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Steam Frame: ¿qué precio tiene en España y cuándo se podrá comprar?

Steam Frame ya tiene precio desde 1.049 euros, reservas por sorteo y dos versiones. Valve detalla hardware, fechas, accesorios y funcionamiento.

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Steam Frame listos para comprar

Foto: Valve / Steam.

Resumen

  • Steam Frame costará desde 1.049 euros y tendrá dos versiones
  • Las primeras reservas se repartirán mediante sorteo, no por orden de llegada
  • Valve apuesta por SteamOS, juego autónomo y streaming inalámbrico desde PC

Valve ha terminado con una de las incógnitas que llevaba meses persiguiendo a quienes esperaban Steam Frame. Su nuevo visor de realidad virtual costará 1.049 euros en la versión de 256 GB y 1.279 euros en la de 1 TB, con los mandos incluidos. Las reservas ya están abiertas y la primera tanda se adjudicará mediante un sorteo, no por orden de llegada.

El plazo para entrar en esa primera selección termina el 17 de septiembre de 2026 a las 10:00, hora del Pacífico, las 19:00 en la España peninsular. Después Valve mezclará las solicitudes y comunicará quién obtiene plaza. Los elegidos deberían poder completar la compra desde el 18 de septiembre y tendrán 72 horas para hacerlo. Quien quede fuera no desaparece del mapa: pasará a una lista de espera para posteriores unidades.

La confirmación llega apenas unas horas después de un episodio bastante menos solemne. ShortCircuit, el canal vinculado a Linus Tech Tips, publicó antes de tiempo un vídeo de primeras impresiones con Steam Frame. Fue retirado, pero internet tiene una conocida dificultad para olvidar cualquier cosa que se haya subido durante cinco minutos. El vídeo dejó ver el dispositivo, sus mandos y algunos accesorios justo antes de que Valve levantara oficialmente el telón.

Steam Frame cuesta 1.049 euros y habrá dos versiones

Valve venderá dos configuraciones de Steam Frame. La más económica incorpora 256 GB de almacenamiento y tiene un precio oficial de 1.049 euros. La segunda sube hasta 1 TB y alcanza los 1.279 euros. En Estados Unidos cuestan 1.059 y 1.299 dólares, respectivamente. Los precios europeos publicados incluyen impuestos cuando corresponde.

No estamos, por tanto, ante unas gafas de realidad virtual pensadas para competir por precio con la franja más popular del mercado. Steam Frame aterriza claramente en territorio premium. Una Meta Quest 3 de 512 GB, por ejemplo, podía encontrarse en España durante septiembre por alrededor de 579-650 euros, dependiendo del comercio. La distancia económica es considerable y coloca sobre Valve la obligación de demostrar que su propuesta es algo bastante más ambicioso que otro visor autónomo con una biblioteca diferente.

Y ese es precisamente el argumento de la compañía. Steam Frame no pretende limitarse a ejecutar juegos creados expresamente para realidad virtual. La idea es meter una buena parte del universo Steam dentro del visor: títulos VR, juegos tradicionales mostrados sobre enormes pantallas virtuales y, cuando convenga, contenidos enviados de forma inalámbrica desde un PC.

Las reservas de Steam Frame no funcionan por orden de llegada

Valve ha recuperado un sistema parecido al empleado con Steam Machine. Durante la ventana inicial, apuntarse primero no proporciona una posición mejor. Cuando termine el plazo del 17 de septiembre, la compañía realizará una selección aleatoria entre las solicitudes recibidas para repartir las primeras unidades disponibles.

La fórmula intenta evitar uno de los pequeños rituales absurdos de cada estreno tecnológico: miles de personas actualizando una página a la misma hora mientras los sistemas automatizados de los revendedores trabajan con bastante menos ansiedad. Valve sostiene que este procedimiento permite repartir el stock inicial con mayor equilibrio y limitar la ventaja de quienes intentan acaparar unidades para revenderlas.

Los usuarios seleccionados recibirán la posibilidad de comprar el visor y dispondrán de 72 horas para pagar el pedido. Los demás continuarán en una lista de espera y podrán recibir una invitación conforme aumente la disponibilidad. El matiz es importante: registrarse no equivale a comprar Steam Frame ni garantiza recibir una unidad de la primera remesa.

El 18 de septiembre comienza la primera tanda de compras

Valve prevé empezar a enviar las primeras invitaciones de compra el 18 de septiembre. Eso no significa necesariamente que todos los visores vayan a entregarse ese mismo día; es la fecha prevista para que los usuarios seleccionados puedan formalizar sus pedidos. Las primeras unidades deberían empezar a llegar poco después.

El mecanismo permite a la compañía administrar un stock inicial previsiblemente limitado. Valve ya ha sufrido problemas de disponibilidad con otros dispositivos recientes y parece haber decidido que una lotería es menos elegante que disponer de existencias suficientes, sí, pero también bastante menos caótica que una carrera de clics.

Steam Frame es autónomo, pero también quiere ser el visor del PC

Aquí aparece lo realmente interesante del aparato. Steam Frame integra un Snapdragon 8 Gen 3, arquitectura ARM64 y 16 GB de memoria LPDDR5X, con SteamOS 3 como sistema operativo. Puede ejecutar determinados juegos directamente, sin ordenador, pero también recibir juegos desde un PC mediante conexión inalámbrica.

Cada ojo dispone de un panel LCD de 2.160 × 2.160 píxeles, con frecuencias de actualización desde 72 hasta 120 Hz y un modo experimental de 144 Hz. El seguimiento se realiza mediante cámaras integradas, sin las estaciones externas que acompañaban a Valve Index. También incorpora seguimiento ocular, una pieza esencial de la tecnología con la que Valve intenta concentrar recursos gráficos justo donde está mirando el usuario.

