Síguenos

Actualidad

¿Qué se sabe de la mujer de 70 años muerta en un trastero de Triana?

Una mujer de 70 años fue hallada muerta en un trastero de Triana donde llevaba meses durmiendo, en apenas seis metros cuadrados sin baño ni ventanas.

Publicado

el

trasteros en triana

La mujer de 70 años hallada muerta en un trastero de Triana, en Sevilla, llevaba aproximadamente cuatro meses alquilando aquel pequeño espacio y, según las informaciones conocidas, lo utilizaba para dormir. El módulo estaba en la calle Tejares, rondaba los seis metros cuadrados y carecía de dos cosas bastante elementales cuando hablamos de un lugar para vivir: baño y ventanas.

Su cadáver fue localizado en avanzado estado de descomposición después de que una persona que acudió a los trasteros percibiera un fuerte olor y alertara a la Policía. Los agentes tuvieron que acceder al espacio y comprobaron que la mujer llevaba, según las primeras estimaciones, al menos 48 horas fallecida. No se apreciaron signos de violencia y la Policía Nacional ha apuntado a una muerte de carácter natural, aunque la causa médica concreta no ha trascendido públicamente.

Un trastero convertido en dormitorio durante meses

El detalle que cambia por completo la dimensión del caso apareció después del hallazgo. No se trataba, aparentemente, de una presencia ocasional en aquel sótano ni de que la mujer hubiera entrado allí de manera circunstancial. Había alquilado el trastero unos cuatro meses antes y lo utilizaba como lugar donde pasar la noche. La empresa responsable del recinto confirmó, además, que era clienta y que había abonado su mensualidad pocos días antes de morir.

El complejo se encuentra en los bajos de un edificio del número 9 de la calle Tejares, en una zona residencial de Triana cercana a la plaza Virgen de la Amargura. Antes de convertirse en una sucesión de pequeños módulos de almacenamiento, el local había funcionado como taller o garaje de reparación de vehículos.

El espacio que ocupaba la mujer estaría entre los últimos del recinto. Sus dimensiones eran inferiores a tres metros de ancho por dos de largo. Poco más que una habitación encogida hasta quedarse en lo imprescindible para guardar cajas, muebles o maletas. No tenía lavabo ni ventanas. Y, sin embargo, allí dormía una mujer de 70 años.

Hay escenas que explican una realidad mejor que diez estadísticas. Una puerta metálica, algunas pertenencias, bolsas, probablemente el aire inmóvil de un espacio cerrado y una persona intentando convertir aquello en algo parecido a un dormitorio. El mercado inmobiliario tiene una imaginación formidable cuando se trata de encontrar nuevos metros cuadrados; la vida, a veces, termina poniendo el resto.

Iba a comer a un centro cercano de Triana

Las informaciones publicadas dibujan parte de su rutina. La mujer acudía al Centro de Participación Activa de Triana, situado en el entorno de Chapina, a pocos minutos andando del trastero. Después regresaba al pequeño módulo donde pasaba la noche.

Ese dato permite comprender algo de sus últimos meses, pero no autoriza a rellenar los huecos con suposiciones. No consta públicamente cuál era su situación económica exacta, si tenía familiares cercanos, qué circunstancias la llevaron a dormir allí o si estaba siendo atendida por otros servicios sociales. Vivir en condiciones precarias no equivale automáticamente a conocer toda la historia de quien las padece.

Y ahí conviene contener el impulso de convertir una muerte en una biografía inventada. Lo comprobado resulta suficientemente elocuente.

El fuerte olor terminó alertando de que había muerto

El hallazgo se produjo el martes 25 de agosto. Una persona que utilizaba otro de los trasteros percibió un olor intenso procedente del interior del recinto y dio aviso a la Policía alrededor de las ocho y media de la tarde.

