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¿Cuánto gana El Gran Wyoming? Su sueldo, sus 19 pisos y su carrera

José Miguel Monzón ha pasado de la medicina y los escenarios a dos décadas en El Intermedio, con altos ingresos, inmuebles y algún sonoro fracaso.

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El Gran Wyoming agaghado

Foto: 20 Minutos / Wikimedia Commons — CC BY-SA 2.1 ES.

Resumen

  • No hay un sueldo oficial de Wyoming en 2026, pero sí cifras antiguas conocidas
  • Wyoming reconoció 19 inmuebles y ha invertido parte de sus ingresos en vivienda
  • Su carrera pasó de la medicina a CQC y dos décadas al frente de El Intermedio

El Gran Wyoming lleva décadas ganando mucho dinero, pero no existe una cifra oficial y actualizada de su sueldo en 2026. La cantidad que más se ha repetido durante años en medios españoles sitúa su remuneración por presentar El Intermedio alrededor de los 360.000 euros anuales, aunque procede de estimaciones antiguas y no de un contrato hecho público por Atresmedia. El propio José Miguel Monzón evitó revelar cuánto cobra cuando Gonzo se lo preguntó directamente en 2019: respondió, fiel al personaje, que cobraba como todos los españoles, aunque “todos los españoles juntos”. No dio un número.

Hay, eso sí, un dato económico más sólido. Las cuentas de Asuntos y Cuestiones Varias SL, sociedad a través de la cual canalizaba parte de su actividad profesional, recogieron una retribución de 391.818 euros en 2015. Aquella cifra tampoco permite afirmar que ese fuera exactamente su sueldo de El Intermedio, ni mucho menos que siga cobrándolo once años después. Confundir ambas cantidades sería hacer contabilidad con brocha gorda. Lo comprobable es que Wyoming ha reconocido públicamente haber ganado mucho dinero durante su carrera y haber destinado una parte importante al ladrillo.

Cuánto cobra El Gran Wyoming por presentar El Intermedio

A septiembre de 2026, Atresmedia no ha publicado el salario actual de Wyoming. Tampoco existe una tarifa oficial por programa. Por eso conviene poner una frontera bastante gruesa entre el dato y el rumor: esos aproximadamente 360.000 euros anuales que circulan desde hace años son una estimación periodística, no una nómina de 2026.

La cuestión tiene cierto interés porque su situación contractual cambió con el tiempo. En los años en que buena parte de sus trabajos profesionales pasaban por su sociedad, las cifras podían rastrearse parcialmente en sus cuentas. Después pasó a figurar como asalariado de Atresmedia, lo que hizo desaparecer esa ventana indirecta sobre sus ingresos televisivos.

Por eso tampoco resulta serio dividir aquellos 360.000 euros entre el número anual de emisiones y presentar el resultado como lo que “cobra por programa”. El Intermedio se emite actualmente de lunes a jueves, pero un contrato televisivo puede remunerar exclusividad, preparación, imagen, temporada y otras obligaciones que no equivalen a una simple tarifa por noche.

En otras palabras: Wyoming cobra bien; cuánto exactamente, no es público. Es una respuesta menos vistosa que una cifra con seis dígitos estampada en rojo, pero bastante más limpia.

Los 19 pisos de Wyoming: qué se sabe realmente de su patrimonio

Aquí la información sí nació de una confirmación del propio protagonista. En una entrevista publicada en 2014, Wyoming reconoció que tenía 19 inmuebles en Madrid y defendió que procedían del dinero ganado tras décadas trabajando en televisión. Explicó que había decidido invertir en viviendas del mismo modo que otras personas con grandes ingresos compran barcos, fincas u otros activos.

La palabra importante es inmuebles, no necesariamente 19 pisos idénticos alineados como casillas de Monopoly. Informaciones posteriores han descrito viviendas de distintos tamaños, chalés, terrenos y propiedades situadas en Madrid y localidades de su entorno. Una investigación publicada en 2017 llegó a hablar de 20 activos inmobiliarios en aquel momento. El inventario, por tanto, ha variado según el año consultado y no existe una declaración patrimonial pública de Wyoming que permita certificar que en septiembre de 2026 mantiene exactamente las mismas propiedades.

