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¿La final del Mundial 2030 será en Casablanca? Lo que ha dicho Lekjaa

Fouzi Lekjaa asegura que Casablanca tendrá la final del Mundial 2030, pero la FIFA aún no ha oficializado qué estadio albergará el partido decisivo.

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Fouzi Lekjaa

Foto: Amsttu / Wikimedia Commons — Trabajo propio, CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Lekjaa asegura que la final del Mundial 2030 se jugará en Casablanca
  • La FIFA todavía no ha anunciado oficialmente el estadio de la final
  • Bernabéu, Camp Nou y Hassan II siguen en el escenario planteado

No, la final del Mundial 2030 todavía no está oficialmente adjudicada a Casablanca. Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, ha afirmado este jueves que el partido decisivo se disputará en el nuevo estadio Hassan II, pero la última palabra corresponde a la FIFA y, por el momento, el organismo internacional no ha anunciado públicamente qué recinto albergará la final.

Eso no convierte las palabras de Lekjaa en una simple ocurrencia. Marruecos lleva tiempo trabajando para llevar el gran partido a Casablanca y su gigantesco estadio Hassan II figura oficialmente entre los escenarios propuestos para albergar tanto el encuentro inaugural como la final. Lo que ha cambiado este jueves es el tono: el dirigente marroquí ya no habla de deseo o candidatura, sino que presenta Casablanca prácticamente como un hecho consumado. Y ahí empieza el pulso con España.

Lekjaa da por hecha la final del Mundial 2030 en Casablanca

Fouzi Lekjaa realizó la afirmación durante un acto del Partido Autenticidad y Modernidad en Rabat. El dirigente, que además de presidir la federación marroquí ocupa responsabilidades políticas en su país, aseguró que la final de la Copa del Mundo de 2030 se jugará en el Gran Estadio Hassan II, el monumental recinto que Marruecos está construyendo en Benslimane, dentro de la región de Casablanca-Settat.

La contundencia importa. Hasta hace relativamente poco, el propio Lekjaa había insistido en que no existía ninguna decisión oficial sobre el escenario de la final y que la elección debía resolverse conjuntamente entre los países organizadores y la FIFA. Marruecos nunca escondió su intención de quedarse con el partido más importante del torneo, pero había mantenido públicamente esa cautela institucional.

Ahora el discurso cambia. Y mucho.

Una cosa, sin embargo, sigue exactamente igual: la FIFA no ha confirmado la elección de Casablanca. Una declaración del presidente de una de las federaciones organizadoras tiene un enorme peso político, claro, pero no equivale a una designación formal del organismo que gobierna el Mundial. Una final no cambia de estadio por decreto verbal, por muy solemne que sea el escenario.

El estadio Hassan II es la gran baza de Marruecos

Casablanca no presenta precisamente una candidatura modesta. El Hassan II está concebido como uno de los mayores estadios de fútbol del planeta, con 115.000 localidades de capacidad bruta y unas 108.800 plazas netas previstas para el Mundial. El recinto se levanta en Benslimane y continúa actualmente en construcción. La planificación oficial marroquí ha situado su terminación antes de 2030.

El tamaño es una declaración de intenciones por sí solo. Si cumple las previsiones, superará ampliamente los aforos de buena parte de los grandes templos europeos y ofrecerá a la FIFA algo especialmente apetecible para una final: decenas de miles de entradas adicionales, más zonas de hospitalidad y una puesta en escena gigantesca.

No está exactamente en el centro de Casablanca

Conviene hacer una precisión porque se repetirá mucho eso de “la final de Casablanca”. El estadio se encuentra realmente en Benslimane, dentro de la órbita metropolitana de Casablanca y conectado con la gran ciudad marroquí.

El país está acompañando el proyecto con nuevas infraestructuras de transporte. Entre las actuaciones previstas figura una conexión ferroviaria metropolitana que enlazará el estadio con Casablanca y con el aeropuerto internacional Mohammed V. No basta con levantar 115.000 asientos en mitad del paisaje: después hay que conseguir que 115.000 personas entren, salgan y regresen a sus hoteles sin convertir cada partido en una expedición.

Un estadio diseñado pensando en 2030

El proyecto no aparece por casualidad en la pelea por la final. En el expediente de la candidatura conjunta, el Hassan II fue presentado expresamente como posible sede del partido inaugural y de la final, exactamente el escaparate que Marruecos desea desde que entró en la organización del torneo.

