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Partidos de Champions hoy 18 de marzo: horarios y TV

Horarios, TV, bajas, precedentes y alineaciones probables de los cuatro partidos de Champions del 18 de marzo, con foco en Barça y Atlético.
La Champions League vuelve este miércoles 18 de marzo con una jornada de las que ordenan el mapa europeo a golpe de silbato. Hay cuatro partidos de vuelta de octavos de final y, con ellos, cuatro billetes hacia los cuartos: Barcelona-Newcastle abre la tarde a las 18:45, mientras que desde las 21:00 se juegan Bayern Múnich-Atalanta, Liverpool-Galatasaray y Tottenham-Atlético de Madrid. En España, la competición la ofrece Telefónica a través de Movistar Plus+, y la noche llega partida en dos: un cruce bastante encarrilado, dos con favorito claro pero no blindado y otro que sigue oliendo a eliminatoria de verdad.
El tablero queda así: el Barça regresa a casa tras el 1-1 de St James’ Park; el Atlético aterriza en Londres con una renta potente, el 5-2 del Metropolitano; el Liverpool necesita remontar el 0-1 sufrido en Estambul; y el Bayern afronta la noche con la tranquilidad casi insolente del 1-6 logrado en Bérgamo. No es una jornada cualquiera. El martes ya cerraron su pase Sporting CP, Arsenal, PSG y Real Madrid, así que lo de hoy completa el cuadro de cuartos y deja, además, un detalle nada menor: dos equipos españoles entran en escena con situaciones opuestas, uno con una eliminatoria abierta y otro con una ventaja que obliga a jugar sin pestañear.
El Camp Nou abre la tarde con el cruce más fino
El primer partido del día es Barcelona-Newcastle, a las 18:45, y seguramente también el más delicado en términos tácticos. El 1-1 de la ida dejó la eliminatoria en un alambre elegante: ni ventaja real para nadie ni margen para la siesta. El empate lo rescató Lamine Yamal con un penalti en el añadido, así que el conjunto de Hansi Flick llega sin la comodidad del triunfo, pero con la sensación de haber sobrevivido a un contexto áspero, físico, inglés hasta la médula. En el Camp Nou el guion debería cambiar. El Barça quiere más pelota, más pausa y menos estampida. Newcastle, en cambio, necesita que el partido se rompa, que haya ida y vuelta, que el césped se convierta en autopista y no en salón.
Los antecedentes empujan claramente hacia el lado azulgrana. Barcelona ganó al Newcastle en casa en 1997 y en 2002, y además no pierde como local ante rivales ingleses en competición UEFA desde 2007, cuando cayó ante el Liverpool. No es un dato decorativo. Es el tipo de estadística que pesa cuando el rival llega obligado a hacer algo que nunca ha hecho allí: ganar. También ayuda la forma reciente: el equipo catalán se presenta tras el 5-2 al Sevilla y con una secuencia muy sólida, mientras que Newcastle aterriza reforzado por su 0-1 en Stamford Bridge, un triunfo útil para la confianza y para recordar que sigue teniendo colmillo. Lo interesante está en el choque de estilos: la intensidad de Eddie Howe frente a la capacidad del Barça para domesticar el ritmo. Ahí se juega media eliminatoria.
Las bajas también dibujan el partido. El Barça llega con ausencias relevantes como Balde, Christensen, Koundé y De Jong, pero con una alineación probable que mantiene mucho filo: Joan García; Eric García, Cubarsí, Gerard Martín, João Cancelo; Bernal, Pedri; Lamine Yamal, Fermín López, Raphinha; Ferran Torres. Newcastle pierde a Bruno Guimarães y Schär, y llega con dudas alrededor de Tonali, Miley y Willock; su once probable sería Ramsdale; Trippier, Thiaw, Burn, Hall; Tonali, Joelinton; Murphy, Woltemade, Barnes; Gordon. Traducido al castellano del balón: el Barça conserva talento y pausa, Newcastle pierde una pieza de mando en el centro y una referencia defensiva de peso.
El pronóstico razonable pone por delante al Barcelona. No por romanticismo ni por costumbre, sino porque juega en casa, porque el precedente reciente no le castiga y porque la estructura del cruce parece favorecerle más cuanto menos caótico sea el encuentro. Newcastle tiene recursos para hacer daño, sobre todo si convierte el partido en una pelea de transiciones, pero la foto completa invita a pensar en una clasificación culé, quizá en una noche larga, quizá sin excesos, pero con el peso del estadio y de la pelota inclinando la balanza. La sensación es clara: de los cuatro choques del día, este es el que todavía suena a eliminatoria en carne viva.
