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¿Por qué Pegasus cancela vuelos a Rusia tras la alerta de Zelenski?

Las cancelaciones de Pegasus a Rusia coinciden con restricciones aéreas y la alerta de Zelenski, aunque la aerolínea mantiene sus rutas activas.

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un avion de pegasus

Resumen

  • Pegasus canceló varios vuelos entre Turquía y Rusia durante la noche
  • Las restricciones aéreas en Moscú coincidieron con la alerta de Zelenski
  • La aerolínea mantiene las rutas y prepara vuelos para los afectados

Pegasus Airlines canceló varios vuelos entre Turquía y Rusia durante la noche del 1 al 2 de septiembre, en una jornada marcada por las restricciones temporales del espacio aéreo ruso y por la advertencia de Volodímir Zelenski a las compañías que siguen operando en el país. La aerolínea turca atribuyó oficialmente las cancelaciones a razones técnicas y operativas y, un matiz importante, no anunció una suspensión general de sus conexiones con Rusia.

La situación afectó especialmente a operaciones con Moscú, aunque también se registraron cancelaciones relacionadas con San Petersburgo y Samara. Pegasus comunicó posteriormente que, desde el 2 de septiembre, sus vuelos a Rusia continuaban según lo previsto y que preparaba servicios adicionales para trasladar a los pasajeros perjudicados. Es decir: hubo cancelaciones relevantes, pero no un adiós de Pegasus al mercado ruso.

Qué vuelos de Pegasus a Rusia fueron cancelados

El episodio comenzó durante la noche del martes al miércoles. En el aeropuerto moscovita de Vnukovo, uno de los principales puntos de llegada de Pegasus en Rusia, se contabilizaron seis vuelos de llegada y otros seis de salida cancelados de la compañía turca.

Entre las operaciones afectadas estuvieron conexiones desde Estambul, Antalya, Esmirna, Bodrum y Dalaman. Dos aviones que ya habían despegado desde Turquía, los vuelos PC1576 procedente de Antalya y PC1521 desde Esmirna, dieron la vuelta antes de alcanzar Moscú y regresaron a territorio turco.

También quedaron sin operar vuelos programados desde Estambul, Bodrum y Dalaman hacia Moscú. Al caer las salidas, por pura aritmética aeroportuaria, también desaparecieron del tablero varios trayectos de regreso. Un avión que no llega tampoco puede despegar de vuelta; detrás del baile de letras rojas en las pantallas hay una cadena bastante menos misteriosa de lo que parece.

Las alteraciones alcanzaron además servicios de Pegasus hacia San Petersburgo y Samara. No todas las cancelaciones respondieron necesariamente a una única circunstancia: durante parte de la madrugada, Vnukovo estuvo sometido a restricciones del espacio aéreo, mientras otros aeropuertos rusos mantuvieron una actividad más próxima a la normalidad.

Pegasus habla de motivos técnicos y operativos

La versión oficial de la compañía es deliberadamente sobria. Pegasus explicó que, dentro de la evaluación diaria de toda su red, decidió cancelar los servicios a Rusia previstos durante la noche del 1 al 2 de septiembre por motivos técnicos y operativos.

La aerolínea añadió que los vuelos programados desde el 2 de septiembre seguirían operando conforme al horario establecido y anunció vuelos adicionales para los viajeros afectados. No ha comunicado, por tanto, una retirada de Rusia, una suspensión indefinida de las rutas ni un cierre general de sus conexiones.

Ese detalle resulta esencial porque parte de la información difundida alrededor del episodio ha establecido una relación directa entre las palabras de Zelenski y las cancelaciones. La coincidencia temporal existe; la propia Pegasus, sin embargo, no atribuye oficialmente su decisión a Zelenski.

La advertencia de Zelenski cambia el escenario aéreo ruso

El trasfondo es bastante más serio que un problema de programación. Zelenski había advertido a aerolíneas, aseguradoras y operadores aeroportuarios de que el aumento de los ataques ucranianos con drones estaba haciendo más peligroso el espacio aéreo de Rusia.

El presidente ucraniano sostuvo que Kiev no pretende atacar la aviación civil, pero avisó de que la creciente presencia de drones sobre territorio ruso incrementa los riesgos para las compañías que siguen volando hacia Moscú, San Petersburgo y otras ciudades. Ucrania trasladó también formalmente sus preocupaciones a la Organización de Aviación Civil Internacional.

La diferencia entre ambos mensajes no es pequeña. Zelenski presenta el problema como un riesgo creciente derivado de la guerra; Moscú rechaza esa interpretación y asegura que su aviación civil puede continuar funcionando con seguridad. En medio quedan las aerolíneas, sus aseguradoras, los departamentos de operaciones y, naturalmente, los pasajeros. La geopolítica termina convertida en algo muy cotidiano: una tarjeta de embarque que de pronto deja de servir.

