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Avance de La Promesa: ¿qué pasará esta semana del 13 al 17 de julio?
Máximo llega al palacio, la hija de María lucha por vivir y Julieta afronta un dilema que sacudirá La Promesa del 13 al 17 de julio de 2026.

Resumen
- Máximo llega al palacio con Julio y Tomasa y altera el equilibrio interno
- La hija de María sufre una infección grave y lucha por sobrevivir
- Manuel, Julieta y Ciro quedan atrapados en un nuevo conflicto sentimental
Los capítulos de La Promesa del 13 al 17 de julio de 2026 colocarán al palacio ante dos amenazas muy distintas. Una llega vestida de etiqueta, con título nobiliario y servicio propio: Máximo de Buenaventura desembarca acompañado por Julio y Tomasa. La otra cabe entre los brazos de María Fernández y resulta mucho más terrible: su hija sufrirá una grave infección y tendrá escasas posibilidades de sobrevivir.
El avance semanal también confirma que Manuel y Julieta seguirán atrapados en un amor imposible, mientras Ciro introduce una idea tan inoportuna como explosiva: tener un hijo con ella. Petra, por su parte, deberá enfrentarse después de 15 años a Tomasa, la hermana que no quiere verla ni en pintura. Y eso, en una casa donde los secretos circulan mejor que el aire, rara vez termina con una conversación civilizada.
Máximo llega a La Promesa con Julio y Tomasa
Tras varios días de preparativos, Máximo de Buenaventura llegará finalmente al palacio. Su presencia no será una visita protocolaria sin más: el duque aparecerá acompañado por Julio, su ayuda de cámara, y Tomasa, su doncella de confianza. Los dos aterrizarán en la zona de servicio con una actitud fría, altiva y bastante poco inclinada a hacer amigos.
La fricción será inmediata. Julio y Tomasa examinarán cada rincón de La Promesa como quien inspecciona una fonda dudosa, criticando el trabajo y las costumbres del personal. La aristocracia, como es sabido, puede traer equipaje; el desprecio suele venir ya puesto. Cocineras, doncellas y responsables del servicio del palacio no tardarán en sentirse ofendidos por unos recién llegados que actúan como si la casa necesitara su aprobación para mantenerse en pie.
Máximo tampoco empezará con buen pie en todos los salones. Un error al confundir a Ángela con Martina provocará un primer encuentro incómodo entre ambos. No será una simple anécdota: Ángela observará con desconfianza al duque, sobre todo cuando este comience a intervenir en el futuro de Curro.
Tomasa se niega a ver a Petra tras 15 años
La llegada de Tomasa abrirá una herida familiar que llevaba demasiado tiempo cubierta. Petra y su hermana no se han visto durante 15 años, y la doncella de Máximo dejará claro desde el principio que no desea reencontrarse con ella. La resistencia, naturalmente, no impedirá que acaben cara a cara.
El encuentro estará marcado por la hostilidad, la distancia y unos reproches acumulados durante década y media. Tomasa tratará a Petra con una dureza que sugiere algo más profundo que una vieja discusión familiar. El avance no revela todavía el origen completo de la ruptura, pero sí convierte ese pasado en una de las intrigas centrales de la semana.
Mientras tanto, Julio y Tomasa continuarán su particular guerra contra los trabajadores de la casa. Exigirán sentarse junto a Cristóbal, desplazando a Pía y Teresa, y más tarde reclamarán comer el mismo menú que los señores. Una revolución social peculiar: no pretende acabar con los privilegios, sino reservarlos para uno mismo.
La hija de María Fernández lucha por sobrevivir
La trama más dolorosa recaerá sobre María Fernández y Carlo. El médico confirmará que la bebé sufre un problema grave y, después de una fuerte subida de fiebre, diagnosticará una infección que podría costarle la vida. La causa señalada será la falta de higiene durante el parto, celebrado en circunstancias precarias dentro del palacio.
El estado de la niña empeorará con rapidez. El doctor reducirá las esperanzas de recuperación y la angustia se extenderá por toda La Promesa. María y Carlo recibirán el apoyo de los habitantes de la casa, pero poco puede hacer el afecto cuando el diagnóstico se vuelve sombrío y los recursos médicos de la época chocan contra una infección severa.
La situación llegará a un punto especialmente cruel cuando Samuel sugiera bautizar a la pequeña ante la posibilidad de que muera. María reaccionará con ira. No será rechazo religioso ni un capricho: será miedo puro, de ese que convierte cualquier preparación para lo peor en una sentencia anticipada.
Alonso se hunde bajo el peso de la culpa
Alonso vivirá el deterioro de la bebé como una responsabilidad personal. Fue él quien asistió el parto y temerá que una muerte quede para siempre sobre su conciencia. Manuel y Curro intentarán consolarlo, aunque el marqués seguirá atormentado por la posibilidad de haber cometido un error decisivo.
La noticia de que Alonso ayudó a traer al mundo a la niña llegará también a oídos de Máximo durante la cena organizada en su honor. Ciro y Lorenzo airearán la situación delante del duque, que se mostrará sorprendido. Incluso con una criatura debatiéndose entre la vida y la muerte, algunos personajes encontrarán tiempo para utilizar la desgracia como munición social. El palacio conserva sus costumbres.
