Síguenos

Actualidad

¿Quién es Tius Luka, el niño que cantó con Katy Perry en el Mundial?

Tius Luka, el niño noruego que cantó con Katy Perry en el Mundial, pasó de una grabación infantil a emocionar al estadio lleno en California.

Publicado

el

Tius Luka con Katy Perry

Tius Luka Sundberg es un cantante noruego de 10 años, procedente de Drammen, que pasó de grabar una breve parte vocal cuando apenas tenía cinco a compartir escenario con Katy Perry durante el Mundial de 2026. El niño interpretó el inicio y el final de «Wonder» en la ceremonia previa al partido entre Estados Unidos y Paraguay, disputado el 12 de junio en el SoFi Stadium, cerca de Los Ángeles. No apareció allí por una ocurrencia de última hora ni salió de un concurso televisivo: su voz forma parte de la versión original de la canción publicada por Perry en 2024.

La historia, contada sin purpurina innecesaria, es bastante más interesante que el habitual descubrimiento viral. Tius grabó su fragmento en 2021; Katy Perry lo escuchó en 2023 y aquella voz infantil le sirvió de impulso para escribir los versos de «Wonder». Tres años después, el niño viajó desde Noruega a California y cantó la pieza con ella ante unos 70.000 espectadores, en la que fue su primera actuación en un gran escenario. Al terminar, Perry lo levantó en brazos mientras las gradas rugían. Una imagen de manual para las redes sociales, sí, pero también el desenlace improbable de una grabación que llevaba media infancia esperando su momento.

El nombre de Tius Luka Sundberg se disparó en los buscadores después de la actuación. Muchos espectadores creyeron que era un invitado elegido expresamente para la ceremonia; otros lo confundieron con un joven concursante estadounidense e incluso reapareció una vieja equivocación: la idea de que la voz infantil de «Wonder» pertenecía a Daisy, la hija de Katy Perry y Orlando Bloom. No. El niño del disco y el niño del Mundial son la misma persona: noruego, hijo de un músico profesional y dueño de una voz clara, fina y todavía reconociblemente infantil.

Su aparición tuvo además un valor especial para Perry. Era la primera vez que interpretaba «Wonder» en directo, una canción menos conocida que «Firework», «Roar» o «Teenage Dream», pero mucho más adecuada para colocar a un niño en el centro de un estadio gigantesco. Mientras buena parte de las ceremonias deportivas compite por ver quién acumula más luces, bailarines y decibelios, aquella escena funcionó por lo contrario: una voz pequeña atravesando una maquinaria colosal.

Quién es Tius Luka Sundberg y qué se sabe de su vida

La información pública sobre Tius es todavía limitada, como corresponde a un menor cuya carrera apenas empieza. Tiene 10 años, es noruego y está vinculado a Drammen, una ciudad situada al suroeste de Oslo. Antes de su aparición mundialista había compartido algunas versiones musicales en redes sociales, pero no contaba con una carrera discográfica propia, una larga lista de conciertos ni el barniz prefabricado de un talent show. Su presentación ante el gran público llegó de golpe, casi con la delicadeza de una puerta de estadio cerrándose.

Tius creció, eso sí, muy cerca de la música. Su padre es Kent Sundberg, integrante de Donkeyboy, grupo noruego de synthpop que alcanzó popularidad en su país desde finales de la década de 2000. Cato Sundberg, hermano de Kent y tío del niño, también forma parte de la banda. Esa conexión familiar ayuda a entender cómo una grabación de un niño noruego pudo terminar dentro del circuito del pop internacional, aunque no conviene reducir la historia a una simple cuestión de apellidos. Tener una puerta cerca no significa saber cruzarla; cantar afinado ante decenas de miles de personas, con diez años y un océano de cámaras delante, tampoco se hereda como el color de ojos.

Un apellido musical, pero una exposición medida

Kent Sundberg había explicado en Noruega que la familia pretendía desarrollar la inclinación musical de Tius con calma, principalmente mediante vídeos y pequeñas apariciones. El plan era razonable: dejar que el niño probara, aprendiera y siguiera siendo niño. Luego llamó Katy Perry. La industria musical tiene esa costumbre tan suya de alterar calendarios familiares con la misma facilidad con la que cambia una fecha de lanzamiento.

