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¿Cómo pasó España a cuartos del Mundial de baloncesto ante Japón?
España firma un 59-79 ante Japón, se queda con el primer puesto del grupo y entra directa en cuartos del Mundial gracias también a Alemania.

Foto: Zafer — trabajo propio, CC BY 4.0 — vía Wikimedia Commons.
Resumen
- España gana 59-79 a Japón y pasa directa a cuartos como primera
- Iyana Martín lidera con 20 puntos y Awa Fam aporta otros 16
- El triunfo de Alemania ante Mali entrega a España el liderato del grupo
España está en los cuartos de final del Mundial femenino de baloncesto 2026 y lo hace por la puerta grande, como primera del Grupo A. La selección derrotó a Japón por 59-79 en Berlín y recibió después la ayuda que necesitaba de Alemania, vencedora ante Mali. Una combinación que parecía bastante más lejana apenas dos días antes, cuando el equipo de Miguel Méndez había tropezado contra las malienses y el grupo se había convertido en una pequeña trituradora de calculadoras.
El premio no es menor. España evita la eliminatoria previa a cuartos, gana dos jornadas para recuperar piernas y jugará directamente el jueves 10 de septiembre. En un Mundial comprimido, con partidos que se suceden casi sin tiempo para mirar atrás, descansar también cuenta en el marcador.
Y hubo algo más que aritmética. Ante Japón apareció una selección reconocible: defensa agresiva, velocidad cuando hubo pista y capacidad para resistir cuando las japonesas llevaron el partido a ese terreno incómodo, nervioso, donde cada pérdida parece pesar dos kilos. Iyana Martín volvió a liderar con 20 puntos, mientras Awa Fam añadió 16 en otro partido que confirma cuánto talento joven ha entrado de golpe en el equipo.
Del 83-53 ante Alemania al golpe inesperado de Mali
El recorrido español durante la fase de grupos ha sido cualquier cosa menos recto. Comenzó con una exhibición ante la anfitriona: 83-53 frente a Alemania, treinta puntos de diferencia y la sensación de que España había aterrizado en Berlín con el motor perfectamente afinado.
Duró poco la comodidad. Mali cambió el paisaje con un 82-73 que fue una de las grandes sorpresas de los primeros días del Mundial. España sufrió el físico africano, perdió fluidez y terminó pagando una tarde especialmente pobre desde el perímetro. De repente, aquel debut impecable contra Alemania parecía pertenecer a otro campeonato.
La derrota dejó un escenario incómodo para la última jornada. Los cuatro equipos habían llegado con opciones y España necesitaba ganar a Japón; para terminar primera y saltarse la ronda previa, también debía esperar una victoria alemana frente a Mali. No dependía completamente de sí misma, detalle poco recomendable cuando una temporada entera empieza a caber dentro de cuarenta minutos.
Alemania cumplió. España también. Y aquella goleada del primer día sobre las germanas terminó teniendo un valor enorme, porque el enfrentamiento directo favoreció a España en el desempate por el liderato.
Japón apretó hasta que España encontró otra marcha
El partido comenzó con la tensión lógica de una pequeña final. Miguel Méndez apostó por su bloque de confianza y España encontró pronto una ventaja alrededor de una Iyana Martín desatada desde el triple. La joven exterior convirtió dos lanzamientos consecutivos, uno de ellos sobre la bocina, y ayudó a cerrar el primer cuarto con 15-23.
Japón trató de compensar su menor tamaño con intensidad defensiva, manos rápidas y ataques que buscaban mover la defensa española hasta encontrar una rendija. España, mientras tanto, castigó cerca del aro y encontró situaciones favorables aprovechando su superioridad física. El encuentro parecía encarrilado.
Parecía. Las japonesas aumentaron la presión durante el segundo cuarto, España comenzó a perder claridad y la ventaja de diez puntos se fue evaporando. Kokoro Tanaka encontró espacios y el ritmo asiático empezó a incomodar a una selección española que dejó de correr. Al descanso, 36-39. Tres puntos. Todo abierto.
No era exactamente el escenario que España había imaginado después de mandar con autoridad durante buena parte de la primera mitad. El partido había cambiado de piel y exigía algo más que talento: calma y lectura cuando cada posesión empezaba a pesar.
Iyana Martín ya juega partidos que no corresponden a su edad
Cuando el encuentro comenzó a torcerse, volvió a aparecer Iyana Martín. Terminó con 20 puntos, su segunda actuación consecutiva alcanzando esa cifra, y asumió tiros que normalmente pertenecen a jugadoras con bastantes más kilómetros internacionales en las piernas.
Su Mundial está dejando una señal particularmente interesante: ha superado los diez puntos en cada uno de sus tres primeros encuentros de una Copa del Mundo siendo todavía menor de 21 años, algo reservado a un grupo muy reducido de jugadoras durante este siglo.
