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¿Qué Bolsonaro buscan el poder en las elecciones de Brasil de 2026?

El apellido Bolsonaro vuelve a dominar la campaña brasileña: ocho familiares concurren a distintos cargos pese a la ausencia electoral de Jair.

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Policia Federal de Brasil ha detenido a Bolsonaro

Jair Bolsonaro no estará en las papeletas de las elecciones brasileñas del 4 de octubre, pero su apellido aparecerá una y otra vez. Ocho miembros de su familia compiten por cargos que van desde la Presidencia de Brasil hasta el Senado, la Cámara de Diputados y la Asamblea Legislativa de São Paulo. El expresidente, inhabilitado electoralmente y condenado a 27 años y tres meses de prisión por la trama golpista posterior a las elecciones de 2022, permanece fuera de la carrera. Su proyecto político, no.

El movimiento más importante es el de Flávio Bolsonaro, su hijo mayor y candidato presidencial del Partido Liberal (PL). Pero alrededor de él se despliega una operación familiar bastante más amplia: Michelle Bolsonaro y Carlos Bolsonaro buscan escaños en el Senado; Jair Renan, Rogéria y Renato aspiran a entrar en la Cámara de Diputados; Marcelo y Valéria Bolsonaro se presentan a la Asamblea Legislativa paulista. Nunca el bolsonarismo había llegado a unas elecciones generales con tantos parientes en campaña.

Un Bolsonaro fuera de las urnas y ocho dentro de ellas

La paradoja resume bien la situación política brasileña. Jair Bolsonaro atraviesa probablemente el momento personal y judicial más delicado de su trayectoria, mientras el bolsonarismo electoral intenta demostrar que puede sobrevivir sin que su fundador aparezca como candidato.

El expresidente fue declarado inelegible durante ocho años, contados desde las elecciones de 2022, por el Tribunal Superior Electoral. A esa sanción se añadió después una condena del Supremo Tribunal Federal a 27 años y tres meses de prisión por delitos relacionados con el intento de impedir la continuidad democrática después de la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en 2022. En 2026 cumple la pena bajo prisión domiciliaria por motivos humanitarios.

Así que Bolsonaro no puede hacer aquello que hizo durante décadas: presentarse él mismo. La solución encontrada por su espacio político resulta bastante brasileña y, al mismo tiempo, bastante universal: cuando el patriarca deja libre la silla, la familia ocupa la mesa.

Son tres candidatos más que en las elecciones de 2022 y todos concurren bajo las siglas del Partido Liberal. La extensión geográfica también llama la atención. El apellido, históricamente ligado a Río de Janeiro, aparece ahora en candidaturas de Brasilia, Santa Catarina y São Paulo.

No se trata simplemente de mantener una presencia parlamentaria. Está en juego algo más ambicioso: convertir una corriente política construida alrededor de Jair Bolsonaro en una estructura capaz de continuar cuando él ya no puede encabezar personalmente una candidatura. La cuestión es, en esencia, si el apellido Bolsonaro puede funcionar como una organización política por sí mismo.

Flávio Bolsonaro intenta heredar la Presidencia

La pieza central del tablero es Flávio Bolsonaro. Senador, primogénito del expresidente y conocido durante años dentro de la familia como el «01», ha asumido el papel que hasta hace relativamente poco parecía reservado exclusivamente a su padre: disputar el Palacio de Planalto.

Su candidatura enfrenta directamente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca otro mandato. Y la competición no es decorativa. Las encuestas publicadas durante la segunda mitad de agosto muestran una carrera muy estrecha, especialmente ante un eventual segundo turno.

Un sondeo de PoderData divulgado el 27 de agosto situaba a Lula en el 38 % y a Flávio Bolsonaro en el 35 % en primera vuelta, una diferencia situada dentro del margen de error. En una eventual segunda vuelta, el resultado era todavía más apretado: 45 % para Lula y 44 % para Flávio. Otra encuesta, de Nexus, colocaba pocos días antes al presidente en el 46 % y a Bolsonaro en el 45 % en un cara a cara.

Dicho de otra forma: el hijo no ha heredado únicamente el apellido.