Cuando los agentes consiguieron acceder al módulo encontraron el cadáver. La puerta estaba cerrada y tuvo que ser forzada. Después se activó el protocolo habitual: acudieron efectivos de la Policía Científica, miembros del Grupo de Homicidios y la comisión judicial. El levantamiento del cuerpo se ordenó alrededor de las diez y media de la noche y el cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal.

El estado de descomposición indicaba que la mujer llevaba un tiempo fallecida. Las primeras estimaciones situaron ese periodo en al menos dos días. Nadie había dado antes la voz de alarma por su ausencia.

La Policía no encontró signos de violencia

Uno de los aspectos que quedaron aclarados con mayor rapidez fue la ausencia de indicios de una muerte criminal. La inspección policial no detectó signos de violencia en el cadáver y el Grupo de Homicidios descartó elementos que apuntaran inicialmente a la intervención de terceras personas.

La principal hipótesis policial es, por ello, una muerte por causas naturales. Esto no significa que se haya difundido un diagnóstico médico concreto. La naturaleza exacta del fallecimiento corresponde a los análisis forenses y no figura detallada en la información pública disponible.

Es una distinción pequeña pero importante. Una cosa es descartar, con los indicios disponibles, un homicidio; otra, saber exactamente qué ocurrió dentro de aquel módulo durante las últimas horas de vida de la mujer.

Los vecinos no sabían que alguien dormía allí

Entre quienes viven alrededor del inmueble predominó la sorpresa. Los testimonios recogidos tras el hallazgo indican que los vecinos desconocían que la mujer utilizara el trastero para dormir. Alguna persona recordaba haber visto a una mujer entrar cargada con bolsas, pero la situación no parecía conocida de forma general en la comunidad.

Tampoco los residentes situados inmediatamente encima del local habían advertido nada que permitiera sospechar lo ocurrido. Fue el olor percibido dentro del complejo el que terminó provocando el aviso.

Después del descubrimiento del cadáver, la Policía colocó un aviso para impedir temporalmente el acceso al recinto por motivos sanitarios. La empresa gestora comunicó asimismo su intención de limpiar el espacio, aunque las pertenencias de la fallecida debían permanecer intactas ante la posibilidad de que fueran reclamadas por algún familiar.

Seis metros cuadrados que dicen bastante de una ciudad

Sería fácil convertir el caso en una parábola completa sobre la vivienda en España. También sería demasiado cómodo. No sabemos todavía qué cadena de decisiones, problemas personales o circunstancias económicas condujo a esta mujer hasta un trastero de Triana.

Sí sabemos algo mucho más concreto: tenía 70 años, pagaba por aquel espacio y dormía allí desde hacía meses. Acudía a un centro cercano y regresaba después a un recinto sin baño ni ventanas. Murió dentro. Durante al menos dos días, aparentemente, nadie advirtió su ausencia.

La historia no necesita maquillaje. Tampoco grandes discursos sobre una supuesta soledad contemporánea sin conocer todos los detalles de su vida. Basta observar la escala: menos de tres metros por dos, una puerta cerrada y una mensualidad pagada. Un trastero funcionando de hecho como dormitorio en uno de los barrios más conocidos de Sevilla.

Una puerta cerrada en mitad de Triana

La muerte de esta mujer no presenta, según la Policía, signos de violencia. Esa es la parte policial del caso y, en cierto modo, la más sencilla. La otra resulta bastante menos confortable: una septuagenaria había logrado construir su rutina cotidiana alrededor de un espacio concebido para guardar objetos, sin que prácticamente nadie de su entorno inmediato supiera que allí terminaban sus días.

No conocemos todavía cada pieza de su historia y sería irresponsable fingir lo contrario. Lo que sí ha quedado a la vista es una imagen difícil de borrar: una mujer de 70 años durmiendo durante meses en unos seis metros cuadrados sin baño ni ventanas, a pocos minutos de las calles transitadas de Triana. A veces la precariedad no está escondida en las afueras ni detrás de una estadística. Está al otro lado de una puerta metálica.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído