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Naturaleza

¿Qué tiempo hará el 25 de julio en España entre calor y tormentas?

España afronta una jornada de contrastes: menos calor en buena parte del país, tormentas al norte y máximas altas en el Mediterráneo español.

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Qué tiempo hará el 25 de julio

España afronta este sábado un cambio apreciable de tiempo. Las temperaturas bajarán de forma generalizada tras varios días de calor extremo, sobre todo en el interior y el norte peninsular. El alivio, sin embargo, no llegará por igual: el Mediterráneo, Murcia y Baleares conservarán máximas elevadas, mientras una DANA favorecerá lluvias, tormentas y granizo en buena parte del tercio norte.

La jornada tendrá dos rostros bastante definidos. En Galicia, la cornisa cantábrica, Navarra, el País Vasco, Castilla y León, Aragón y Cataluña crecerán nubes de evolución capaces de descargar con intensidad. En el sureste y algunos puntos costeros del este, en cambio, el termómetro todavía rozará o superará los 38 grados. España tendrá dos veranos en el mismo sábado, una especialidad nacional que esta vez no necesita decreto.

Un sábado más fresco en gran parte de la Península

La bajada térmica será especialmente visible en el interior de la mitad este. Ciudades que venían de soportar valores próximos o superiores a los 40 grados quedarán varios escalones por debajo: Zaragoza rondará los 31 °C, Madrid se moverá cerca de los 29 °C y Pamplona apenas alcanzará unos 26 °C. El descenso será acusado en algunas zonas del valle del Ebro y el nordeste peninsular.

También respirará el oeste. Sevilla y Córdoba se quedarán alrededor de los 34 °C, temperaturas plenamente veraniegas pero mucho menos agresivas que las registradas durante el episodio cálido anterior. En la Meseta y Extremadura dominarán el sol y los cielos poco nubosos, con algunas nubes altas y un ambiente seco durante las horas centrales.

La palabra tregua, de todos modos, conviene usarla con cuidado. Una máxima de 33 o 34 grados sigue siendo calor serio, especialmente en núcleos urbanos donde el asfalto y las fachadas acumulan energía durante toda la tarde. Lo que cambia es la intensidad: el aire será menos abrasador en amplias zonas y las noches resultarán algo más llevaderas lejos de las costas mediterráneas.

Las tormentas irrumpen en el norte y el nordeste

La principal novedad meteorológica será la entrada de una DANA, una bolsa de aire frío aislada en las capas altas de la atmósfera. Al encontrarse con el aire cálido y húmedo de superficie, favorecerá el desarrollo de nubes potentes, chubascos y tormentas en el norte peninsular. Galicia y Asturias podrán recibir precipitaciones desde la mañana; por la tarde, la inestabilidad se extenderá hacia Cantabria, el País Vasco, Navarra, Aragón, Castilla y León y puntos de Cataluña.

No lloverá de manera continua ni uniforme. Será una jornada de chaparrones irregulares: una localidad puede quedar bajo una cortina de agua, viento y granizo mientras unos kilómetros más allá apenas caen cuatro gotas. Ese carácter brusco es típico de las tormentas estivales, breves en ocasiones, pero capaces de complicar carreteras, actividades al aire libre y desplazamientos por zonas montañosas.

En el interior de Bizkaia y el norte de Navarra, las tormentas podrán ir acompañadas de rachas muy fuertes y granizo. Se esperan acumulaciones de hasta 20 milímetros en una hora en áreas del País Vasco y alrededor de 15 milímetros en sectores navarros. Bilbao tendrá nubosidad variable y chubascos, con una máxima próxima a 26 °C; Pamplona quedará en valores similares, muy lejos del calor del viernes.

Cantabria concentra el aviso más serio por lluvia

El litoral cántabro estará bajo aviso naranja durante buena parte de la tarde por precipitaciones que pueden acumular 30 milímetros en una hora. También existe riesgo de tormentas, granizo y rachas intensas. Santander rondará los 22 °C, con nubes, claros y algunos chubascos: casi una primavera comparada con el ambiente del sureste.

En Galicia, las lluvias serán más probables durante la primera mitad del día y tenderán a perder presencia después. A Coruña se quedará cerca de los 23 °C, con una madrugada fresca y temperaturas mínimas que podrían bajar hasta unos 12 °C en el entorno urbano. Chaqueta ligera por la mañana; abanico en Murcia. El mapa no admite un vestuario nacional.

