Historia
¿Qué pasó un 24 de agosto? Efemérides que marcaron España y el mundo
Roma, París, México, Ucrania, Alonso y Plutón comparten fecha: el 24 de agosto reúne siglos de historia, giros políticos y grandes recuerdos.

El 24 de agosto no es una fecha cualquiera en el almanaque. A lo largo de los siglos ha quedado asociado al saqueo de Roma por los visigodos, la matanza de San Bartolomé, el incendio de Washington por las tropas británicas, los Tratados de Córdoba que encarrilaron la independencia de México, la entrada de republicanos españoles en el París ocupado, la independencia de Ucrania, el lanzamiento de Windows 95, la primera victoria de Fernando Alonso en Fórmula 1 y hasta la degradación planetaria de Plutón. Pocos días pueden presumir de semejante mezcla.
También tiene una relación particular con España. El calendario del 24 de agosto atraviesa la historia laboral e industrial del país, la Guerra Civil, el exilio republicano y el deporte contemporáneo. Y en 2026 adquiere una carga especial: París conmemora el 82.º aniversario de la llegada de La Nueve, la compañía de la 2.ª División Blindada francesa formada mayoritariamente por republicanos españoles que se convirtió en la avanzadilla aliada que alcanzó la capital ocupada el 24 de agosto de 1944.
Por qué el 24 de agosto pesa más de lo que parece
La primera gran efeméride suele llevarnos al año 79 y a una de las imágenes más poderosas de la Antigüedad: Pompeya cubierta por las cenizas del Vesubio. Durante siglos, la erupción se fechó el 24 de agosto del año 79 d. C., a partir de la tradición manuscrita de las cartas de Plinio el Joven. El problema —la historia siempre tiene alguno cuando creemos haber colocado todas las etiquetas— es que esa fecha ya no puede presentarse sin matices.
Hallazgos arqueológicos realizados en Pompeya, entre ellos una inscripción a carboncillo fechable en octubre, reforzaron la hipótesis de que la catástrofe pudo producirse bastante después del 24 de agosto. Frutas otoñales, braseros y determinadas prendas encontradas entre los restos ya habían alimentado las dudas. Así que Pompeya sigue formando parte de las efemérides tradicionales del día, pero la fecha exacta de la erupción continúa siendo discutida por los especialistas.
Mucho más firme es lo ocurrido el 24 de agosto de 410. Las tropas visigodas de Alarico entraron en Roma y saquearon durante tres días la ciudad que durante siglos había simbolizado el poder imperial. Roma ya no era entonces la capital efectiva del Imperio romano de Occidente, trasladada a Rávena, pero aquello importaba poco a los contemporáneos. Que la llamada Ciudad Eterna pudiera ser tomada por un ejército extranjero tuvo una potencia psicológica enorme. Lo eterno, resultó, tenía puertas.
El saqueo no provocó por sí solo la caída del Imperio romano de Occidente —esa simplificación queda estupenda en una línea del tiempo y bastante peor en un libro de historia—, pero sí reveló hasta qué punto se había deteriorado la capacidad política y militar de Roma. El 24 de agosto de 410 quedó como símbolo de un mundo en transformación, uno que empezaba a dejar de reconocerse a sí mismo.
San Bartolomé: la noche en que Francia se desangró
Otro 24 de agosto, esta vez en 1572, París se convirtió en escenario de uno de los episodios más brutales de las guerras de religión europeas. La matanza de San Bartolomé comenzó con el asesinato de dirigentes hugonotes —protestantes calvinistas— y derivó en una oleada de violencia que se extendió desde París a otras ciudades francesas.
El contexto era explosivo. Francia llevaba años desgarrada por el enfrentamiento entre católicos y protestantes, mientras las grandes familias nobiliarias utilizaban la religión, las alianzas matrimoniales y el acceso a la Corona como piezas de un tablero político bastante menos piadoso de lo que sugerían sus discursos. El atentado previo contra el dirigente hugonote Gaspard de Coligny precipitó los acontecimientos.
Las cifras exactas siguen siendo objeto de discusión y varían mucho según las fuentes y el ámbito geográfico considerado. Lo indiscutible es la magnitud del crimen y su significado: San Bartolomé demostró hasta dónde podía llegar una sociedad cuando la identidad religiosa se convertía en una licencia para decidir quién merecía seguir siendo vecino y quién pasaba a ser enemigo. Cinco siglos después, el mecanismo resulta incómodamente reconocible.
De Washington a México: fuego, imperios e independencia
El 24 de agosto también dejó llamas al otro lado del Atlántico. En 1814, durante la guerra anglo-estadounidense, las fuerzas británicas derrotaron a las tropas estadounidenses en Bladensburg y entraron en Washington. Aquella noche incendiaron edificios centrales del joven Estado norteamericano, entre ellos el Capitolio, la residencia presidencial que después sería conocida como Casa Blanca, el Tesoro y otras dependencias oficiales.
