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¿Cómo es el nuevo Mitsubishi Montero 2027 con diésel, 4×4 y 7 plazas?
El Mitsubishi Montero vuelve como un 4×4 de verdad: diésel, reductora, siete plazas y chasis de largueros, con Europa todavía fuera del lanzamiento.

El Mitsubishi Montero está de vuelta y, esta vez, la nostalgia no viene sola. La nueva generación recupera una fórmula que parecía camino del museo en plena fiebre SUV: bastidor de largueros, motor diésel, tracción total con reductora y espacio para siete ocupantes. Un todoterreno, vaya. De los que todavía entienden que abandonar el asfalto significa algo más que aparcar junto a un bordillo alto.
Mitsubishi ha presentado oficialmente su nuevo buque insignia bajo el nombre Pajero, denominación utilizada en numerosos mercados y equivalente al histórico Montero conocido en España. Mide 4,92 metros, dispone de tres filas de asientos y estrena un motor turbodiésel de 2,4 litros asociado a un cambio automático de ocho velocidades. La cifra de potencia máxima no figura en la información global difundida por la marca, pero sí un dato bastante elocuente: hasta 480 Nm de par.
La arquitectura explica buena parte del coche. El Montero 2027 mantiene un chasis independiente de largueros y travesaños, una solución propia de todoterrenos y pick-up que soporta mejor los esfuerzos severos fuera de carretera que la habitual carrocería monocasco de la mayoría de SUV. A ello añade el sistema Super Select 4WD-II, con reductora y bloqueo del diferencial central.
Hay, eso sí, una mala noticia para quienes ya estuvieran calculando el hueco del garaje. Europa no figura entre los mercados anunciados inicialmente por Mitsubishi. El despliegue comenzará en Tailandia y continuará por Japón y Australia, para extenderse posteriormente a alrededor de 100 países de Asia, Latinoamérica y Oriente Medio. España tendrá que esperar —y quizá bastante— para saber si esta resurrección acaba cruzando nuestra frontera.
El Montero vuelve siendo un 4×4 de verdad
Mitsubishi podía haber tomado el camino sencillo: recuperar un nombre glorioso, colocarlo sobre un SUV grande, añadir unos protectores de plástico negro y posar el coche delante de una montaña. No lo ha hecho. El nuevo Montero conserva una concepción mecánica de auténtico todoterreno, bastante más seria que una simple operación de nostalgia.
La base es un bastidor de largueros de elevada rigidez, desarrollado empleando más acero de alta resistencia. Es una arquitectura emparentada con la utilizada por la Mitsubishi Triton, conocida como L200 en otros mercados, aunque suspensiones, habitáculo y puesta a punto han sido trabajados específicamente para este modelo.
Delante utiliza suspensión independiente de doble triángulo. Detrás aparece un eje rígido guiado mediante cinco brazos, una configuración particularmente apropiada para mantener capacidad de tracción y articulación sobre terrenos difíciles sin convertir necesariamente cada viaje por autovía en una penitencia medieval.
Mitsubishi ha intentado precisamente resolver una vieja contradicción de los grandes 4×4: ser resistentes en campo sin comportarse como una herramienta agrícola cuando pisan carretera. La marca ha trabajado el confort fuera del asfalto, con nuevos soportes de carrocería, aislamiento acústico y ajustes destinados a reducir vibraciones.
Sus medidas lo colocan frente al Toyota Land Cruiser
El nuevo Mitsubishi Montero mide 4.920 milímetros de largo, 1.925 de ancho y 1.910 de alto, con una distancia entre ejes de 2.870 milímetros. Es decir, juega sin disimulo en la misma liga que grandes todoterrenos como el Toyota Land Cruiser.
La distancia libre al suelo alcanza 230 milímetros. El ángulo de ataque es de 30,4 grados, el ventral llega a 22,6 y el de salida a 25,8 grados. No son números colocados en una ficha para decorar: determinan hasta qué punto un vehículo puede enfrentarse a cambios bruscos de pendiente, crestas o descensos pronunciados sin dejar paragolpes y bajos como recuerdo en la montaña.