Un heredero que intenta modular el tono

Flávio intenta, eso sí, envolverlo de otra manera. Durante el arranque de la campaña ha buscado proyectar una imagen menos estridente que la de Jair Bolsonaro, presentándose como un conservador más moderado, preparado para gobernar y respetuoso con las reglas electorales. Incluso se ha comprometido públicamente a aceptar el resultado de las urnas.

No es una declaración menor después de lo ocurrido tras las elecciones de 2022.

Su campaña también está tratando de reducir una de sus principales debilidades electorales: el voto femenino. En sus primeros espacios de propaganda televisiva ha concedido protagonismo a su esposa, Fernanda, y a su madre, Rogéria, en un intento de alejarse de la imagen más agresiva asociada durante años al bolsonarismo.

La operación consiste, en buena medida, en conservar la enorme fidelidad electoral del padre pero limando las aristas que producen rechazo fuera de su núcleo duro. Fácil de formular. Bastante más difícil cuando el apellido que abre puertas es exactamente el mismo que obliga a dar explicaciones.

Michelle y Carlos Bolsonaro llevan la batalla al Senado

El segundo gran frente familiar está en el Senado brasileño, que renovará dos tercios de sus 81 escaños en estas elecciones.

Michelle Bolsonaro afronta su primera candidatura a un cargo electivo y lo hace precisamente en una de las competiciones más relevantes: el Senado por el Distrito Federal, donde se encuentra Brasilia. La exprimera dama lleva años construyendo un perfil político propio, especialmente entre mujeres conservadoras y votantes evangélicos, y se ha convertido en una de las figuras con mayor capacidad de movilización dentro de la derecha brasileña.

Su relación con Flávio Bolsonaro no siempre ha sido precisamente una fotografía navideña.

Las disputas internas entre ambos llegaron a cuestionar durante algunos momentos su candidatura y terminaron con Michelle fuera de la presidencia del PL Mulher, la organización femenina del partido. Pese a esas tensiones, finalmente registró su candidatura y continúa formando parte del dispositivo electoral bolsonarista.

El detalle familiar llega incluso a la suplencia. Michelle eligió como suplente a su hermano Diego Torres. En Brasil, los suplentes de senador pueden llegar a ocupar el escaño si el titular abandona el cargo, por lo que no se trata de una posición meramente ornamental.

Carlos Bolsonaro, otro de los hijos del expresidente, también pretende llegar al Senado, aunque ha trasladado su carrera electoral desde Río de Janeiro hasta Santa Catarina, uno de los territorios donde el bolsonarismo obtiene tradicionalmente sus mejores resultados.

Concejal durante siete mandatos en Río, Carlos ha sido durante años una figura esencial en la comunicación digital de su padre. Ahora intenta transformar esa influencia en un escaño nacional, aunque su desembarco en Santa Catarina también ha provocado resistencias y fricciones dentro de la propia derecha local.

Jair Renan, Rogéria y Renato buscan sitio en la Cámara

La Cámara de Diputados constituye el tercer frente del despliegue familiar.

Jair Renan Bolsonaro, el hijo varón más joven del expresidente, intenta dar el salto desde la política municipal hasta Brasilia. Desde 2024 es concejal en Balneário Camboriú, en Santa Catarina, y en estas elecciones se presenta como candidato a diputado federal por ese mismo estado.

Su campaña reproduce buena parte de los códigos que hicieron reconocible al movimiento de su padre: religión, patria, familia, libertad y un discurso conservador sin demasiados matices. Apenas estrenada su carrera política, el apellido le permite partir con un nivel de notoriedad que normalmente exige años de carteles, mítines y apretones de manos.

También busca un escaño federal Rogéria Bolsonaro, primera esposa de Jair Bolsonaro y madre de Flávio, Carlos y Eduardo. Se presenta por Río de Janeiro, el territorio donde comenzó la trayectoria política de la familia.

El tercer candidato a la Cámara es Renato Bolsonaro, hermano del expresidente, que concurre por São Paulo. Su entrada completa una expansión generacional llamativa: hijos, esposa, exesposa y hermano participan simultáneamente en las mismas elecciones.

Eduardo Bolsonaro, uno de los rostros más conocidos del clan durante los últimos años, no forma parte de esa lista de ocho candidatos. Su antiguo escaño en la Cámara fue anulado después de trasladarse a Estados Unidos, desde donde denunció una supuesta persecución judicial y promovió medidas contra autoridades brasileñas.

