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Salud

¿Qué pasa en Urgencias de Motril con los mensajes para reclutar médicos?

Los mensajes para captar médicos en Motril destapan la tensión en Urgencias, los refuerzos del SAS y una plantilla que trabaja bajo presión.

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Urgencias del Hospital Santa Ana de Motril

Las Urgencias del Hospital Santa Ana de Motril han vuelto a quedar bajo los focos después de difundirse unos mensajes de WhatsApp en los que se buscaban médicos dispuestos a realizar guardias en el centro granadino. Las capturas hablan de más de 60 euros por hora, dietas y hasta 1.500 euros por una guardia de 24 horas, con un lenguaje poco habitual para una administración sanitaria: se planteaba la necesidad de «rescatar Motril», buscar voluntarios e incluso «sacar músculo».

La historia, sin embargo, tiene un matiz importante. Los mensajes comenzaron a hacerse públicos el 9 de agosto de 2026 y este 14 de agosto han vuelto a circular con fuerza, pero la gerencia del Área de Gestión Sanitaria Sur de Granada se ha desvinculado de esos WhatsApp como vía oficial de contratación. La dirección sanitaria sostiene que las solicitudes formales de facultativos se realizan por los cauces reglados, mediante contactos entre gerencias y direcciones médicas y utilizando el correo corporativo. Es decir: existe una búsqueda real de médicos para reforzar Motril, pero el SAS niega que esos chats constituyan su procedimiento oficial de reclutamiento.

Los mensajes que encendieron la polémica en Motril

Las capturas difundidas entre profesionales sanitarios describen una búsqueda urgente de facultativos para cubrir guardias durante el verano. En ellas aparece la referencia a un supuesto «encargo de servicios centrales de Sevilla» y se anima a médicos de otras zonas a participar en el refuerzo del hospital. El gancho es muy concreto: buena remuneración, dietas y disponibilidad voluntaria para desplazarse hasta la Costa Tropical.

Uno de los mensajes cifra la remuneración en más de 60 euros la hora. Otro menciona directamente los 1.500 euros por 24 horas. Lo que ha provocado especial irritación entre algunos profesionales no es únicamente el dinero, sino el tono empleado: expresiones sobre «rescatar» el hospital, conseguir voluntarios o lograr que un distrito sanitario «se ponga la medalla». Una mezcla de arenga y grupo de amigos que chirría cuando detrás hay un servicio público esencial y una plantilla que lleva meses denunciando agotamiento.

Los mensajes se hicieron virales después de ser compartidos en redes por profesionales sanitarios. A partir de ahí, la controversia saltó al terreno político. El PSOE andaluz pidió explicaciones a la Junta sobre el origen de los chats, el coste del dispositivo y la aparente necesidad de recurrir a incentivos elevados para cubrir unas guardias que, según la oposición, deberían haberse planificado con más antelación.

El SAS se distancia de WhatsApp, pero necesita médicos

La respuesta conocida posteriormente introduce una diferencia esencial. La gerencia sanitaria de Granada Sur sostiene que esos grupos de WhatsApp no son el canal oficial utilizado por el SAS para contratar médicos y que las peticiones formales de profesionales se realizan directamente entre responsables de centros públicos mediante medios corporativos. Los comentarios más grandilocuentes de los chats serían, según esta versión, iniciativas personales dentro de foros profesionales y no instrucciones institucionales.

Eso no significa que el problema de plantilla sea imaginario. Más bien al contrario. El propio Servicio Andaluz de Salud había anunciado a finales de julio un paquete específico para reforzar las Urgencias de Motril ante la dificultad para cubrir vacantes y ausencias temporales durante una época en la que la Costa Tropical soporta una fuerte subida de la demanda asistencial.

Aquí está el fondo del asunto. El debate sobre WhatsApp tiene algo de espuma; debajo permanece una cuestión bastante menos fotogénica: faltan médicos disponibles para completar determinados turnos y la administración está intentando atraer profesionales de otros centros mediante actividad voluntaria y remunerada.

Un programa extraordinario para traer facultativos de otros hospitales

El SAS ya tenía activado un programa extraordinario de accesibilidad, regulado en 2026, mediante el que médicos de otros hospitales pueden participar voluntariamente en actividad asistencial adicional y recibir una remuneración por ello. A finales de julio, la Junta explicó que quería involucrar a los principales hospitales granadinos y al Centro de Emergencias Sanitarias 061 para aumentar la cobertura sanitaria en Motril.

Ese mecanismo ayuda a entender por qué aparecen llamadas a facultativos externos. Otra cosa es la forma. Que exista un programa legal y organizado para captar médicos no convierte automáticamente un mensaje informal en comunicación oficial del SAS, del mismo modo que un grupo de WhatsApp entre directivos y profesionales no sustituye un nombramiento, un contrato ni los procedimientos administrativos correspondientes.

Las Urgencias de Motril ya estaban bajo presión antes de agosto

La crisis tampoco empezó con una captura de pantalla. Durante julio, CSIF había denunciado que la plantilla trabajaba «al límite de sus posibilidades» y que se habían producido reducciones de personal en distintos turnos. Según los datos trasladados entonces por el sindicato, en algunas noches se habría pasado de tres médicos adjuntos a dos, mientras que determinados facultativos estaban llegando a realizar hasta siete guardias mensuales por necesidades del servicio.

