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Naturaleza

¿Por qué el incendio de Niebla supera 20.000 hectáreas en Huelva?

El incendio de Niebla supera las 20.000 hectáreas, fuerza nuevas evacuaciones y avanza con un comportamiento extremo entre Huelva y Sevilla.

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Burgos incendio autobuses

El incendio forestal de Niebla, en Huelva, ha entrado en su fase más delicada. El fuego declarado el jueves 6 de agosto en el paraje de Raboconejo mantiene una evolución extremadamente compleja, con más de 20.000 hectáreas dentro del perímetro recorrido y una capacidad de propagación que ha obligado a los responsables de Emergencias de Andalucía a considerarlo fuera de capacidad de extinción. No significa que falten bomberos, aviones o maquinaria. Significa algo bastante más inquietante: durante determinados momentos, el propio comportamiento del incendio impide atacarlo con seguridad y eficacia.

La emergencia, además, ya ha desbordado los límites de Huelva. A las evacuaciones que se mantenían desde el fin de semana se han sumado este lunes nuevos alejamientos preventivos en Las Delgadas y Monte Sorromero, en Zalamea la Real, y en El Madroño y sus cuatro pedanías, ya en la provincia de Sevilla. El balance se acerca así a las 800 personas evacuadas o alejadas preventivamente de sus viviendas.

Un incendio que ha multiplicado su tamaño en apenas un día

La dimensión del incendio ha cambiado de escala con una rapidez brutal. El domingo se hablaba de unas 8.000 hectáreas recorridas; este lunes el perímetro supera las 20.000. Son aproximadamente 12.000 hectáreas más en unas 24 horas, una expansión que ilustra mejor que cualquier adjetivo la dificultad del dispositivo para cerrar el fuego.

Hay, eso sí, una precisión importante. Las 20.000 hectáreas no equivalen automáticamente a 20.000 hectáreas completamente calcinadas. Se trata de la superficie incluida dentro del perímetro recorrido por el incendio, donde pueden quedar zonas no quemadas o afectadas con distinta intensidad. La estimación definitiva deberá afinarse posteriormente mediante observación sobre el terreno y sistemas de análisis satelital como Copernicus.

El fuego nació el jueves por la tarde en el entorno de Raboconejo, cerca de la HU-3106. Los primeros avisos al 112 se recibieron alrededor de las 18:34. Lo que comenzó obligando a evacuar dos pequeños núcleos ha terminado convertido, cuatro días después, en una emergencia de situación operativa 2 con ramificaciones sobre dos provincias.

Qué significa que esté fuera de capacidad de extinción

La expresión puede sonar a derrota, pero técnicamente cuenta otra cosa. Un incendio se sitúa fuera de capacidad de extinción cuando su intensidad, velocidad, longitud de llama o comportamiento hacen que el ataque directo resulte ineficaz o demasiado peligroso. En Niebla, la Junta insiste en que no se trata de falta de recursos, sino de unas condiciones que por momentos convierten el fuego en un fenómeno difícilmente abordable.

Las rachas de viento del suroeste, una orografía marcada por barrancos y el calor acumulado están alterando constantemente la dirección de avance. El dispositivo puede preparar una línea de defensa y, poco después, encontrarse con que un cambio del viento ha desplazado el problema varios kilómetros. El fuego, literalmente, se salta el tablero.

Pirocúmulos, turbulencias y focos que aparecen kilómetros más allá

Uno de los fenómenos que más preocupa son los pirocúmulos, enormes nubes generadas por el calor y la convección del propio incendio. Las corrientes ascendentes transportan partículas incandescentes que pueden caer lejos del frente principal y generar focos secundarios. Esos nuevos incendios terminan uniéndose al frente inicial y provocan avances muy rápidos y difíciles de predecir.

La situación llega a reducir la eficacia de los medios aéreos. El calor y las fuertes turbulencias pueden hacer que parte del agua descargada ni siquiera alcance el suelo en condiciones útiles. También aumenta el peligro para los equipos terrestres: algunos retenes han llegado a necesitar evacuación en helicóptero tras quedar amenazados por la aparición de nuevos focos a su espalda.

No es el incendio clásico que avanza como una línea relativamente reconocible por el monte. Aquí aparecen lenguas, saltos y focos separados. Una especie de incendio fragmentado que después vuelve a coserse sobre el terreno.

Casi 800 evacuados y el fuego empuja la emergencia hacia Sevilla

Hasta el mediodía permanecían evacuadas 479 personas en Huelva. Poco después, la evolución del incendio obligó a ampliar las medidas preventivas. Emergencias ordenó la salida de los vecinos de Las Delgadas, con 29 residentes censados, y Monte Sorromero, con seis, ambos pertenecientes a Zalamea la Real.