La invitación para actuar en el Mundial llegó apenas dos semanas antes de la ceremonia. Perry contactó a través de Stargate, el dúo noruego de productores formado por Tor Erik Hermansen y Mikkel Storleer Eriksen, colaboradores habituales de grandes estrellas internacionales. El vínculo no era nuevo: Stargate participó en «Wonder» y ya había trabajado con Perry en canciones como «Firework». La conexión noruega, por tanto, no fue un añadido exótico para decorar la promoción; estaba dentro de la canción desde su origen.

El padre de Tius no pudo acompañarlo a Los Ángeles porque tenía un concierto con Donkeyboy en Horten. Siguió la actuación desde Noruega, nervioso y orgulloso, mientras su hijo afrontaba una escala profesional que él mismo reconocía difícil de imaginar. Antes de subir al escenario, Tius había pasado parte del día en Disneyland, una visita organizada por el entorno de Perry. El detalle rebaja de golpe toda la solemnidad: detrás del traje, los focos y la retransmisión global seguía habiendo un niño que podía pasar de una atracción a una prueba de sonido en cuestión de horas.

No se conocen públicamente datos fiables sobre futuros contratos, nuevos sencillos o una carrera internacional ya cerrada. Tampoco existe una base seria para atribuirle fortunas, acuerdos millonarios o planes de estrella infantil, por mucho que internet disfrute rellenando los huecos con cifras de plastilina. Lo comprobado es más sencillo: Tius canta, había publicado algunas versiones, cuenta con una familia vinculada profesionalmente a la música y participó en una canción de Katy Perry antes de debutar en un escenario de dimensión mundial.

Cómo llegó la voz de Tius Luka a «Wonder»

La participación de Tius comenzó en 2021, cuando tenía cinco años. Grabó unas líneas que más tarde acabarían abriendo y cerrando «Wonder». No era aún una canción de Katy Perry tal como se conocería después. La propia artista explicó que escuchó aquella voz en 2023 y que el timbre, la fragilidad y la idea que transmitía la inspiraron para desarrollar los versos. El tema terminó incluido en «143», el álbum que Perry publicó en septiembre de 2024.

«Wonder» ocupa la última posición de la edición estándar del disco. Su mensaje gira alrededor de la capacidad de conservar el asombro, la inocencia y una cierta limpieza emocional cuando llega la edad adulta. No hace falta destripar la letra para entender por qué una voz infantil resulta decisiva: la canción mira el mundo desde el futuro y se pregunta qué queda de aquella curiosidad primera cuando la vida adulta empieza a llenarlo todo de ruido, cinismo y contraseñas.

La voz de Tius no funciona como un adorno colocado al final de la producción. Abre el tema y vuelve en la despedida, creando una especie de marco. Perry canta desde la experiencia adulta; el niño introduce el punto de vista que la canción intenta proteger. Esa estructura explica por qué la cantante no eligió a otro menor para la actuación del Mundial. Llevar al escenario al intérprete original cerraba el círculo y evitaba que la historia se quedara en una bonita anécdota de estudio.

Los créditos de «Wonder» muestran hasta qué punto la canción tiene raíces noruegas. Stargate figura en la producción y la composición; Kent y Cato Sundberg aparecen también entre los autores y colaboradores técnicos, mientras Tius Luka Sundberg está acreditado por sus voces de apoyo. La grabación infantil no cayó del cielo ni llegó a California dentro de una botella. Formaba parte de una red profesional real, con productores y músicos que ya trabajaban en la primera división del pop internacional.

Existe una pequeña confusión con el número del álbum. La discográfica presentó «143» como el sexto álbum de estudio de Katy Perry, contando su carrera pop bajo ese nombre. Otras discografías lo consideran el séptimo porque incluyen «Katy Hudson», el disco de música cristiana que publicó en 2001 con su nombre de nacimiento. Las dos numeraciones aparecen en medios y bases musicales; no es un misterio oscuro, solo contabilidad pop, disciplina en la que hasta los discos necesitan una nota al pie.

