Síguenos

Actualidad

¿Quién ganó el GP de Monza? Antonelli gana tras remontar desde el 19º

Antonelli remontó desde el 19º puesto para ganar en Monza, con Russell segundo y Verstappen tercero en un GP de Italia lleno de giros y tensión.

Foto del avatar

Publicado

el

Kimi Antonelli celebrando su victoria en Monza

Por Liauzh - Trabajo propio, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • Antonelli ganó en Monza tras remontar desde el 19º puesto
  • Russell fue segundo y Verstappen completó el podio
  • El italiano amplió a 66 puntos su ventaja en el Mundial

Andrea Kimi Antonelli ganó el Gran Premio de Italia de Fórmula 1 de 2026 con una de esas carreras que convierten Monza en algo más que un circuito rápido. El italiano de Mercedes salió desde la 19ª posición, atravesó prácticamente toda la parrilla y terminó por delante de su compañero George Russell. Max Verstappen completó el podio con Red Bull.

No fue una victoria construida desde la comodidad de la pole, ni mucho menos. Antonelli había quedado condenado al fondo de la parrilla por una penalización relacionada con el cambio de componentes de la unidad de potencia. Aun así, acabó primero después de 53 vueltas y se convirtió, con 20 años, en el primer piloto italiano que gana en Monza desde Ludovico Scarfiotti en 1966. Sesenta años de espera borrados en una tarde bastante poco razonable.

Russell terminó segundo, a 3,857 segundos, mientras Verstappen llegó tercero a 14,718. Lando Norris fue cuarto, Oscar Piastri quinto y Lewis Hamilton sexto con Ferrari. Pierre Gasly, que había sorprendido a todos conquistando la pole con Alpine, solo pudo conservar la séptima plaza. Arvid Lindblad, Franco Colapinto y Yuki Tsunoda cerraron las diez primeras posiciones.

Antonelli gana en Monza desde el 19º puesto

Todo hacía pensar que el fin de semana de Antonelli tendría un techo bastante más modesto. Había sido rápido, sí, pero la sanción de parrilla por cambios en el motor convertía una posible lucha por la victoria en una carrera de daños mínimos. El propio italiano había calculado antes de la prueba que un resultado entre los cinco primeros podía ser un objetivo razonable.

El domingo decidió que aquello de ser razonable estaba sobrevalorado. Antonelli fue eliminando coches con rapidez tras las primeras vueltas y, especialmente, después de la interrupción de la carrera. Cuando el pelotón volvió a tomar velocidad, el Mercedes número 12 empezó a aparecer donde nadie esperaba encontrarlo.

En la vuelta 13 ya estaba en posiciones de podio; en la 16 superó a Max Verstappen y dos vueltas más tarde alcanzó a Russell para ponerse líder. La remontada había dejado de ser una operación de supervivencia para convertirse, de repente, en una lucha abierta por la victoria.

A partir de ahí se abrió un duelo interno en Mercedes que tuvo algo de partida de ajedrez jugada a más de 300 km/h. Antonelli y Russell intercambiaron posiciones aprovechando las largas rectas, el rebufo y la gestión de energía. Mercedes pidió en algún momento reducir aquella especie de acordeón entre sus pilotos para alejar a Verstappen. No fue demasiado sencillo convencerlos.

El accidente de Leclerc que partió la carrera

La carrera había empezado con Ferrari soñando con un domingo grande ante las gradas teñidas de rojo. Duró poco. Charles Leclerc, que arrancaba tercero, sufrió un fuerte accidente al perder el control de su Ferrari en la zona de la Parabólica durante los primeros compases.

El monoplaza salió despedido contra las protecciones y la dirección de carrera mostró bandera roja para reparar las barreras. Leclerc pudo abandonar el coche por su propio pie y superó posteriormente el control médico. El golpe fue aparatoso; el alivio, inmediato.

Antes de aquello tampoco había reinado precisamente la armonía en Ferrari. En la primera vuelta, Lewis Hamilton intentó progresar por el interior y terminó fuera de la trazada después de una pelea con su compañero, perdiendo varias posiciones. Monza esperaba una fiesta roja y recibió más bien una sobremesa familiar incómoda.

La bandera roja, sin embargo, cambió la carrera de Antonelli. Reagrupó el pelotón, neutralizó diferencias y ofreció al italiano una segunda oportunidad desde una posición mucho más favorable. El líder del Mundial la aprovechó sin pedir permiso.

De la remontada al duelo directo con Russell

Tras la reanudación, Verstappen llegó a colocarse primero y mostró que el Red Bull tenía velocidad suficiente para incomodar a los Mercedes. Russell recuperó el liderato en la vuelta 15 y Antonelli pasó al neerlandés poco después. En la vuelta 18, el italiano adelantó también a su compañero.

Russell respondió. Volvió a ponerse delante en la 22 y durante varias vueltas ambos Mercedes jugaron con el rebufo mientras Verstappen esperaba detrás. En Monza, un piloto puede liderar al entrar en la recta y descubrir unos segundos después que esa posición era poco más que un préstamo.

Antonelli había recorrido para entonces dieciocho posiciones desde la salida. Y todavía faltaba el movimiento que terminaría decidiendo el Gran Premio.

El coche de seguridad virtual que cambió la estrategia

En la vuelta 28, una salida de pista de Lance Stroll provocó un coche de seguridad virtual, el conocido VSC. Con todos los pilotos obligados a reducir la velocidad, detenerse en boxes costaba mucho menos tiempo de lo habitual. Mercedes hizo entrar a Antonelli y le montó neumáticos medios nuevos. Verstappen también aprovechó la ocasión para cambiar gomas.