Entre los bienes que han aparecido documentados se encuentran pisos de tamaño relativamente contenido en el centro de Madrid, un chalé de alrededor de 350 metros cuadrados en la zona de Arturo Soria, otra vivienda relacionada con Conde Orgaz y propiedades o terrenos en lugares como Alpedrete y Alcalá de Henares. Algunos medios recientes siguen utilizando la cifra de 19 inmuebles, heredada en buena medida de aquella confesión original.

Lo que no puede determinarse con la misma seguridad es su patrimonio neto actual. Sumando inmuebles, sociedades, inversiones y décadas de ingresos televisivos cabe hablar de una posición económica muy desahogada; ponerle una cifra exacta de varios millones sin conocer valoraciones actuales, cargas, participaciones y transmisiones sería otra cosa: especulación.

La paradoja de un presentador de izquierdas con mucho ladrillo

Sus propiedades han alimentado durante años una crítica bastante previsible: la aparente contradicción entre un comunicador asociado a posiciones progresistas, crítico con los problemas de acceso a la vivienda, y un propietario con numerosos inmuebles.

Wyoming nunca ha escondido demasiado esa tensión. Cuando reconoció sus propiedades también admitió que determinadas medidas fiscales de la izquierda podían perjudicarle personalmente. Su argumento ha sido que tener dinero no obliga a defender políticas favorables a los ricos y que las inversiones proceden de ingresos obtenidos durante su carrera profesional. Se puede discutir la coherencia política; lo que no tiene demasiado sentido es fingir sorpresa ante el hecho económico, porque él mismo lo reconoció hace más de una década.

De médico a estrella de televisión: dónde trabajó Wyoming

Antes del traje, los tirantes y la mesa de El Intermedio estuvo la bata blanca. José Miguel Monzón Navarro, nacido en Madrid en 1955, se licenció en Medicina y ejerció durante un periodo relativamente corto. Acabó dejando una profesión estable porque su vida ya se había desplazado hacia otro lugar: la música, los escenarios y el humor.

Su formación médica quedó así convertida en una de esas biografías alternativas que parecen inventadas después de conocer al personaje. No lo son. Durante sus primeros años artísticos actuó junto al Maestro Reverendo, con quien desarrolló espectáculos cómico-musicales y pasó largas temporadas trabajando en locales. La música nunca desapareció del todo; décadas después seguiría tocando con Los Insolventes.

La televisión llegó progresivamente. Pasó por espacios de TVE como Silencio se juega, Esto es lo que hay, En la cuerda floja, ¡Qué noche la de aquel año!, A media voz o Rokambole. En los primeros años noventa aterrizó en Telemadrid con La noche se mueve, uno de los programas que ayudaron a fijar su estilo: entrevista, música, espectáculo y una forma de hablar que parecía poco interesada en comportarse como debía comportarse un presentador.

Después llegó El peor programa de la semana en La 2. Y ahí empezó otra parte de la leyenda.

Caiga quien caiga y El Intermedio, sus dos grandes cumbres

Su explosión popular se produjo con Caiga quien caiga, estrenado en Telecinco en 1996. El traje negro, las gafas oscuras, los reporteros abordando a políticos y famosos y una sátira mucho más insolente de lo habitual hicieron del formato un fenómeno televisivo. El propio Wyoming lo ha recordado como un programa que funcionó “como un trueno”; también ha contado que fue allí donde conoció de verdad el fenómeno de la fama, hasta el punto de comparar algunas apariciones públicas del equipo con la llegada de una banda de rock.

Fue uno de los momentos de mayor éxito de su carrera, pero no sería el más duradero. Ese título corresponde ya a El Intermedio. Wyoming conduce el espacio de laSexta desde 2006 y en abril de 2026 celebró sus 20 años en antena. La cadena señala que ha sido durante 18 años consecutivos su programa diario más visto. Su emisión histórica con mayor audiencia llegó el 25 de mayo de 2015, después de las elecciones municipales, con 3.291.000 espectadores y un 17,4% de cuota, coincidiendo con la entrevista a Manuela Carmena.

La longevidad pesa incluso más que aquel pico. Dos décadas en una franja ferozmente competitiva convierten El Intermedio en una rareza televisiva: mientras programas, directivos y parrillas iban entrando y saliendo por la puerta giratoria, Wyoming seguía allí. La temporada 2025-2026 alcanzó un 6,7% de cuota media y 848.000 espectadores, con más de 2,5 millones de espectadores únicos por emisión según los datos difundidos por la cadena.

