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¿Qué pasó en el drive final de Drake Maye que hundió a los Patriots?
Drake Maye cerró con tres intercepciones ante Seattle y la última, en la end zone, liquidó la opción de empate de los Patriots en el estreno

Foto: Tennessee Titans / Wikimedia Commons — YouTube, CC BY 3.0.
Resumen
- Maye lanzó tres intercepciones y la última selló el 13-10 de Seattle
- New England estaba en la yarda 16 y aún podía forzar la prórroga
- Darnold salió lesionado y Drew Lock sostuvo la remontada de los Seahawks
Drake Maye tuvo el partido en sus manos y lo dejó escapar en el lugar más cruel posible: la zona de anotación de Seattle. Los New England Patriots perdieron por 13-10 ante los Seahawks en el estreno de la temporada 2026 después de que su quarterback lanzara una intercepción en el último drive, cuando su equipo estaba ya suficientemente cerca como para intentar el field goal del empate.
La jugada que decidió el encuentro llegó a falta de menos de medio minuto. New England estaba en la yarda 16 de Seattle, afrontaba un tercer down y todavía tenía margen para igualar el marcador, pero Maye buscó a Mack Hollins en la end zone. El pase quedó corto y Josh Jobe lo interceptó, cerrando el partido. Era, además, la tercera intercepción de Maye en el último cuarto. Una caída repentina después de que los Patriots hubieran llevado ventaja de 10-0.
El último drive de Drake Maye cambió todo el partido
En fútbol americano, un drive es una posesión ofensiva formada por una sucesión de jugadas hasta que el equipo anota, pierde el balón o se ve obligado a entregarlo. El último drive de los Patriots parecía construido precisamente para lo contrario de un desastre: avanzar sin precipitación, consumir las últimas oportunidades y, como mínimo, dejar preparado un intento de tres puntos.
New England sobrevivió incluso a dos cuartos downs durante esa posesión. Maye corrió cinco yardas en un cuarto y dos y después encontró a Mack Hollins para 11 yardas en otro cuarto down. Los Patriots llegaron así hasta territorio de Seattle con el partido todavía abierto de par en par.
Ahí estaba la bifurcación. Podían proteger la posibilidad de mandar el choque a la prórroga o intentar ganar directamente con un touchdown. La agresividad tiene premio en la NFL; a veces también factura, y no precisamente pequeña.
En tercera y cinco, Maye lanzó hacia Hollins dentro de la end zone. El balón no tuvo suficiente profundidad y Jobe se colocó delante del receptor para quedarse con él. Seattle no necesitó más. Partido terminado.
Maye reconoció que perdió la paciencia
El propio quarterback no buscó demasiados escondites después de la derrota. Admitió que los Patriots habían empezado con un planteamiento que exigía paciencia y que él terminó abandonándolo. Su lectura posterior fue sencilla: forzó decisiones que acabaron costando el partido.
Mike Vrabel tampoco convirtió la rueda de prensa en un juicio sumarísimo contra su quarterback. El entrenador de New England defendió la necesidad de atacar y buscar la victoria, aunque estableció una frontera bastante clara entre jugar agresivamente y jugar de manera imprudente. También recordó que una derrota nunca pertenece a un solo jugador.
La estadística, de todos modos, es áspera. Maye terminó con 23 pases completados de 33 intentos, 178 yardas, un touchdown y tres intercepciones. Las tres pérdidas llegaron en las últimas posesiones ofensivas de New England, justo cuando Seattle había comenzado a aumentar la presión sobre él.
Seattle remontó cuando su quarterback ya estaba fuera
La derrota resulta todavía más incómoda para los Patriots porque los Seahawks tuvieron que jugar casi todo el encuentro sin Sam Darnold. El quarterback titular de Seattle sufrió una lesión en la cadera tras un sack de Dre’Mont Jones durante la primera posesión ofensiva de su equipo y abandonó el campo con molestias.
