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¿Cómo ocurrió la explosión de cohetes en Noáin que dejó 50 heridos?

Una explosión de cohetes en las fiestas de Noáin dejó 50 heridos, tres hospitalizados, mientras se investiga qué falló en plena celebración.

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explosión de cohetes

El inicio de las fiestas de Noáin, en Navarra, acabó este miércoles 26 de agosto con al menos 50 personas heridas después de que varios cohetes prendieran y explotaran durante el lanzamiento que abría las celebraciones. Cuarenta y siete afectados fueron atendidos por lesiones leves en el centro de salud de la localidad y otros tres hombres, de 41, 53 y 54 años, tuvieron que ser trasladados al Hospital Universitario de Navarra por quemaduras.

El accidente ocurrió poco después de las 12:00 en la plaza de los Fueros, ante el Ayuntamiento de Noáin, cuando una parte del material pirotécnico se encendió de forma aparentemente accidental. Varios proyectiles salieron hacia la plaza y otros estallaron en el propio balcón consistorial, donde en aquel momento había miembros de la corporación, invitados y niños. La Guardia Civil se ha hecho cargo de las diligencias para determinar qué sucedió exactamente.

Qué ocurrió durante el chupinazo de Noáin

El programa festivo fijaba para las 12:00 el cohete anunciador, uno de esos instantes muy reconocibles de las fiestas navarras: plaza llena, pañuelos, música, gigantes y la vista puesta en el balcón. Apenas unos segundos después, la escena cambió por completo. Donde debía escucharse una detonación controlada se produjo una sucesión inesperada de explosiones.

Según las primeras reconstrucciones, varios cohetes prendieron prácticamente al mismo tiempo. Tres habrían salido hacia la zona de la plaza ocupada por el público mientras otros explotaron en el balcón del Ayuntamiento. El teniente de alcalde y concejal de Seguridad, Luis Maya, explicó que el encendido simultáneo pudo producirse después de que una mecha entrase en contacto con otras, quizá por un movimiento o un empujón. Se trata, por ahora, de una explicación preliminar: será la investigación la que establezca el origen del accidente y si existió algún fallo en la manipulación o disposición del material.

Entre las personas afectadas se encuentra precisamente el trabajador municipal que llevaba los cohetes. La concentración de gente en el balcón multiplicó el riesgo. La pólvora, que unos segundos antes formaba parte del ritual festivo, quedó convertida de golpe en el centro de una emergencia.

47 atendidos por heridas leves y tres hospitalizados

El balance sanitario fue creciendo durante las horas posteriores al accidente a medida que los afectados acudían a recibir asistencia. El centro de salud de Noáin atendió a 47 personas con lesiones consideradas leves, principalmente dolores de oído, pequeñas quemaduras y otros traumatismos relacionados con las explosiones. Ninguna de esas 47 personas necesitó ser trasladada posteriormente al hospital.

La situación fue diferente para tres hombres de 41, 53 y 54 años, evacuados al Hospital Universitario de Navarra por quemaduras. Las primeras informaciones sanitarias indicaban que permanecían en proceso de valoración, sin que se hubiese comunicado todavía un pronóstico definitivo. Por eso conviene separar dos cifras que en las primeras noticias aparecieron mezcladas: hubo 47 pacientes atendidos localmente y tres trasladados al hospital, es decir, al menos 50 afectados en total.

Los daños en los oídos tampoco son un detalle menor. Una detonación pirotécnica a muy corta distancia genera una onda de presión capaz de provocar dolor intenso y lesiones auditivas incluso cuando no existe una quemadura visible. En una plaza abarrotada y con varios estallidos fuera de la trayectoria prevista, ese efecto explica buena parte de las consultas registradas.

El salón de plenos se convirtió en hospital de campaña

La respuesta sanitaria comenzó prácticamente en el mismo edificio municipal. Ante el número de afectados, el salón de plenos del Ayuntamiento fue habilitado provisionalmente como zona de atención. Personal del centro de salud, Protección Civil y los equipos desplazados hasta la plaza comenzaron a valorar allí a los heridos mientras otros eran derivados al ambulatorio o preparados para su traslado.

