, esa frase siempre suena a amenaza amable: cuando aciertan pronto, es que algo rugía de verdad.

Andrew Watt repite como productor después de Hackney Diamonds, y eso da una pista importante sobre la ambición del proyecto. Watt pertenece a esa generación de productores capaces de trabajar con estrellas de pop contemporáneo y, al mismo tiempo, sentarse frente a leyendas del rock sin convertirlas en piezas de museo. Su trabajo con los Stones consiste, en buena medida, en evitar dos pecados opuestos: rejuvenecerlos a martillazos o embalsamarlos con terciopelo. El punto justo es más difícil. Que suenen actuales sin pedir perdón por ser viejos. Que suenen viejos sin pedir permiso para seguir vivos.

La frase de Richards sobre la continuidad con el disco anterior quizá sea la más reveladora. No parece que Foreign Tongues busque romper con Hackney Diamonds, sino prolongar la inercia creativa que dejó aquel álbum. Después de años sin material original, los Stones encontraron un método: canciones directas, estudio con pulso, colaboradores elegidos con puntería y una producción que no tapa las arrugas. Las arrugas, en este caso, son parte del precio de entrada. Y también del encanto. Hay guitarras que necesitan haber dormido mal para sonar creíbles.

Cuánto cuesta: formatos, preventa y ediciones físicas

El precio depende del país, la tienda, el formato y los gastos de envío, pero ya hay referencias claras en tiendas oficiales y distribuidores europeos. En la tienda oficial estadounidense aparecen, entre otros productos, una edición Store Exclusive 180g White 2LP + Art Print a 50,99 dólares, una cassette amarilla a 19,98 dólares y una caja de vinilo a 109,98 dólares. También figuran formatos físicos del single In The Stars, con CD a 10,98 dólares, vinilo de 7 pulgadas a 14,98 dólares y vinilo amarillo de 10 pulgadas a 22,98 dólares. En la tienda oficial británica, el single aparece con precios de 4,99 libras en CD, 12,99 libras en 7 pulgadas y 14,99 libras en 10 pulgadas.

En Europa continental ya se ven referencias en euros: una edición verde en vinilo de Foreign Tongues aparece listada a 38,99 euros, mientras que una edición amarilla con Blu-ray boxset figura a 82,99 euros en un distribuidor especializado. No conviene trasladar esas cifras como precio único para España, porque las preventas cambian según tienda, stock, impuestos aplicados, envío y posibles ediciones exclusivas. Lo importante para el comprador es distinguir entre el álbum estándar, las variantes de color, las ediciones con material visual y las cajas pensadas para coleccionistas. Con The Rolling Stones, el objeto físico importa casi tanto como la canción: la funda, el gramaje, la foto, el color del vinilo, la tontería preciosa de abrir algo que quizá no hacía falta pero que queda magnífico en la estantería.

La cubierta del álbum es otro dato confirmado y no menor. La obra es un cuadro del artista estadounidense Nathaniel Mary Quinn, conocido por retratos fragmentados y rostros construidos como collages emocionales. La elección encaja con el título y con la campaña previa: caras partidas, lenguas múltiples, identidad deformada, piezas que solo cobran sentido cuando se miran desde cierta distancia. No es la lengua roja de siempre colocada sin más sobre un fondo bonito. Es otra cosa: una máscara, un espejo roto, una caricatura seria. Bastante Rolling Stones, en realidad.

¿Habrá gira de los Rolling Stones por Foreign Tongues?

La gran pregunta del público es la más delicada: no hay gira oficial anunciada para presentar Foreign Tongues. La banda mantiene actividad promocional, incluidos actos de presentación vinculados al lanzamiento, pero no existe por ahora un calendario confirmado de conciertos asociado al álbum. Algunas plataformas de seguimiento de directos muestran a The Rolling Stones sin fechas programadas en 2026, y la propia conversación previa alrededor de una posible gira europea o británica se ha movido entre rumores, planes descartados y prudencia. A estas alturas, cualquier cartel con ciudades, estadios y precios que no venga de canales oficiales debe mirarse como se mira una entrada mojada en la puerta de un estadio: con deseo, sí, pero también con el ceño levantado.

Esto no significa que sea imposible ver a los Stones en directo durante esta etapa. Significa que, a fecha de publicación, no hay fechas cerradas que permitan hablar de una gira de Foreign Tongues. El grupo ya no funciona con los automatismos de una banda que saca disco, anuncia tour mundial, cruza continentes durante año y medio y repite el ciclo como si sus integrantes no llevaran seis décadas quemando suelas. La edad no es un detalle administrativo cuando hablamos de Jagger y Richards. Tampoco una condena. Es simplemente el marco real. Pueden aparecer conciertos sueltos, residencias, festivales, una gira corta o nada. En los Stones, lo sensato es esperar el anuncio oficial antes de reservar vuelos, hoteles o una excusa laboral poco convincente.

