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Economía

Los seis bancos que ganaron 34.000 millones en 2025

El resultado récord refleja una banca que compensa el menor impulso de los tipos con escala, servicios y control del riesgo.

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la banca española

Los seis grandes bancos españoles cerraron 2025 con 34.000 millones de euros de beneficio conjunto, un 7% más que el año anterior y un nuevo máximo. La cifra reúne los resultados de Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja, y equivale a unos 93 millones de euros diarios si se divide entre los 365 días del año. No significa que cada jornada ingresaran esa cantidad en efectivo: es una manera de dimensionar el resultado neto acumulado por las entidades.

El récord llegó cuando el impulso de los tipos de interés empezaba a perder fuerza. Lo sostuvieron una combinación menos visible que el encarecimiento del crédito: más actividad, ingresos por servicios, expansión internacional en algunos grupos, costes contenidos y provisiones que no se dispararon. La explicación no cabe en una sola palanca, y tampoco describe por igual a todos los bancos: detrás de la suma hay modelos de negocio y evoluciones distintas.

Un máximo que ya no depende solo de los tipos

Durante los años de tipos al alza, el margen de intereses —la diferencia entre lo que un banco cobra por prestar y lo que paga por los depósitos y otras fuentes de financiación— ganó protagonismo. Cuando el dinero se encarece, los préstamos pueden generar más ingresos, aunque el efecto depende de la velocidad con que se revisan los créditos y de cuánto sube la remuneración del ahorro. En 2025, ese viento de cola ya no bastaba para explicar el resultado: con un escenario de tipos más bajos que en el pico anterior, la banca necesitaba que otras líneas de negocio tomaran el relevo.

Entre ellas figuran las comisiones asociadas a fondos de inversión, seguros, pagos, gestión patrimonial y servicios a empresas. También cuenta el volumen: más crédito concedido a clientes solventes y más recursos gestionados pueden sostener los ingresos incluso cuando el margen por operación se estrecha. No todas esas actividades avanzan igual ni todos los bancos dependen de ellas en la misma medida, pero la diversificación permite que el balance no repose exclusivamente sobre hipotecas y préstamos. El negocio bancario se parece menos a una única tubería y más a una red de ingresos.

El control de los gastos y el coste del riesgo completan el cuadro. Si una entidad opera con eficiencia, puede conservar una mayor proporción de lo que ingresa; si los impagos se mantienen contenidos, necesita apartar menos dinero para cubrir posibles pérdidas. Esas cantidades reservadas se conocen como provisiones y reducen el resultado del ejercicio. Por eso, una mejora en la calidad de los activos —los créditos y otros bienes reflejados en el balance— puede favorecer el beneficio, aunque no genere por sí misma nuevos ingresos. La rentabilidad final depende tanto de lo que entra como de lo que el banco debe reservar y gastar.

La geografía también marca diferencias. Santander y BBVA obtienen actividad en varios países, de modo que el resultado no está ligado únicamente al ciclo español; para entidades con mayor peso doméstico, la evolución del crédito, el ahorro y los servicios en España tiene una influencia más directa. Esa diversificación puede amortiguar una desaceleración local, pero también expone a cada grupo a condiciones económicas y riesgos distintos en sus mercados. Los 34.000 millones son una suma común, no una historia idéntica para los seis bancos.

Santander combina beneficios récord con una gran compra

Santander encabezó el reparto con un beneficio de 14.101 millones de euros, un 12,1% más que en 2024. El grupo atribuyó el avance a la mejora de los ingresos y a la eficiencia, en una estrategia que busca obtener más rendimiento de su escala y de sus distintas líneas de negocio. Su tamaño internacional es una pieza central: permite generar resultados en mercados diferentes y reduce la dependencia de una sola economía, aunque no elimina la exposición a sus ciclos ni a sus riesgos.

