Síguenos

Tecnología

¿Por qué Mortal Shell 2 puede ser el gran soulslike sorpresa de 2026?

Mortal Shell 2 llega con críticas muy positivas, mundo abierto, combate sin aguante y una ambición que lo coloca entre los soulslike de 2026.

Publicado

el

Mortal Shell 2

Mortal Shell 2 llega al tramo final antes de su estreno con algo bastante más valioso que una buena campaña publicitaria: la crítica está respondiendo con entusiasmo. A 18 de agosto, el nuevo RPG de acción de Cold Symmetry presenta un 84 sobre 100 en Metacritic a partir de 37 análisis de la versión de PC, con un 86% de críticas positivas y, por el momento, ninguna valoración negativa dentro de ese recuento. No estamos ante el ritual habitual de proclamar obra maestra a cualquier juego que incluya una espada oxidada, tres campanarios y un señor gigantesco que intenta aplastarnos. Aquí hay argumentos.

El lanzamiento mundial de Mortal Shell 2 está previsto para el 20 de agosto de 2026 en PC mediante Steam, PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Los compradores de la Devout Edition pueden acceder al juego hasta 72 horas antes, de modo que parte del público ya se encuentra recorriendo sus ruinas mientras el estreno general todavía espera a la vuelta de la esquina. Y las primeras impresiones coinciden bastante en una idea: la secuela no se limita a hacer más grande el Mortal Shell de 2020. Cambia su escala, acelera el combate y apuesta mucho más por la exploración.

Una secuela que crece sin convertirse en otro Elden Ring

La comparación con Elden Ring era inevitable. En 2026 parece casi un impuesto municipal para cualquier soulslike que tenga un mapa razonablemente grande. Pero Mortal Shell 2 no intenta reproducir sin más la fórmula de FromSoftware. Cold Symmetry parte de aquello que diferenciaba al primer juego y lo estira hasta construir algo bastante más ambicioso.

El sistema de receptáculos, los cuerpos de distintos guerreros que el jugador puede poseer y utilizar como clases con capacidades propias, continúa siendo una de sus señas de identidad. La diferencia es el espacio que ahora existe alrededor de esa mecánica. Ya no estamos ante una aventura deliberadamente pequeña y cerrada, sino frente a un mundo abierto interconectado lleno de caminos secundarios, pequeñas mazmorras, armas, materiales, mejoras y encuentros que pueden aparecer cuando uno decide abandonar la ruta evidente.

Y ahí parece encontrarse una parte importante del salto de calidad. El juego no llena el mapa simplemente para que parezca grande cuando se abre la pantalla de navegación —viejo deporte olímpico del videojuego moderno—. La exploración tiene consecuencias: puede conducir hasta una nueva arma, un receptáculo diferente, una mejora relevante o un combate opcional que altera la manera de afrontar las siguientes horas.

Un mundo abierto donde perderse vuelve a tener sentido

Cold Symmetry describe su escenario como un mundo abierto compacto, una combinación aparentemente contradictoria que aquí tiene bastante lógica. El propósito no es ofrecer kilómetros de terreno vacío, sino concentrar desvíos, estructuras ocultas, templos, tumbas, bosques y fortalezas dentro de una geografía que invita continuamente a mirar hacia el lado equivocado.

Las reseñas están destacando precisamente esa densidad de secretos. Hay pequeñas mazmorras asociadas a numerosos puntos del mapa, zonas opcionales y caminos que no siempre explican de inmediato qué esconden. El jugador puede avanzar hacia el objetivo principal o dejarse llevar por esa vieja enfermedad del RPG: ver una construcción extraña a lo lejos y decidir que la misión urgente puede esperar otros cuarenta minutos.

Explorar también forma parte de la progresión

La recompensa no es únicamente contemplativa. Encontrar materiales, nuevas armas y elementos de mejora permite ajustar progresivamente el estilo de juego. Mortal Shell 2 entiende algo sencillo que muchos mundos abiertos olvidan: explorar funciona mejor cuando encontramos cosas que realmente queremos utilizar.

Esa filosofía convierte el recorrido en parte del propio sistema de progresión. Una ruta secundaria puede mejorar al personaje antes de un enfrentamiento complicado; un arma inesperada puede provocar el abandono de una estrategia utilizada durante horas. El mapa deja de ser una lista de tareas y adquiere algo parecido a una conversación con el jugador: ven por aquí, parece decir. Quizá te mate algo horrible. Quizá merezca la pena.

El gran cambio está en el combate: adiós a la barra de aguante

La decisión más llamativa de Mortal Shell 2 probablemente sea también la que despertará más discusiones entre los aficionados al género. No existe la tradicional barra de resistencia o aguante que limita golpes, esquivas y carreras en buena parte de los soulslike.

Es una modificación considerable. El control de la resistencia ha condicionado durante años el ritmo del género: atacar demasiado significa quedarse vendido; esquivar compulsivamente puede dejar al personaje sin recursos justo delante de un enemigo que pesa lo mismo que un utilitario. Mortal Shell 2 elimina esa aritmética y desplaza parte de la dificultad hacia el posicionamiento, el tiempo de los ataques y la lectura del rival.

Eso no significa que el combate se vuelva ligero. Todo lo contrario. Los golpes conservan una sensación pesada, las ejecuciones son deliberadamente violentas y romper la postura del enemigo sigue siendo fundamental. Pero el movimiento resulta más libre y permite encadenar acciones sin estar mirando continuamente una barra que disminuye en una esquina de la pantalla.