María, desbordada, buscará refugio en la memoria de Jana y rezará para que salve a su hija. La escena conectará el sufrimiento presente con una ausencia que sigue pesando sobre la serie, porque Jana ya no está, pero continúa apareciendo allí donde los personajes necesitan esperanza o una explicación para soportar lo insoportable.
Manuel, Julieta y Ciro quedan atrapados en otro conflicto
Después de declarar sus sentimientos, Julieta y Manuel no encontrarán precisamente un camino despejado. Manuel tratará de convencerla para que permanezca en La Promesa, aunque eso signifique seguir soportando un amor que ambos consideran imposible. Ella, dividida entre el deseo y la obligación, continuará ocultando una información especialmente delicada.
Ciro, entusiasmado por su incorporación a la empresa de aviación, propondrá a Julieta tener un hijo para celebrar la nueva etapa. La ocurrencia la dejará helada. No solo porque llega en el peor momento, sino porque evidencia la enorme distancia emocional entre ambos: mientras él imagina una familia, ella está enamorada de Manuel y busca una salida a su matrimonio.
Julieta acudirá a Martina para averiguar cómo evitar quedarse embarazada de Ciro. Al mismo tiempo, no contará a Manuel los planes de su marido. Ese silencio amenaza con convertirse en una nueva barrera entre los dos amantes, ya bastante cercados por las convenciones sociales, la culpa y las decisiones tomadas antes de que se atrevieran a reconocer lo que sienten.
La visita al hangar añadirá una nota casi cómica. Manuel y Ciro enseñarán a Máximo las instalaciones, pero Ciro se comportará como si fuese el único propietario del negocio. Manuel y Julieta observarán la escena con asombro y cierta diversión. Será un respiro breve; en La Promesa, la ligereza suele durar lo mismo que una puerta entreabierta.
Curro recibe una oferta que inquieta a Ángela
Máximo no se limitará a instalarse en el palacio y examinar sus dependencias. También ofrecerá a Curro trabajar como su segundo, una propuesta con capacidad para alterar el futuro del joven y sus planes junto a Ángela.
Curro pedirá a Ángela que dé una oportunidad al duque. Ella aceptará, aunque sin verdadero entusiasmo. La desconfianza no nace únicamente del desastroso primer encuentro con Máximo: cualquier nuevo compromiso profesional puede interferir en las decisiones que la pareja lleva tiempo intentando proteger de sus familias.
La oferta coloca a Curro ante una disyuntiva reconocible en la serie: aprovechar una oportunidad que puede darle autonomía o mantenerse fiel al proyecto compartido con Ángela. No hay respuesta cómoda. Tampoco parece que Máximo haga propuestas por simple generosidad.
Jacobo, mientras tanto, seguirá preocupado por el accidente sufrido por su madre y su hermano. Martina se ofrecerá a acompañarlo para visitar a su familia, pero él terminará viajando solo después de convencerla de que permanezca en La Promesa. La despedida será fría, una señal más del desgaste que atraviesa la pareja.
Leocadia pierde terreno mientras el servicio se rebela
La presencia de Máximo también modificará el equilibrio de poder dentro de la casa. Leocadia comprobará, nerviosa e indignada, que su influencia disminuye y que el duque puede imponer exigencias sin contar con ella. El palacio, tan rígido en apariencia, empieza a parecer una mesa mal calzada: basta una nueva presión para que todo se tambalee.
En la planta baja, el conflicto con Julio y Tomasa irá creciendo. Su desprecio hacia los criados y sus continuas demandas unirán al servicio contra ellos. La tensión no será solo doméstica; revelará una batalla por las jerarquías dentro de la propia servidumbre, donde los empleados personales de un duque pretenden situarse por encima de quienes mantienen en funcionamiento La Promesa.
En otro frente, Adriano sospechará que Petra fue quien lo vio besándose. La duda amenaza con llevar hasta el servicio un secreto sentimental capaz de afectar a varias relaciones. Petra, además de lidiar con el regreso de Tomasa, podría encontrarse en posesión de una información incómoda. Mucho trabajo incluso para alguien acostumbrado a saber más de lo que dice.
El palacio entra en su semana más incómoda
La semana combinará el drama médico de la hija de María con la llegada de Máximo, el choque entre Petra y Tomasa, la crisis sentimental de Julieta y la oferta que recibe Curro. No habrá una única trama dominante, sino varias tensiones avanzando a la vez, como grietas que recorren distintas plantas del mismo edificio.
La Promesa se emite de lunes a viernes a las 18:35 horas en La 1 y puede seguirse también a través de RTVE Play. La programación puede sufrir ajustes puntuales, pero la previsión anunciada mantiene la emisión diaria durante esta semana.
El verdadero centro de los próximos capítulos, sin embargo, estará en la habitación de la bebé de María. Mientras los nobles discuten por influencia, los criados pelean por dignidad y los amantes esconden lo evidente, María aguardará una noticia médica que puede cambiarlo todo. El palacio seguirá lleno de ruido. Al lado de esa cuna, apenas se escuchará respirar.