The Cockroaches, carteles y una campaña con olor a calle

La campaña de Foreign Tongues ha sido una pequeña lección de marketing rockero sin parecer una clase de marketing, que sería la peor forma posible de vender rock. Primero surgieron carteles en Londres bajo el nombre de The Cockroaches, con códigos QR que llevaban a una web misteriosa. Después apareció Rough And Twisted como vinilo limitado, sin el nombre visible de The Rolling Stones, circulando entre tiendas independientes y coleccionistas con ese cosquilleo absurdo —pero delicioso— de quien cree haber cazado una pista antes que los demás. Más tarde llegaron los carteles con el título traducido a diferentes lenguas y la web oficial convertida en una especie de sistema de vigilancia de estudio. Todo muy siglo XXI, pero con el alma de una pintada en un baño de bar.

Hay algo muy de los Stones en esa forma de anunciarse. No necesitan explicar demasiado porque su mitología ya hace parte del trabajo. Un alias antiguo, una lengua roja, una guitarra con mala leche y medio mundo empieza a ordenar indicios. Lo curioso es que esa estrategia funciona mejor ahora que en los años de la abundancia promocional clásica. En un ecosistema saturado de anuncios, vídeos, filtraciones calculadas y campañas con sonrisa de dentífrico, los Stones han apostado por el juego sucio elegante: que la gente sospeche, conecte puntos, discuta, busque. La vieja banda de blues británico convertida en acertijo transnacional. No está mal para unos señores que empezaron cuando el pop todavía llevaba zapatos estrechos.

Por qué este álbum importa más de lo que parece

Foreign Tongues importa porque confirma que The Rolling Stones no han convertido Hackney Diamonds en una despedida cómoda. Había una tentación evidente: publicar aquel disco, recoger aplausos, dejar una última foto digna y vivir de reediciones, documentales y camisetas carísimas. Han elegido otra cosa. Otro álbum. Otra tanda de canciones. Otra entrada al estudio con Andrew Watt. Otra conversación con el presente, aunque el presente sea un animal nervioso que ya no sabe si escuchar discos enteros o solo fragmentos de quince segundos. Ese gesto, por sí solo, ya dice mucho.

También importa por el lugar que ocupa Charlie Watts. Cada nueva canción de los Stones después de su muerte se escucha con una ausencia en medio, como una silla que nadie retira de la mesa. Steve Jordan ha dado músculo y continuidad al grupo, pero Watts sigue siendo una especie de ley física dentro de la banda. Que haya una aparición suya en este disco no debe leerse como un reclamo fúnebre, sino como una persistencia. El rock, cuando no se pone solemne, sabe hacer eso: dejar que los muertos sigan marcando el compás sin convertirlos en estatua.

Y luego está la cuestión más simple, casi infantil: Jagger, Richards y Wood siguen haciendo canciones nuevas. No una gira de aniversario, no una caja de descartes, no una restauración de viejos conciertos, sino canciones nuevas. Puede que el disco sea magnífico, irregular, sorprendente o apenas correcto; eso se sabrá al escucharlo entero. Lo que ya sabemos es que la maquinaria se ha movido otra vez. Y cuando la maquinaria de los Stones se mueve, aunque chirríe, aunque eche humo, aunque parezca un tren demasiado viejo para esta estación, todo el andén mira.

Una lengua extranjera que todavía se entiende

Foreign Tongues llega con lo esencial confirmado y con varias piezas aún escondidas: título, fecha, 14 canciones, dos adelantos, productor, estudio, colaboradores, formatos físicos y precios orientativos en tiendas oficiales y europeas. Falta el tracklist completo, falta la duración, faltan los créditos canción por canción y falta saber si habrá conciertos. Pero la noticia ya tiene cuerpo. The Rolling Stones no están anunciando una reliquia, sino un nuevo capítulo de una banda que aprendió hace mucho a vivir entre la gloria, la parodia y la supervivencia. A veces parecen inmortales; otras, sencillamente testarudos. Quizá sea lo mismo.

Lo más interesante de Foreign Tongues no está solo en las colaboraciones de lujo ni en el guiño coleccionista de The Cockroaches, sino en esa mezcla de descaro y disciplina que los Stones aún conservan. Graban deprisa, publican con misterio, invitan a viejos aliados y a voces inesperadas, se permiten una portada de arte contemporáneo y dejan que el mundo pregunte cuánto cuesta, cuándo sale, quién toca y si habrá gira. Contestan lo justo. Lo demás queda sonando en la sala, como un amplificador encendido después del ensayo. Esa electricidad, por ahora, basta.

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