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¿Por qué Alejandro Balde no juega? Flick le deja sin sitio en el Barça

Alejandro Balde atraviesa su momento más delicado en el Barça: cinco partidos sin jugar, dos rivales por delante y el futuro cada vez más abierto.

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Alejandro Balde

Foto: Pedro Semitiel / Wikimedia Commons — “esapana-inglaterra-74”, CC BY 2.0.

Resumen

  • Balde suma cinco partidos oficiales sin disputar un solo minuto con el Barça
  • Xavi Espart y João Cancelo están por delante del lateral en los planes de Flick
  • Su contrato llega hasta 2028, pero enero podría abrir un nuevo escenario

Alejandro Balde ha pasado de pelear por ser dueño del lateral izquierdo del Barcelona a contemplar los partidos desde el banquillo. El dato resume mejor que cualquier rumor su situación: cinco encuentros oficiales y cero minutos en el arranque de la temporada 2026/27. Hansi Flick ha colocado a Xavi Espart y João Cancelo por delante del canterano, que continúa en la plantilla pero ha caído hasta el tercer escalón de la posición.

No se trata, al menos en este momento, de una baja médica que explique su ausencia. Balde está disponible y ha regresado a las convocatorias después de quedarse fuera ante el Elche, pero sigue esperando. El entrenador alemán ya había enviado señales durante el verano: reclamaba al lateral más rendimiento, trabajo y compromiso. El futbolista decidió quedarse para darle la vuelta a la situación. De momento, la vuelta no ha llegado.

Por qué Alejandro Balde no juega con el Barcelona

El problema de Balde empezó antes de la primera jornada. Su pretemporada estuvo condicionada por problemas físicos y Flick dejó claro que esperaba una evolución del jugador. Cuando comenzó la competición, las palabras dejaron paso a algo bastante menos interpretable: las alineaciones.

En los primeros cinco partidos oficiales del Barça —las cuatro primeras jornadas de LaLiga y el estreno europeo frente al Feyenoord— Balde no ha disputado un solo minuto. No hablamos únicamente de haber perdido la titularidad. Tampoco ha entrado como sustituto cuando los partidos permitían rotaciones.

Flick, que suele conceder mucho peso a lo que observa durante la semana, ha mantenido la misma jerarquía pese a disponer de Balde. El mensaje es incómodo, pero sencillo: el pasado no compra minutos. Haber sido titular, internacional con España o uno de los laterales jóvenes más prometedores del fútbol europeo sirve para explicar quién es el jugador; no necesariamente quién juega el domingo.

Balde tiene todavía 22 años, cumplirá 23 en octubre, y una carrera considerable detrás para su edad. Debutó con el primer equipo en 2021 y en la campaña 2022/23 terminó apropiándose de una banda que durante años había pertenecido a Jordi Alba. Su velocidad, explosividad y capacidad para ganar metros siguen siendo algunas de las cualidades que explican por qué llegó tan pronto a la élite.

Xavi Espart ha aprovechado el hueco que dejó Balde

La gran diferencia respecto a otros momentos difíciles para Balde tiene nombre propio: Xavi Espart. El canterano, nacido en 2007, comenzó la pretemporada como uno de esos jóvenes llamados inicialmente a completar entrenamientos y terminó incorporado a la dinámica de la primera plantilla, con el dorsal 12.

Espart es un futbolista peculiar para la posición. Puede actuar como lateral, pero también en el centro del campo; maneja bien el balón, entiende cuándo meterse por dentro y Flick aprecia especialmente su disciplina táctica. Después de destacar durante el verano y convencer al cuerpo técnico, dejó de parecer una solución provisional.

Su rendimiento hizo el resto. Frente al Rayo Vallecano dejó una actuación de enorme personalidad con balón y volvió a ocupar el lateral izquierdo en la goleada al Valencia en Mestalla. Espart ha convertido una oportunidad en competencia real.

Ahí está probablemente la peor noticia para Balde. Recuperar el puesto ya no consiste simplemente en ponerse en forma y esperar. Hay otro futbolista respondiendo, creciendo y acumulando confianza mientras él sigue sin estrenarse.

João Cancelo añade una segunda barrera

Y detrás —o al lado, según cómo quiera montar Flick la defensa— aparece João Cancelo. El portugués aporta experiencia, capacidad para moverse por distintas alturas del campo y una interpretación ofensiva del lateral que ofrece al entrenador una alternativa muy diferente a la de Espart.

Flick conoce bien lo que puede ofrecerle. Cancelo terminó la pasada campaña teniendo peso en sus esquemas, especialmente como lateral izquierdo, y arrancó el nuevo curso europeo con protagonismo. Su presencia eleva la competencia porque no se limita a ocupar la banda: puede aparecer por dentro, asociarse con los centrocampistas y generar superioridades con balón.

No es el defensa más ortodoxo del planeta, precisamente. A Cancelo le gusta atacar, moverse y asumir algunos riesgos que a cualquier entrenador pueden costarle alguna cana. Pero esa capacidad para generar fútbol desde el lateral le proporciona a Flick un recurso diferente.