Rusia rechaza que su espacio aéreo esté fuera de control

El Gobierno ruso respondió que adoptará las medidas necesarias para evitar perturbaciones significativas en la aviación civil. El ministro de Transporte, Andréi Nikitin, aseguró que las autoridades trabajan junto al Ministerio de Defensa y la Guardia Nacional rusa y que los requisitos de seguridad de vuelos y aeropuertos se revisan constantemente.

Rosaviatsia, la autoridad rusa de aviación civil, defendió igualmente que las infraestructuras aéreas del país continúan funcionando y rechazó las advertencias formuladas por Ucrania ante organismos internacionales.

Las cifras registradas en los aeropuertos de Moscú, aun así, muestran que la jornada estuvo lejos de ser rutinaria. En Sheremétievo se contabilizaron decenas de cancelaciones y más de doscientos retrasos, mientras Vnukovo también acumuló cancelaciones y numerosas demoras. No todas correspondían a Pegasus ni puede atribuirse automáticamente cada incidencia a los drones, pero el impacto operacional fue visible.

Por qué los drones preocupan también a las aerolíneas civiles

Las compañías no necesitan que un aeropuerto quede cerrado durante días para reconsiderar una operación. Basta con restricciones temporales, cambios repentinos de ruta, incertidumbre sobre la seguridad o dificultades para garantizar que un avión podrá aterrizar y volver a despegar dentro de los márgenes previstos.

Ahí entra otro actor menos visible: el seguro aeronáutico. Una ruta que atraviesa un espacio aéreo sometido a un riesgo militar creciente puede exigir revisiones de cobertura, nuevas evaluaciones y decisiones operativas casi inmediatas. Son cuestiones técnicas, sí, pero capaces de dejar un avión en tierra mucho antes de que aparezca una prohibición formal.

Algunas informaciones procedentes de Turquía apuntaron precisamente a revisiones relacionadas con las pólizas utilizadas en las operaciones rusas de Pegasus y al riesgo asociado a posibles ataques con drones. La compañía no ha detallado públicamente hasta ese nivel sus razones y mantiene la fórmula de motivos técnicos y operativos.

Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, gran parte de las aerolíneas de la Unión Europea y Estados Unidos dejaron de atravesar el espacio aéreo ruso. Eso no significa que Rusia haya quedado aislada por avión. Compañías de Turquía, China y varios países del Golfo continúan utilizando rutas hacia el país o atravesando su espacio aéreo.

Precisamente por eso cualquier alteración tiene consecuencias que van bastante más allá del tráfico doméstico ruso. La guerra con drones ha cambiado de escala y los aparatos ucranianos pueden alcanzar objetivos situados a cientos de kilómetros de la frontera. Se han producido ataques en regiones próximas a grandes centros urbanos y las autoridades rusas responden en ocasiones restringiendo durante unas horas las operaciones de determinados aeropuertos.

Esas medidas preventivas pueden provocar esperas, desvíos, cancelaciones y rotaciones rotas durante el resto del día. En aviación comercial unas pocas horas bastan para desordenar una programación entera.

Qué ocurre con los pasajeros afectados por Pegasus

Los viajeros con vuelos cancelados no deben interpretar lo ocurrido como una cancelación automática de todos los servicios posteriores a Rusia. Pegasus ha señalado que las operaciones posteriores al episodio continúan de acuerdo con la programación prevista y que está preparando plazas adicionales para absorber a pasajeros afectados.

La situación, no obstante, sigue siendo susceptible de cambios. En una ruta expuesta a restricciones repentinas del espacio aéreo, el vuelo puede estar programado y sufrir después una modificación operacional. La información realmente determinante para cada pasajero es, por tanto, el estado concreto de su reserva y de su vuelo, no el hecho de que otro servicio de la misma ruta haya sido cancelado la noche anterior.

La aerolínea dispone además de sistemas de gestión de reservas para cambios y cancelaciones. En determinadas comunicaciones entregadas a pasajeros afectados en Rusia se habría tratado la incidencia como una situación extraordinaria relacionada con el contexto regional, con posibilidades de modificación del billete o devolución del importe según el caso.

Pegasus mantiene Rusia, pero la guerra entra en la cabina

La noticia más importante no es que Pegasus haya abandonado Rusia, porque no lo ha hecho. Lo relevante es que una aerolínea internacional que continúa conectando Turquía con ciudades rusas tuvo que cancelar una serie de operaciones en una noche especialmente delicada y revisar después su programación.

Pegasus asegura que sus vuelos han recuperado el horario previsto. Al mismo tiempo, el aviso de Zelenski, las operaciones ucranianas con drones, las restricciones puntuales de los aeropuertos rusos y las evaluaciones de riesgo de las compañías dibujan un cielo mucho menos previsible.

La guerra llevaba años condicionando las rutas aéreas europeas desde el mapa. Ahora vuelve a hacerlo desde las pantallas de salidas y llegadas. Y ahí, entre un vuelo cancelado, otro retrasado y otro que despega normalmente, está la paradoja: el espacio aéreo puede permanecer oficialmente abierto y ser, a la vez, bastante más difícil de atravesar.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.