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Economía

¿Por qué cae Alibaba un 10% pese a captar 10.200 millones para IA?

Alibaba cae un 10% tras captar 10.200 millones para la IA: descuento, dilución y una inversión gigantesca explican el duro castigo bursátil.

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Alibaba lleva IA a los robots

Alibaba ha llegado a caer más de un 10% en la Bolsa de Hong Kong después de cerrar una gigantesca colocación de nuevas acciones por 80.000 millones de dólares de Hong Kong, unos 10.200 millones de dólares estadounidenses. El dinero irá a inteligencia artificial. La explicación del desplome bursátil, sin embargo, está menos en la IA que en una vieja ley del mercado: las nuevas acciones se vendieron con un fuerte descuento y los actuales accionistas ven diluida su participación.

El gigante chino fijó el precio de los 710 millones de nuevos títulos en 112,70 dólares de Hong Kong, un 8,4% por debajo del cierre del viernes. La cotización reaccionó de inmediato: llegó a perder más del 10% en la apertura y terminó la sesión matinal con un descenso cercano al 9,8%, en 111 dólares de Hong Kong. Es decir, por debajo incluso del precio de la colocación. Una manera bastante expeditiva de recordar que en bolsa levantar miles de millones y hacer felices a los accionistas no siempre son la misma cosa.

Por qué Alibaba cae después de recaudar 10.200 millones

La caída tiene una explicación bastante concreta. Alibaba no está vendiendo acciones que ya existían, sino emitiendo títulos nuevos. Al aumentar el número de acciones en circulación, cada participación previa representa una porción algo menor de la compañía. Es la conocida dilución accionarial.

A ello se suma el precio elegido. Alibaba necesitaba colocar un volumen extraordinario de títulos y ofreció los nuevos a 112,70 dólares de Hong Kong frente a los 123 del cierre anterior. Ese descuento del 8,4% actúa inevitablemente como una referencia para el mercado: pocos inversores están dispuestos a pagar mucho más por una acción idéntica a la que grandes compradores acaban de adquirir considerablemente más barata.

No significa, por tanto, que Alibaba haya tenido problemas para encontrar dinero. Más bien ocurrió lo contrario: hubo una demanda muy superior al tamaño de la operación.

Una operación récord que recibió 28.000 millones en órdenes

La demanda por la colocación alcanzó aproximadamente 28.000 millones de dólares, casi tres veces el importe finalmente captado. Entre los interesados aparecieron grandes inversores institucionales y fondos soberanos de distintas regiones.

La operación se ha convertido en la mayor ampliación posterior a una salida a bolsa realizada por una empresa cotizada en Hong Kong y una de las mayores operaciones de este tipo registradas en el mundo en 2026. El apetito comprador existía; y mucho. El mercado, sencillamente, distingue entre querer entrar en Alibaba a un precio rebajado y considerar atractivo mantener la acción al precio anterior.

Ahí está la aparente contradicción de la jornada. Alibaba obtiene 10.200 millones de dólares para financiar su gran apuesta tecnológica, recibe peticiones por casi tres veces esa cantidad y, al mismo tiempo, pierde alrededor de una décima parte de su valor bursátil. Las bolsas tienen estas pequeñas crueldades matemáticas.

Todo el dinero nuevo tiene un destino: inteligencia artificial

Alibaba ha indicado que pretende utilizar el 100% de los ingresos netos de la operación para desarrollar sus capacidades de inteligencia artificial. El concepto que emplea la compañía es IA de «pila completa»: no quedarse únicamente en modelos o aplicaciones, sino abarcar desde los chips y la capacidad informática hasta los centros de datos, la nube y los propios modelos de lenguaje.

Esto coloca la operación en una dimensión diferente a la de una simple ampliación destinada a reforzar caja o reducir deuda. Alibaba está financiando una transformación tecnológica que quiere convertir la IA y Alibaba Cloud en uno de los motores centrales del grupo.

El problema —el mercado siempre encuentra alguno— es el precio de esa transformación. La inteligencia artificial necesita servidores, chips, energía y centros de datos en cantidades industriales. Nada demasiado etéreo, pese a que el producto final aparezca flotando con elegante ligereza en una pantalla.

