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¿Volverá España a Eurovisión 2027? DARA confía en el regreso de RTVE

DARA ganó Eurovisión 2026, lamenta la ausencia de España y confía en el regreso de RTVE al festival europeo que Bulgaria organizará en 2027.

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dos ganadores de Eurovisión devuelven el trofeo

Resumen

  • DARA ganó Eurovisión 2026 y lamentó la ausencia de España en Viena
  • RTVE aún no ha confirmado el regreso español al festival de 2027
  • Bulgaria organizará la próxima edición tras su primera victoria histórica

DARA, ganadora del Festival de Eurovisión 2026, quiere volver a encontrarse con España en el concurso y no ha ocultado su decepción por la ausencia de RTVE en Viena. La cantante búlgara desea actuar en nuestro país cuanto antes y lo ha resumido con una frase difícil de mejorar desde un despacho de comunicación: «Si España no va al festival, seré yo quien vaya a España».

Sus palabras expresan afecto, no anuncian una decisión institucional. España todavía no tiene confirmada su participación en Eurovisión 2027 y el regreso depende de RTVE, no de la artista que levantó el Micrófono de Cristal. La corporación mantiene en marcha el Benidorm Fest, aunque lo presenta como una plataforma musical autónoma y no necesariamente como la preselección española para el certamen europeo. Esa diferencia, nada pequeña, deja el futuro abierto.

DARA sí tiene claro su deseo. La cantante explicó que esperaba encontrarse con la delegación española durante la semana eurovisiva y reconoció que echó de menos su presencia. También recordó sus visitas a Barcelona, sus amistades en Madrid y una afinidad cultural que describió de manera doméstica, casi familiar: españoles y búlgaros se parecen, dijo, a unos primos que se reconocen aunque lleven tiempo sin verse.

DARA convierte la ausencia de España en un mensaje

La declaración ha llamado la atención porque llega desde el centro mismo del festival. No habla una concursante eliminada ni una comentarista nostálgica, sino la vencedora de Eurovisión 2026, una edición marcada por la retirada de varias radiotelevisiones públicas, entre ellas RTVE. DARA ganó y, cuando se apagaron las luces de Viena, señaló la silla vacía de España.

La búlgara evitó juzgar la decisión española y defendió que cada país debe adoptar su propia postura. Esa prudencia tiene algo de diplomacia y algo de supervivencia artística. A una cantante se le pide que interprete durante tres minutos, pero después aparecen micrófonos interesados en resolver con un estribillo lo que gobiernos, organismos internacionales y consejos de administración no han resuelto en años. Eurovisión exige neutralidad con la misma insistencia con la que produce polémicas políticas. Una costumbre bastante consolidada.

DARA prefirió hablar de música, de vínculos personales y de su interés por trabajar con artistas españoles. Incluso recordó que una de sus canciones en búlgaro cuenta con una versión en castellano. No dio fechas para una actuación en España ni confirmó conciertos, de modo que su viaje es, por el momento, una intención y no una parada cerrada en su agenda.

María Isabel, el recuerdo español de la ganadora

El afecto de la cantante no nació después de ganar Eurovisión ni responde únicamente a la búsqueda de nuevos mercados. DARA ha contado que uno de sus primeros recuerdos del concurso está ligado a María Isabel y a «Antes muerta que sencilla», la canción que dio a España la victoria en Eurovisión Junior.

La actuación de la artista onubense —vestido rojo, botas altas, ventiladores y una seguridad impropia de su edad— impresionó a una DARA todavía niña. Aquel número, convertido en una pequeña pieza de arqueología pop española, ayudó a despertar su deseo de participar algún día en Eurovisión. Los sueños infantiles suelen ser bastante menos ordenados de lo que después cuentan las biografías: una canción, una pantalla encendida, alguien bailando en el salón y, años más tarde, un escenario ante millones de espectadores.

DARA tampoco descarta una colaboración con artistas españoles. Ni siquiera ha cerrado la puerta a grabar con María Isabel, aunque no existe ningún proyecto anunciado entre ambas. Lo relevante es el hilo cultural: la vencedora búlgara recuerda una candidatura española como parte de su educación musical y emocional. En Eurovisión, donde casi todo parece evaporarse después de tres minutos, algunas actuaciones dejan una huella mucho más larga.

«Bangaranga», una victoria fuera de escala

DARA conquistó Eurovisión con «Bangaranga», una canción de pop electrónico expansivo, concebida para golpear primero y pedir explicaciones después. Bulgaria obtuvo 516 puntos, se impuso tanto en la votación de los jurados profesionales como en la del público y aventajó con claridad al segundo clasificado.

La victoria tuvo un peso especial. Era el primer triunfo de Bulgaria desde su debut en el concurso y llegó después de varios años de ausencia por dificultades económicas. El país regresó, se llevó el trofeo y obtuvo el derecho a organizar la siguiente edición. No está mal para una vuelta que algunos contemplaban como tentativa.