Las primeras pruebas descartaron una fractura, una noticia que el entrenador Mike Macdonald calificó como muy positiva, aunque el alcance exacto de la lesión seguía pendiente de pruebas adicionales. La disponibilidad de Darnold para el siguiente partido todavía no estaba determinada tras el encuentro.
Su sustituto, Drew Lock, entró prácticamente en frío y terminó completando 16 de 22 pases para 187 yardas y un touchdown. Seattle pasó buena parte de la noche sin encontrar ritmo ofensivo, pero Lock sobrevivió al escenario y aprovechó el despertar de su defensa.
Tres intercepciones en el cuarto decisivo
El encuentro se dio la vuelta en el último cuarto. La primera intercepción llegó cuando Maye intentó un envío profundo destinado a Romeo Doubs. El balón fue desviado y terminó en manos de Nehemiah Pritchett. Seattle convirtió después esa pérdida en puntos mediante una conexión entre Lock y Jaxon Smith-Njigba, que transformó un pase corto en un touchdown de 45 yardas. El marcador quedó empatado.
Poco después apareció Julian Love. Maye volvió a atacar por el centro y el safety se adelantó a DeMario Douglas para firmar la segunda intercepción. Seattle llevó entonces el balón cerca de la end zone de New England y acabó conformándose con un field goal de Jason Myers que puso el 13-10.
La tercera fue la definitiva: Jobe, Hollins, un pase demasiado corto y ese silencio peculiar que queda cuando una jugada cambia de dueño en un segundo.
Un estreno con ecos de la Super Bowl
El partido tenía una carga especial porque enfrentaba de nuevo a Seahawks y Patriots después de su duelo en la Super Bowl. Seattle comenzó la defensa de su campeonato en casa y volvió a imponerse a New England, esta vez en un encuentro mucho más cerrado y decidido por los errores finales.
Para Maye, la coincidencia es especialmente incómoda. También había sufrido tres pérdidas de balón frente a Seattle en la Super Bowl disputada meses antes. En el nuevo enfrentamiento comenzó controlando el choque, encontró un touchdown y vio cómo su equipo construía una ventaja de diez puntos; luego el partido se estrechó, la defensa rival empezó a llegar y las decisiones se aceleraron.
New England perdió también durante el encuentro al receptor A.J. Brown, que tuvo que abandonar por una lesión de tobillo. El golpe condicionó todavía más un ataque que acabó dependiendo de Maye en los minutos de mayor presión.
La diferencia entre atacar y regalar una oportunidad
El último drive explica bastante bien por qué un partido de NFL puede cambiar sin necesidad de una gran jugada ofensiva. Los Patriots habían hecho lo difícil: conservar la posesión, convertir situaciones límite y colocarse a distancia de field goal. Después intentaron conseguirlo todo.
Buscar el touchdown no era, por sí mismo, un disparate. El problema fue el lanzamiento. Con el empate todavía disponible, una intercepción era prácticamente el único desenlace que no podía permitirse New England. Maye eligió una ventana estrecha, el pase salió corto y Seattle aceptó el regalo.
Ese detalle separa muchas veces al quarterback agresivo del quarterback precipitado. La diferencia cabe en décimas de segundo: lanzar, escapar, tirar el balón fuera o vivir para la siguiente jugada. Maye eligió lanzar.
Seattle gana; Maye empieza 2026 con una herida conocida
Seattle abrió la temporada con un 13-10 de enorme valor, no solo por el resultado sino por haber sobrevivido a la salida de Darnold y a una desventaja de diez puntos. Su defensa fabricó tres pérdidas de balón cuando el encuentro entró en la zona donde cada error pesa el doble.
Para los Patriots queda una sensación bastante distinta. Drake Maye demostró que podía conducir al equipo hasta una posición desde la que todavía era posible salvar el partido; también mostró el defecto que terminó devorándolo: quiso resolver demasiado pronto lo que todavía podía resolverse con calma.
Un drive casi completo quedó reducido así a una sola imagen: el balón en las manos de Josh Jobe dentro de la end zone. En la NFL ocurre a menudo. Ochenta metros de buen trabajo pueden desaparecer en un lanzamiento.












