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¿Qué hicieron los Clippers? Kawhi y el escándalo que sacude la NBA

El caso Kawhi Leonard deja a los Clippers bajo una sanción histórica: 30 millones de multa, cinco primeras rondas menos y dirigentes suspendidos.

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el campo de los LA Clippers

Por Malingering - CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • La NBA sancionó a los Clippers por pagos externos ligados a Kawhi Leonard
  • El club pierde cinco primeras rondas y afronta una multa de 30 millones
  • Kawhi no fue suspendido y su futuro deportivo sigue abierto

La NBA ha declarado culpables a Los Angeles Clippers de vulnerar las reglas destinadas a impedir que una franquicia pague a un jugador por vías externas para esquivar el límite salarial. No estamos ante amaños de partidos, apuestas ni trampas dentro de la pista. El caso es distinto —y para la estructura económica de la competición, muy serio—: la liga sostiene que los Clippers ayudaron a Kawhi Leonard a obtener ingresos mediante empresas que hacían negocios con el propio equipo, creando en la práctica una vía paralela de compensación.

El castigo explica la magnitud del asunto. Los Clippers pierden cinco primeras rondas del draft, tendrán que pagar una multa de 30 millones de dólares y su propietario, Steve Ballmer, queda suspendido durante un año. Dos altos ejecutivos también han sido apartados. Leonard, por su parte, deberá pagar 700.000 dólares, pero no ha sido suspendido y su contrato continúa vigente. Es decir: la NBA ha golpeado con especial dureza a la franquicia, bastante menos al jugador.

La NBA acusa a los Clippers de burlar el límite salarial

El corazón del caso está en una de las reglas que mantienen en pie el complicado ecosistema financiero de la NBA. Una franquicia puede pagar a sus jugadores dentro de las condiciones establecidas por el convenio colectivo y, naturalmente, un jugador puede ganar millones por publicidad, inversiones o patrocinios. Lo que un club no puede hacer es convertir a una empresa relacionada con él en una especie de caja B deportiva, con logotipo corporativo y contrato de marketing de por medio.

La investigación independiente encargada por la NBA concluyó que los Clippers iniciaron oportunidades de ingresos para Leonard con Aspiration Partners, Boingo Wireless, Daktronics y Lockton Insurance, cuatro compañías que mantenían relaciones comerciales con la franquicia. La liga considera probado que el club facilitó acuerdos de patrocinio, incentivó a esas empresas ofreciéndoles negocio propio y llegó a pagar determinados gastos personales de Leonard y de su entorno.

La acusación va un poco más allá. Según las conclusiones de la investigación, Dennis Robertson, tío de Leonard y durante años una figura central en sus negocios, presionó a la organización para conseguir ingresos adicionales fuera de la cancha. La franquicia, sostiene la investigación, conocía esas peticiones y no las comunicó correctamente a la liga. Ahí está la línea roja: no simplemente presentar a un patrocinador y a un jugador, algo permitido, sino intervenir para que ese dinero termine formando parte indirecta del paquete económico que rodea al baloncestista.

Aspiration convirtió las sospechas en un escándalo

El nombre que encendió la mecha fue Aspiration, una empresa de servicios financieros y sostenibilidad que acabó en bancarrota. El caso comenzó a crecer públicamente en 2025 después de conocerse un contrato de patrocinio de 28 millones de dólares para Leonard que levantó sospechas por la escasa actividad promocional asociada al acuerdo.

Las conexiones económicas eran, como mínimo, llamativas. Ballmer había invertido 60 millones de dólares en Aspiration en distintas operaciones, mientras los Clippers habían firmado con la compañía un acuerdo comercial de enorme tamaño. Leonard, entretanto, terminó cobrando 21 millones de los 28 millones previstos en su contrato con la empresa. La cuestión para la NBA no era que Ballmer invirtiera o que Leonard tuviera un patrocinio —ambas cosas, aisladas, pueden ser perfectamente legales—, sino si la maquinaria comercial del club se utilizó para conseguirle al jugador dinero que no habría recibido de otra manera.

Durante meses los Clippers negaron que existiera un sistema para canalizar dinero hacia su estrella. Ballmer sostuvo que había sido engañado por los responsables de Aspiration y aseguró que desconocía los detalles del acuerdo con Leonard. Pero la investigación terminó dibujando un cuadro más amplio que una sola compañía: cuatro relaciones comerciales distintas y una conducta que la NBA describe como reiterada.