«Bangaranga» fue escrita por Anne Judith Stokke Wik, Darina Yotova —el nombre real de DARA—, Dimitris Kontopoulos y Monoir. La candidatura lideró primero la clasificación del jurado y después confirmó su dominio con el televoto. No fue una victoria por accidente ni un vuelco de última hora: convenció a los profesionales y al público, dos criaturas que en Eurovisión suelen sentarse en extremos opuestos de la mesa.

La cantante ha explicado que la canción no se diseñó únicamente para funcionar dentro del festival. Su intención era crear un tema capaz de continuar circulando cuando el confeti estuviera barrido. El resultado encaja con esa ambición: percusión insistente, un estribillo inmediato y una puesta en escena que convertía el escenario en una descarga física, casi tribal.

La retirada de España no fue un simple plantón

España no participó ni retransmitió Eurovisión 2026 debido a la permanencia de Israel en el concurso. El Consejo de Administración de RTVE había acordado que la corporación se retiraría si la televisión pública israelí, KAN, seguía admitida por la Unión Europea de Radiodifusión. Cuando la organización mantuvo su participación, RTVE ejecutó la decisión.

Fue la primera ausencia española desde su debut en 1961. España había competido de manera ininterrumpida durante décadas y formaba parte del denominado Big Five, el grupo de radiotelevisiones que realizan las mayores aportaciones económicas y acceden directamente a la final. Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia también abandonaron la edición celebrada en Viena.

RTVE no emitió las semifinales ni la final y programó en su lugar un especial de «La Casa de la Música». El Benidorm Fest continuó, pero quedó separado de Eurovisión: Tony Grox y LUCYCALYS ganaron la edición con «T AMARÉ» sin convertirse en representantes españoles. La maquinaria musical siguió girando, solo que por otra vía.

Lo que se sabe del posible regreso de RTVE

A 14 de julio de 2026, RTVE no ha confirmado públicamente el regreso de España. El Benidorm Fest 2027 ha abierto su convocatoria y mantiene las reglas propias de una competición nacional, con interpretación en directo, límites de duración y restricciones al uso de voces generadas mediante inteligencia artificial. Sin embargo, la corporación no ha vinculado oficialmente al ganador con Eurovisión.

Eso no significa que España haya abandonado el festival para siempre. La retirada respondió a una condición política concreta y RTVE continúa siendo miembro de la UER. La propia organización europea expresó su deseo de que las radiotelevisiones ausentes regresaran. La puerta existe; otra cosa es que alguien haya decidido cruzarla.

La situación del Big Five también tendría que aclararse. La ausencia hizo que España dejara de ocupar su plaza automática en la edición de Viena, aunque existen precedentes de reincorporación. Italia permaneció fuera durante años y, al regresar, recuperó su posición entre los grandes contribuyentes. El dinero, en Eurovisión como en casi todas partes, suele tener una magnífica memoria.

Bulgaria prepara su primera Eurovisión como anfitriona

La victoria de DARA llevará el festival a Bulgaria por primera vez. La cantante ha confirmado su intención de regresar al escenario como ganadora saliente y quiere acompañar de cerca a los nuevos participantes, especialmente durante unos días de ensayos que pueden resultar abrumadores para los artistas.

Bulgaria afronta una organización enorme: recinto, transporte, alojamientos, seguridad, producción televisiva y una ciudad capaz de absorber a miles de aficionados y profesionales. DARA confía en la capacidad de trabajo de su país y pronostica una edición ambiciosa. La euforia es comprensible, aunque después llegan las facturas, los cables y las reuniones de madrugada. Ahí comienza el Eurovisión menos fotogénico.

Para España, una edición búlgara tendría una resonancia particular. El país anfitrión estará representado simbólicamente por una ganadora que reclama el regreso de RTVE, guarda un recuerdo especial de María Isabel y desea actuar ante el público español. La invitación emocional está hecha. Falta la respuesta institucional.

La música mantiene abierto el puente con España

DARA ha escogido una posición prudente ante la crisis del festival. Respeta la retirada española, evita pronunciarse sobre Israel y sostiene que la música debe conservar su capacidad para unir a personas de países distintos. Es una idea noble, aunque Eurovisión nunca ha vivido dentro de una urna de cristal. Participan televisiones públicas, votan países, ondean banderas y las decisiones se interpretan políticamente incluso cuando la organización insiste en lo contrario.

Su mensaje funciona precisamente porque no pretende resolver ese conflicto. Habla desde otro lugar: el de una artista que notó una ausencia concreta entre delegaciones, periodistas y aficionados. España no fue una casilla borrada de una tabla; dejó un hueco reconocible en uno de los mayores espectáculos televisivos europeos.

El regreso de España a Eurovisión sigue sin estar decidido, pero DARA ha conseguido colocar el asunto de nuevo bajo los focos. No mediante una exigencia ni una lección moral, sino con una frase cálida y un poco desafiante. España faltó a la fiesta. La ganadora, mientras tanto, anuncia que piensa llamar a su puerta.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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