La escena parece casi imposible contemplada desde el presente: el corazón institucional de Estados Unidos ardiendo, el presidente James Madison fuera de la ciudad y buena parte de Washington evacuada. Los británicos concentraron la destrucción en edificios públicos y dejaron intacta buena parte de la propiedad privada. La capital sobrevivió, claro, pero el incendio de Washington de 1814 permanece como uno de los escasos episodios en los que una potencia extranjera ocupó la capital estadounidense.
Siete años después, el 24 de agosto volvió a remover el mapa político americano. En 1821, Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú, jefe político superior enviado por España a Nueva España, firmaron los Tratados de Córdoba. El documento reconocía a México como una nación soberana e independiente bajo la fórmula de un Imperio Mexicano y trataba de articular la separación sin romper de golpe todos los vínculos políticos y dinásticos con España.
Madrid no aceptó inicialmente la validez de aquellos acuerdos y la independencia mexicana recorrió todavía un complejo camino diplomático, pero Córdoba representó un paso decisivo. El 24 de agosto aparece así en los dos extremos de una paradoja histórica: imperios que entran por la fuerza en una capital y territorios que buscan precisamente dejar de depender de un imperio.
España: trabajo, Guerra Civil y una memoria recuperada
Las efemérides del 24 de agosto en España tienen menos mármol y más vida cotidiana de la que suele aparecer en los grandes manuales. En 1913, una real orden estableció para la industria textil un máximo de 60 horas semanales y 6.000 anuales de trabajo. Visto desde una oficina del siglo XXI, sesenta horas pueden parecer más una amenaza que un avance social; en la España industrial de comienzos del XX suponían, sin embargo, introducir un límite allí donde el tiempo del trabajador se había tratado con notable elasticidad.
En 1924 comenzó también la etapa de la Compañía Telefónica Nacional de España que transformaría las comunicaciones del país. Las cronologías suelen situar el inicio de sus operaciones el 24 de agosto, con unos 91.737 abonados, mientras que el contrato por el que el Estado concedió a la compañía la organización y explotación del sistema telefónico nacional fue aprobado formalmente el día 25. Aquella Telefónica nacía durante la dictadura de Primo de Rivera y terminaría convirtiéndose en una pieza decisiva de la modernización tecnológica española.
Más oscuro fue el 24 de agosto de 1937. En plena Guerra Civil se desarrolló el llamado Pacto o Acuerdo de Santoña, resultado de las negociaciones entre representantes nacionalistas vascos y mandos de las fuerzas italianas que combatían junto al ejército franquista. Los responsables vascos buscaban una rendición separada con garantías para sus combatientes cuando el frente norte republicano se derrumbaba. La cuestión quedó durante décadas enterrada bajo acusaciones de traición, justificaciones políticas y memorias incompatibles; como tantas páginas de aquella guerra, admite menos eslóganes de los que recibió después.
La Nueve y los españoles que llegaron primero a París
Pero probablemente ninguna efeméride española del 24 de agosto tiene hoy tanta fuerza simbólica como la de 1944. Aquella tarde, mientras París se sublevaba contra la ocupación alemana, la columna del capitán Raymond Dronne avanzó hacia la capital al frente de los primeros elementos de la 2.ª División Blindada del general Leclerc.
En esa columna viajaba La Nueve, la 9.ª compañía del Regimiento de Marcha del Chad. Buena parte de sus hombres eran republicanos españoles exiliados tras la victoria de Franco en la Guerra Civil. Habían perdido una guerra en su país, atravesado campos y exilios, combatido después contra el Eje en el norte de África y acabado nuevamente frente al fascismo, esta vez bajo uniforme francés. La geografía tiene estas ironías: algunos de quienes no pudieron liberar Madrid terminaron entrando en París.
Los hombres de La Nueve estuvieron entre los primeros soldados aliados que alcanzaron la capital la noche del 24 de agosto de 1944. Entraron por la Porte d’Italie y llegaron hasta el Hôtel de Ville. Sus blindados llevaban nombres españoles como Guadalajara, Teruel o Ebro, recuerdos rodantes de una Guerra Civil que seguía viajando con ellos.
Durante décadas su protagonismo quedó en segundo plano frente a una memoria de la liberación construida fundamentalmente alrededor de la resistencia francesa y las fuerzas de la Francia Libre. El reconocimiento llegó tarde. París comenzó a homenajear oficialmente a aquellos combatientes en 2004 y en 2015 dio al jardín situado junto al Ayuntamiento el nombre de Jardin des Combattants de la Nueve.
Este 24 de agosto de 2026, exactamente 82 años después, París vuelve a recordar a los republicanos españoles de la compañía con actos vinculados a la liberación de la ciudad y al entorno del Hôtel de Ville. Ya no son una nota a pie de página. La memoria, a veces, tarda demasiado, pero acaba moviendo muebles.