La voz que muchos atribuyeron por error a Daisy

Cuando «143» salió en 2024, algunos medios y seguidores dieron por hecho que la voz infantil de «Wonder» era la de Daisy Dove Bloom, hija de Katy Perry y Orlando Bloom. La confusión tenía cierta lógica: la letra habla a una criatura y Perry había relacionado parte de su nueva etapa creativa con la maternidad. Sin embargo, aquella identificación no estaba confirmada y terminó siendo incorrecta.

La aclaración de 2026 dejó el asunto limpio. Perry presentó a Tius como el niño que había grabado la parte original a los cinco años y explicó que su voz fue la chispa de la canción. Esto no impide que «Wonder» pueda estar conectada emocionalmente con la experiencia de la cantante como madre, pero sí separa dos hechos que se mezclaron durante meses: una cosa es quién inspira el sentido íntimo de una letra y otra, muy distinta, quién aparece realmente en la grabación original.

Para Tius, esa revelación pública cambió el alcance de su participación. Pasó de ser un nombre perdido entre créditos a convertirse en el rostro de una de las escenas más comentadas de la apertura estadounidense del Mundial. En la música popular ocurre a menudo: escuchamos una voz sin preguntarnos de quién es hasta que una cámara la coloca delante. Entonces parece que la persona acaba de nacer. En realidad, llevaba años allí, escondida a plena luz.

Qué pasó con Katy Perry en el Mundial de 2026

La actuación tuvo lugar el viernes 12 de junio, antes del partido del grupo D entre Estados Unidos y Paraguay. Aunque el recinto se conoce comercialmente como SoFi Stadium y está situado en Inglewood, en la documentación del torneo aparece como Los Angeles Stadium. La ceremonia estadounidense formó parte de un arranque repartido entre los tres países anfitriones, México, Canadá y Estados Unidos, una fórmula acorde con un Mundial ampliado a 48 selecciones y con cierta afición contemporánea por convertir cada prólogo en otro espectáculo.

Katy Perry apareció con un vestido plateado de gran volumen, rodeada de banderas y de una producción visual diseñada para llenar el césped. Tius, vestido de manera mucho más sobria, cantó las líneas iniciales de «Wonder» y regresó en el tramo final. La diferencia de escala era casi cinematográfica: una estrella acostumbrada a estadios, un niño en su primera actuación de verdad y, alrededor, una arquitectura capaz de tragarse cualquier gesto humano.

Pero el gesto sobrevivió. Perry buscó al niño durante la interpretación, compartió el centro de la escena con él y al final lo levantó en brazos. El público respondió con una ovación que las imágenes difundidas después amplificaron en redes sociales. Tius no ejecutó una exhibición vocal llena de piruetas ni trató de comportarse como un adulto en miniatura. Cantó su parte, sostuvo el momento y dejó que la canción hiciera el resto. A veces la profesionalidad consiste precisamente en no añadir otra capa de azúcar.

La actuación supuso el estreno en directo de «Wonder» para Katy Perry. La elección resultaba coherente con el tono ceremonial: no era un himno futbolístico ni una pieza de euforia fabricada con palmas y palabras universales, sino una canción sobre preservar la mirada limpia. En un torneo convertido también en escaparate comercial global, el mensaje tenía una ironía involuntaria bastante elegante. El fútbol moderno vende hasta el aire entre dos himnos, pero durante unos minutos la escena perteneció a un niño que había grabado su voz sin saber dónde acabaría.

Después llegó el partido. Estados Unidos derrotó a Paraguay por 4-1 ante 70.492 espectadores, un comienzo contundente para la selección anfitriona. La música quedó fuera del marcador, claro, aunque la imagen de Tius y Perry siguió circulando más allá del resultado. Ese es el extraño poder de las ceremonias: duran menos que un calentamiento y, cuando encuentran una imagen sencilla, sobreviven a noventa minutos de fútbol.

No todo lo publicado alrededor de la actuación merece el mismo crédito. Las cifras sobre una supuesta audiencia televisiva de cientos de millones son estimaciones previas o comentarios del entorno familiar, no un dato consolidado específico de esa intervención. Sí están acreditados el lleno del estadio, la retransmisión internacional, la participación del niño y el carácter excepcional de su debut. Con eso basta. El episodio no necesita inflarse; ya era bastante grande.

