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¿Qué tendrá el nuevo museo de George Lucas en Los Ángeles?

El Museo Lucas de Arte Narrativo, impulsado por George Lucas y su esposa, la empresaria Mellody Hobson, abrirá finalmente sus puertas el 22 de septiembre de 2026 en el Parque de Exposiciones de Los Ángeles.

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nuevo museo de George Lucas

El museo de George Lucas en Los Ángeles abrirá en 2026, con arte narrativo, piezas de Star Wars, y un edificio futurista en Exposition Park.

El Museo Lucas de Arte Narrativo, impulsado por George Lucas y su esposa, la empresaria Mellody Hobson, abrirá finalmente sus puertas el 22 de septiembre de 2026 en el Parque de Exposiciones de Los Ángeles. Será un museo dedicado por completo al llamado arte narrativo, es decir, a todas aquellas imágenes que cuentan historias: pintura, ilustración, cómic, fotografía, arte digital y, por supuesto, materiales procedentes del cine. La institución nace con la ambición de convertirse en uno de los grandes polos culturales de la ciudad y en una referencia mundial para quienes estudian, coleccionan o simplemente disfrutan de la cultura popular.

El proyecto se levanta sobre un campus de 11 acres —algo más de cuatro hectáreas— con un edificio futurista de unos 28.000 metros cuadrados, repartidos en 35 galerías y dos teatros de última generación, además de biblioteca, aulas, espacios para talleres, restaurante, cafetería, tienda y zonas de encuentro abiertas al barrio. El presupuesto ronda los 1.000 millones de dólares, coste financiado principalmente por la propia pareja. Dentro, se exhibirá una colección superior a las 40.000 obras, con piezas que van de Norman Rockwell a Frida Kahlo, del primer dibujo de Flash Gordon a la portada original del cómic de Iron Man de 1968, pasando por maquetas y bocetos de Star Wars. Todo en un edificio que parece flotar sobre el parque como una nave espacial de ciencia ficción.

Un proyecto personal de George Lucas y Mellody Hobson

El museo no es un encargo institucional al uso, sino la consecuencia lógica de décadas de coleccionismo por parte de George Lucas, que empezó a comprar obras de Norman Rockwell y otros ilustradores clásicos cuando aún estaba levantando su carrera como director. Con el tiempo, esas compras aisladas se convirtieron en una de las colecciones privadas de arte narrativo más importantes del mundo, con especial peso del arte estadounidense del siglo XX y de la ilustración editorial, el cómic y la fotografía documental.

Lucas ha repetido en varias ocasiones que muchos de los artistas que admira —ilustradores, dibujantes de cómic, diseñadores de producción— apenas aparecen en los manuales de historia del arte. De ahí su idea de levantar un museo que funcionase como un gran reconocimiento colectivo. Él mismo lo ha definido como “un templo para el arte del pueblo”, un espacio en el que esas imágenes que han acompañado a generaciones en periódicos, portadas de libros o carteles de cine compartan categoría con la pintura de museo de toda la vida.

La otra gran protagonista del proyecto es Mellody Hobson, inversora y presidenta de la junta de un importante grupo financiero estadounidense. Hobson ha sido clave tanto en la financiación como en la negociación política. Ha insistido siempre en que el museo debía ser un lugar accesible y representativo, donde el público pudiera verse reflejado en las historias que se cuentan en las paredes. Una de sus frases más citadas resume la filosofía del centro: el arte narrativo, sostiene, muestra “las creencias con las que convivimos a diario” y, por tanto, “pertenece a todos”.

El camino hasta Los Ángeles ha sido largo y complicado. El proyecto estuvo a punto de recalar primero en San Francisco y después en Chicago, pero chocó con debates urbanísticos, oposición vecinal y litigios sobre el uso del suelo. Solo en 2016 se confirmó de manera definitiva la instalación en el Parque de Exposiciones de Los Ángeles, muy cerca del campus de la Universidad del Sur de California (USC) donde Lucas estudió cine. Un punto simbólico: el creador de Star Wars vuelve, de algún modo, a la casa donde empezó su carrera.

Las obras arrancaron en 2018 y desde entonces el museo ha pasado por varias revisiones de calendario y estructura organizativa, con cambios en la dirección y reajustes de plantilla. Aun así, Lucas ha querido mantener un control directo sobre el contenido, hasta el punto de implicarse personalmente en la selección de piezas, en el discurso de las salas e incluso en la programación inicial de los teatros. El resultado es un centro que lleva marcada su firma tanto en lo visible como en las decisiones internas.

