Ocio
¿Qué son los latiao, el snack chino picante que conquista el mundo?
Los latiao saltan de los recreos chinos a las redes: qué llevan, por qué pican tanto y cómo un snack barato se convirtió en fenómeno mundial.

Los latiao son unas tiras de masa de trigo condimentadas con chile, especias y aceite, de textura elástica y algo gomosa, sabor entre dulce, salado y muy picante, que llevan décadas siendo uno de los aperitivos populares de China. Lo nuevo está fuera de sus fronteras: aquel tentempié barato asociado durante años a los recreos escolares chinos se ha convertido en un fenómeno internacional, alimentado por TikTok, Instagram y el creciente interés por la cultura china.
No estamos ante una ocurrencia gastronómica fabricada ayer para las redes. Su origen moderno se sitúa en Pingjiang, en la provincia china de Hunan, en 1998, después de unas graves inundaciones que encarecieron la soja y obligaron a productores locales a buscar una alternativa. Utilizaron harina de trigo, la procesaron mediante calor y presión y añadieron una mezcla intensa de condimentos. Casi tres décadas después, la industria del latiao mueve alrededor de 60.000 millones de yuanes, unos 8.900 millones de dólares.
La metamorfosis tiene algo de fábula del capitalismo chino contemporáneo. Una tira rojiza, aceitosa y barata nacida en una localidad del interior termina apareciendo en vídeos de consumidores estadounidenses y australianos, tiendas asiáticas europeas y plataformas de comercio electrónico. Mientras tanto, en China se celebran incluso bodas relacionadas con el producto. El viejo snack de colegio se ha puesto traje de fenómeno pop. Y bastante picante, por cierto.
Qué llevan los latiao y por qué tienen esa textura
Aunque su aspecto puede despistar, los latiao no son carne ni tofu. La versión tradicional parte de harina de trigo rica en gluten mezclada con agua y sal hasta obtener una masa compacta. Después pasa por una extrusora, donde la combinación de temperatura y presión cocina y da forma a esas características tiras. Al salir se cortan y se condimentan con aceite y una mezcla que puede contener chile, comino, pimienta, azúcar y sal. La receta cambia bastante según el fabricante y la región.
El resultado explica buena parte de su atractivo. No crujen como una patata frita ni se deshacen como una galleta: se mastican. Tienen resistencia, una textura correosa y húmeda, casi de golosina salada, seguida de un golpe especiado que puede ir desde un picor amable hasta algo bastante menos diplomático. Esa combinación resulta insólita para muchos consumidores occidentales y, justamente por eso, funciona especialmente bien en vídeo.
Un paquete abierto también deja pocas dudas. Aceite, chile, aromas intensos. No es el aperitivo que pasa inadvertido en una mesa. En China forma parte de la memoria sentimental de millones de jóvenes que crecieron comprándolo cerca del colegio por muy poco dinero; algunos consumidores lo recuerdan incluso como una especie de moneda informal que se intercambiaba entre compañeros durante el recreo.
De una inundación a un negocio de miles de millones
El nacimiento del latiao suele situarse después de las grandes inundaciones que golpearon China central en 1998. Hunan sufrió especialmente la destrucción de cultivos y el precio de la soja aumentó. En Pingjiang, donde existía una tradición de productos condimentados elaborados con soja, varios productores sustituyeron esa materia prima por harina de trigo y adaptaron maquinaria utilizada para fabricar fideos. Había necesidad, ingenio industrial y chile a mano. Salió bien.
Pingjiang terminó convirtiéndose en el corazón de una industria gigantesca. Ya en 2024 se contabilizaban allí más de un centenar de empresas relacionadas con el producto y decenas de miles de empleos. La fábrica de Mala Wangzi visitada en la información difundida en agosto de 2026 llega a producir cerca de 700 toneladas diarias de estas tiras picantes.
De merienda barata a producto de exportación
La dimensión exterior revela hasta qué punto ha cambiado el negocio. Los latiao llegan ya a más de 160 países, según datos del sector. Algunas marcas se han expandido con especial fuerza por Asia oriental y el sudeste asiático, mientras que en Estados Unidos, Australia y otros mercados aparecen tanto en establecimientos especializados como en plataformas digitales.
Weilong, el gigante del sector y compañía cotizada en la Bolsa de Hong Kong, obtuvo en 2025 unos 117 millones de yuanes de ventas en el extranjero, casi un 50% más que un año antes. El volumen internacional todavía es pequeño comparado con el gigantesco mercado chino, pero la dirección está bastante clara: lo que durante años fue un producto eminentemente doméstico ha empezado a viajar por medio mundo.
TikTok y el extraño empujón del «Chinamaxxing»
El desembarco exterior del latiao coincide con una moda digital bastante más amplia. Durante 2025 y 2026 se popularizó en redes el término «Chinamaxxing», utilizado para describir la fascinación —a menudo irónica, otras veces bastante sincera— de jóvenes occidentales por costumbres, alimentos, estética y hábitos cotidianos asociados a China. Beber agua caliente, cocinar platos chinos, utilizar determinados utensilios, consumir series o adoptar pequeños rituales domésticos han acabado convertidos en material de TikTok.
Reducir una cultura milenaria a una colección de vídeos de pocos segundos tiene, evidentemente, sus limitaciones. También sus caricaturas. Pero el fenómeno ha servido como altavoz comercial inesperado para productos chinos que hasta hace poco apenas eran conocidos fuera de las comunidades asiáticas.