De Drammen a Los Ángeles por el puente de Stargate

La carrera de Katy Perry lleva años conectada con productores escandinavos, y el caso de Tius vuelve a mostrar el peso de la música noruega en el pop anglosajón. Stargate ha firmado o producido canciones para Beyoncé, Rihanna y Ne-Yo, entre otros nombres centrales de la industria. Su método combina melodías muy directas, estructuras limpias y una producción capaz de viajar bien entre radios, idiomas y mercados. Dicho de otro modo: fabrican canciones que parecen sencillas después de que alguien haya hecho un trabajo muy complicado.

En «Wonder», ese entramado se cruza con la familia Sundberg. Kent y Cato no son dos aficionados llegados por casualidad a una sesión; su trayectoria con Donkeyboy y su experiencia como compositores y productores los sitúan dentro de la escena musical noruega. Tius creció cerca de ese ambiente y grabó su parte con cinco años, pero la decisión de Perry de conservar aquella toma resulta reveladora. En estudio es fácil sustituir una voz, repetirla, pulirla o llamar a otro intérprete. La cantante prefirió mantener la textura original.

También fue significativo que la invitación al Mundial llegara a través de ese mismo puente profesional. Perry no descubrió en 2026 que había un niño detrás de la canción. Sabía quién era, conocía el origen de la grabación y quiso que estuviera allí cuando «Wonder» se interpretara por primera vez. La ceremonia no creó el vínculo; simplemente lo hizo visible.

Para la música noruega, la escena ofreció uno de esos relatos que el país sabe reconocer bien: talento local, productores con alcance internacional y una salida inesperada hacia el gran mercado estadounidense. Para Tius, sin embargo, la lectura debería ser más pequeña y más prudente. Tiene diez años. El Mundial puede ser un comienzo, una excepción irrepetible o simplemente una historia enorme dentro de una infancia normal. Las tres posibilidades son legítimas.

La tentación mediática consiste en bautizar de inmediato a cada menor con talento como nueva estrella mundial. Es una etiqueta cómoda, brillante y bastante irresponsable. Un niño no necesita convertirse en marca para que su actuación tenga valor. Lo que Tius hizo en Los Ángeles ya está completo por sí mismo: cantó con seguridad, delante de una multitud, una parte que le pertenecía desde 2021. El futuro no tiene obligación de justificar el presente.

Una voz pequeña que encontró el escenario más grande

Tius Luka Sundberg no es un desconocido escogido al azar por Katy Perry ni la voz de la hija de la cantante, como se creyó al publicarse «Wonder». Es el niño noruego que grabó a los cinco años las líneas que abren y cierran la canción, hijo del músico Kent Sundberg y participante acreditado en un tema construido con una fuerte colaboración noruega. Perry escuchó aquella toma en 2023, escribió a partir de su efecto y terminó invitándolo al Mundial de 2026.

Lo ocurrido en Los Ángeles fue la materialización de ese recorrido. Una grabación infantil, guardada durante años dentro de una producción internacional, salió por fin del estudio y se plantó ante un estadio entero. Tius cantó, Perry lo abrazó y la multitud entendió la escena sin necesidad de explicaciones. Había banderas, pantallas, cámaras aéreas y una estrella vestida de plata; aun así, el centro emocional fue una voz que todavía no ha perdido el asombro del que habla la canción.

Queda por ver qué hará Tius en la música, pero no hay motivo para adelantar capítulos que aún no existen. Su familia había apostado por una evolución lenta antes de que apareciera esta oportunidad, y esa cautela parece más sensata que el entusiasmo automático de quienes ya quieren convertirlo en fenómeno global. El éxito infantil es un foco muy blanco: ilumina mucho y también puede borrar los contornos.

Por ahora, su historia cabe en una imagen limpia. Un niño de Drammen cruza el Atlántico, canta junto a una de las figuras más reconocibles del pop y escucha cómo un estadio celebra una voz que grabó cuando apenas empezaba a recordar canciones. No está mal para una primera noche. Y, por una vez, la palabra «Wonder» no fue solo el título.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído