Síguenos

Actualidad

¿Por qué Combativos, el medio de Vito Quiles, lleva un mes parado?

Combativos, el medio de Vito Quiles, acumula más de un mes sin noticias mientras crecen las demandas, polémicas y dudas sobre su continuidad.

Foto del avatar

Publicado

el

Vito Quiles incendia la campaña del PP

La anunciada “revolución mediática” de Vito Quiles ha entrado, al menos en su página web, en una fase bastante menos revolucionaria: el silencio. Combativos, el proyecto digital presentado a finales de junio con promesas de entrevistas, investigaciones, noticias y contenidos destinados a sacudir la política española, lleva más de un mes sin publicar una nueva información. La última pieza visible está fechada el 10 de julio. Desde entonces, nada nuevo en la sección informativa.

Eso no significa que Vito Quiles haya desaparecido de la conversación pública ni que su actividad en redes se haya detenido. El parón afecta específicamente al medio que había presentado como una plataforma informativa propia y que debía convertirse en una pieza importante de su ofensiva contra el Gobierno. Tampoco existe, hasta este 13 de agosto, una explicación pública verificable que permita atribuir el frenazo a una causa concreta. Lo comprobable es otra cosa: el silencio de Combativos coincide con varias controversias legales, cambios en la identificación del responsable de la web y acciones judiciales relacionadas tanto con sus contenidos como con la captación de donaciones.

De la “revolución mediática” a una web congelada

Combativos llegó envuelto en una puesta en escena difícil de confundir con la discreción. El proyecto se presentó como un “medio de comunicación integral y plataforma libre” y con un lenguaje abiertamente político. La propia web prometía contenidos capaces de alterar el panorama nacional y adelantaba que hablarían voces que, según su mensaje promocional, podrían “hacer caer a Sánchez”.

Quiles había adelantado el proyecto en mayo y la plataforma comenzó a mostrarse públicamente con mayor claridad a finales de junio. Su planteamiento mezclaba información, entrevistas, investigación, eventos y movilización política. No pretendía esconder el sesgo detrás de una cortina beige de neutralidad: la palabra “resistencia” formaba parte del escaparate y el adversario político estaba identificado desde el minuto uno.

El contraste con agosto es evidente. Una cabecera que aspiraba a agitar la agenda nacional mantiene su escaparate informativo detenido desde el 10 de julio, más de treinta días después. En internet, donde hasta el restaurante de la esquina actualiza el menú antes de que se enfríe la paella, un mes sin noticias para un proyecto que había hecho de la velocidad y la batalla política parte de su identidad resulta, como mínimo, llamativo.

Conviene introducir una precisión. No hay base suficiente para afirmar que Combativos haya cerrado ni que Quiles haya abandonado definitivamente el proyecto. La página continúa accesible y el comunicador mantiene referencias a la marca en sus perfiles públicos. El hecho relevante es más limitado, pero también más sólido: el área periodística que debía alimentar esa “revolución” permanece prácticamente congelada.

La última publicación terminó abriendo otro frente con FACUA

El momento del parón tampoco es irrelevante. Según la documentación conocida sobre el caso, la última información de Combativos estaba relacionada con Rubén Sánchez, secretario general de FACUA, al que se atribuía el uso de una supuesta factura falsa y de una empresa inexistente para cobrar trabajos realizados para UGT.

Sánchez rechazó esas acusaciones y remitió el 11 de julio una petición formal de rectificación. Según la información publicada sobre el procedimiento, la respuesta no fue difundida dentro del plazo previsto y el dirigente de FACUA acabó emprendiendo dos acciones: una para exigir la rectificación y otra por una presunta intromisión ilegítima en su derecho al honor.

Aquí hay un detalle jurídico importante, porque las palabras importan especialmente cuando empiezan a aparecer los juzgados. La Ley Orgánica 2/1984 establece que, cuando una solicitud de rectificación cumple los requisitos legales, el responsable del medio debe difundirla dentro de los tres días siguientes a su recepción, con una relevancia semejante a la información original. Si no lo hace, el afectado puede acudir a los tribunales.

Rectificar no significa que un juez haya declarado falsa la noticia

El derecho de rectificación tiene una función bastante concreta. Permite que una persona aludida por determinados hechos que considera inexactos publique su propia versión en el mismo medio. No equivale automáticamente a que un tribunal haya establecido que la información original era falsa.

Ese matiz resulta especialmente pertinente aquí. Lo comprobado es que Rubén Sánchez negó las acusaciones, reclamó formalmente la rectificación y después acudió a los tribunales. La veracidad, responsabilidad y eventual lesión del honor deberán determinarse en los procedimientos correspondientes, no mediante adjetivos lanzados de una trinchera digital a la otra.

El enfrentamiento entre ambos viene, además, de antes. Sánchez mantiene otros procedimientos contra Quiles y en abril solicitó nueve años de prisión en una causa por varios presuntos delitos continuados de calumnias, junto con otras responsabilidades penales y civiles. Se trata de una petición de la acusación particular, no de una condena.