También existe una distribución de pesos declarada del 52 % delante y 48 % detrás. Sobre el papel, una cifra bastante equilibrada para un coche de este tamaño y arquitectura.
Motor diésel de 2,4 litros y cambio automático de ocho marchas
Bajo el capó aparece uno de los elementos más llamativos del regreso. Mientras la industria europea corre hacia la electrificación, Mitsubishi ha escogido para este Montero un turbodiésel de cuatro cilindros y 2,4 litros con turbocompresor de geometría variable.
La marca anuncia un par máximo de hasta 480 Nm, aunque determinadas especificaciones se quedan en 470 Nm. No ha comunicado en su presentación global una cifra única de potencia para todos los mercados, un matiz importante frente a algunas informaciones preliminares que habían adelantado valores concretos.
El motor trabaja con una transmisión automática de ocho relaciones de nuevo desarrollo. Incluye un modo que permite seleccionar manualmente las marchas y ha sido concebida tanto para suavizar el funcionamiento en carretera como para aprovechar el par a baja velocidad cuando el terreno empieza a complicarse.
Aquí tampoco hay demasiado maquillaje. Un todoterreno pesado, grande y destinado a circular lejos del asfalto necesita fuerza a pocas revoluciones mucho más que una bonita cifra de aceleración de 0 a 100 km/h. Los 480 Nm cuentan una historia bastante más interesante.
Reductora, bloqueo central y siete modos de conducción
El sistema Super Select 4WD-II permite elegir entre cuatro configuraciones. En 2H funciona con propulsión trasera; 4H habilita la tracción total permanente; 4HLc bloquea el diferencial central, mientras que 4LLc añade la reductora para las situaciones más exigentes.
A este esquema tradicional se suma el sistema electrónico S-AWC, que coordina la distribución de fuerza, el control de estabilidad, los frenos y el Active Yaw Control, encargado de intervenir sobre el comportamiento del coche en curva mediante el control de las ruedas.
Hay siete programas de conducción: Normal, Eco, Gravel, Snow, Mud, Sand y Rock. Asfalto, nieve, barro, arena, piedra… Mitsubishi parece haber decidido que un selector con aspecto aventurero sirve de poco si detrás no existe mecánica capaz de acompañarlo.
El sistema de cámaras también tiene una función especialmente interesante fuera de carretera: permite visualizar en la pantalla el terreno situado delante y debajo del vehículo, precisamente la zona que desaparece de la vista cuando el morro apunta hacia arriba. La imagen puede activarse automáticamente al utilizar las configuraciones 4HLc y 4LLc.
Siete plazas y tecnología sin convertirlo todo en una pantalla
El Montero sigue siendo también un vehículo familiar. La carrocería alberga tres filas y siete plazas, con una segunda fila desplazable longitudinalmente hasta 150 milímetros. Los asientos pueden abatirse y bascular para facilitar el acceso a la parte posterior.
Mitsubishi asegura que la tercera fila ha sido diseñada pensando también en pasajeros adultos, no únicamente en niños castigados por llegar los últimos al coche. El espacio para la cabeza y la posición de las piernas han recibido una atención específica, algo relevante en un modelo que pretende combinar grandes viajes con uso familiar.
El salpicadero adopta una disposición horizontal y puede integrar dos pantallas de hasta 14,3 pulgadas bajo una misma superficie visual. En algunas versiones una de ellas será de 12,3 pulgadas. Hay conectividad inalámbrica con teléfonos móviles, climatización automática de tres zonas, ventilación de asientos y un equipo de sonido Yamaha con 12 altavoces y dos amplificadores.