Más libertad no significa necesariamente un juego fácil

La ausencia de resistencia podría parecer una concesión para rebajar la dificultad, aunque el diseño mantiene suficientes herramientas para castigar los errores. Hay enemigos agresivos, jefes y emboscadas capaces de borrar rápidamente una mala decisión. La diferencia está en cómo administra el juego esa exigencia.

También existen elementos que permiten suavizar determinados encuentros mediante configuraciones defensivas y habilidades capaces de recuperar salud o aumentar el daño sobre la postura enemiga. No es exactamente un selector tradicional de dificultad. Es algo más integrado en las propias reglas del combate, una manera de permitir que jugadores distintos encuentren soluciones diferentes al mismo problema.

Los receptáculos y las armas multiplican las formas de jugar

La idea original de poseer cuerpos ajenos vuelve más desarrollada. Cada receptáculo funciona como una base sobre la que construir un estilo concreto y puede combinarse con armas y mejoras hasta producir configuraciones muy diferentes. El jugador no está condenado a repetir durante cuarenta horas la decisión que tomó durante los primeros veinte minutos.

Esa flexibilidad importa porque el mundo es considerablemente mayor. Cambiar de receptáculo, experimentar con otro armamento o buscar una combinación distinta evita que la extensión termine convirtiéndose en rutina. Las primeras críticas hablan precisamente de una variedad de configuraciones notable, aunque también aparecen dudas sobre el equilibrio entre algunas combinaciones.

Hay otra diferencia menos cuantificable, pero visible enseguida: Mortal Shell 2 abraza sin vergüenza su estética. Ruinas imposibles, criaturas deformes, sangre y arquitectura enfermiza conviven con una atmósfera que parece sacada de una portada de heavy metal. Muy discreto no es. Tampoco parece querer serlo.

No todo es entusiasmo: recursos escasos, cámara y algunos tropiezos

Las buenas notas no convierten el juego en una pieza intocable. Entre los reparos aparecidos en los primeros análisis destacan la escasez de determinados materiales de mejora, una economía que en algunos momentos puede empujar al jugador hacia el farmeo y ciertos problemas técnicos o de navegación por los escenarios.

También se han señalado comportamientos molestos de la cámara, situaciones con visibilidad deficiente y algunos combates contra jefes cuyos ataques resultan demasiado anunciados. Son defectos relevantes porque afectan precisamente a dos elementos delicados en cualquier soulslike: leer correctamente el peligro y sentir que una derrota se debe al jugador, no a una esquina del escenario que decidió tragarse la cámara.

El panorama crítico, aun así, permanece claramente inclinado hacia el lado positivo. Metacritic registra cinco análisis mixtos frente a 32 positivos entre las reseñas contabilizadas de PC, sin críticas negativas en ese grupo. Eso no certifica nada para siempre —las notas de lanzamiento envejecen y los jugadores suelen encontrar grietas que un análisis previo no detecta—, pero sí coloca al título en una posición bastante más fuerte de la que cabía esperar de una secuela relativamente discreta.

Mortal Shell 2 llega el 20 de agosto con algo que demostrar

La edición estándar de Mortal Shell 2 tiene fijado un precio de 49,99 euros, mientras que la Devout Edition alcanza los 59,99 euros e incorpora aspectos de obsidiana para los receptáculos jugables, además del acceso anticipado de hasta tres días. El estreno general será el jueves 20 de agosto en Steam, PS5 y Xbox Series X|S.

No hay versión anunciada de lanzamiento para Nintendo Switch 2, y la edición física especial Revered Edition está vinculada a PS5. Para quien simplemente quiera jugar, el dato importante es bastante más sencillo: PC, PlayStation 5 y Xbox Series son las tres plataformas del estreno.

La posición de Mortal Shell 2 dentro de un género saturado quizá sea su mayor triunfo previo al lanzamiento. Hace unos años bastaba con colocar una hoguera, bajar la iluminación y diseñar enemigos del tamaño de una catedral para recibir inmediatamente la etiqueta soulslike. El público se ha vuelto bastante menos indulgente.

Aquí Cold Symmetry parece haber entendido el problema. En lugar de limitarse a imitar, ha reforzado las ideas propias del primer Mortal Shell y ha eliminado algunas convenciones que parecían intocables, como la barra de aguante. El resultado es más rápido, más abierto y considerablemente más grande, aunque todavía conserva esa sensación de hierro oxidado, humedad y amenaza que definía al original.

Una sorpresa que llega haciendo bastante más ruido

Mortal Shell 2 todavía debe superar la prueba que realmente importa: miles de jugadores entrando simultáneamente en su mundo a partir del 20 de agosto, probando configuraciones, rompiendo sistemas y descubriendo errores que ningún estudio desea ver inmortalizados en un vídeo de treinta segundos.

Pero el punto de partida es difícilmente mejor. Un 84 en Metacritic, una recepción mayoritariamente favorable y elogios repetidos hacia la exploración, el combate y la evolución del sistema de receptáculos convierten la secuela de Cold Symmetry en una de las apariciones más interesantes del género durante 2026.

No parece destinado a destronar a Elden Ring, y quizá sea mejor así. El cementerio del videojuego está lleno de aspirantes que quisieron convertirse en el próximo gran fenómeno copiando demasiado bien al anterior. Mortal Shell 2 resulta más interesante cuando hace justamente lo contrario: toma las reglas conocidas, elimina alguna, deforma otras y sigue caminando entre cadáveres con bastante personalidad propia.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído