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¿Quién ganó Tu cara me suena 13? Así fue la gran final
J Kbello conquista Tu cara me suena 13 tras una final vibrante ante María Parrado y Martín Savi, respaldado por el voto del público español.

J Kbello ganó Tu cara me suena 13 con el 51% de los votos del público. El cantante gaditano se proclamó vencedor durante la madrugada del 18 de julio de 2026, después de interpretar a Hugh Jackman en un número de The Greatest Showman concebido para una final: luces, cuerpo de baile, exigencia vocal y esa energía capaz de convertir un plató de televisión en un teatro de Broadway, aunque con pausas publicitarias.
La audiencia situó a María Parrado en segunda posición y a Martín Savi en la tercera. Cristina Castaño terminó cuarta, mientras que Paula Koops ocupó el quinto lugar. El jurado pudo valorar, emocionarse y ejercer esa liturgia televisiva tan suya, pero la decisión final perteneció exclusivamente a los espectadores. La democracia del mando a distancia habló. Y esta vez habló bastante claro.
El resultado confirmó lo que la clasificación había insinuado durante buena parte de la temporada. J Kbello llegaba como favorito, había acumulado más victorias que ningún compañero y era el primer finalista confirmado. En una gala decidida por el público nada estaba cerrado —la televisión conserva el saludable hábito de desordenar los pronósticos—, pero el gaditano partía con una ventaja difícil de esconder.
J Kbello gana la final imitando a Hugh Jackman
El ganador se jugó la corona interpretando a Hugh Jackman en The Greatest Show, una de las canciones centrales de la película El gran showman. No eligió precisamente una balada sentado en un taburete. Su propuesta exigía cantar, bailar, dominar el espacio y mantener la respiración mientras el escenario bullía alrededor como una carpa de circo recién abierta.
La actuación reunió buena parte de lo que J Kbello había enseñado durante la edición: potencia física, precisión coreográfica, soltura ante las cámaras y una voz capaz de conservar el tono cuando las piernas llevan varios minutos declarando una huelga general. Terminó entre lágrimas y con el plató en pie.
El desenlace no pareció una pirueta inesperada del guion, sino la consecuencia de un recorrido sostenido durante meses. El artista había ganado galas, liderado la clasificación y demostrado que podía cambiar de piel sin perder del todo su personalidad. Esa regularidad terminó pesando tanto como su último número.
Su elección para la final fue inteligente. En un concurso de imitaciones no basta con cantar bien; hay que construir durante unos minutos la ilusión de que otra estrella ha atravesado el clonador. Hugh Jackman le permitía desplegar su perfil más completo, cercano al artista de musical: voz, baile, interpretación y una puesta en escena de tamaño industrial.
El resultado tuvo menos de copia milimétrica que de apropiación escénica. J Kbello no desapareció por completo dentro del personaje, pero tampoco lo necesitaba. Conservó su identidad y la puso al servicio del espectáculo. En televisión, donde un primer plano puede desnudar cualquier exceso, esa mezcla suele funcionar mejor que la caricatura.
María Parrado y Martín Savi completan el podio
La final también confirmó el gran nivel de María Parrado y Martín Savi, dos concursantes muy diferentes que llegaron a la última noche con argumentos propios. Ella representaba la precisión vocal y la regularidad; él, la evolución silenciosa y el gusto por los retos menos previsibles.
Ambos lograron superar la primera ronda de votaciones y acompañaron a J Kbello en la decisión definitiva. El duelo no fue exactamente una lucha entre estilos, pero casi: espectáculo musical, virtuosismo pop y canto lírico compartieron escenario durante unos minutos. No suele ocurrir demasiado en la televisión generalista.
María Parrado roza el triunfo como Mariah Carey
María Parrado terminó segunda después de enfrentarse a una de las voces menos hospitalarias del pop internacional. Eligió Vision of Love, de Mariah Carey, una canción llena de cambios de registro, melismas y notas que no admiten demasiados atajos. Una montaña vocal con el sendero mojado, por decirlo suavemente.
La cantante gaditana ofreció una interpretación contenida al principio y más expansiva conforme avanzaba el tema. Su afinación, el control de los adornos vocales y la capacidad para reproducir el color de Carey confirmaron por qué había sido una de las grandes rivales de J Kbello durante toda la temporada.