La IA crece con fuerza, pero también devora beneficio

Los últimos resultados de Alibaba permiten entender por qué la empresa necesita semejante cantidad de capital. En el trimestre terminado en junio, los ingresos del grupo aumentaron alrededor de un 9%, mientras el negocio de IA, nube y capacidad informática creció un 45%, hasta unos 7.100 millones de dólares. El beneficio operativo ajustado de esa división también avanzó con fuerza.

Pero la fotografía cambia al bajar unas líneas en la cuenta de resultados. El beneficio neto trimestral cayó un 75% interanual, principalmente por el aumento de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial.

Alibaba está comprando capacidad informática, ampliando infraestructura, desarrollando chips propios y entrenando modelos como los de la familia Qwen. Todo ello requiere cantidades de capital que hace apenas unos años habrían parecido desorbitadas incluso para una multinacional tecnológica. La IA puede parecer inmaterial cuando responde en una pantalla, pero por detrás tiene edificios llenos de servidores, refrigeración, electricidad y procesadores que cuestan bastante más que una suscripción mensual.

Alibaba acelera un plan de inversión de 56.500 millones

La empresa había comprometido una inversión aproximada de 380.000 millones de yuanes, unos 56.500 millones de dólares, durante tres años para desarrollar infraestructura tecnológica y capacidades relacionadas con inteligencia artificial. Según sus últimos resultados, ya ha comprometido cerca de la mitad de ese programa.

La dirección sostiene que la creciente demanda está mejorando las perspectivas económicas del proyecto. Alibaba ha reducido de unos tres años a aproximadamente dos años y medio su previsión sobre el tiempo necesario para recuperar la inversión realizada en IA.

Hay argumentos para creer que la maquinaria empieza a funcionar. Los ingresos relacionados con inteligencia artificial llevan varios trimestres creciendo con fuerza y la nube ha registrado su mayor ritmo de expansión en años. Pero el mercado pide algo más prosaico: beneficios. Una tecnología puede ser fascinante, revolucionaria y capaz de escribir poemas sobre mandarinas; si consume capital durante demasiado tiempo sin producir un rendimiento suficiente, el accionista acaba mirando la calculadora.

China también entra en la carrera de los grandes centros de datos

La operación de Alibaba muestra hasta qué punto la carrera mundial por la IA está dejando de ser únicamente una competición de modelos. Cada vez se parece más a una batalla industrial por capacidad informática, semiconductores, centros de datos y electricidad.

Las grandes tecnológicas estadounidenses están gastando sumas todavía superiores, pero las compañías chinas se enfrentan a una dificultad adicional: las restricciones de Estados Unidos al acceso a algunos de los chips de Nvidia más avanzados. Esa barrera ha obligado al sector tecnológico chino a desarrollar modelos más eficientes, infraestructura propia y alternativas nacionales en semiconductores.

Alibaba intenta ocupar una posición especialmente amplia. No solo desarrolla Qwen; también controla una de las mayores plataformas de nube de China, dispone de millones de clientes empresariales y posee un gigantesco ecosistema de comercio electrónico en el que puede desplegar aplicaciones de inteligencia artificial. Modelo, nube, chips y usuarios dentro de una misma estructura. Sobre el papel, la combinación tiene lógica.

En la práctica, toca pagarla. Y la factura de esa carrera tecnológica se cuenta en decenas de miles de millones de dólares, mientras los inversores empiezan a mirar con bastante menos romanticismo cuánto rendimiento produce cada uno.

La paradoja de Alibaba: más IA y menos paciencia bursátil

El desplome de Alibaba no demuestra que los inversores hayan dejado de creer en la inteligencia artificial, ni mucho menos. La extraordinaria demanda registrada en la colocación apunta precisamente en la dirección contraria. Lo que refleja es una cuestión distinta: el mercado empieza a exigir rentabilidad a la fiebre inversora de la IA.

Durante la primera fase de esta carrera bastaba con anunciar modelos más grandes, centros de datos y miles de millones en inversión. Ahora los números pesan más. Alibaba tendrá que demostrar que el fuerte crecimiento de su negocio de nube y servicios de inteligencia artificial termina compensando la caída del beneficio y las enormes necesidades de capital.

Los 10.200 millones recién captados le proporcionan combustible para continuar. También ponen el cronómetro en marcha. Alibaba ha conseguido algo nada sencillo: convencer a grandes inversores para entregarle una montaña de dinero destinada casi íntegramente a la IA. El siguiente examen son los beneficios. Y ese, incluso para una tecnológica capaz de recaudar 10.200 millones de una tacada, suele ser el examen difícil.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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