Ucrania, Windows, Alonso y el día en que Plutón dejó de ser planeta
El 24 de agosto contemporáneo tampoco ha sido precisamente tranquilo. En 1991, pocos días después del fracaso del golpe contra Mijaíl Gorbachov en Moscú, el Parlamento ucraniano aprobó el Acta de Declaración de Independencia. El texto proclamó a Ucrania como Estado independiente y democrático y convocó un referéndum posterior para ratificar la decisión.
Por eso el 24 de agosto es el Día de la Independencia de Ucrania. En 2026 se cumplen 35 años de aquella declaración. No es una efeméride ornamental: la soberanía, la integridad territorial y el derecho de los Estados a decidir su futuro, conceptos que pueden sonar secos dentro de un tratado, adquieren otro peso cuando vuelven a ponerse a prueba sobre el terreno.
Cuatro años más tarde llegó una revolución bastante menos sangrienta pero igualmente reconocible para cualquiera que haya utilizado un ordenador. El 24 de agosto de 1995 Microsoft lanzó Windows 95, el sistema operativo que popularizó elementos como el menú Inicio y la barra de tareas y que llevó la informática personal a millones de hogares. Vendió siete millones de copias durante sus primeras cinco semanas. Para una generación, aquel botón de Inicio fue casi la puerta de entrada al mundo digital.
España añadió su propia fecha deportiva el 24 de agosto de 2003. Fernando Alonso ganó con Renault el Gran Premio de Hungría disputado en Hungaroring. Salió desde la pole, dominó la carrera y cruzó primero la meta después de 70 vueltas. Tenía 22 años. Aquella victoria abrió un capítulo completamente nuevo para la Fórmula 1 española y anticipó los dos campeonatos mundiales que llegarían después.
Y aún quedaba sitio para una pequeña crisis cósmica. El 24 de agosto de 2006, reunida en Praga, la Unión Astronómica Internacional aprobó una nueva definición de planeta. Para entrar en el club ya no bastaba con orbitar alrededor del Sol y tener suficiente masa para adquirir una forma prácticamente redonda: el cuerpo debía haber despejado también su entorno orbital.
Plutón no cumplía el tercer requisito. Pasó a ser considerado planeta enano y el sistema solar oficialmente conocido por generaciones de escolares se quedó con ocho planetas. Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Plutón seguía exactamente donde estaba, por supuesto; quienes habíamos cambiado de opinión éramos nosotros. Una buena lección sobre ciencia: corregir una clasificación no destruye la realidad, simplemente la describe mejor.
Un día en que el poder cambió de manos
Mirado de lejos, el 24 de agosto en la historia parece un extraño punto de encuentro. Roma descubre que no es invulnerable. Francia contempla hasta dónde puede conducir el fanatismo religioso. Washington arde y después se reconstruye. México avanza hacia la independencia. Republicanos españoles derrotados en su propia tierra regresan a la historia entrando en París. Ucrania proclama su soberanía. Microsoft cambia la manera de utilizar un ordenador, Fernando Alonso abre una época para el automovilismo español y los astrónomos obligan a millones de personas a reaprender el sistema solar.
No existe, claro, ninguna magia en el calendario. Las fechas no provocan acontecimientos y el 24 de agosto no posee un destino especial. Somos nosotros quienes los agrupamos para comprenderlos. Pero hacerlo tiene utilidad: permite observar cómo, separados por siglos, reaparecen los mismos asuntos —poder, libertad, violencia, conocimiento y memoria— bajo disfraces diferentes.
Tal vez por eso esta fecha importa. No porque todo lo decisivo sucediera un 24 de agosto, sino porque en sus efemérides cabe una buena parte de lo que ha movido la historia humana: ciudades que parecían eternas y dejaron de serlo, fronteras que cambiaron, certezas científicas corregidas, pueblos que reclamaron independencia y hombres condenados al exilio que una noche de verano terminaron conduciendo sus blindados por las calles de París. La historia rara vez avisa antes de entrar.

Actualidad¿Qué se sabe hoy de los terremotos de Venezuela y cómo sigue el país?
Salud¿Por qué me duelen las piernas por dentro? Causas, síntomas y alertas
Naturaleza¿Dónde siguen activos los incendios en España este 28 de septiembre?
Economía¿Cómo funciona la nueva cuenta de Revolut al 3,51% TAE en España?
Actualidad¿Qué pasó con el terremoto de Colombia? Balance, víctimas y réplicas
ActualidadSan Miguel 2026: fecha, día de la semana y santoral
Actualidad¿Cuánto cuesta el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en 2026?
Economía¿Cuándo llega Kaufland a España y qué ciudades tendrán compra online?
Ocio¿Cuándo es Halloween 2026 en España y qué día se celebra este año?
ActualidadCalendario laboral 2026: ¿cuántos días festivos tendrás en España?
Salud¿Por qué mi sudor huele mal y antes no? Causas y cuándo preocuparse
Ocio¿Cómo queda la Liga Endesa? Fichajes, bajas y renovaciones 2026-27