A ello se añaden reconocimientos como el Ondas al mejor presentador en 2013, el Ondas de 2009 concedido al programa y el Ondas 2025 como mejor comunicador. En agosto de 2026 también se anunció para Wyoming el Premio Joan Ramón Mainat del FesTVal, destinado a reconocer su trayectoria televisiva.

Hay una diferencia evidente entre el Wyoming de Caiga quien caiga y el de 2026. El primero era, esencialmente, una estrella del entretenimiento que jugaba con la política. El segundo lleva años ocupando un terreno híbrido entre humorista, presentador y comentarista político.

Eso también ha reducido el terreno neutral alrededor de su figura. Wyoming despierta adhesiones fuertes y rechazo igualmente intenso. Su personaje ha envejecido pegado a la polarización española: para unos representa una sátira necesaria del poder; para otros, un presentador ideológicamente previsible. Probablemente ambas percepciones explican parte de su supervivencia. En televisión, caerle bien a todo el mundo suele ser una forma bastante rápida de no importarle demasiado a nadie.

Sus peores momentos: censura, cancelaciones y un gran fracaso

La trayectoria tampoco ha sido una línea ascendente. Uno de los episodios más ásperos llegó en 1994 con El peor programa de la semana. TVE impidió la emisión de una entrega en la que estaba previsto entrevistar al escritor Quim Monzó después de la polémica generada por unos comentarios sobre la infanta Elena en TV3. Wyoming y el equipo se negaron a sustituir al invitado; pocos días después, RTVE rescindió el contrato y canceló las emisiones pendientes.

Aquello tuvo un componente político y de libertad editorial, aunque la historia completa resulta algo menos romántica de lo que permite el recuerdo: TVE ya había decidido no renovar el formato por considerar insuficiente su audiencia para el coste del programa. El veto a Monzó precipitó un final que, de una manera u otra, ya se acercaba.

Más claro fue el batacazo de La azotea de Wyoming en 2005. Regresó a TVE con grandes expectativas y se encontró compitiendo en la noche contra Crónicas marcianas y el recién estrenado Buenafuente. La audiencia cayó con rapidez: una de sus emisiones se quedó en un 6,1% de cuota, TVE cambió el programa de horario y finalmente lo retiró después de apenas unas semanas. La propia cadena reconoció que no había logrado los resultados esperados.

Fue quizá su fracaso televisivo más nítido. Y llegó justo antes de la etapa que acabaría siendo la más estable de toda su carrera. Un año después comenzó El Intermedio. La televisión tiene esas bromas: a veces el programa que parece demostrar que una fórmula está agotada precede al que dura veinte años.

Veinte años después, Wyoming sigue en la misma mesa

En septiembre de 2026, El Gran Wyoming continúa al frente de El Intermedio. El programa regresó a laSexta el 7 de septiembre con Sandra Sabatés, Dani Mateo, Thais Villas, Andrea Ropero, Cristina Gallego e Isma Juárez, junto con nuevas incorporaciones y secciones. A los 71 años, por tanto, no estamos hablando de una fortuna levantada por una aparición fulgurante, sino de más de cuatro décadas de trabajo en espectáculos y televisión, con veinte años consecutivos en un mismo formato.

Ese recorrido ayuda a entender mejor también el dinero. Hay una cifra antigua de unos 360.000 euros anuales asociada a su sueldo televisivo, una retribución documentada de 391.818 euros en 2015, numerosas inversiones inmobiliarias reconocidas por él mismo y ningún dato público fiable que permita fijar cuánto cobra exactamente en 2026 o cuánto vale actualmente todo su patrimonio. Esa es la fotografía real, menos espectacular que algunas cuentas que circulan por internet y bastante más interesante.

Porque los grandes momentos de Wyoming no han sido únicamente aquellos en los que ganó más. Fueron Caiga quien caiga, cuando se convirtió en estrella; El Intermedio, cuando convirtió la continuidad en una anomalía; y, por el reverso, aquellas cancelaciones que parecían dejarle sin sitio en televisión. Entre unas cosas y otras quedó una carrera peculiar: médico que prefirió el rock, músico que terminó de presentador, presentador que acabó convertido en personaje político y cómico que invirtió buena parte del botín en ladrillos. En España, desde luego, hay biografías menos entretenidas.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.