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Partidos de Champions hoy 7 de abril: horarios y canales TV

Dos partidazos abren los cuartos de Champions: horarios, dónde verlos en TV y la previa completa de Sporting-Arsenal y Real Madrid-Bayern
La Champions de este martes 7 de abril deja dos partidos de cuartos de final que, vistos desde España, arrancan a la misma hora: a las 21.00. En Lisboa se juega el Sporting-Arsenal y en Madrid el Real Madrid-Bayern Múnich. Para el espectador español, la noche viene bastante clara: ambos encuentros se ven en Movistar Plus+; el duelo de Lisboa va por M+ Liga de Campeones 2 y el del Bernabéu por Movistar Plus+, dentro de la oferta específica de canales de Champions. El plano general no tiene demasiado misterio. Sobre el papel, Arsenal y Real Madrid aterrizan con más foco; sobre el césped, la cosa se ensucia bastante más. Sporting ha convertido Alvalade en una trampa elegante, con ruido, con orgullo y con bastante mala idea, y el Bayern llega al Bernabéu con pegada de gigante serio, no con esa melancolía de club histórico que posa bien en cámara pero luego no muerde.
Son, además, partidos de ida. Nadie resuelve la eliminatoria esta noche, pero sí puede dejarla torcida o, al menos, instalar una sensación. El Sporting-Arsenal se juega en el Estádio José Alvalade y el Real Madrid-Bayern en el Santiago Bernabéu. La vuelta del cruce portugués-inglés será el 15 de abril en Londres y la del duelo entre colosos europeos, también el 15 de abril en Múnich. Lo que se pone en juego no es poca cosa. El ganador de Real Madrid-Bayern se medirá en semifinales con el vencedor de Paris-Liverpool; quien salga vivo de Sporting-Arsenal se cruzará con el que avance del Barcelona-Atlético. Media competición empieza a tomar forma esta noche, cuando todavía todo huele a previa, a tensión de vestuario y a ese pequeño teatro europeo que nunca termina de gastarse.
Horarios y dónde ver los partidos de este 7 de abril
En España, la referencia útil es directa. El Sporting Portugal-Arsenal aparece programado en M+ Liga de Campeones 2 con previa desde las 20.53, apenas unos minutos antes del pitido inicial. El Real Madrid-Bayern Múnich figura también desde las 20.53 en Movistar Plus+, mientras que la previa más centrada en el partido del Bernabéu arranca a las 20.00 en M+ Liga de Campeones. Traducido al idioma de la noche de fútbol: quien quiera ver el balón rodar desde el primer segundo no necesita andar persiguiendo señales extrañas ni saltando por media parrilla. Todo pasa por la misma casa, con dos pantallas abiertas o con ese zapping ansioso que forma parte del ritual.
Conviene aclarar un detalle horario porque estas noches europeas siempre dejan algún despiste. En España, los dos partidos empiezan a las 21.00. En Lisboa, claro, el reloj marca una hora menos, pero para el lector español la coincidencia es total. O se elige uno, o se alterna, o se sigue todo a la vez con el móvil echando humo. No es una mala jornada para eso. Una eliminatoria tiene aroma de emboscada fina, la del favorito herido que entra en un estadio con memoria. La otra es un clásico continental, de esos que parecen escritos por una máquina antigua que solo sabe fabricar escudos enormes, goleadores carísimos y relatos que se repiten con otro decorado.
Sporting-Arsenal, la eliminatoria que parece menor y no lo es
El partido de Lisboa corre el riesgo de venderse peor solo porque no carga con el peso escénico de un Real Madrid-Bayern. Sería una lectura perezosa. Sporting-Arsenal tiene una historia muy buena dentro. Viktor Gyökeres vuelve al estadio donde fue ídolo, donde dejó una huella ofensiva salvaje, ya convertido en la gran referencia del Arsenal. Ese regreso no es un adorno sentimental. Cambia la atmósfera, remueve al público y obliga a jugar con una corriente subterránea, rara, mezcla de cariño viejo y amenaza nueva. El equipo lisboeta, además, ha hecho de Alvalade un territorio con bastante veneno en esta Champions. No ha perdido allí en la competición y eso explica que en Portugal no se conformen con posar como víctima simpática.