Hasta Noáin acudieron bomberos del parque de Cordovilla, ambulancias de soporte vital avanzado y básico, un equipo médico y efectivos de la Policía Local, Policía Foral y Guardia Civil. El aviso quedó registrado alrededor de las 12:02 horas, prácticamente en el mismo momento en que comenzaban oficialmente las fiestas.

La rapidez de la asistencia evitó también que la confusión inicial se prolongara. Después de una explosión de estas características no siempre es evidente quién necesita atención inmediata: hay quemaduras que se reconocen al instante y otras lesiones, especialmente las auditivas, que pueden manifestarse con dolor, zumbidos o sensación de pérdida de audición minutos después.

La investigación debe aclarar por qué prendieron varios cohetes

La cuestión principal continúa abierta. El Ayuntamiento ha apuntado como posibilidad que varias mechas se encendieran de manera casi simultánea, pero no existe todavía una conclusión oficial sobre la causa. La Guardia Civil deberá reconstruir la colocación del material, su manipulación y la secuencia exacta de las detonaciones.

Las imágenes y testimonios disponibles describen una secuencia extremadamente rápida. Parte de los cohetes no siguió la trayectoria vertical esperada y terminó proyectándose hacia zonas donde había personas. Esa desviación es uno de los elementos fundamentales que tendrá que aclararse. En accidentes pirotécnicos, unos segundos y unos pocos grados de inclinación bastan para cambiarlo todo.

Noáin conoce bien, además, el peso que puede adquirir una explosión en la memoria colectiva. En enero de 2025, una deflagración de gas en la localidad dejó nueve heridos y alrededor de 250 desalojados; más de un año después, algunas familias continuaban afrontando las consecuencias materiales de aquel suceso. El accidente de este miércoles es completamente distinto en origen y circunstancias, pero el estruendo devuelve inevitablemente un recuerdo todavía cercano.

Las fiestas seguirán tras el accidente

El Ayuntamiento trasladó un mensaje de tranquilidad después de la emergencia y comunicó que las fiestas patronales continuarían, al tiempo que agradeció la intervención de sanitarios, fuerzas de seguridad, servicios de emergencia y personas que colaboraron en la atención a los afectados.

El programa previsto para este miércoles incluía, después del cohete anunciador, rondas de cuadrillas, actividades infantiles, música, actos religiosos y celebraciones nocturnas. Sobre el papel era una jornada diseñada para ocupar las calles durante horas. A mediodía, sin embargo, el calendario quedó en segundo plano: primero estuvieron los heridos, las ambulancias y la emergencia en una plaza que tardó en recuperar su aspecto habitual.

El episodio deja también una evidencia menos vistosa que cualquier chupinazo: incluso el material pirotécnico habitual en una celebración exige distancias, manipulación y control estrictos. Una fiesta popular puede congregar a cientos de personas a pocos metros del punto de lanzamiento, precisamente cuando cualquier fallo tiene menos margen para quedarse en simple anécdota.

Un susto enorme que pudo tener consecuencias mucho peores

Con los datos disponibles durante la tarde del 26 de agosto, el balance más preciso es de 50 personas afectadas, tres de ellas hospitalizadas, mientras las restantes sufrieron lesiones leves. No se había comunicado ningún fallecimiento y los tres ingresados permanecían bajo valoración médica.

Queda por conocer la pieza decisiva: por qué varios cohetes prendieron a la vez y terminaron explotando donde no debían. Hasta que la investigación lo determine, las hipótesis seguirán siendo eso, hipótesis. Lo indiscutible ocurrió en apenas unos segundos, en una plaza llena y en el instante que debía abrir cinco días de celebración: la fiesta de Noáin comenzó con medio centenar de personas necesitando asistencia médica. Y, vistas las circunstancias y la cantidad de gente situada a pocos metros de las detonaciones, el balance pudo ser bastante peor.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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