La decisión más significativa ha llegado al otro lado del límite provincial. El Madroño, en Sevilla, y sus pedanías de El Álamo, Juan Antón, Juan Gallego y Villargordo han recibido también orden de evacuación. El municipio suma 286 habitantes censados, aunque parte de ellos ya había abandonado la zona por sus propios medios antes de la orden. Con los distintos desalojos acumulados, el número de personas afectadas por evacuaciones preventivas ronda las 800.

El Madroño se vacía antes de que lleguen las llamas

La evacuación de El Madroño no significa que el incendio hubiera entrado ya en Sevilla en el momento de dictarse la medida. La decisión busca anticiparse: sacar a la población mientras las carreteras siguen siendo utilizables y antes de que el humo, las llamas o un giro del viento compliquen una evacuación posterior. Los vecinos están siendo derivados hacia El Castillo de las Guardas.

Aznalcóllar también permanece bajo vigilancia y ha sido preavisado ante un posible desalojo, aunque la evolución del viento ha permitido evitar por el momento esa medida. La situación, sin embargo, puede variar rápidamente: en un incendio de este tamaño, unas horas bastan para cambiar por completo el mapa de riesgos.

Más de 600 efectivos frente a un incendio que cambia las reglas

El dispositivo desplegado supera los 600 efectivos, con hasta 26 medios aéreos y alrededor de una docena de buldóceres trabajando sobre un terreno inmenso y complicado. La estrategia se concentra especialmente en el norte y el noreste del incendio, donde el objetivo es consolidar líneas de control que protejan los núcleos habitados y limiten nuevos avances.

La UME ha reforzado considerablemente su presencia. El operativo estatal incluye unos 250 militares de la Unidad Militar de Emergencias, más de un centenar de medios asociados y alrededor de 200 agentes de distintas unidades de la Guardia Civil desplegados entre Huelva y Sevilla. A ellos se suman los bomberos forestales de Infoca, medios del Ministerio para la Transición Ecológica, servicios provinciales, Protección Civil y equipos sanitarios.

Se está utilizando maquinaria pesada, retardante y fuego técnico, es decir, quemas controladas realizadas por los equipos de extinción para eliminar combustible antes de que llegue el frente principal. Puede parecer paradójico combatir fuego con fuego. No lo es: cuando el ataque directo deja de ser viable, quitarle vegetación por delante puede convertirse en una de las pocas barreras disponibles.

Carreteras cortadas y una línea defensiva que mira al norte

El incendio también condiciona seriamente la movilidad. Permanecen afectados distintos tramos de la HU-3106, A-493, HU-5104, HU-4103 y HU-6104, además de caminos locales, mientras que la SE-6402 ha sido cortada entre Aznalcóllar y El Álamo debido a las nuevas medidas preventivas.

La orden para quienes han sido desalojados sigue siendo clara: no regresar a las viviendas por iniciativa propia. La Guardia Civil permite únicamente accesos excepcionales y coordinados cuando existen necesidades urgentes, por ejemplo para recoger medicación o atender animales. Con un incendio capaz de lanzar focos secundarios a kilómetros de distancia, una carretera aparentemente tranquila puede cambiar de aspecto muy deprisa.

El operativo mantiene especial atención sobre Berrocal, Marigenta, El Pozuelo y el eje hacia Sevilla. Las líneas de defensa construidas durante la noche permitieron ganar terreno, pero el empeoramiento meteorológico de la mañana volvió a complicar el escenario. La extinción no parece una operación inmediata y el dispositivo trabaja con un horizonte que puede prolongarse durante días.

Las próximas horas se deciden en el norte del incendio

Niebla ha pasado en pocos días de incendio forestal grave a convertirse en uno de esos fuegos que desarrollan dinámica propia. El dato decisivo no son únicamente las más de 20.000 hectáreas recorridas, sino la combinación de viento, relieve, calor y convección que permite al incendio abrir focos lejos de su frente y desbaratar líneas de contención preparadas pocas horas antes.

La prioridad, por eso, ha cambiado de matiz: antes que perseguir cada llama, se trata de proteger poblaciones, mantener rutas de evacuación abiertas y cerrar el avance hacia el norte y noreste cuando las condiciones ofrecen una ventana de trabajo. Hay cientos de profesionales y decenas de aeronaves sobre el terreno. Pero en incendios de esta intensidad la aritmética resulta cruelmente sencilla: más medios no siempre significan más capacidad de ataque. A veces manda el viento. Y en Niebla, de momento, está mandando demasiado.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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