Eso cambió completamente la temperatura del caso. Una coincidencia puede ser incómoda. Cuatro empiezan a parecer otra cosa.

Cinco primeras rondas: el verdadero golpe a los Clippers

Treinta millones de dólares impresionan escritos en una pantalla, aunque para una organización propiedad de Steve Ballmer el daño financiero directo es soportable. La herida deportiva está en otro sitio.

La NBA ha retirado a los Clippers sus elecciones de primera ronda de 2029, 2030, 2031, 2032 y 2033. Cinco drafts consecutivos. En una liga donde una primera ronda puede convertirse en una estrella, utilizarse para reconstruir una plantilla o servir como moneda en un gran traspaso, perder semejante capital equivale a entrar en una carretera con medio depósito y descubrir que no habrá gasolinera durante cientos de kilómetros.

El problema se agrava porque Los Ángeles ya había gastado una enorme cantidad de elecciones de draft durante la era Leonard. En 2019 entregó un paquete gigantesco a Oklahoma City para conseguir a Paul George, condición esencial para convencer a Kawhi de fichar por los Clippers. Sumando aquella operación y las rondas confiscadas ahora, la llegada y permanencia de Leonard han quedado vinculadas directa o indirectamente a diez primeras rondas de draft. Un precio descomunal para una etapa que nunca produjo un título de la NBA.

Steve Ballmer ha sido suspendido de todas las actividades de equipo y liga durante un año. Gillian Zucker, presidenta de operaciones comerciales, recibe también un año de suspensión sin sueldo; Lawrence Frank, responsable de las operaciones de baloncesto, seis meses. Durante cinco años, además, la organización estará sometida a un programa especial de control y cumplimiento supervisado por la NBA.

Kawhi Leonard sale mucho menos castigado

Aquí aparece una de las partes más discutidas de la resolución. Leonard deberá entregar 700.000 dólares, pero conserva intactos su contrato y sus derechos deportivos. No hay suspensión. No se anula su contrato. Tampoco se le impide jugar para otro equipo.

La comparación inevitable lleva al caso de Joe Smith y Minnesota Timberwolves en 2000. Entonces la NBA anuló el contrato del jugador y castigó a Minnesota con cinco primeras rondas —posteriormente una fue devuelta—, además de sanciones económicas y suspensiones. Esta vez la liga ha preferido concentrar la artillería pesada sobre la organización.

El tío y antiguo asesor empresarial de Leonard, Dennis Robertson, tampoco queda indemne. La NBA le prohíbe durante cinco años realizar negocios o relacionarse profesionalmente con franquicias y entidades vinculadas a la competición en representación de jugadores o personal de la liga. La investigación atribuye precisamente a Robertson buena parte de las presiones para obtener ventajas económicas adicionales.

Por qué la NBA ha castigado con tanta dureza

Porque el límite salarial no es simplemente una tabla de Excel que entretiene a ejecutivos en julio. Forma parte de la arquitectura competitiva de la NBA. Si un propietario pudiera decir a una superestrella “te pago el máximo permitido y, casualmente, uno de mis socios comerciales te entrega otros 20 millones”, los equipos con propietarios más ricos o redes empresariales más amplias jugarían otra competición.

Adam Silver calificó las infracciones de flagrantes y habló de fallos institucionales y de liderazgo dentro de los Clippers. La NBA también tuvo en cuenta los antecedentes de la franquicia: en 2015 ya había sido multada por un asunto relacionado con la agencia libre de DeAndre Jordan y, durante la llegada de Leonard en 2019, había sido investigada y posteriormente advertida sobre las normas de elusión salarial, aunque entonces no se acreditó una infracción.

Ese historial ayuda a entender por qué la sanción parece diseñada no solo para castigar a Los Ángeles, sino para colocar un enorme cartel de “no pasar” delante de las otras 29 franquicias. La NBA tolera muchas zonas grises; su mercado de fichajes vive permanentemente entre filtraciones, contactos anticipados y acuerdos que parecen cerrarse milagrosamente segundos después de abrirse la negociación. Pero pagar fuera del límite salarial toca una pieza mucho más sensible.

