Ocio
¿Quién es Martina Riera, la novia de Pau Cubarsí tras el Mundial?
Martina Riera, la novia de Pau Cubarsí, gana protagonismo tras su beso público con el campeón y una relación vivida lejos del foco mediático.

Foto: Instagram
Martina Riera es la novia de Pau Cubarsí, el defensa del FC Barcelona y de la selección española. Su nombre llevaba meses circulando alrededor del futbolista, pero las imágenes tomadas después de la final del Mundial han despejado definitivamente las dudas: ambos posaron juntos sobre el césped y fueron fotografiados mientras se besaban, abrazados y todavía envueltos en la euforia del título.
No es, en realidad, la primera fotografía de la pareja. Cubarsí ya había compartido una imagen junto a Martina durante la celebración de la Liga conquistada por el Barça en mayo. Lo nuevo es el gesto: su primer beso público ante los fotógrafos, una escena mucho más explícita que los posados anteriores y que ha terminado por presentar la relación ante una audiencia mundial.
El momento llegó en el MetLife Stadium, tras la victoria de España sobre Argentina. Cubarsí, todavía con la indumentaria de la selección y el trofeo individual cerca, compartió la celebración con su familia y con Martina. La escena tenía algo sencillo, casi doméstico, pese al decorado gigantesco: dos jóvenes sentados en el césped mientras alrededor seguían ardiendo los flashes, el confeti y esa maquinaria sentimental que acompaña a cualquier campeón del mundo.
Martina Riera, la respuesta detrás del nombre
Más allá de su identidad, se conocen pocos datos contrastados sobre Martina Riera. No existe una biografía pública fiable que permita afirmar con seguridad su profesión, sus estudios o su edad exacta. Tampoco ha concedido entrevistas ni parece interesada en construir una carrera mediática alrededor de su relación. Convertir esos silencios en datos sería fácil; sería también inventar, que resulta bastante menos elegante.
Los medios que han seguido a la pareja la describen como una joven catalana de perfil reservado. Su presencia pública se ha producido casi siempre al lado de Cubarsí, durante celebraciones deportivas, viajes o reuniones con el entorno familiar y social del jugador. Nada de grandes exclusivas, comunicados solemnes o romances empaquetados para Instagram. La relación se ha mostrado por pequeñas grietas, como entra la luz por una persiana: una fotografía, un viaje, un corazón en una publicación.
Esa discreción explica que el nombre de Martina haya aparecido más tarde que su rostro. Durante meses fue simplemente la chica pelirroja que acompañaba al central azulgrana. Solo después comenzaron a multiplicarse las referencias a Martina Riera como pareja de Cubarsí, una identificación que las imágenes del Mundial han terminado por consolidar.
Ver esta publicación en Instagram
Una relación que empezó lejos del escaparate
Las primeras informaciones sobre la vida sentimental del futbolista aparecieron en 2025. Cubarsí fue visto acompañado por una joven durante varios momentos de descanso, primero en la Costa Brava y después en un aeropuerto, cuando ambos iniciaban unas vacaciones. Aquellas imágenes eran lejanas, borrosas o poco concluyentes; material perfecto para que las redes montaran una novela con tres fotogramas y mucha imaginación.
Durante el verano de ese año, la pareja viajó a la isla griega de Kos. Algunas fotografías publicadas en redes situaron a ambos en el mismo destino, aunque Cubarsí evitó entonces realizar una presentación formal. No había necesidad, quizá. El central acababa de cumplir 18 años, su carrera crecía a una velocidad bastante poco normal y su intimidad todavía podía mantenerse en una zona de sombra.
La relación fue avanzando sin declaraciones públicas. Martina comenzó a aparecer en ambientes próximos al jugador, incluida alguna cita con familiares y parejas de otros futbolistas del Barça. Esa presencia estable fue dando cuerpo a lo que inicialmente parecía un rumor. No surgió después del Mundial, como podría sugerir el repentino interés mediático: ya formaba parte de su vida antes de la consagración internacional.
Del viaje a Grecia al posado con la Liga
El primer gesto verdaderamente claro llegó durante la celebración del título de Liga del FC Barcelona. Cubarsí publicó una selección de imágenes de la fiesta y, entre ellas, incluyó un posado junto a Martina y el trofeo. Ella respondió con un corazón rojo. Poco texto, ninguna explicación; tampoco hacía falta traducir demasiado.
Aquella fotografía supuso la primera aparición voluntaria de la pareja en las redes del futbolista. Hasta entonces, casi todas las imágenes habían sido captadas por terceros o reconstruidas mediante coincidencias en publicaciones. Esta vez era Cubarsí quien elegía mostrarla. Un movimiento pequeño, aunque inequívoco, especialmente en alguien que siempre ha protegido su vida personal.