Qué habrá dentro del Lucas Museum of Narrative Art

En el corazón del proyecto está la colección. No se trata de un museo monográfico sobre Star Wars, pese a lo evidente del vínculo, sino de un recorrido amplio por más de un siglo de imágenes que cuentan historias. El concepto de “arte narrativo” abarca desde murales renacentistas hasta viñetas de cómic contemporáneo, pasando por carteles, fotogramas de cine, carteles de propaganda, ilustración infantil o arte publicitario. Todo aquello que, mediante imágenes, construye relatos compartidos.

Las 35 galerías ocuparán unos 9.000 metros cuadrados y estarán organizadas temáticamente más que cronológicamente. Habrá salas dedicadas al amor, al trabajo, al deporte, a la aventura, a la fantasía o a los conflictos sociales, mezclando épocas y técnicas para mostrar cómo se repiten los mismos motivos en soportes muy distintos. Un visitante podrá pasar de un lienzo de principios del siglo XX a una tira cómica de los años sesenta y, a unos metros, encontrarse con una pieza de arte digital reciente que dialoga con ambas.

Entre las joyas de la colección se encuentran más de una centena de obras de Norman Rockwell, uno de los grandes cronistas visuales de la vida cotidiana estadounidense, cuya presencia en grandes museos ha sido históricamente menor que su influencia real. También habrá piezas de Frida Kahlo, N. C. Wyeth, Jessie Willcox Smith, Beatrix Potter o Robert Colescott, nombres que dialogan con otra constelación de creadores más ligados a la cultura de masas.

Cómic, cine y cultura pop en primera fila

Una de las áreas llamadas a atraer más miradas será la dedicada al cómic y a los superhéroes. El museo ha confirmado la presencia del primer dibujo del personaje de Flash Gordon de 1934, una auténtica pieza fundacional de la ciencia ficción popular moderna. Junto a él se exhibirán tiras originales de “Peanuts” de las décadas de 1950 y 1960, con los inconfundibles Charlie Brown y Snoopy trazados a mano por Charles M. Schulz.

Otra pieza destacada será el dibujo original de la primera portada de “Iron Man” de 1968, con el superhéroe de armadura dorada y roja que acabaría convirtiéndose en uno de los pilares del universo cinematográfico de Marvel. La colección se completa con la primera gran salpicadura de tinta de “Black Panther”, también de 1968, un hito en la representación de un superhéroe negro en el cómic estadounidense. A esto se suman originales de gigantes del medio como Jack Kirby, R. Crumb, Chris Ware o Alison Bechdel.

Para el cine, el museo reservará un espacio específico dentro de la llamada galería del séptimo arte, donde se exhibirán maquetas, storyboards, diseños de producción y carteles de películas clave en la carrera de Lucas y de otros directores. Se han anunciado, por ejemplo, diseños de vehículos y naves de Star Wars, bocetos de Ralph McQuarrie, artes conceptuales de “Indiana Jones” y otros proyectos de Lucasfilm. La idea, según el propio cineasta, es mostrar el trabajo de esos ilustradores y diseñadores que dan forma visual a la película mucho antes de que se encienda la cámara.

En fotografía, la colección incluye nombres como Gordon Parks o Dorothea Lange, figuras esenciales en la construcción de la memoria visual del siglo XX, así como imágenes de fotoperiodismo, fotografía documental y proyectos más experimentales. La intención es que el visitante pueda seguir cómo la misma idea —una historia de migración, un conflicto bélico, una escena familiar— aparece transformada en distintos soportes: desde la portada de una revista hasta una serie fotográfica o una tira cómica.

Para el público infantil y juvenil, el museo prestará atención a la ilustración de libros para niñas y niños, un campo donde destacan figuras como Beatrix Potter o Jessie Willcox Smith, cuyas imágenes han acompañado la infancia de generaciones. Esa mezcla de materiales “serios” y “ligeros” es una de las claves del proyecto: borrar las fronteras rígidas entre alta cultura y cultura popular, y tratar todo como parte de un mismo ecosistema narrativo.

Una nave espacial en pleno Parque de Exposiciones

El continente está pensado para estar a la altura del contenido. El edificio del Museo Lucas de Arte Narrativo, diseñado por el arquitecto chino Ma Yansong y su estudio MAD Architects, se ha descrito muchas veces como una mezcla entre nube, montaña y nave espacial. La estructura se apoya en dos grandes “patas” y genera una especie de puente elevado sobre el parque, con curvas suaves y una piel continua que le da un aspecto casi orgánico.