CCOO había advertido unos días antes de un escenario parecido. Según el sindicato, durante mayo y junio el número de médicos disponibles en Urgencias rondaba apenas la mitad de la dotación necesaria, con permisos, bajas, reducciones de jornada y vacaciones sin cubrir suficientemente. En determinadas mañanas, afirmaba CCOO, podían quedar cuatro médicos para atender los distintos circuitos y algunas jornadas presentaban también dificultades para garantizar la cobertura pediátrica.

No son detalles menores. Urgencias funciona precisamente como la parte del hospital que no puede colocar un cartel de «volvemos en septiembre». Un infarto, una caída, una infección grave o un accidente de tráfico no consulta el cuadrante de vacaciones. Cuando disminuye la plantilla y crece el número de pacientes, el margen se estrecha: aumentan la carga de trabajo, las esperas y el desgaste de quienes permanecen de guardia.

El plan de la Junta: más plantilla y cinco vacantes pendientes

Antes incluso de la controversia por los chats, la Junta había anunciado el 28 de julio varias medidas para intentar estabilizar el servicio. El proyecto contempla llevar la plantilla de médicos de familia adscritos a Cuidados Críticos y Urgencias hasta los 29 profesionales, siete más que la dotación existente señalada por la Administración. También se habían previsto cinco vacantes para el próximo concurso de traslados y, si quedaban desiertas, su posterior incorporación a la oferta pública de empleo.

El contexto asistencial explica la prisa. El Hospital Santa Ana registró aproximadamente 98.660 atenciones urgentes durante 2025, según los datos difundidos por la Junta, y la actividad aumentó alrededor de un 9% durante el periodo estival respecto al trimestre anterior. El SAS atribuye parte del problema precisamente a la dificultad para encontrar facultativos que acepten los nombramientos ofertados, más que a una prohibición administrativa para cubrir las plazas.

Ese argumento marca también la principal discrepancia entre Administración y sindicatos. La Junta habla de escasez de profesionales disponibles y de plazas difíciles de cubrir; las organizaciones sindicales ponen el foco en las condiciones laborales, la sobrecarga, la falta de sustituciones y la necesidad de hacer más atractivos y estables esos puestos. Dos diagnósticos que, en realidad, pueden convivir: puede haber pocos candidatos y, al mismo tiempo, existir razones laborales que expliquen por qué esos candidatos prefieren otros destinos.

Los 1.500 euros y la discusión sobre quién cobra qué

La cifra que ha convertido el asunto en munición política son esos 1.500 euros por 24 horas mencionados en las capturas. Conviene mantener la precisión: se trata de una cantidad que aparece en los mensajes difundidos, mientras que la gerencia ha rechazado considerar esos chats como un canal oficial de contratación. No debería confundirse, por tanto, la existencia documentada del programa extraordinario de actividad voluntaria con la validación institucional de cada frase o cantidad escrita en un grupo de mensajería.

El PSOE ha reclamado a la Junta que aclare cuántos facultativos pretende incorporar, cuánto dinero se destinará al dispositivo, cuál será el calendario y si los incentivos extraordinarios alcanzarán también a los profesionales que ya trabajan habitualmente en el Hospital Santa Ana. La oposición ha convertido así el episodio en una discusión más amplia sobre planificación sanitaria: no solo cuánto cuesta traer un médico para una guardia puntual, sino cuánto cuesta no haber conseguido estabilizar antes la plantilla.

La Administración, mientras tanto, mantiene el plan de contingencia, la reorganización de circuitos y el apoyo de otros servicios del hospital, además de la búsqueda de facultativos externos. El mecanismo podrá sonar menos épico que «rescatar Motril», pero seguramente eso sea una ventaja. Un hospital necesita cuadrantes, contratos y médicos suficientes; las medallas pueden esperar.

Una crisis de plantilla que un chat no explica por sí solo

La polémica de Motril resulta llamativa porque condensa en unas pocas capturas un problema mucho más antiguo: un hospital costero afrontando el verano con dificultades para completar su plantilla, profesionales denunciando sobrecarga y una Administración que ha terminado activando medidas extraordinarias de refuerzo.

A fecha de 14 de agosto de 2026, lo conocido dibuja un escenario con dos planos. Por un lado, existen mensajes difundidos públicamente que ofrecen cifras elevadas para atraer médicos y utilizan el lenguaje del «rescate». Por otro, la gerencia sanitaria sostiene que WhatsApp no es el procedimiento oficial del SAS y que los refuerzos se tramitan por los canales administrativos ordinarios.

Lo verdaderamente relevante para los pacientes está un poco más abajo, lejos del ruido de las redes: Motril necesita reforzar sus Urgencias, la Junta ha anunciado una ampliación hasta 29 médicos, persisten vacantes y los sindicatos siguen advirtiendo de una plantilla sometida a una presión considerable. Ahí está la historia. El WhatsApp ha encendido la cerilla; la madera llevaba acumulándose bastante tiempo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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