Russell, en cambio, permaneció en pista con sus neumáticos duros. Aquello pareció favorecer inicialmente al británico. Conservó el primer puesto y Antonelli regresó al circuito sexto, aproximadamente a 15 segundos. La fotografía, sin embargo, engañaba: el italiano tenía caucho fresco y Russell intentaba llevar hasta el final unas ruedas que empezaban a acusar las vueltas.

Antonelli fue recuperando terreno con una velocidad demoledora. Adelantó a Hamilton, después a Piastri, firmó la vuelta rápida de la carrera y comenzó a recortar varios segundos a Russell. Cuando faltaban diez vueltas, el desenlace empezaba a olerse desde la otra punta del parque de Monza.

El primer intento serio llegó en la vuelta 49. Russell defendió el interior de la primera curva y Antonelli buscó el exterior, perdió agarre y se marchó momentáneamente a la grava. Parecía el error capaz de deshacer una remontada histórica. Perdió apenas un par de segundos.

Una vuelta después volvió. En la vuelta 50 de 53, Antonelli completó el adelantamiento sobre Russell y tomó definitivamente el liderato. El británico ya no tenía neumáticos para devolver el golpe. El italiano cruzó la meta con 3,857 segundos de ventaja y convirtió una penalización que parecía arruinarle el domingo en el punto de partida de su mayor exhibición.

Verstappen sube al podio y Ferrari se queda con Hamilton

Detrás de Mercedes hubo bastante movimiento. Verstappen llegó a liderar después de la reanudación y durante un tramo pareció tener argumentos para discutir la victoria, pero acabó perdiendo contacto con los dos Mercedes. Su tercer puesto fue, de todos modos, un resultado sólido después de una carrera en la que también tuvo que gestionar el comportamiento de su Red Bull.

McLaren colocó sus dos monoplazas inmediatamente detrás. Lando Norris terminó cuarto y Oscar Piastri quinto, separados por menos de dos décimas. El británico incluso pisó la hierba durante su batalla final con el australiano, aunque consiguió conservar la posición.

Hamilton fue sexto. Su carrera quedó condicionada por el incidente inicial con Leclerc y por una gestión de neumáticos que no terminó de funcionar, especialmente cuando Ferrari decidió no aprovechar el coche de seguridad virtual para cambiar sus medios. Para la Scuderia, el balance en casa quedó muy lejos de las expectativas: un abandono y un sexto puesto en una carrera en la que había situado sus dos coches en una zona prometedora de la parrilla.

Gasly tampoco pudo transformar su extraordinaria pole position en un resultado equivalente. El Alpine fue perdiendo posiciones conforme avanzaron las vueltas y terminó séptimo. No hubo milagro dominical como aquel triunfo suyo de 2020, aunque salir de Monza con una pole y puntos sigue siendo un fin de semana difícil de reprochar.

Alonso abandona y Sainz termina fuera de los puntos

Los españoles tampoco encontraron demasiado que celebrar. Carlos Sainz llevó el Williams hasta la 13ª posición, lejos de la zona de puntos después de una carrera complicada en el tráfico.

Fernando Alonso ni siquiera llegó a la bandera a cuadros. Aston Martin había sufrido durante todo el fin de semana por su falta de velocidad punta y el asturiano terminó arrancando desde el pit lane después de modificaciones realizadas en su monoplaza bajo condiciones de parque cerrado. Finalmente tuvo que retirarse, en un Gran Premio especialmente áspero para Aston Martin.

La clasificación dejó a Antonelli, Russell y Verstappen en el podio; Norris, Piastri y Hamilton del cuarto al sexto; Gasly séptimo; Lindblad octavo; Colapinto noveno y Tsunoda décimo. Gabriel Bortoleto quedó a las puertas de los puntos en la 11ª plaza y Sainz fue 13º.

Monza convierte a Antonelli en algo más que el líder

La importancia del triunfo va bastante más allá de la fotografía del podio. Antonelli llegó a Italia con 59 puntos de ventaja sobre Russell en el Mundial. Su compañero tenía ante sí una oportunidad magnífica: segunda posición de salida, Antonelli en la penúltima fila y una carrera que, sobre el papel, podía recortar seriamente la diferencia.

Sucedió exactamente lo contrario. Antonelli ganó, Russell fue segundo y la distancia entre ambos se amplió a 66 puntos después de 13 grandes premios. Mercedes, además, firmó un doblete en uno de los escenarios con mayor carga simbólica del calendario.

Hay victorias que aportan 25 puntos y poco más. Esta no parece una de ellas. Ganar en casa, remontar desde el 19º puesto, sobrevivir a una bandera roja, adelantar a Verstappen y derrotar al compañero que persigue el mismo Mundial forma un paquete bastante más pesado. Antonelli no solo ganó el GP de Italia de 2026; convirtió un domingo que empezaba torcido en una demostración de autoridad.

Monza suele premiar la potencia, el rebufo y la sangre fría en las frenadas. Esta vez añadió otra cosa: un italiano en lo más alto del podio por primera vez desde 1966. Antonelli llegó al circuito como líder del campeonato y salió de él con una imagen mucho más incómoda para sus rivales: la de un piloto que también sabe ganar cuando la carrera empieza mal.

Newsletter

Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.