El calor resiste junto al Mediterráneo

El descenso térmico no alcanzará con la misma fuerza al litoral mediterráneo. Alicante, Castellón, Valencia, Murcia, Málaga, Tarragona y Baleares mantienen avisos por temperaturas elevadas en determinadas comarcas. Serán menos extensos que durante los días más duros de la ola de calor, pero suficientes para conservar una franja oriental muy calurosa.

Murcia será uno de los focos principales. La capital puede aproximarse a los 39 °C, mientras el aviso amarillo establece un umbral de 38 °C en la Vega del Segura entre las primeras horas de la tarde y el comienzo de la noche. El cielo estará poco nuboso, posiblemente algo velado por bruma o polvo en suspensión, y la humedad será algo menor que en jornadas anteriores. Menos bochorno no significa precisamente fresco.

Valencia también podría acercarse a los 39 °C en la ciudad, aunque el aviso oficial afecta al litoral norte provincial con un umbral de 36 °C. Alicante rondará los 37 °C y tendrá aviso amarillo en su litoral sur por máximas de hasta 38 °C. En Castellón, el termómetro se moverá alrededor de los 36 °C, valor que coincide con el umbral previsto para el litoral sur de la provincia.

Tarragona alcanzará unos 35 °C, con aviso amarillo en su litoral norte, mientras Málaga quedará aproximadamente en 34 °C. En la comarca malagueña de Sol y Guadalhorce podrán alcanzarse 36 °C, muy por debajo de los registros extraordinarios de la víspera, pero todavía con calor suficiente para convertir el mediodía en una plancha encendida.

Las noches tropicales se refugian en la costa

El descenso de las máximas no borrará las noches tropicales, aquellas en las que la temperatura no baja de 20 °C. Seguirán apareciendo en el litoral mediterráneo, Baleares y algunos puntos del valle del Guadalquivir. En zonas costeras del sureste, las mínimas podrán mantenerse alrededor de los 24 o 25 °C, un descanso bastante teórico cuando las paredes continúan desprendiendo el calor acumulado.

Palma tendrá una máxima cercana a 34 °C y una mínima de unos 22 °C, con intervalos de nubes y sol. Ibiza podrá alcanzar los 35 °C, con aviso amarillo por máximas de hasta 36 °C en Ibiza y Formentera. El ambiente será caluroso, aunque algo menos húmedo que durante el viernes.

Canarias mantiene los alisios y un ambiente más suave

Canarias quedará al margen de las temperaturas extremas de la Península. Predominarán los alisios, con intervalos nubosos en las vertientes septentrionales de las islas de mayor relieve y cielos más abiertos hacia el sur. El viento podrá soplar con fuerza en zonas expuestas, especialmente en Lanzarote, Fuerteventura y los canales entre islas.

Las Palmas de Gran Canaria rondará los 26 °C, con bastante nubosidad y brisa. Las temperaturas serán más altas en medianías orientadas al sur y al oeste, pero el archipiélago conservará un ambiente claramente más templado que el Mediterráneo peninsular.

En Ceuta y Melilla dominarán los cielos poco nubosos, con viento de componente este en el entorno del Estrecho y el mar de Alborán. El levante podrá dejar rachas intensas y una sensación más incómoda cerca de la costa, aunque sin el calor excepcional observado en otras zonas del sur durante los últimos días.

Una España partida entre el chaparrón y el termómetro

El 25 de julio dejará un alivio térmico real en la mayor parte de España, pero también una jornada meteorológicamente delicada en el norte. Cantabria, el País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña deberán vigilar la evolución de tormentas que pueden descargar granizo, lluvia intensa y viento fuerte en poco tiempo.

En el Mediterráneo, Murcia y Baleares, el verano seguirá enseñando los dientes. Allí persistirán máximas de entre 35 y 39 °C, noches cálidas y avisos por altas temperaturas. El contraste será rotundo: poco más de 20 grados y lluvia en la cornisa cantábrica; cerca de 40 y sol duro en el sureste. Un sábado de transición, sí, pero con la meteorología repartiendo su tregua de manera bastante selectiva.

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