Hay Wi-Fi 7 en el visor y se incluye un adaptador inalámbrico específico para conectarlo al PC. Esta arquitectura tiene bastante sentido: renderizar un juego exigente dentro de un aparato que llevamos atado a la cabeza obliga a negociar constantemente con el consumo, el calor y la potencia. Si el ordenador hace el trabajo pesado y Steam Frame recibe la imagen con baja latencia, el techo gráfico cambia por completo.

Las primeras pruebas realizadas con el dispositivo destacaron precisamente la calidad del streaming inalámbrico y el reparto del peso. El conjunto ronda los 440 gramos, mientras que el módulo frontal pesa unos 185 gramos porque la batería se sitúa detrás de la cabeza. No parece un detalle espectacular escrito sobre una ficha técnica, pero después de una hora con medio kilo apoyado sobre los pómulos uno empieza a desarrollar un profundo respeto por la distribución de masas.

Half-Life: Alyx funciona directamente en Steam Frame

Valve se guardaba otra sorpresa bastante más interesante que una cifra de almacenamiento. Half-Life: Alyx está incluido con Steam Frame y la compañía ha conseguido adaptar el juego a ARM64 para ejecutarlo directamente en el visor, sin necesidad de transmitirlo desde un PC.

Es un movimiento importante porque Alyx nació en 2020 como un juego de realidad virtual para ordenadores relativamente potentes. Llevar aquella experiencia a un procesador Qualcomm implica trabajar dentro de un presupuesto gráfico radicalmente distinto. Valve utiliza seguimiento ocular y renderizado foveado: el dispositivo dedica más resolución a la zona exacta que está observando el jugador y reduce detalle en la visión periférica, donde resulta mucho menos perceptible.

No se trata simplemente de recortar habitaciones hasta que el juego arranque. La versión conserva los elementos y contenidos del original y puede trabajar incluso con modificaciones y partidas guardadas. Hay sacrificios gráficos respecto a un PC potente, naturalmente; la física no ha decidido jubilarse todavía. Pero convertir Alyx en una experiencia autónoma cambia bastante la presentación comercial de Steam Frame.

También ilustra el problema que Valve quiere resolver mediante software. Muchos juegos de Steam fueron creados para procesadores x86 de Windows, mientras Steam Frame utiliza ARM. La compañía recurre a distintas capas de traducción y compatibilidad para permitir que software que nunca fue diseñado pensando en este dispositivo pueda terminar funcionando en él. Es, salvando las distancias, la misma filosofía que convirtió a Steam Deck en algo mucho más útil de lo que prometía su ficha técnica.

El precio es alto y algunos accesorios tampoco vienen de serie

La factura de 1.049 euros tiene una pequeña letra desagradable: Steam Frame no incluye cargador USB-C. Valve venderá uno de 45 vatios por 39 euros, aunque puede utilizarse un cargador compatible, incluido uno de Steam Deck que cumpla los requisitos de potencia.

También habrá un kit ergonómico por 69 euros, formado por una correa superior para el visor, correas para sujetar mejor los controladores y un bloqueador de luz ampliado. El kit de piezas de sustitución costará 59 euros. Son accesorios, sí, pero resulta difícil ignorar que el modelo básico ya atraviesa la frontera psicológica de los mil euros.

Steam Frame ofrece de serie visión del exterior en blanco y negro. Para obtener passthrough en color habrá una cámara externa desarrollada por Arcturus, denominada Vision Camera, con un precio anunciado de 149 dólares. Valve prepara además otro paquete para entusiastas con una nueva solución de batería, audio y ergonomía, aunque todavía no ha concretado su precio ni su lanzamiento.

Las primeras pruebas independientes tampoco dibujan un dispositivo perfecto. Se ha destacado mucho su comodidad, el streaming y la flexibilidad de SteamOS, pero también aparecen errores de software y una autonomía inferior a dos horas en determinadas condiciones de uso. Sus paneles LCD ofrecen buena nitidez, aunque el contraste queda por debajo de soluciones OLED o micro-OLED considerablemente más caras. Es hardware recién salido del horno; alguna esquina todavía quema.

Valve vuelve a apostar por algo más grande que unas gafas VR

Steam Frame llega siete años después de Valve Index, pero el salto conceptual resulta más interesante que una mera sucesión de generaciones. Index era fundamentalmente un dispositivo de PC VR. Frame quiere ser un pequeño ordenador independiente, una pantalla personal, una máquina para realidad virtual y, al mismo tiempo, una extensión inalámbrica del PC.

Ahí está también su mayor incógnita. 1.049 euros son muchos euros para un mercado en el que existen alternativas autónomas mucho más asequibles. Valve no parece interesada en pelear esa guerra. Su apuesta es otra: que los usuarios valoren tener SteamOS, su biblioteca de juegos, compatibilidad con PC y un ecosistema relativamente abierto dentro de un único aparato.

La filtración de Linus Tech Tips adelantó unas horas la fiesta, pero terminó siendo casi anecdótica. Lo sustancial ya está encima de la mesa: dos modelos de 1.049 y 1.279 euros, reservas mediante sorteo hasta el 17 de septiembre y primeras compras desde el día 18. Steam Frame deja así de ser ese aparato prometedor que Valve enseñaba a intervalos y se convierte en algo bastante más concreto. También más incómodo para el bolsillo.

El examen de Steam Frame empieza con el precio

Valve ya ha demostrado con Steam Deck que puede alterar un mercado cuando hardware y software encajan. Con Steam Frame intenta repetir la jugada, pero esta vez la entrada cuesta más de mil euros y se lleva puesta en la cara. No es exactamente una compra impulsiva.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.