Junto con las cuentas, el banco anunció una recompra de acciones por 5.000 millones de euros y la compra de Webster Bank en Estados Unidos por 12.200 millones de dólares, unos 10.300 millones de euros al cambio indicado en la información difundida. Webster es una entidad regional con actividad tradicional de depósitos, préstamos y servicios a empresas. La operación busca reforzar la posición de Santander en ese mercado y ampliar su capacidad de negocio. El grupo presentó así dos decisiones distintas sobre el capital: devolver una parte a los accionistas mediante recompras y emplear otra en crecer mediante una adquisición.

La diferencia importa. Una recompra reduce el número de acciones en circulación y puede aumentar la participación proporcional de quienes conservan las suyas, pero no es lo mismo que un dividendo ni garantiza por sí sola una subida de la cotización. Una compra, por su parte, exige integrar operaciones y asumir los riesgos propios de ampliar presencia en otro país. El beneficio de 2025 muestra la capacidad actual de generar resultados; la adquisición representa una apuesta cuyo rendimiento dependerá de lo que ocurra después.

BBVA se apoya en México y eleva el dividendo

BBVA obtuvo 10.511 millones de euros en 2025, un 4,5% más y un récord para la entidad. México y España fueron apoyos destacados, junto con los ingresos recurrentes y una actividad crediticia que se mantuvo viva. La presencia en varios mercados ayuda a explicar por qué el resultado no depende solo del entorno europeo: el desempeño de México puede aportar crecimiento, aunque la exposición internacional también implica convivir con cambios económicos y volatilidad que afectan de forma diferente a cada país.

El banco anunció una retribución superior a 5.000 millones de euros para sus accionistas y un dividendo de 92 céntimos por acción, un 31% más que el año anterior y el mayor de su historia. También comunicó un ratio CET1 del 12,7%, una medida de capital de máxima calidad utilizada para valorar la capacidad de una entidad de absorber pérdidas frente a sus activos ponderados por riesgo. El beneficio, el dividendo y la solvencia describen aspectos distintos: ganar más no significa que todo el resultado se distribuya, y el capital debe atender también las exigencias prudenciales y las necesidades del negocio.

La actividad de crédito contribuyó a sostener las cuentas. Empresas que buscan financiación, familias que contratan o renegocian préstamos y clientes que utilizan otros servicios mantienen el negocio en movimiento cuando existe demanda solvente. Pero prestar más no siempre equivale a ganar más: la entidad debe valorar el riesgo de cada operación y el coste de financiarla. En el caso de BBVA, la fortaleza en México y el resultado español sumaron apoyos, mientras el dividendo récord trasladó una parte del buen ejercicio a los accionistas. La cuestión de fondo es cuánto de ese rendimiento puede repetirse con tipos menos favorables.

CaixaBank, Bankinter y Unicaja muestran otros motores

CaixaBank ganó 5.891 millones de euros, un 1,8% más. El crecimiento del volumen de negocio, tanto en crédito como en recursos de clientes, y la aportación de los servicios ayudaron a sostener el resultado. La entidad propuso un dividendo total con cargo a 2025 de 50 céntimos brutos por acción, con un pago complementario de 33,21 céntimos previsto para abril. En un banco con fuerte presencia en España, el avance muestra que la actividad doméstica puede mantener su rentabilidad incluso cuando el margen de intereses deja de crecer al ritmo de los años anteriores.

La morosidad y las provisiones son parte de esa ecuación, aunque suelen quedar fuera de los titulares. Cuando una proporción menor de los créditos presenta problemas, el banco puede reducir el dinero que reserva para cubrir pérdidas potenciales. Eso mejora el resultado contable, pero no significa que desaparezca el riesgo ni que las provisiones sean un gasto superfluo: funcionan como protección ante posibles deterioros. Una cartera de préstamos más sana deja más margen para sostener la cuenta de resultados, siempre que esa mejora sea duradera y no dependa de un efecto puntual.