Su arquitectura, inspirada en las grandes tiendas tradicionales marroquíes, también busca producir esa imagen inmediatamente reconocible que tanto gusta a los grandes eventos deportivos. No sería solo un estadio enorme; pretende convertirse en el símbolo visual del Mundial 2030 en Marruecos.

Bernabéu y Camp Nou siguen dentro de la carrera

España no ha renunciado ni mucho menos. El dosier de la candidatura conjunta presentó tres estadios capaces de albergar la final: el Santiago Bernabéu de Madrid, el Camp Nou de Barcelona y el Hassan II de Casablanca.

Ese detalle desmonta la interpretación de que la declaración de Lekjaa equivalga automáticamente a una decisión cerrada. El planteamiento entregado a la FIFA dejó abiertas las tres alternativas y el organismo internacional conserva la capacidad de decidir cómo distribuye los encuentros de mayor rango.

En junio, el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, situó precisamente entre los grandes objetivos españoles conseguir que la final del Mundial 2030 se dispute en España. La federación española considera que su experiencia organizativa, sus infraestructuras y el peso del país dentro de la candidatura conjunta justifican albergar el encuentro decisivo.

Y hay bastante en juego. No solo prestigio. Una final mundialista arrastra visitantes, patrocinadores, dirigentes, televisión internacional, zonas VIP y una exposición mundial difícil de igualar por cualquier otro acontecimiento deportivo. Durante unas horas, la ciudad elegida se convierte prácticamente en la capital futbolística del planeta.

España tendrá más sedes, pero eso no garantiza la final

La candidatura conjunta distribuyó sus 20 estadios entre los tres principales anfitriones europeos y africanos: España presentó 11 sedes, Marruecos seis y Portugal tres. España parte así con el mayor número de recintos y previsiblemente concentrará una parte muy relevante del campeonato.

Pero las matemáticas no reparten automáticamente los partidos de gala. La FIFA puede equilibrar intereses deportivos, comerciales, territoriales y logísticos. Marruecos sabe perfectamente que disponer del estadio con mayor aforo le proporciona una baza formidable frente al Bernabéu y el Camp Nou.

Ese es probablemente el verdadero significado de la ofensiva marroquí. El Hassan II se ha convertido en algo más que una obra deportiva: es la pieza central de la candidatura de Casablanca a la final.

España, mientras tanto, cuenta con estadios consolidados, ciudades acostumbradas a gestionar eventos internacionales y una industria futbolística de enorme dimensión. Casablanca contrapone novedad, aforo y un recinto construido casi a medida del Mundial. Dos modelos bastante distintos para el mismo partido.

La FIFA todavía tiene la palabra definitiva

Hay otro precedente muy reciente que obliga a la prudencia. En agosto circularon mensajes asegurando que España había cedido la final del Mundial 2030 a Marruecos. La información fue desmentida y la propia FIFA confirmó entonces que la decisión no estaba tomada.

Por eso la frase pronunciada ahora por Lekjaa es noticia, pero debe leerse exactamente como lo que es: una afirmación extraordinariamente contundente del máximo responsable del fútbol marroquí, no todavía la adjudicación oficial del partido.

El Mundial de 2030 tendrá además una estructura excepcional. España, Portugal y Marruecos serán los anfitriones principales, mientras Uruguay, Argentina y Paraguay acogerán sendos partidos conmemorativos del centenario de la primera Copa del Mundo, disputada en Uruguay en 1930.

El torneo cruzará continentes, culturas y husos horarios. En semejante arquitectura política, repartir los grandes partidos no será precisamente colocar fichas sobre un tablero sin consecuencias.

Casablanca golpea primero, FIFA conserva la última palabra

Marruecos acaba de subir varios grados la temperatura de una pelea que llevaba tiempo cocinándose. Fouzi Lekjaa asegura que la final será en Casablanca y el estadio Hassan II reúne argumentos muy serios para conseguirla: un aforo previsto de 115.000 espectadores, una infraestructura concebida expresamente para 2030 y una apuesta estatal enorme alrededor del proyecto.

Pero, a 10 de septiembre de 2026, afirmar que la final del Mundial 2030 está oficialmente concedida a Casablanca sería ir un paso más allá de los hechos conocidos. La FIFA todavía no ha anunciado esa adjudicación y España continúa defendiendo su candidatura, con el Bernabéu y el Camp Nou dentro del escenario planteado originalmente.

Así que Marruecos dice que sí. Oficialmente, todavía no. Y entre esas dos frases cabe una batalla considerable por el partido más visto del fútbol mundial.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.