El Arsenal llega con más calidad individual y con más profundidad de plantilla, sí, pero también con una confianza algo abollada. Viene de dos golpes seguidos en Inglaterra, dos tardes que han dejado un ruido incómodo alrededor del equipo de Mikel Arteta. No es una crisis, tampoco hace falta exagerar porque el fútbol inglés ya se encarga bastante de sobreactuar, pero sí es un momento delicado. Y ahí aparece el Sporting: menos obligado, más cómodo en el papel de incómodo, sostenido por un estadio que aprieta y por la sensación de estar ante una ocasión enorme. Es la típica ida en la que el favorito llega con mejor foto general, pero el local entra con menos peso en la mochila. En Europa, eso a veces vale media noche.
Los precedentes ayudan, aunque tampoco deciden nada por sí solos. El Arsenal domina el cara a cara reciente y todavía flota en la memoria aquel 1-5 en Lisboa que dejó al Sporting muy tocado. Pero las eliminatorias a doble partido son otra criatura, más caprichosa, menos limpia, más dada al detalle sucio, al error tonto, al rebote absurdo que cambia una semana entera. Ahí el Sporting encuentra su argumento. No necesita discutir que el Arsenal tenga más cartel. Le basta con convertir el partido en algo espeso, tenso, con ritmo roto y con la grada encima. En esas aguas, el favoritismo inglés se vuelve bastante menos sólido.
La herida reciente del Arsenal y el ruido de Alvalade
Las alineaciones probables ya dejan ver por dónde puede ir el encuentro. El Sporting apunta a salir con Rui Silva; Iván Fresneda, Diomande, Gonçalo Inácio y Maxi Araújo atrás; Debast y Morita en el centro; Catamo, Francisco Trincão y Pedro Gonçalves por delante; y Luis Suárez en punta. El Arsenal perfila a Raya; White, Saliba, Gabriel y Calafiori; Zubimendi, Rice y Ødegaard; Madueke, Gyökeres y Martinelli. No es solo un desfile de nombres. Ahí se ve ya la intención de cada uno: el Sporting quiere velocidad, desequilibrio y una noche de transiciones feroces; el Arsenal necesita orden, pausa con balón y esa autoridad que le permita instalarse arriba sin partirse por la mitad.
Las bajas también empujan el relato. El Sporting pierde piezas importantes y el Arsenal llega con ausencias sensibles que afectan al equilibrio del equipo. Esa es una de las razones por las que el favoritismo visitante se ha ido moderando. Sobre el papel, el conjunto londinense sigue estando un escalón por encima por calidad bruta y por experiencia competitiva reciente. En la letra pequeña de esta ida, el Sporting parece más cómodo con el contexto, más arropado por el estadio y menos exigido por la conversación pública. No es poca cosa. Los equipos juegan con piernas, sí. También con ruido alrededor. Y el ruido, cuando aprieta, puede mover bastantes cosas.
Real Madrid-Bayern, un clásico europeo que no se termina nunca
Luego está el Bernabéu, que en noches así parece otra cosa, un teatro con focos demasiado viejos para apagarse. El Real Madrid recibe al Bayern Múnich en el gran partido del día, seguramente también en el más pesado de historia, nombres y heridas compartidas. Es el cruce más repetido del fútbol europeo moderno entre dos gigantes de verdad, con pasado, con cicatrices y con una familiaridad casi incómoda. El balance reciente favorece a los blancos, que han salido mejor parados de los últimos enfrentamientos directos y han convertido este tipo de eliminatorias en una especie de costumbre con banda sonora propia. Ese pasado no gana partidos, claro. Pero en el Bernabéu rara vez estorba.
El Madrid llega con una contradicción muy suya. En Liga ha dejado dudas, con un tropiezo reciente que reabrió el debate doméstico, pero en Europa sigue transmitiendo esa extraña mezcla de oficio, amenaza y relación íntima con el caos. Frente al Manchester City, en la ronda anterior, fue capaz de imponer autoridad. El Bayern, mientras tanto, aterriza con una temporada más estable, mejor cocida, con una Bundesliga bien encaminada y una Champions en la que ha mostrado una pegada terrible. No viene a Madrid a mirar cuadros en las paredes. Viene a competir de verdad, a discutirle al Bernabéu la propiedad sentimental del torneo.