La construcción ocupa unos 300.000 pies cuadrados —en torno a 28.000 metros cuadrados— repartidos en cinco plantas, con las galerías distribuidas principalmente en los niveles superiores. Debajo, a ras de suelo, la arquitectura forma una serie de bóvedas y pasajes cubiertos que permiten cruzar el parque bajo el edificio, como si se caminara por debajo de un barco suspendido. El volumen incluye también grandes ventanales y una abertura circular en el techo que funciona como un ojo hacia el cielo.

Uno de los elementos más llamativos es la cubierta ajardinada, diseñada junto al estudio de paisajismo Studio-MLA, de Mia Lehrer. El techo integra zonas verdes y paneles solares, creando un paseo elevado con vistas al Memorial Coliseum, al Museo de Historia Natural y al resto de instituciones del Parque de Exposiciones. En la base, se han creado nuevas áreas de sombra, caminos peatonales, un pequeño anfiteatro al aire libre y conexiones suaves con las otras parcelas del complejo.

El material elegido para el exterior combina estructura de acero con un recubrimiento de paneles de polímero reforzado con fibra de vidrio, cada uno de ellos diseñado a medida para adaptarse a las curvas del edificio. Es una solución técnica compleja, pensada para lograr esa sensación de objeto futurista que flota sobre el terreno. Desde lejos, el conjunto recuerda a algo salido precisamente de una película de ciencia ficción, lo cual no es casual: el propio Ma Yansong ha explicado que quería un edificio “tan cinematográfico e imaginativo como las historias que albergará”.

La integración con el entorno también ha tenido peso en el diseño. El museo se sitúa en el extremo oeste del Parque de Exposiciones, en una franja que antes ocupaban aparcamientos de asfalto, ahora reemplazados por zonas verdes. El proyecto busca así añadir espacio público de calidad a un barrio densamente poblado y con fuerte presencia de comunidades latinas y afroamericanas, que se verán directamente afectadas por la nueva oferta cultural y por la transformación del entorno urbano.

Retrasos, presupuesto y próxima apertura en 2026

El anuncio de la fecha de apertura —22 de septiembre de 2026— llega después de una sucesión de aplazamientos. Cuando se colocó la primera piedra en 2018 se hablaba de inaugurar el museo en 2022. Más tarde, el calendario se movió a 2023 y posteriormente a 2025. La combinación de pandemia, problemas de suministro, encarecimiento de materiales y complejidad técnica del edificio ha ido empujando el estreno hasta convertirlo en uno de los proyectos culturales más retrasados de Estados Unidos en los últimos años.

La inversión se mantiene en torno a los 1.000 millones de dólares, cubiertos en gran parte por Lucas y Hobson, que han preferido mantener el control privado del proyecto antes que depender de un consorcio público. Esta financiación permite una enorme libertad en la configuración interna del museo, pero también ha implicado asumir de forma directa los sobrecostes asociados a los retrasos y a la ambición arquitectónica del edificio.

Durante este tiempo, el equipo del museo ha ido cambiando. La institución ha contado con directores y altos cargos procedentes de otros grandes museos estadounidenses, pero algunos han abandonado el proyecto por diferencias de enfoque con el propio Lucas, que ha optado por implicarse todavía más en la toma de decisiones. No es habitual que el fundador de un museo de este tamaño tenga la última palabra en cuestiones tan concretas como la selección de títulos para las primeras retrospectivas de cine, pero en este caso la figura del creador de Star Wars es inseparable de la identidad del centro.

La confirmación de la apertura en septiembre de 2026 llega en un momento en el que Los Ángeles está reforzando su perfil como polo museístico global. A la oferta ya consolidada del LACMA, el The Broad, el MOCA o el renovado Academy Museum of Motion Pictures se sumará ahora un espacio que, más que competir, pretende aportar un enfoque diferente: no tanto el arte contemporáneo de vanguardia, sino la historia visual de los relatos populares. Esa posición singular puede convertirse en su mayor fortaleza a medio plazo.

Para la ciudad, además, el museo supone una importante inversión en empleo, tanto en la fase de construcción como en su funcionamiento futuro. El complejo necesitará personal para las áreas de conservación, investigación, educación, programación, seguridad, mantenimiento y hostelería, además de proveedores externos para servicios tecnológicos, logísticos y de producción de eventos.