La franquicia no acepta las conclusiones. Los Clippers han acusado a la investigación de estar sesgada y aseguran que lucharán por demostrar su inocencia. Steve Ballmer también pretende explorar todas las vías legales posibles.

Aquí surge una dificultad considerable. La NBA anunció que había alcanzado un acuerdo con el sindicato de jugadores, la NBPA, para considerar las sanciones definitivas y vinculantes. Eso reduce mucho el recorrido de una impugnación dentro de los propios mecanismos deportivos. No existe una vía convencional de apelación para la franquicia comparable a la que puede utilizar un jugador. El frente, si Ballmer decide mantener el pulso, parece conducir más hacia los tribunales que hacia un despacho arbitral de la NBA.

Eso no significa que Ballmer vaya a perder los Clippers. Su suspensión dura un año y no existe por ahora ninguna orden para vender la franquicia. El precedente de Donald Sterling, obligado a abandonar el ecosistema de los Clippers después del escándalo racista de 2014, fue muchísimo más extremo y terminó siguiendo otro camino societario. Ballmer sigue siendo el propietario.

Hay, además, una pequeña puerta que la propia NBA ha dejado abierta. El despacho investigador continúa recibiendo información relacionada con el caso y la liga ha señalado que podría adoptar nuevas medidas si aparecen datos relevantes. La resolución principal está tomada; el expediente, curiosamente, todavía no está completamente muerto.

Kawhi puede volver a Toronto mientras Los Ángeles recoge los restos

El futuro inmediato de Leonard resulta casi surrealista. Mientras los Clippers afrontan uno de los mayores castigos administrativos de la historia reciente de la NBA, su antigua estrella puede marcharse sin suspensión hacia Toronto Raptors, precisamente el equipo con el que conquistó el campeonato de 2019.

Clippers y Raptors habían acordado un traspaso durante el verano: Leonard viajaría a Toronto y Los Ángeles recibiría a Brandon Ingram, Gradey Dick, primeras rondas de 2031 y 2033, dos segundas rondas y un intercambio de posiciones en el draft de 2027. La operación quedó congelada mientras la NBA terminaba su investigación.

Con la resolución publicada y sin suspensión ni anulación contractual para Leonard, el obstáculo principal ha desaparecido. La NBA comunicó el 3 de septiembre que seguía esperando la presentación formal del traspaso para su aprobación. Por tanto, a 5 de septiembre no debe darse todavía como oficialmente consumado, aunque el camino para completarlo está despejado.

Para los Clippers, esas primeras rondas procedentes de Toronto serían oxígeno, pero no resolverían mágicamente el problema. Las restricciones de la llamada regla Stepien —que impide dejar a una franquicia sin primeras rondas en años futuros consecutivos mediante traspasos— limitarían incluso la posibilidad de volver a utilizar inmediatamente algunas elecciones como moneda de cambio. El club tiene jugadores, dinero y un espectacular pabellón nuevo. Lo que empieza a faltarle es algo más difícil de comprar: flexibilidad deportiva.

La factura del caso Kawhi se pagará durante años

La paradoja tiene cierto aroma a tragedia deportiva americana. Steve Ballmer compró los Clippers en 2014 decidido a convertir una franquicia históricamente secundaria de Los Ángeles en una potencia moderna. Construyó el Intuit Dome, gastó sin complejos y en 2019 consiguió lo que durante décadas parecía imposible: que una superestrella en plena cima eligiera voluntariamente a los Clippers.

Siete años después, Kawhi Leonard está cerca de regresar a Toronto y los Clippers se quedan con cinco primeras rondas confiscadas, 30 millones de multa, su propietario suspendido y dos altos ejecutivos apartados, mientras la NBA vigilará la organización durante cinco años.

Y todo por una frontera que, vista desde fuera, puede parecer burocrática pero que dentro de la NBA es casi sagrada: un jugador puede ganar todo el dinero que sea capaz de generar fuera de la cancha; lo que su equipo no puede hacer es fabricar ese dinero indirectamente para pagarle aquello que el límite salarial no permite abonarle de forma directa.

Los Clippers sostienen que eso nunca ocurrió. La NBA acaba de dictaminar exactamente lo contrario. Y su sentencia deportiva no termina esta temporada: llega, literalmente, hasta el draft de 2033.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.