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¿Qué pasó en el Zaidín? Muere un trabajador al caerle una chimenea

Un obrero fallece en el Zaidín al desplomarse una chimenea durante su demolición. La investigación determinará cómo ocurrió exactamente el accidente.

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ambulancia cerca de unas viviendas

Un trabajador ha muerto este martes 1 de septiembre en el barrio del Zaidín, en Granada, después de que una chimenea que estaba siendo preparada para su demolición cayera sobre él. El accidente se produjo poco antes de las 11:00 horas en la calle Laureado López Muñoz. Los sanitarios intentaron reanimar al operario, pero no pudieron salvarle la vida.

La Policía Nacional investiga ahora las circunstancias exactas del siniestro. La chimenea estaba apuntalada y su retirada se enmarcaba en los trabajos realizados sobre elementos afectados después de la intensa serie de terremotos de Granada. Hay, sin embargo, un matiz esencial: que los seísmos hayan provocado desperfectos y obligado a intervenir numerosas chimeneas no permite afirmar todavía que fueran la causa directa del accidente mortal. Esa relación forma parte de lo que se está esclareciendo.

La chimenea cayó hacia un lado distinto al previsto

En el lugar estaban trabajando tres operarios encargados de la demolición de chimeneas afectadas tras los terremotos de las últimas semanas. Según la información conocida sobre el accidente, durante la operación la estructura volcó hacia un lado distinto del que los trabajadores habían previsto y alcanzó por sorpresa a uno de ellos.

El impacto fue gravísimo. Minutos antes de las once de la mañana, el 112 Andalucía recibió una llamada solicitando asistencia para un trabajador al que le había caído encima la chimenea. La sala de coordinación movilizó al Centro de Emergencias Sanitarias 061, a la Policía Nacional y a la Policía Local. Los equipos de emergencia practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, sin éxito.

El trabajador terminó falleciendo en el lugar. Una mañana de obras en un barrio todavía marcado por grietas, inspecciones y estructuras apuntaladas acababa convertida, en cuestión de segundos, en un accidente laboral mortal.

Policía Científica e Inspección de Trabajo investigan el accidente

La investigación ha quedado en manos del Cuerpo Nacional de Policía. Agentes de Policía Científica y del Grupo de Homicidios se desplazaron al lugar junto con técnicos de la Inspección de Trabajo para determinar cómo se desarrollaron los trabajos y qué provocó exactamente la caída de la estructura.

El fallecimiento fue comunicado asimismo al Centro de Prevención de Riesgos Laborales y a la Inspección de Trabajo, el procedimiento habitual cuando se produce un siniestro laboral de estas características.

Según fuentes policiales, los trabajadores que participaban en las labores estaban dados de alta y contratados legalmente. Ese dato despeja una parte del escenario administrativo, pero no responde a las cuestiones técnicas que importan ahora: cómo estaba asegurada la chimenea, cómo debía ejecutarse su demolición y por qué terminó cayendo en una dirección inesperada.

Los terremotos y la chimenea: qué se sabe realmente

El accidente se produce en un contexto excepcional para Granada. Desde mediados de agosto, la capital y su área metropolitana atraviesan una serie sísmica muy intensa que ha causado desperfectos en viviendas, edificios públicos, cubiertas, cornisas y otros elementos constructivos.

Los terremotos han obligado a apuntalar numerosas chimeneas en edificios de Granada. La que cayó sobre el trabajador se encontraba precisamente asegurada para ser demolida. Pese a esa evidente conexión temporal y material con las actuaciones posteriores a los temblores, los investigadores todavía no han establecido que los terremotos sean la causa concreta de la muerte del operario.

La diferencia no es pequeña. Una cosa es que la estructura estuviera siendo intervenida a raíz de los daños detectados tras los seísmos; otra, que un terremoto explique por sí mismo el mecanismo del derrumbe durante la demolición. Esto último deberá determinarlo la investigación.

Más de 1.400 terremotos en poco más de dos semanas

La magnitud de la crisis sísmica ayuda a comprender por qué Granada está llena estos días de revisiones técnicas, andamios y elementos preventivamente asegurados. Hasta el 31 de agosto se habían contabilizado 1.430 terremotos desde el comienzo de la serie, una media aproximada de 84 al día. Solo una parte de ellos fue percibida por la población, ya que la mayoría tuvo una magnitud muy baja.

Hubo, no obstante, movimientos mucho más fuertes. Entre ellos destacan dos terremotos de magnitud 4,8, registrados los días 15 y 18 de agosto, junto con otros movimientos relevantes de magnitud 4,2 y 4. Los episodios principales llegaron a sentirse en numerosas localidades del entorno de Granada.

El Zaidín ha quedado entre las zonas donde las consecuencias de esta sucesión de temblores han obligado a realizar revisiones de inmuebles y actuaciones sobre elementos potencialmente inestables. No necesariamente grandes estructuras: también tejas, cornisas, revestimientos o chimeneas, piezas que parecen menores hasta que dejan de estar firmemente sujetas.

El Zaidín sigue bajo revisión tras los seísmos

La situación en el barrio había llevado ya a reforzar la atención a los vecinos afectados. Las consecuencias de los terremotos han multiplicado durante las últimas semanas las consultas relacionadas con grietas, daños en edificios y seguridad de los inmuebles, mientras continúan las actuaciones preventivas en distintos puntos de la capital.

Las inspecciones municipales en colegios reflejan bien el tipo de daños que se está encontrando en Granada. Las revisiones realizadas en centros públicos no detectaron daños estructurales graves, aunque sí fisuras, problemas en falsos techos, tejas, fachadas, pretiles y revestimientos que requieren reparación.

Ese escenario explica la cantidad de intervenciones preventivas abiertas tras los seísmos. Y también eleva el nivel de atención sobre cualquier elemento deteriorado. Una chimenea sobre un tejado puede parecer una pieza sencilla; durante una demolición, sin embargo, entran en juego su peso, estabilidad, punto de rotura y dirección de caída. Ahí unos pocos centímetros pueden cambiarlo todo.

Una muerte que abre una investigación laboral y policial

El fallecimiento del trabajador convierte una de esas operaciones posteriores a los terremotos en un caso que deberá reconstruirse con precisión. No basta con señalar que había una chimenea afectada y que debía ser demolida. Habrá que determinar cómo estaba apuntalada, qué procedimiento se siguió, qué medidas de protección existían y por qué la caída sorprendió al operario.

La investigación deberá aclarar también si existía algún deterioro previo de la estructura relacionado con los temblores y, sobre todo, qué papel pudo desempeñar ese estado durante las labores de demolición. Por ahora, atribuir directamente el accidente a los terremotos sería adelantarse a unas conclusiones que todavía no están cerradas.

Granada afronta las consecuencias más allá de los temblores

Mientras avanzan las diligencias, el dato firme es mucho más sencillo y más duro: un trabajador perdió la vida durante las tareas de demolición de una chimenea en el Zaidín, pese a las maniobras de reanimación realizadas por los servicios sanitarios. La Policía Nacional, la Inspección de Trabajo y los organismos de prevención deberán establecer el resto.

En una Granada acostumbrada estas últimas semanas al pequeño temblor del suelo, a la grieta recién descubierta y al ruido de los trabajos de reparación, el accidente deja otra clase de sacudida. Esta vez, detrás de una estructura dañada y de una obra aparentemente rutinaria, queda una víctima mortal y una investigación que tendrá que explicar por qué la chimenea cayó hacia donde nadie esperaba.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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