El papel educativo y comunitario del futuro museo

Más allá de la exposición permanente, el Museo Lucas de Arte Narrativo quiere funcionar como un gran centro de educación visual. El edificio incorpora aulas, estudios de arte, talleres y laboratorios diseñados específicamente para trabajar con grupos escolares, universitarios y colectivos de la comunidad. La cercanía con el campus de la USC abre la puerta a colaboraciones académicas, prácticas para estudiantes y proyectos conjuntos de investigación en ámbitos como la narrativa audiovisual, el diseño o los estudios culturales.

Los dos teatros del museo, equipados con tecnología de proyección y sonido de última generación, servirán para programar ciclos de cine, preestrenos, retrospectivas y encuentros con directores, guionistas y artistas visuales. Una de las primeras exposiciones anunciadas estará acompañada por una selección de películas centrada en el diseño de vehículos y naves espaciales en el cine, con presencia, cómo no, de la saga Star Wars, pero siempre en diálogo con otros clásicos del género.

En el plano educativo, la institución ha adelantado que tendrá programas específicos para escuelas de Los Ángeles, con actividades orientadas a introducir a los más jóvenes en la lectura crítica de imágenes. Se tratará de explicar cómo se construyen los relatos visuales, qué decisiones hay detrás de una viñeta, un plano cinematográfico o una fotografía documental, y cómo influyen en la forma de entender el mundo. No se trata solo de admirar las obras colgadas en la pared, sino de aprender a leerlas.

El museo también ha reservado espacios para actividades comunitarias, reuniones de asociaciones del barrio y proyectos colaborativos. Parte de la filosofía de Hobson consiste en que el museo no sea un objeto aislado en medio del parque, sino un lugar al que la población local acuda de forma habitual, no únicamente como visita puntual. De ahí la importancia de contar con una programación continua de talleres, charlas, clubes de lectura de cómic o encuentros de ilustradores.

En el terreno de la hostelería y los servicios, el complejo incluirá restaurante, cafetería y tienda, elementos habituales en los grandes museos internacionales, pero con la particularidad de que aquí se espera una fuerte presencia de productos ligados a la cultura popular: ediciones especiales de cómics, reproducciones de ilustraciones históricas, libros de arte, maquetas y, previsiblemente, objetos vinculados a las franquicias de Lucasfilm. Toda esa parte comercial se verá gestionada por empresas especializadas en grandes recintos culturales, con el objetivo de mantener una experiencia homogénea en todo el campus.

Lo que simboliza este museo para la industria cultural

La apertura del Museo Lucas de Arte Narrativo será leída, casi con seguridad, como algo más que la inauguración de un nuevo espacio expositivo. En un momento en el que el debate sobre el canon artístico y la legitimidad de la cultura popular ocupa titulares, que un creador de la talla de George Lucas destine una fortuna personal a levantar un museo centrado en el cómic, la ilustración y el cine comercial lanza un mensaje claro: esas imágenes, esos relatos, merecen el mismo nivel de atención que cualquier pintura colgada en un museo clásico.

El proyecto encaja también con la transformación de Los Ángeles de capital del entretenimiento a capital global de la cultura visual, donde conviven grandes estudios de Hollywood, plataformas de ‘streaming’, escuelas de cine y un tejido denso de espacios artísticos. La ubicación en el Parque de Exposiciones, junto a instituciones científicas y museos históricos, subraya esa voluntad de diálogo entre disciplinas: arte, ciencia, deporte y ocio en un mismo eje urbano.

Para la propia industria del cine y del cómic, el museo supone una nueva forma de preservar y mostrar su legado. Maquetas, storyboards, diseños de personajes, bocetos de portadas y tiras originales, que durante décadas han vivido en archivos privados o almacenes de estudios, pasan a ocupar un lugar central en una institución de alto perfil. De aquí pueden salir nuevas investigaciones, catálogos razonados, retrospectivas y lecturas cruzadas sobre cómo han evolucionado los relatos visuales en el último siglo.

Cuando el edificio abra finalmente sus puertas en septiembre de 2026, el público se encontrará con algo más que un homenaje a Star Wars. Verá reunidas miles de imágenes que han moldeado la imaginación colectiva: desde un campesino retratado por Dorothea Lange durante la Gran Depresión hasta un panel de Black Panther en plena explosión del cómic de superhéroes. Todo en un edificio que parece aterrizado de otro planeta, pero que busca, precisamente, hablar de lo más terrenal: las historias que las sociedades se cuentan a sí mismas. Y hacerlo con la escala, el cuidado y la ambición que solo un proyecto tan personal como este podía permitirse.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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