Balde, por tanto, no tiene una competencia. Tiene dos rivales de perfiles distintos, una circunstancia bastante más difícil de resolver que una simple alternancia entre dos jugadores.

Lo que Flick espera recuperar de Balde

El Barcelona no transmite que haya roto con Alejandro Balde. Deco ha sido bastante más templado que las alineaciones de Flick y mantiene públicamente la confianza en el jugador. El director deportivo recuerda su juventud, su potencial y aquella versión que llegó a instalarse como uno de los laterales más interesantes de LaLiga.

También reconoce lo evidente: tiene que pelear por jugar. Balde estuvo a un nivel extraordinario anteriormente y las lesiones frenaron después su progresión. El argumento tiene lógica: si recupera aquella versión, resulta difícil imaginar que no vuelva a tener oportunidades. Pero recuperarla debe demostrarlo sobre el césped.

El desafío es que el fútbol de Flick exige bastante más que arrancar como una moto por la izquierda. El lateral debe interpretar la presión, decidir cuándo saltar sobre el rival y cuándo proteger su espalda, coordinarse con el extremo y participar en una línea defensiva que juega muchos metros lejos de su portería.

La velocidad de Balde sigue siendo un arma enorme. Cuando encuentra campo por delante, pocos defensores pueden acompañarlo. Flick, sin embargo, está premiando también la fiabilidad, la intensidad diaria y la comprensión táctica. Espart, mucho menos experimentado, le está ofreciendo precisamente eso.

Y en un equipo que ha comenzado la temporada ganando y produciendo buen fútbol, cambiar por cambiar es complicado. El entrenador tiene todavía menos motivos para desmontar aquello que funciona. Esa realidad coloca a Balde ante una situación nueva: esperar ya no basta.

De titular del Barça a tercer lateral izquierdo

La fotografía resulta llamativa porque el retroceso ha sido rápido. Balde no es un jugador que estuviera llegando desde el filial ni una apuesta todavía por construir. Lleva años instalado en el primer equipo, ha sido internacional absoluto con España y supera ampliamente el centenar de partidos oficiales con el Barcelona.

Su contrato tampoco corresponde al de un futbolista de paso. Está vinculado al club hasta el 30 de junio de 2028, con una cláusula de rescisión de 1.000 millones de euros, pactada cuando el Barça renovó al canterano en septiembre de 2023.

Aquella cláusula gigantesca decía mucho del lugar que ocupaba entonces en el proyecto. Tres años después, paradójicamente, el principal obstáculo de Balde no está en un despacho ni en una negociación contractual. Está en la competencia deportiva, esa frontera bastante menos sentimental que cualquier declaración institucional.

El verano ya había dejado pistas. Hubo posibilidades de salida y el jugador optó por continuar en Barcelona para recuperar su posición. Con el mercado cerrado, esa elección adquiere otra dimensión: Balde quiso competir y ahora tendrá que hacerlo desde atrás, sin minutos garantizados.

Enero empieza a aparecer en el horizonte

Hablar en septiembre de una salida en enero sería adelantarse demasiado. La temporada es larga, habrá lesiones, sanciones, rotaciones y semanas con tres partidos. En un calendario de semejante densidad, cinco encuentros son una muestra pequeña. Para un futbolista que lleva cero minutos, sin embargo, pesan como una piedra.

Si la jerarquía permanece intacta durante los próximos meses, el mercado invernal aparecerá inevitablemente alrededor del nombre de Alejandro Balde. Si no consigue cambiar la dinámica, su futuro podría replantearse en enero, aunque actualmente no exista una decisión definitiva sobre una salida.

No significa que el Barcelona quiera venderlo. Significa algo mucho más terrenal: un jugador de 22 años necesita jugar, especialmente cuando llevaba varias temporadas participando con regularidad y todavía tiene margen de crecimiento.

Para el club existe además otro factor. Mantener durante demasiado tiempo en el banquillo a un futbolista joven, internacional y con mercado puede reducir su valor deportivo y económico. Esa es la pequeña paradoja de castigar el rendimiento mediante la suplencia: funciona como incentivo hasta que la suplencia se convierte en estado permanente.

Balde tiene tiempo, pero ya no tiene el puesto

La situación de Alejandro Balde no parece irreversible, aunque sí ha dejado de ser anecdótica. Cinco partidos sin jugar constituyen ya una tendencia suficientemente clara para entender qué piensa Flick en este momento. Espart se ha ganado terreno, Cancelo aporta experiencia y variantes, y el lateral tiene que volver a convencer.

Hay algo casi cruelmente sencillo en todo esto. Hace unos años Balde fue el joven que adelantó a futbolistas con más nombre porque rendía mejor. Ahora otro canterano, todavía más joven, está haciendo exactamente lo mismo con él. El fútbol suele manejar estas ironías con bastante menos delicadeza que los despachos.

La memoria del fútbol es selectiva. Recuerda los títulos para las vitrinas y los contratos para las oficinas; cuando rueda la pelota, mira el entrenamiento de ayer. Alejandro Balde sigue teniendo talento, contrato y edad para recuperar su sitio. Lo único que ya no tiene es el puesto asegurado.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.