También acudieron juntos a actos relacionados con el Barça, donde fueron fotografiados como pareja. La exposición seguía siendo contenida: un posado, una sonrisa, la prudencia habitual. Cubarsí nunca ha convertido su relación en contenido cotidiano y Martina tampoco ha saltado al escaparate de las celebridades deportivas. En tiempos de sobreexposición, casi una rareza.
El beso del Mundial que cambió el tono
El título mundial modificó la escena. Después de la final, los jugadores recibieron sobre el terreno de juego a padres, hermanos, hijos y parejas. Cubarsí apareció junto a Martina y ambos aceptaron posar ante las cámaras. Ella sostuvo el trofeo del futbolista; él sonreía todavía con esa mezcla de agotamiento e incredulidad que dejan las noches históricas.
Los fotógrafos captaron después un beso en los labios, sentados sobre el césped y abrazados. No fue una imagen robada desde una terraza ni un vídeo tembloroso grabado por un aficionado. Ocurrió dentro del estadio, ante los reporteros gráficos, tras el partido más importante de la carrera del defensa. Por eso la fotografía tiene un peso distinto: no descubre la relación, pero sí la hace plenamente pública.
La celebración permitió ver a Cubarsí fuera de su personaje futbolístico. Durante el torneo había sido el central frío, preciso, casi imposible de alterar; después de la final era un chico de 19 años besando a su pareja junto a una copa. El contraste funciona porque humaniza sin necesidad de montar un espectáculo. Aunque internet, claro, siempre encuentra la forma de levantar una carpa.
Cubarsí, de Estanyol al premio al mejor joven
La atención sobre Martina Riera no se entiende sin el crecimiento extraordinario de Pau Cubarsí Paredes. Nacido el 22 de enero de 2007 en Estanyol, Girona, comenzó en el FC Vilablareix, pasó por la cantera del Girona y llegó a La Masia en 2018. Debutó con el primer equipo del Barça en enero de 2024 y, apenas dos meses después, fue elegido mejor jugador de un partido de Champions frente al Nápoles.
Su Mundial terminó de elevarlo. Cubarsí fue titular en los ocho encuentros disputados por España y completó los 750 minutos posibles, formando junto a Aymeric Laporte una pareja de centrales que solo encajó un gol durante el campeonato. La FIFA le concedió el premio al Mejor Jugador Joven, un galardón especialmente significativo: ningún defensa lo había ganado antes.
Su rendimiento explica la explosión de interés. Hasta el Mundial era una de las grandes promesas del fútbol europeo; después, pasó a ser campeón del mundo y uno de los rostros más reconocibles de la selección. Cada detalle alrededor de su vida adquirió otra escala. También su relación sentimental.
La fama llega antes que el ruido
Cubarsí ha construido una imagen pública alejada del estereotipo más estridente del futbolista precoz. Procede de un municipio pequeño, mantiene una relación estrecha con su familia y suele proyectar una serenidad parecida a la que muestra cuando recibe el balón rodeado de delanteros. Ni la carrera acelerada ni la fama repentina parecen haber alterado demasiado ese gesto suyo, entre serio y despistado.
Martina encaja, al menos desde fuera, en esa misma manera de administrar la exposición. No se presenta como celebridad ni como creadora de contenido asociada al jugador. Aparece en ocasiones concretas, sonríe ante las cámaras y vuelve después a una vida de la que apenas se conocen detalles. La etiqueta de WAG, ese cajón algo rancio donde se mete a esposas y novias de deportistas como si constituyeran una profesión, se queda aquí bastante grande.
Hay curiosidad, por supuesto. Cubarsí pertenece a una generación que juega cada partido bajo una lupa digital y cuya vida se analiza con la misma minuciosidad que una salida de balón. Pero estar junto a una figura pública no convierte automáticamente a alguien en personaje público. La imagen del beso informa de una relación; no entrega un permiso ilimitado para rellenar con especulaciones todo lo que la pareja prefiere conservar.
Una historia visible sin dejar de ser privada
Martina Riera es la pareja de Pau Cubarsí y lo acompaña, al menos públicamente, desde antes de que el defensa alcanzara la cima con España. Fueron relacionados durante 2025, aparecieron juntos en la celebración de la Liga del Barça y han sellado esa confirmación con el beso fotografiado tras la final del Mundial.
El resto permanece bajo llave: no hay datos fiables sobre su actividad profesional ni una historia sentimental contada por sus protagonistas. La fotografía de Nueva York muestra lo esencial y nada más. Una pareja joven celebrando una noche irrepetible; alrededor, una copa, miles de teléfonos encendidos y medio planeta intentando averiguar quién es ella.