Pero las estadísticas cuentan solo una parte. Martín está jugando sin esconderse cuando el balón quema, que es otra cosa. Frente a Japón apareció al principio para abrir el campo y volvió en el tramo decisivo para apagar cualquier posibilidad de remontada.
Awa Fam puso músculo donde el partido pedía carácter
La otra gran respuesta llegó de Awa Fam, autora de 16 puntos. Su influencia creció después del descanso, justo cuando España necesitaba dejar de discutir con el partido y empezar a dominarlo.
Cinco puntos y una asistencia suyos contribuyeron a devolver una renta de once, 39-50. Fam aportó presencia interior y energía, además de esa capacidad para terminar cerca del aro que resulta especialmente valiosa cuando el lanzamiento exterior deja de ser fiable.
Japón volvió a acercarse, porque no había llegado hasta ese punto para contemplar el paisaje, pero España ya empezaba a controlar mejor las posesiones. El tercer cuarto terminó 48-57. Nueve puntos de margen y diez minutos por delante.
Entonces llegó la versión más madura del equipo. Menos precipitación, mejores decisiones y una defensa que iba cerrando puertas. España había recuperado el control justo cuando Japón necesitaba convertir el encuentro en un intercambio frenético.
El 59-79 se construyó en un último cuarto sin concesiones
España entró en el periodo definitivo con algo que había perdido durante varios minutos: paciencia. Alba Torrens ejercía de referencia desde el banquillo, mientras las jóvenes asumían responsabilidades sobre la pista. No deja de resultar llamativa la escena: una generación veterana que durante años sostuvo a la selección y otra que empieza a pedir las llaves sin demasiada ceremonia.
Japón necesitaba acelerar. España hizo justo lo contrario, controló mejor el rebote, endureció su defensa y fue estirando el marcador. Las japonesas comenzaron a quedarse sin tiros cómodos y cada ataque español consumía un poco más de su esperanza.
Martín terminó de romper el encuentro con un triple a falta de 2:43. Ya no hubo regreso. Japón cedió terreno y España convirtió una tarde que había empezado con amenaza de eliminación en una victoria por veinte puntos.
El reparto ofensivo también explica el resultado. Además de los 20 puntos de Martín y los 16 de Fam, María Conde anotó 9 y Cazorla 7. Japón encontró 15 puntos en Tanaka y 12 en Konno, pero terminó demasiado lejos cuando España elevó su defensa durante el último tramo.
El marcador final, 59-79, puede sugerir una tarde relativamente tranquila. No lo fue. España tuvo que pasar por varias versiones del mismo partido: dominio inicial, dudas antes del descanso, recuperación después y autoridad al final.
Por qué España termina primera de grupo
La clasificación española se entiende mirando las tres jornadas completas. España abrió el Mundial venciendo 83-53 a Alemania, cayó 82-73 frente a Mali y cerró la fase con el 59-79 sobre Japón. Dos victorias y una derrota.
Alemania terminó también con dos triunfos. El desempate entre ambas selecciones favorece a España gracias precisamente al resultado de su enfrentamiento directo, aquel contundente +30 del debut que parecía entonces simplemente una magnífica presentación y ha terminado valiendo prácticamente una ronda del Mundial.
Así, España se queda con el primer puesto del Grupo A y obtiene el billete directo para los cuartos. El formato de esta Copa del Mundo premia a los campeones de cada grupo con el acceso inmediato a esa ronda, mientras segundos y terceros deben disputar una eliminatoria adicional.
No es un matiz administrativo. Significa evitar un partido a vida o muerte y disponer de martes y miércoles para descansar antes de volver a competir el 10 de septiembre. Dos días sin partido en mitad de un campeonato tan corto son casi un pequeño lujo.
Berlín vuelve a colocar a España ante su verdadera medida
El Mundial español ha condensado en tres partidos casi todas las posibilidades. Una goleada para empezar, una derrota inesperada después y un encuentro decisivo resuelto con veinte puntos de diferencia. Poco margen para el aburrimiento.
También ha dejado una pista sobre el equipo que está construyendo Miguel Méndez. Martín y Fam no aparecen como acompañantes decorativas de las veteranas, sino como piezas centrales de una selección en pleno cambio generacional. Y alrededor siguen estando jugadoras capaces de aportar oficio cuando el partido se vuelve espeso, desde Conde hasta Torrens.
España llega a cuartos sin haber sido perfecta. Quizá ahí esté precisamente lo interesante. Ha sufrido, se ha equivocado y ha tenido que corregirse dentro del propio campeonato. El 59-79 frente a Japón no borra el accidente ante Mali, pero demuestra que aquel tropiezo no definía al equipo.
Ahora cambia el torneo. Ya no existen cuentas, desempates ni favores ajenos. Un partido separará a España de las semifinales. Y después de haber pasado en apenas tres jornadas del dominio al abismo y del abismo al primer puesto, Berlín ha dejado una enseñanza bastante sencilla: con esta selección conviene no dar nada por escrito demasiado pronto.