El Atlético aterriza en Londres con ventaja, no con permiso
A las 21:00 llega el turno de Tottenham-Atlético de Madrid, un partido que parece controlado por el resultado de la ida y, al mismo tiempo, conserva ese punto de sospecha que siempre acompaña a las noches europeas en Inglaterra. El 5-2 del Metropolitano dejó a los rojiblancos con la autopista abierta hacia cuartos, pero el tramo final de aquel primer encuentro también dejó un aviso: cuando el Atlético bajó el pistón, el Tottenham encontró oxígeno y recortó de un 4-0 al 5-2. Es una ventaja amplia, sí, pero no una manta eléctrica. Diego Simeone sabe que una eliminatoria así solo se complica de una manera: concediendo pronto y permitiendo que el estadio haga el resto.
El contexto histórico no es exactamente sereno para nadie. Tottenham ya derrotó al Atlético por cuatro goles en la final de la Recopa de 1963, y el propio equipo madrileño perdió 4-0 ante el Arsenal en Londres durante esta misma fase liga. Es decir, imposible no es; improbable, bastante. Los Spurs llegan, además, con una dinámica floja en resultados, aunque el 1-1 en Anfield del fin de semana les permitió cortar una mala racha y agarrarse a algo. El Atlético, por su parte, aparece tras ganar al Getafe y con una secuencia mucho más robusta. En eliminatorias así, la forma reciente no decide sola, pero sí marca la temperatura del vestuario. Y la temperatura aquí favorece al equipo español.
En las alineaciones probables, el Tottenham apunta a Vicario; Pedro Porro, Romero, Van de Ven, Spence; Gray, Sarr; Tel, Simons, Kolo Muani; Solanke, con ausencias de João Palhinha, Kudus, Odobert y Richarlison, además de la duda de Gallagher. El Atlético dibuja un once de bastante músculo y mucha carrera: Musso; Pubill, Le Normand, Hancko, Ruggeri; Giuliano Simeone, Llorente, Cardoso, Lookman; Griezmann, Julián Alvarez. Fuera están Mendoza y Oblak, y Barrios aparece en duda. Hay una imagen poderosa en ese once: el Atlético mezcla zancada, robo y dos delanteros que castigan cada error. En un duelo donde el rival necesita abrirse, eso puede ser medio partido.
La clave está menos en atacar que en elegir cuándo hacerlo. El Tottenham no tiene otra que ir hacia delante, empujar, morder, desordenarse un poco. El Atlético, en cambio, puede jugar con los segundos como quien juega con un mechero delante de una mecha: sin apagarla del todo, pero sin acercarse más de la cuenta. El pronóstico deja a los rojiblancos claramente por delante para pasar, aunque no necesariamente para ganar el partido. Un empate, incluso una derrota corta, entra dentro del dibujo lógico. Lo que cuesta ver es una caída completa del equipo de Simeone salvo accidente severo, uno de esos episodios que la Champions guarda en el cajón y saca cuando peor conviene.
Anfield examina al Liverpool y al Galatasaray sin maquillaje
El otro foco grande de las nueve de la noche es Liverpool-Galatasaray, seguramente la eliminatoria con más trampa emocional de la jornada. El 0-1 de la ida no es una losa, pero sí una advertencia bien escrita. El equipo de Arne Slot ya perdió con el conjunto turco en la fase liga y repitió tropiezo en Estambul, así que Anfield no recibe a un rival exótico, sino a uno que ya le ha encontrado dos veces el ángulo. Aun así, hay una diferencia esencial: esta vez el partido se juega en Liverpool, con toda la liturgia del estadio encendido, ese ruido que hace parecer que el césped se inclina. La cuestión no es si el Liverpool puede remontar; la cuestión es si será capaz de imponer el partido que quiere desde el primer cuarto de hora.
Los datos sostienen las dos lecturas a la vez, como suele pasar en las noches buenas. Galatasaray nunca ha ganado en Anfield, aunque ya salió de allí con un 0-0 en 2002 y cayó 3-2 en 2006 después de ir perdiendo por tres goles. No le asusta el escenario, que no es poca cosa. También llega con una racha reciente poderosa, cinco victorias seguidas, y con el recuerdo aún fresco del 3-0 al Başakşehir. El Liverpool, en cambio, se presenta con una secuencia más irregular, aunque sus números en casa siguen siendo respetables y sus partidos europeos en Anfield rara vez transcurren con normalidad administrativa. Cuando ese estadio huele sangre, la noche suele hacerse demasiado corta para el visitante.
La alineación probable de los ingleses llega con bastante pólvora: Alisson; Frimpong, Van Dijk, Konaté, Kerkez; Gravenberch, Mac Allister; Salah, Szoboszlai, Wirtz; Ekitiké. Las bajas afectan a Bradley, Endo e Isak. En el lado turco, la probable es Uğurcan Çakır; Boey, Singo, Abdülkerim Bardakcı, Jakobs; Torreira, Lemina; Barış Alper Yılmaz, Gabriel Sara, Lang; Osimhen, con la ausencia del suspendido Sánchez. Ahí está casi todo el relato del partido: el Liverpool necesita elevar el volumen de su fútbol y Galatasaray cuenta con un bloque capaz de protegerse y correr con gente de mucho veneno. No parece una noche para medias tintas ni para un 0-0 académico. Más bien al contrario.