Parrado venía de ganar la segunda semifinal imitando a Pastora Soler y había acumulado cuatro victorias antes de llegar a la última gala. Su segunda posición no rebaja una edición notable, marcada por actuaciones en las que pudo moverse entre Rosalía, Céline Dion, Ana Mena y la propia Pastora Soler.
Había técnica, sí, pero también escucha. Y ese detalle, menos vistoso que una plataforma elevadora, suele separar al cantante del imitador. María Parrado sostuvo el personaje sin convertir cada número en una simple exhibición de voz, una tentación bastante habitual cuando se dispone de semejante instrumento.
Martín Savi sorprende con una apuesta lírica
Martín Savi quedó tercero en la clasificación final tras interpretar Lascia ch’io pianga caracterizado como Farinelli. Frente al pop, el cine musical y el cabaré elegidos por sus compañeros, el cantante argentino llevó al plató una pieza barroca vinculada al repertorio de Händel y al imaginario de los antiguos castrati.
Era la apuesta más arriesgada de la noche. No tanto porque el público rechace la música clásica, ese tópico algo perezoso, sino porque una pieza lírica dispone de menos resortes inmediatos para movilizar el voto masivo. No hay un estribillo conocido en discotecas ni una coreografía viral a la que agarrarse. Solo la voz, el silencio alrededor y una melodía suspendida como una lámpara de cristal.
Savi sostuvo el reto con delicadeza y control vocal, en un registro muy alejado del que suele dominar este tipo de programas. Su tercer puesto reconoció una trayectoria ascendente: comenzó la edición con menos ruido que otros concursantes y terminó instalado entre los favoritos de la audiencia.
Su presencia en el podio aportó algo más que variedad. Recordó que Tu cara me suena funciona mejor cuando el pulsador y los participantes se permiten salir del carril más cómodo. La imitación de Farinelli podía haber resultado solemne, incluso fría. No ocurrió. Hubo riesgo y hubo verdad escénica.
Cristina Castaño y Paula Koops quedan fuera del duelo
La primera votación dejó fuera a Cristina Castaño, cuarta clasificada, y a Paula Koops, que terminó quinta. Ambas presentaron números muy distintos, aunque unidos por una misma raíz teatral y por una evidente voluntad de montar espectáculo.
Castaño se transformó en Meryl Streep para interpretar The Winner Takes It All, de ABBA, recreando una de las escenas más conocidas de Mamma Mia!. La actriz apostó por la emoción, la interpretación dramática y una voz que durante la temporada sorprendió incluso a quienes todavía la encajonaban en sus personajes televisivos.
Su eliminación provocó protestas entre parte del público en las redes sociales, ese lugar donde cualquier clasificación artística tarda unos quince segundos en convertirse en cuestión de Estado. Sin embargo, la votación era popular y las reglas estaban claras: cada espectador apoyaba a su favorito, no necesariamente a la actuación técnicamente más completa.
Paula Koops llevó el plató al Berlín decadente de Cabaret convertida en Liza Minnelli. Su actuación tuvo energía, intención y un trabajo corporal evidente. Terminó quinta, pero cerró la temporada mostrando la evolución de una concursante que había ganado seguridad gala tras gala.
Koops había encontrado uno de sus mejores momentos con la imitación de Raye. En la final apostó por un personaje icónico y complejo, de esos que pueden devorar al intérprete si la caracterización pesa más que la actuación. Salió airosa, aunque el apoyo del público no fue suficiente para entrar en la ronda decisiva.
Cinco victorias anunciaron al campeón de la edición
La victoria de J Kbello no nació únicamente durante la final. El cantante había ganado cinco galas, más que ningún otro participante de la temporada. Se impuso como Alex Warren, compartió triunfo con Lucas Curotto al imitar a Carín León y Maluma, venció convertido en Elvis Presley, arrasó como Aerosmith y volvió a quedar primero junto a Nia con un número inspirado en Bruno Mars y Beyoncé durante la Super Bowl.