Bankinter elevó su beneficio un 14,4%, hasta 1.090 millones de euros, el mayor aumento porcentual entre las seis entidades. El banco destacó que se trataba de un récord sin el efecto de operaciones extraordinarias. La comparación con 2021 ayuda a entender por qué esa precisión es relevante: entonces registró 1.333 millones, pero el resultado incluyó una plusvalía cercana a 900 millones por la salida a Bolsa de Línea Directa; el beneficio neto recurrente de aquel ejercicio fue de 437,4 millones. Separar el negocio ordinario de los ingresos excepcionales permite comparar mejor dos años.

El perfil de Bankinter incorpora banca de empresas, gestión patrimonial y servicios para clientes de renta media-alta, además de su actividad minorista. Unicaja, con una escala y una base de clientes diferentes, cerró el año con 632 millones de euros, un 10,3% más. La entidad vinculó el avance al aumento de comisiones por la comercialización de fondos y seguros y a la reducción de provisiones. También elevó su previsión de resultados acumulados para 2025-2027 por encima de 1.900 millones, frente a los 1.600 millones estimados inicialmente. Son maneras distintas de compensar la menor contribución de los tipos.

Unicaja propuso distribuir el 70% del resultado neto entre los accionistas y comunicó un CET1 cercano al 16%, junto con ratios de liquidez elevados. Esas cifras expresan una posición de capital y financiación, no una garantía de que los beneficios futuros vayan a repetirse. La previsión mejorada refleja las expectativas de la entidad para varios ejercicios, mientras que los 632 millones corresponden al resultado ya registrado en 2025. Conviene no confundir un objetivo empresarial con un beneficio conseguido: el primero depende de que se cumplan las condiciones previstas.

Sabadell baja en la comparación, pero no en todos los indicadores

Sabadell fue el único de los seis bancos que comunicó un descenso interanual del beneficio: ganó 1.775 millones de euros, un 2,8% menos. Sin embargo, al excluir los extraordinarios contabilizados en 2024, el resultado creció un 3,4%. Las dos comparaciones no se contradicen: la primera enfrenta las cifras netas de ambos ejercicios; la segunda intenta aislar el negocio subyacente para reducir el efecto de partidas no recurrentes. Según la entidad, el avance de la actividad en España y la reducción de provisiones contribuyeron al desempeño.

El caso ilustra por qué el titular de una variación anual necesita contexto. Un resultado puede caer frente al año anterior y, al mismo tiempo, mejorar si se compara con una base ajustada para descontar ingresos excepcionales. Ninguna de las dos medidas debe sustituir automáticamente a la otra: la cifra neta refleja lo que se contabilizó, mientras el dato sin extraordinarios ayuda a observar la evolución ordinaria del negocio. Elegir una comparación u otra cambia la lectura, no el dinero que quedó registrado.

El banco también afrontaba un cambio en su dirección ejecutiva. César González-Bueno tenía previsto ceder el puesto en mayo, después de la junta de accionistas y sujeto al trámite de aprobación supervisora, con Marc Armengol señalado como relevo; Josep Oliu seguiría como presidente. La entidad llegaba, además, tras el episodio de la oferta de BBVA, que terminó sin prosperar y dejó a Sabadell centrado en demostrar su capacidad para seguir generando valor como grupo independiente. El relevo y la estrategia corporativa añaden una dimensión distinta a las cuentas: afectan a las expectativas, pero no explican por sí solos el beneficio anual.

Sabadell anunció asimismo una recompra de acciones de 800 millones de euros, cuyo inicio estaba previsto para el 9 de febrero de 2026. Como en otros bancos, esa decisión debe distinguirse del resultado contable: la recompra es una forma de retribución y gestión del capital, no un ingreso adicional que se sume al beneficio de 2025. Su relevancia está en cómo la entidad decide distribuir o utilizar recursos disponibles mientras afronta una etapa de cambio. El descenso del beneficio y la devolución de capital pueden convivir, porque responden a cuestiones financieras diferentes.