El pronóstico inclina el partido hacia el Liverpool, pero no concede una clasificación blindada. El peso de Anfield y la mayor profundidad ofensiva de los ingleses invitan a imaginar una victoria local; otra cosa es si bastará para pasar sin prórroga o incluso para evitarla. Galatasaray ha demostrado dos veces esta temporada que sabe incomodar a los reds, y eso convierte este cruce en el más traicionero del horario unificado. Un 2-0 local entra dentro de lo verosímil; un partido en el que Liverpool gane pero sufra hasta el último minuto, también. El nombre de los ingleses impresiona, sí, pero el marcador de la ida no entiende de currículums.
Bayern y Atalanta juegan una vuelta que parece escrita
El cuarto partido del menú, Bayern Múnich-Atalanta, arranca con una sensación casi impropia de unos octavos de final. El 1-6 de la ida dejó a los alemanes al borde del trámite y a los italianos frente a una misión que roza la literatura fantástica. En una eliminatoria de Champions, la mayor remontada visitante tras una desventaja en el partido de ida ha sido de dos goles; Atalanta necesita levantar cinco en Múnich. Eso ya no es una montaña. Es una pared lisa. El precedente más cercano a un disparate semejante es aquel Barcelona-PSG de 2017, un recuerdo que sirve más como excepción histórica que como argumento serio para el presente.
El problema para el equipo italiano es que enfrente no hay un gigante tambaleante, sino un Bayern que viene ganando todos sus partidos de Champions en casa esta temporada y que, además, solo ha perdido uno de sus últimos 27 encuentros como local en la competición. También acumula 13 victorias en sus últimas 14 eliminatorias de octavos, y tras un 6-1 fuera de casa jamás ha conocido una caída comparable. Atalanta, eso sí, dejó un empate estimable en San Siro ante el Inter y su técnico, Raffaele Palladino, no parece dispuesto a renunciar a sus principios. Suena valiente. También suena peligroso, porque abrirse ante este Bayern puede convertir el partido en un escaparate de daños.
Las bajas afectan sobre todo al equipo alemán, que llega sin Davies, Ito, Kimmich, Neuer, Olise, Ulreich y Klanac, con duda incluso sobre Urbig. Aun así, el once probable mantiene jerarquía: Urbig; Stanišić, Tah, Kim, Bischof; Goretzka, Pavlović; Karl, Gnabry, Luis Díaz; Jackson. Atalanta presenta a Carnesecchi; Kossounou, Hien, Kolašinac; Zappacosta, De Roon, Éderson, Bernasconi; De Ketelaere, Sulemana; Krstović, con Musah sancionado. La fotografía es rara: el Bayern llega con varias ausencias, pero el colchón del marcador hace que casi todo sea menos urgente. Atalanta, en cambio, necesita la noche perfecta y probablemente ni así le alcance.
Por eso el pronóstico aquí es el menos sofisticado de la jornada: Bayern debería ganar la eliminatoria sin demasiados sobresaltos y, salvo sacudida histórica, también parte como favorito para llevarse el partido. La duda no es quién pasa, sino qué tono adopta el encuentro. Puede ser un trámite frío, de esos que se enfrían al minuto veinte, o puede abrirse si Atalanta decide morder alto desde el primer balón. En cualquier caso, es el duelo más desequilibrado del día. Y eso, en Champions, ya es casi una rareza estadística.
Dónde ver los partidos y qué noche deja el 18 de marzo
La televisión en España queda concentrada, una vez más, en Movistar Plus+, el operador con los derechos del torneo en el mercado español. El plan de emisión del día sitúa el Barcelona-Newcastle desde las 18:45 en M+ Liga de Campeones, la misma señal principal que enlaza después con el Tottenham-Atlético de Madrid a las 21:00. Liverpool-Galatasaray se ofrece en M+ Liga de Campeones 3, Bayern Múnich-Atalanta en M+ Liga de Campeones 5 y la opción de ir saltando entre campos queda en Multichampions, dentro de M+ Liga de Campeones 4. Es una parrilla compacta, sin inventos: un partido para abrir boca, tres a la vez para la sobremesa futbolera de verdad.
En lo puramente deportivo, el panorama que deja la jornada es bastante nítido. Bayern parece tener medio pie y tres cuartos en cuartos; el Atlético llega con una ventaja muy seria, aunque no tan cómoda como para mirar el reloj; el Barcelona es favorito, pero debe resolver un cruce que sigue vivo; y el Liverpool se juega una noche de reputación, porque quedar fuera tras dos derrotas contra el mismo rival en pocas semanas le dejaría una cicatriz muy visible. Ya están clasificados Sporting CP, Arsenal, PSG y Real Madrid; hoy salen los otros cuatro nombres y, con ellos, se termina de cerrar la foto grande de Europa. El 18 de marzo no trae una jornada uniforme. Trae algo mejor: cuatro partidos distintos, cuatro temperaturas distintas y la sensación de que la Champions, cuando aprieta de verdad, siempre encuentra una manera nueva de morder.