Las alineaciones probables y el detalle que puede romper el partido
La alineación probable del Real Madrid dibuja a Lunin en portería; Éder Militão, Huijsen, Rüdiger y Fran García en defensa; Valverde, Tchouaméni, Arda Güler y Pitarch en la segunda línea; Mbappé y Vinícius Júnior arriba. La del Bayern apunta a Neuer; Stanišić, Upamecano, Tah y Laimer; Kimmich y Pavlović por dentro; Luis Díaz, Gnabry y Olise por detrás de Harry Kane. Solo leer esos nombres deja una sensación bastante clara: aquí no sobra nada. Hay talento, velocidad, remate, experiencia y un puñado de futbolistas capaces de girar un partido en una jugada.
Las ausencias pesan, especialmente en el equipo blanco. El Madrid llega sin algunas piezas importantes, lo que obliga a recomponer zonas sensibles del campo y a modificar automatismos. El Bayern, en cambio, comparece con un dibujo más entero y con menos costuras visibles. Esa diferencia puede notarse en la gestión del ritmo. El Madrid se siente cómodo cuando el partido se desordena, cuando el encuentro se parte y aparecen metros para Mbappé y Vinícius. El Bayern parece más preparado para gobernar fases largas con balón, mover al rival y activar a Kane, Olise o Luis Díaz en el momento justo. La clave quizá no sea quién tenga más posesión, sino quién obligue al otro a correr hacia atrás. Ahí suele empezar todo. Y a veces, también acaba.
Precedentes, bajas y favoritos: lo que de verdad pesa esta noche
Si se mezclan precedentes, estado de forma, bajas y contexto competitivo, el cuadro de favoritos se vuelve menos limpio de lo que parecía al principio. En Lisboa, el Arsenal llega con más nombre, más plantilla y más capacidad para dominar una eliminatoria larga. Pero aterriza con dudas recientes y con bajas que le restan filo. El Sporting, en cambio, aparece menos presionado y con un estadio que puede convertir cada duelo, cada saque de banda y cada despeje en una pequeña tormenta emocional. El favoritismo inglés existe, sí, pero no tiene el brillo blindado del gran candidato indiscutible.
En Madrid ocurre algo parecido, aunque con otra textura. El Bayern parece más estable, más armado y quizá más coherente en el conjunto de la temporada. El Real Madrid carga con el peso del Bernabéu, con su historial en esta competición y con esa capacidad, bastante irritante para el rival, de crecer cuando el escenario se vuelve más áspero. Si alguien busca un pronóstico exacto, llega al lugar equivocado. Esta noche hay dos favoritos matizados, dos locales con argumentos y dos visitantes con suficiente artillería como para salir vivos o incluso mandar antes de la vuelta.
Nombres propios que pueden decidirlo todo
En el Sporting-Arsenal, el foco emocional cae sobre Gyökeres, pero hay más piezas delicadas: Rice y Zubimendi deben sostener al Arsenal en un contexto hostil; Trincão y Pedro Gonçalves pueden fabricar el partido que más le conviene al Sporting, uno nervioso, abierto, con llegadas rápidas y poca calma. En el Real Madrid-Bayern, los focos se van casi por reflejo a Mbappé, Vinícius y Kane, aunque el partido también puede decidirse mucho más abajo, en el barro silencioso de Kimmich, en el ida y vuelta de Valverde, en un cierre a tiempo de Rüdiger o en una noche grande de Neuer. Las grandes noches europeas venden estrellas; luego, muchas veces, las acaba resolviendo quien gana una segunda jugada o tapa una línea de pase medio segundo antes.
La noche que empieza a mover media Champions
Lo de este 7 de abril no es una final anticipada, pero sí una jornada que deja pistas muy serias. En Lisboa se medirá hasta qué punto el Arsenal sabe recomponerse cuando el contexto aprieta y hasta dónde puede llegar un Sporting que se ha ganado el derecho a sentirse algo más que un invitado con buena educación. En Madrid, la cuestión es más salvaje: si el Bayern sale del Bernabéu con una ventaja o con un empate sólido, habrá dado un golpe de autoridad enorme; si el Real Madrid vuelve a imponer su vieja relación con estas noches, la Champions recuperará ese aire de torneo que se rebela contra la lógica una vez más.
Lo único seguro, a esta hora, es el menú. Sporting-Arsenal y Real Madrid-Bayern, ambos a las 21.00 en España, ambos en Movistar Plus+, ambos cargados de talento, antecedentes, bajas y suficiente tensión como para estirar la noche bastante más de lo previsto. En días así el calendario no parece una agenda, sino una mecha. Y alguien la va a prender.