La digitalización, al menos, conserva cierto vínculo con la historia del modelo. La instrumentación puede representar una reinterpretación de los clásicos indicadores auxiliares de los antiguos Montero, mostrando altitud, brújula, temperatura e inclinación longitudinal y lateral de la carrocería. Aquellas pequeñas esferas mecánicas que fascinaban a los niños en los años 80 y 90 han terminado convertidas en píxeles. Era inevitable.
También se ha reforzado el aislamiento mediante cristales acústicos y distintas soluciones para reducir el ruido aerodinámico y mecánico. La intención está clara: mantener las capacidades de un 4×4 clásico sin obligar a sus ocupantes a aceptar las incomodidades que tradicionalmente venían incluidas en el paquete.
Seguridad y ayudas para carretera y campo
La quinta generación del Montero llega mucho más cargada de electrónica de seguridad que cualquiera de sus antecesores. Puede disponer de frenada automática de emergencia con reconocimiento de peatones, ciclistas y motociclistas, alerta de tráfico transversal delantero y asistencia ante una posible salida involuntaria del carril.
El sistema MI-PILOT combina control de crucero adaptativo y asistencia de mantenimiento de carril para reducir la carga del conductor en desplazamientos largos. También incorpora ocho airbags, incluido un airbag central entre los pasajeros delanteros.
No convierte al Montero en un automóvil autónomo —ni falta que hace—, pero muestra hasta qué punto ha cambiado el mercado desde que la anterior generación fue concebida. El todoterreno tradicional también ha tenido que aprender a mirar radares, cámaras y líneas pintadas sobre el asfalto.
El gran interrogante está en España y Europa
La fabricación se realizará en Tailandia, uno de los centros industriales fundamentales de Mitsubishi. Ese país será el primero en recibir el modelo, seguido por Japón y Australia durante el ejercicio fiscal 2026 de la compañía. Desde el ejercicio 2027 está previsto ampliar su comercialización a aproximadamente 100 países.
Entre las regiones citadas oficialmente aparecen el Sudeste Asiático, Latinoamérica y Oriente Medio. Europa no está incluida de momento en ese calendario, de modo que no puede darse por confirmada una comercialización española.
El problema resulta fácil de imaginar. Un todoterreno de casi cinco metros con un gran motor diésel juega una partida difícil bajo las actuales normas europeas sobre emisiones. Una futura mecánica electrificada podría alterar la ecuación, pero Mitsubishi no ha anunciado oficialmente para este nuevo Montero una versión destinada a solucionar específicamente su llegada a la Unión Europea.
Tampoco existe por ahora un precio oficial para España, puesto que ni siquiera está confirmada su venta aquí. Cualquier cifra en euros debe tomarse, por tanto, como una referencia ajena al lanzamiento español y no como una tarifa del nuevo modelo.
Un Montero que no reniega de lo que fue
El primer Pajero apareció en 1982 y terminó convirtiéndose en uno de los automóviles más reconocibles de Mitsubishi. Cuatro generaciones después, la producción acumulada supera los 3,29 millones de unidades. En España quedó asociado al nombre Montero y a una época en la que los todoterreno todavía llevaban rueda de repuesto a la vista, palanca de reductora y bastante menos preocupación por parecer urbanos.
El nuevo modelo cambia casi todo lo que rodeaba aquella experiencia, pero conserva su esqueleto conceptual. Largueros, reductora, tracción total y siete plazas, con una vocación real fuera del asfalto. A su alrededor aparecen pantallas gigantes, cámaras, asistentes electrónicos y un habitáculo mucho más sofisticado. Son más de 40 años de evolución comprimidos en un coche.
Quizá ahí esté la parte interesante del Mitsubishi Montero 2027. La marca no ha intentado resucitar el pasado pieza por pieza —sería absurdo—, sino recuperar aquello que hacía reconocible al modelo. En un mercado lleno de SUV que parecen preparados para atravesar el Sáhara aunque su aventura habitual termine en el aparcamiento de un centro comercial, el Montero vuelve con una idea bastante sencilla: seguir siendo un todoterreno.