Ese historial explica por qué llegó a la última noche con la etiqueta de favorito cosida al vestuario. Àngel Llàcer llegó a situarlo entre los mejores concursantes que han pasado por el formato, una valoración gruesa, quizá inevitable en un programa donde la moderación no suele sobrevivir al primer cañón de confeti. Pero había argumentos.
J Kbello mostró versatilidad sin limitarse a repetir la misma fórmula. Pasó del rock de Aerosmith al pop contemporáneo, del movimiento elegante de Bruno Mars al dramatismo de Slimane, de la exuberancia de Lady Gaga al Elvis de caderas históricas.
No todas sus imitaciones tuvieron idéntico nivel, como es lógico, aunque casi siempre dejaron algún detalle técnico o escénico por encima de la media. Su mayor virtud fue la capacidad para entender el espectáculo completo. No interpretaba una canción aislada: trabajaba la cámara, la expresión, la coreografía y el personaje.
El artista ya había adquirido visibilidad nacional en el Benidorm Fest, donde participó con V.I.P. y terminó tercero, por detrás de Melody y Daniela Blasco. Fue, sin embargo, el favorito del jurado profesional. Aquel resultado dibujó una paradoja interesante: los expertos lo colocaron primero, mientras el voto popular lo dejó sin victoria.
En Tu cara me suena ocurrió lo contrario. Fue precisamente el público quien terminó coronándolo. Entre una cita y otra, J Kbello consolidó un perfil reconocible dentro del pop español: cantante y bailarín, con especial facilidad para los formatos donde la canción no camina sola, sino acompañada por coreografía, vestuario, cámaras y una considerable cantidad de sudor.
La victoria amplía su escaparate más allá del circuito eurovisivo. También desmonta, de paso, la idea de que estos concursos sirven únicamente para descubrir voces desconocidas. A veces funcionan como una segunda lectura de artistas que ya estaban delante, pero a quienes el público todavía no había observado con suficiente calma.
El confeti coronó una temporada de dominio
La gala reunió de nuevo a los nueve concursantes de la edición y reservó actuaciones especiales para quienes no habían alcanzado la final. Sole Giménez interpretó Eres tú junto a varios miembros de su familia, convertidos en Mocedades; Aníbal Gómez compartió escenario con Carolina Iglesias para recrear Colgando en tus manos; y Leonor Lavado actuó con Jesulín de Ubrique como Azúcar Moreno.
También regresaron dos antiguos ganadores. Jorge González, vencedor de una edición anterior, abrió la noche con un medley de Ricky Martin, mientras que Blas Cantó imitó a Manuel Carrasco con Qué bonito es querer. Fue una final larga, exuberante y muy consciente de su propio pasado.
El programa lleva más de una década en antena y ya puede permitirse mirar hacia atrás sin parecer una reposición de sobremesa. Su fórmula sigue viva porque mezcla nostalgia, competición, música popular y una cantidad generosa de artificio. Cuando todo encaja, el espectador sabe exactamente qué está viendo y, aun así, se deja sorprender.
La temporada había mantenido un rendimiento sólido, especialmente entre el público joven, algo poco habitual en una televisión fragmentada entre plataformas, vídeos breves y espectadores que empiezan una serie mientras consultan otra pantalla. Tu cara me suena conserva una rara capacidad para reunir a públicos distintos alrededor de un espectáculo reconocible.
J Kbello ganó porque fue el concursante más votado en la final, pero también porque llegó a ella con una trayectoria difícil de discutir. Sus cinco victorias previas, el liderazgo acumulado y una última actuación concebida para ocupar todo el escenario formaron una combinación casi imbatible.
El 51% del público convirtió el pronóstico en resultado. María Parrado ofreció la resistencia vocal más seria; Martín Savi llevó la sorpresa lírica; Cristina Castaño puso la emoción teatral y Paula Koops, el cabaré. Hubo variedad, riesgo y algo de esa exageración luminosa que sostiene al formato.
Luego cayó el confeti, J Kbello lloró y la televisión hizo lo que mejor sabe hacer cuando está inspirada: fabricar un instante sencillo, reconocible, compartido por miles de personas a la vez. Tu cara me suena 13 ya tiene ganador, y el triunfo pertenece al artista que llegó a la final con más victorias y salió de ella con el respaldo mayoritario del público.