La polémica de Combativos SL y un aviso legal que cambió

Pocos días antes del parón informativo había estallado otro asunto. El 6 de julio, FACUA denunció a Quiles ante la Secretaría de Estado de Digitalización y la Agencia Española de Protección de Datos por la información legal que mostraba entonces la página.

La asociación aseguró que Combativos figuraba como propiedad de “Combativos SL”, una sociedad que, según sus comprobaciones, no aparecía inscrita en el Registro Mercantil. También denunció la ausencia de determinados datos identificativos en la web y sostuvo que las aportaciones solicitadas para el proyecto terminaban en una cuenta bancaria a nombre de Quiles.

La situación visible posteriormente cambió. El aviso legal pasó a identificar directamente a Vito Zoppellari Quiles como titular e incluye su NIF. Es decir, la referencia societaria cuestionada dejó paso a una identificación personal del responsable del sitio.

Ese cambio no resuelve por sí mismo las controversias anteriores ni demuestra ilícito alguno. Sí confirma algo más sencillo: la estructura legal que aparecía públicamente asociada a la página fue modificada después de las denuncias. La revolución mediática tuvo que detenerse, al menos unos minutos, delante del aviso legal. Hasta las barricadas digitales necesitan papeles.

Las donaciones han llevado el asunto hasta la Fiscalía

El problema más delicado alrededor del proyecto no es, sin embargo, que publique poco. Está relacionado con el dinero y las donaciones.

FACUA denunció también la forma en que Quiles venía solicitando aportaciones para diferentes finalidades, entre ellas proyectos vinculados a Combativos, becas para jóvenes y campañas solidarias. La organización puso igualmente bajo sospecha la recaudación realizada para comprar juguetes destinados a menores afectados por la dana de Valencia.

La Fiscalía de Sevilla decidió impulsar una investigación por un posible delito de estafa después de examinar la denuncia. Según la información difundida sobre el caso, existían datos suficientes para justificar la averiguación judicial sobre unas aportaciones que se ingresaban en una misma cuenta sin que quedara claramente individualizado el destino de cada cantidad.

Esto requiere otro freno lingüístico, pequeño pero fundamental: investigación no significa culpabilidad. La Fiscalía considera que existen elementos que deben ser investigados; será el procedimiento judicial el que determine qué ocurrió con las cantidades recaudadas y si los hechos tienen finalmente relevancia penal.

La coincidencia temporal, eso sí, resulta notable. En pocas semanas, el nuevo medio pasó del lanzamiento grandilocuente a una denuncia sobre su identificación societaria, otra controversia sobre sus donaciones, una petición de rectificación, una demanda relacionada con el honor y, finalmente, un prolongado vacío de nuevas publicaciones.

Quiles continúa activo; la que calla es su cabecera

Sería fácil construir una explicación redonda: llegaron los problemas judiciales y Combativos bajó la persiana. Sería también ir más lejos de lo que permiten los datos disponibles.

Quiles sigue siendo muy activo públicamente y mantiene presencia en redes sociales. Su cuenta de X continúa presentándolo como periodista e invita a incorporarse a la comunidad de Combativos. El proyecto, por tanto, no ha desaparecido del ecosistema comunicativo que rodea al agitador.

También ha seguido protagonizando noticias ajenas a la plataforma. En julio volvió a ser sancionado por la Mesa del Congreso con un mes de suspensión de su acreditación por interrumpir una rueda de prensa de Ione Belarra, después de otra sanción anterior. Quiles y sus partidarios han denunciado repetidamente estas medidas como ataques a la libertad de prensa, mientras quienes las respaldan sostienen que pretenden hacer cumplir las normas de funcionamiento de la Cámara y proteger el trabajo de diputados y periodistas.

El debate político alrededor de Quiles, por tanto, continúa con bastante ruido. Lo paradójico es que el silencio esté precisamente en el medio que nació para convertir ese ruido en una maquinaria propia de información.

El problema de prometer una revolución y dejar vacío el escaparate

Combativos no puede darse por muerto porque no existe información pública suficiente para afirmarlo. Tampoco puede atribuirse su parón a las demandas o investigaciones judiciales sin una explicación de sus responsables. Los hechos conocidos no permiten establecer esa relación causal.

Pero el balance disponible a 13 de agosto de 2026 es poco discutible. El proyecto presentado por Vito Quiles como una gran plataforma alternativa mantiene su web informativa sin nuevas publicaciones desde el 10 de julio, mientras alrededor de ella se han acumulado controversias por una solicitud de rectificación, una demanda por el derecho al honor, la antigua identificación de Combativos SL y el sistema utilizado para captar donaciones.

Hay una cierta ironía en todo ello. Combativos nació prometiendo derribar muros, cambiar el rumbo político y protagonizar una “revolución mediática”. Apenas unas semanas después, su dato más llamativo no es una exclusiva, una investigación ni una entrevista explosiva. Es mucho más prosaico: el calendario de publicaciones se quedó clavado en julio. Y, por el momento, nadie desde el proyecto ha explicado públicamente por qué.

Newsletter

Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.