Beneficio bancario no equivale a dinero repartido

Las cuentas de resultados, los dividendos y las recompras suelen aparecer en una misma noticia, pero describen conceptos diferentes. El beneficio neto es el resultado del ejercicio una vez reconocidos ingresos, costes, provisiones e impuestos. El dividendo es una parte del resultado que se propone entregar a los accionistas, mientras que una recompra supone que el banco destina recursos a adquirir títulos propios. La cantidad anunciada para retribuir a los inversores puede incluir ambos mecanismos, pero no debe sumarse al beneficio como si fueran ganancias nuevas.

Tampoco el récord agregado significa que los seis bancos ganaran lo mismo o que todo el dinero proceda de clientes españoles. La suma incluye entidades con presencia internacional y otras cuyo negocio está más concentrado en el mercado nacional. Además, el resultado de cada grupo refleja decisiones sobre costes, capital, precios, provisiones y expansión tomadas durante el ejercicio. Los 34.000 millones describen un resultado empresarial conjunto, no una medida directa de cuánto pagó cada cliente ni de cuánto crédito recibió la economía.

La cifra media de unos 93 millones diarios sirve para hacer tangible la escala, pero no representa un ritmo uniforme de generación de beneficio. Los ingresos y gastos bancarios se contabilizan a lo largo del año y pueden cambiar entre trimestres por la actividad, las condiciones financieras y las partidas extraordinarias. Del mismo modo, una bajada de tipos puede aliviar el coste de ciertos préstamos para clientes y, a la vez, reducir parte del margen que los bancos obtienen. El mismo cambio monetario tiene efectos distintos según quién lo mire y qué producto utilice.

En 2026, mantener el récord será más difícil que alcanzarlo

El principal reto para el ejercicio siguiente es sostener los ingresos cuando los tipos ya no aportan el mismo impulso. Si el coste de los depósitos sube por la competencia mientras el rendimiento de los préstamos baja, el margen puede estrecharse. El volumen de crédito puede compensar parte de esa presión si crece de forma prudente, pero una expansión demasiado arriesgada podría traducirse más adelante en impagos y mayores provisiones. Ganar más actividad no basta: importa la calidad de esa actividad.

También será decisivo que las comisiones y los servicios sigan aportando ingresos sin depender de una expansión excepcional del crédito. La gestión de fondos, los seguros, los pagos y la relación con empresas pueden diversificar el negocio, aunque su peso y su evolución varían entre entidades. A ello se suma la eficiencia: invertir en tecnología y simplificar procesos puede reducir costes, pero los ahorros deben equilibrarse con la atención al cliente, la seguridad y la capacidad de competir. La eficiencia que sostiene beneficios a largo plazo no consiste solo en recortar gastos.

Los seis grupos llegan a ese desafío con herramientas diferentes. Santander apuesta por su escala internacional, una compra en Estados Unidos y la recompra de acciones; BBVA se beneficia de su exposición a México y anunció un dividendo récord; CaixaBank combina su peso en España con el crecimiento de los servicios y del volumen de negocio. Bankinter destaca por el avance de su actividad ordinaria, Unicaja por sus comisiones y una previsión revisada al alza, y Sabadell afronta el reto de mantener resultados mientras prepara un relevo directivo. No existe una fórmula única para conservar el nivel de rentabilidad.

Por eso, los 34.000 millones son a la vez una señal de fortaleza y un listón elevado. La banca cerró un año de beneficios récord pese a que el entorno de tipos comenzaba a ser menos favorable, gracias a una mezcla de escala, servicios, eficiencia y control del riesgo. Mantener el resultado exigirá que esas piezas sigan encajando sin deteriorar la solvencia ni la calidad del crédito. El próximo examen no será repetir un titular, sino demostrar que el beneficio puede sostenerse con motores menos dependientes del ciclo monetario.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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