El latiao encaja de maravilla en esa lógica. Tiene un nombre desconocido para buena parte del público occidental, un color exageradamente rojo, una textura difícil de adivinar mirando la pantalla y una promesa de picante que invita a grabar reacciones. Material perfecto para el algoritmo. Algunos vídeos dedicados a probar estas tiras han acumulado millones de reproducciones, incluidos formatos tan extravagantes como latiao gigantes o pequeñas construcciones comestibles elaboradas con ellos.
La vieja fama de comida basura sigue ahí
El éxito no ha borrado uno de los episodios menos fotogénicos de su historia. Durante años los latiao arrastraron en China una reputación de producto barato, graso y de calidad irregular. El rápido crecimiento del sector provocó la aparición de numerosos talleres pequeños y las autoridades y medios chinos detectaron problemas de higiene y uso de determinados aditivos en algunos fabricantes durante las décadas de 2000 y 2010.
Esa mochila explica el esfuerzo posterior de las grandes compañías para enseñar fábricas automatizadas, procesos de control y recetas reformuladas. Mala Wangzi sostiene que ha reducido aceite, azúcar, sal y aditivos y utiliza retransmisiones desde sus instalaciones para mostrar las condiciones de producción. Son afirmaciones de la propia empresa y no convierten, por arte de marketing, un aperitivo en una ensalada: sigue siendo un snack procesado cuyo perfil nutricional depende de cada marca y receta.
El trigo tampoco es un detalle menor
La base tradicional contiene harina de trigo y gluten, de modo que no es un producto apto para personas que deban evitarlo. Y la imagen de alimento saludable que algunas marcas intentan construir conviene separarla de otra idea bastante más razonable: puede consumirse como aperitivo ocasional sin adjudicarle propiedades que no tiene.
Ese matiz importa porque el latiao está realizando el mismo viaje que antes hicieron otros productos populares: abandona el envoltorio de comida humilde y entra en el territorio de la experiencia gastronómica global. Cuando eso sucede, el marketing suele llegar corriendo detrás con palabras más elegantes.
Bodas, e-sports y una tira picante convertida en símbolo
Mala Wangzi ha llevado esa transformación bastante lejos. La compañía afirma haber organizado más de 4.000 bodas relacionadas con el latiao, además de abrir tiendas temporales y patrocinar competiciones de deportes electrónicos, festivales musicales y encuentros vinculados con la animación. Dos años antes ya hablaba de más de 1.000 bodas patrocinadas; el crecimiento muestra hasta qué punto la empresa ha convertido el producto en algo más parecido a una marca cultural que a una simple bolsa de aperitivos.
Hay incluso un museo dedicado al latiao en Changsha, capital de Hunan, impulsado por entidades del propio sector. Su objetivo es bastante transparente: enseñar ingredientes, procesos industriales y controles sanitarios para rehabilitar una reputación que durante años hizo que muchos padres chinos vieran estas tiras con la misma simpatía que una mancha de aceite en el uniforme escolar.
Y ahí aparece quizá el aspecto más interesante de la moda. Para quien prueba un latiao por primera vez en Madrid, Londres o Sídney puede ser simplemente otro producto exótico encontrado en internet. Para millones de chinos nacidos en los años 80, 90 y 2000, pertenece a algo más íntimo: el quiosco junto al colegio, unas monedas en el bolsillo, los dedos manchados de aceite y el picante compartido a escondidas.
De Pingjiang al mundo, sin perder el chile
Los latiao se han convertido en tendencia internacional porque reúnen varias cosas que internet premia: un sabor extremo, una textura extraña, una historia reconocible y una cultura gastronómica todavía nueva para buena parte de Occidente. A eso se añaden una industria china que quiere internacionalizarse y unas redes sociales capaces de convertir una humilde tira de harina en protagonista de millones de pantallas.
Detrás del ruido viral queda, sin embargo, una historia bastante tangible. El producto surgió de una crisis agrícola en una zona del interior de China, terminó dando trabajo a decenas de miles de personas y ahora intenta desprenderse de su antigua fama de comida de baja calidad para disputar espacio en el mercado mundial del picoteo.
Quizá esa sea la parte menos extravagante del fenómeno. Cambian las modas, cambian los algoritmos y cambia hasta el envoltorio. La tira sigue siendo harina, chile, aceite y especias. Solo que ahora, cuando alguien abre la bolsa, medio mundo puede estar mirando.

Actualidad¿Qué se sabe hoy de los terremotos de Venezuela y cómo sigue el país?
Salud¿Por qué me duelen las piernas por dentro? Causas, síntomas y alertas
Naturaleza¿Dónde siguen activos los incendios en España este 28 de septiembre?
Economía¿Cómo funciona la nueva cuenta de Revolut al 3,51% TAE en España?
ActualidadSan Miguel 2026: fecha, día de la semana y santoral
Actualidad¿Cuánto cuesta el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en 2026?
Economía¿Cuándo llega Kaufland a España y qué ciudades tendrán compra online?
Actualidad¿Qué pasó con el terremoto de Colombia? Balance, víctimas y réplicas
Ocio¿Cuándo es Halloween 2026 en España y qué día se celebra este año?
ActualidadCalendario laboral 2026: ¿cuántos días festivos tendrás en España?
Salud¿Por qué mi sudor huele mal y antes no? Causas y cuándo preocuparse
Ocio¿Cómo queda la Liga Endesa? Fichajes, bajas y renovaciones 2026-27