Más abajo en la estructura institucional aparecen Marcelo Bolsonaro y Valéria Bolsonaro, familiares del expresidente que aspiran a ser diputados estatales en São Paulo.

El resultado es casi un mapa genealógico convertido en papeleta.

De familia política a marca electoral

Brasil conoce bien las familias políticas. Los Sarney, los Neves, los Barbalho y numerosos clanes regionales llevan décadas demostrando que los apellidos pesan en las urnas. El fenómeno Bolsonaro tiene, sin embargo, una característica peculiar: su crecimiento ha sido extraordinariamente rápido y está estrechamente ligado a la transformación del apellido en una marca política nacional.

Jair Bolsonaro comenzó como concejal de Río de Janeiro en 1988. Después pasó casi tres décadas como diputado federal antes de alcanzar la Presidencia en 2018. Durante aquel recorrido, sus hijos fueron entrando gradualmente en política.

Flávio empezó en la Asamblea Legislativa de Río; Carlos se instaló en el Ayuntamiento carioca; Eduardo llegó a la Cámara de Diputados. El ascenso nacional de Jair multiplicó después el valor electoral del nombre Bolsonaro. Lo que había comenzado como una familia de políticos de Río acabó convertido en una corriente ideológica con presencia en todo Brasil.

Sus pilares continúan siendo reconocibles: posiciones conservadoras en cuestiones sociales, defensa de políticas más duras contra la delincuencia, reducción del peso del Estado, proximidad política con Estados Unidos y una fuerte apelación a votantes evangélicos.

Pero las elecciones de 2026 plantean una cuestión diferente. El bolsonarismo debe demostrar hasta qué punto ese electorado permanece vinculado a Jair Bolsonaro como persona y hasta qué punto está dispuesto a transferir su apoyo a sus familiares.

Ahí reside el experimento político.

El apellido abre la puerta, garantiza atención mediática y proporciona una base electoral formidable. También arrastra el equipaje completo: investigaciones, disputas judiciales, conflictos internos y una polarización que sigue dividiendo al país casi cuatro años después de las elecciones de 2022.

El apellido también carga con sus propios problemas

Flávio fue investigado por el llamado caso de las rachadinhas, una práctica por la que empleados de gabinetes políticos supuestamente devuelven parte de sus salarios; parte de las pruebas contra él fueron posteriormente anuladas por la Justicia. Carlos también ha estado bajo investigación por presunto desvío de recursos públicos.

Jair Bolsonaro, mientras tanto, permanece condenado. La sombra judicial que rodea al fundador del movimiento no desaparece porque cambie el nombre de pila escrito delante del apellido.

Brasil votará entre la continuidad de Lula y la herencia Bolsonaro

Más de 155 millones de brasileños están llamados a las urnas el 4 de octubre. Elegirán presidente, gobernadores, 54 senadores, 513 diputados federales y representantes de las asambleas estatales y del Distrito Federal. Si ningún candidato presidencial supera la mitad de los votos válidos, la segunda vuelta se celebrará el 25 de octubre.

En esa votación se decidirá mucho más que el próximo inquilino del Palacio de Planalto.

Lula intenta conseguir un cuarto mandato presidencial no consecutivo mientras el principal movimiento de oposición prueba por primera vez una sucesión familiar a gran escala. Jair Bolsonaro estará físicamente fuera de la campaña electoral directa, pero su apellido estará en prácticamente todos los niveles importantes de la papeleta.

Flávio busca la Presidencia. Michelle y Carlos, el Senado. Jair Renan, Rogéria y Renato quieren llegar a la Cámara de Diputados. Marcelo y Valéria aspiran al Legislativo paulista.

Ocho candidatos de una misma familia para comprobar si el bolsonarismo puede pasar de liderazgo personal a dinastía política.

Las urnas brasileñas decidirán si el apellido continúa funcionando como una contraseña electoral o empieza a perder fuerza sin Jair Bolsonaro como protagonista. De momento, ocurre exactamente lo contrario de una retirada: Bolsonaro no puede presentarse, pero los Bolsonaro están por todas partes.

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Director editorial de Don Porqué y analista de iGaming con más de 15 años cubriendo el sector del juego online en España. Especializado en regulación, bonos y seguridad de los casinos online.

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