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Salud

¿Cómo llega la gripe este otoño a España y Europa?

La temporada gripal 2025-2026 arranca con circulación baja, pero en ascenso en varios países europeos y con un foco claro: proteger a los más vulnerables cuanto antes.

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gripe este otoño a España

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Gripe en España y Europa: situación actual, a quién vacunar, calendario y composición 2025-2026, con pautas sencillas para reducir contagios.

La temporada gripal 2025-2026 arranca con circulación baja, pero en ascenso en varios países europeos y con un foco claro: proteger a los más vulnerables cuanto antes. España ya ha activado la campaña de vacunación y ha fijado los mismos objetivos de cobertura que marcan la OMS y la Comisión Europea para mayores, sanitarios, embarazadas, población infantil de 6 a 59 meses y personas con condiciones de riesgo. En términos prácticos: toca vacunarse en noviembre si no se ha hecho aún, mantener la ventilación en interiores, quedarse en casa con fiebre y usar mascarilla cuando se tengan síntomas en espacios cerrados. Son los gestos que reducen ingresos y evitan tensiones evitables en urgencias.

La foto epidemiológica de estos días confirma la calma relativa antes de las Navidades: el ECDC describe un escenario de transmisión aún baja pero con señales de repunte de gripe y VRS en algunos países, mientras la COVID-19 continúa la bajada. En España, los informes semanales del SiVIRA y los boletines autonómicos mantienen el semáforo en ámbar: actividad contenida, por debajo del umbral epidémico en territorios clave, aunque con tendencia ascendente respecto a semanas previas. Reforzar la inmunización ahora da margen para llegar con anticuerpos a las semanas de mayor circulación, previsiblemente entre finales de diciembre y comienzos de enero.

Situación ahora mismo: señales tempranas y mapa real

Europa arranca la temporada con gripe y VRS en niveles bajos, pero con indicios de crecimiento en varios países de la UE/EEE. El mensaje de salud pública es directo: vacunación estacional para grupos diana y hábitos de reducción de contagios en interiores durante los meses fríos. El objetivo no es tanto evitar todos los catarros —imposible— como amortiguar la curva de ingresos y proteger a quienes más riesgo tienen de complicaciones.

España se mueve en esa misma clave. Madrid ofrece una radiografía muy precisa a cierre de la semana 43 (20–26 de octubre): 7,29 casos por 100.000 habitantes en vigilancia EDO, muy por debajo del umbral epidémico de 22,38, y 5,51 casos por 100.000 en la vigilancia centinela de SiVIRA para síndrome gripal; en esa misma semana se registraron 511 casos notificados y un leve incremento respecto a la anterior en la incidencia centinela. El VRS arranca su onda estacional en pediatría —medida por bronquiolitis— y COVID-19 sigue en descenso en mayores de 60. Es el patrón clásico de otoño: primero VRS, luego gripe y, mientras, SARS-CoV-2 con menor impacto hospitalario que hace un año.

Para completar el mosaico, Castilla y León sitúa la incidencia de infecciones respiratorias globales en 531 por 100.000 en la semana 43, con los síndromes gripales por debajo del umbral epidémico y urgencias/hospitalizaciones en descenso, una evolución coherente con el arranque nacional. En País Vasco, Navarra y Comunitat Valenciana, los reportes autonómicos hablan de circulación esporádica de gripe y repunte de IRA en septiembre que luego se modera. Nada de alarmas por ahora, pero sí vigilancia.

Vacunas 2025-2026: composición, dosis y para quién

La campaña de vacunación está aprobada por la Comisión de Salud Pública desde el 3 de julio de 2025 y prioriza a quien peor lo pasa con la gripe: mayores de 60, niños de 6 a 59 meses, embarazadas (en cualquier trimestre), personas con patologías crónicas o condiciones específicas —cardiopatías, EPOC y asma, enfermedad renal, hepática, neurológica, oncológica, inmunosupresión, diabetes, obesidad, entre otras—, quienes conviven o cuidan a personas vulnerables, sanitarios y sociosanitarios, y servicios esenciales (fuerzas y cuerpos de seguridad, bomberos, protección civil). También se incluye al personal de centros infantiles y a trabajadores con exposición a aves, porcino o visones por riesgo de recombinación viral. Los objetivos oficiales: ≥75% en mayores, sanitarios y sociosanitarios, y >60% en embarazadas, población infantil y personas con condiciones de riesgo.

¿Qué se está administrando este otoño? En España predominan las vacunas trivalentes inactivadas con la composición recomendada por la OMS para el hemisferio norte 2025-2026. Componentes: A(H1N1)pdm09 análogo a A/Victoria/4897/2022 (o A/Wisconsin/67/2022 en formulaciones de cultivo celular), A(H3N2) actualizado —A/Croatia/10136RV/2023 en vacunas de huevo y A/District of Columbia/27/2023 en vacunas de cultivo celular— y B/Victoria análogo a B/Austria/1359417/2021. Para mayores hay formulaciones adyuvadas y de alta carga que mejoran la respuesta inmune. Y existe una vacuna atenuada intranasal con indicación pediátrica en población sana, cuyo uso depende de la organización de cada comunidad.

Fechas y logística. La vacunación se inicia la última semana de septiembre y durante octubre en toda España; continúa en noviembre y diciembre mientras haya dosis disponibles. Residencias, mayores de 80, embarazadas y población infantil suelen tener acceso preferente al comienzo por beneficio clínico. Las citas se gestionan por centros de salud, apps autonómicas y dispositivos móviles de vacunación en residencias y hospitales. Coadministración: se permite poner la gripe junto con COVID-19 y con otras vacunas indicadas (neumococo, herpes zóster, Td), sin intervalos obligatorios si no coinciden en día. El tiempo medio para alcanzar protección útil ronda los 10-14 días tras la inyección.

Cuándo vacunarse y con qué se puede combinar

Cuanto antes, mejor. Noviembre es todavía buen momento para llegar con anticuerpos al tramo fuerte de circulación. Una dosis basta para la inmensa mayoría; salvo situaciones pediátricas concretas —prematuros extremos o primeras vacunaciones entre 6 meses y 8 años con condiciones de riesgo— que pueden requerir dos dosis separadas por al menos cuatro semanas, algo que decide el pediatra. Embarazadas: indicación en cualquier trimestre por triple beneficio (madre, neonato y lactante). Sanitarios: prioridad por exposición y por efecto escudo sobre pacientes frágiles. Si coincide con la recomendación de refuerzo de COVID-19, se pueden coadministrar. Y si no, no hace falta guardar intervalos entre pinchazos distintos.

Para pediatría, el país mantiene la recomendación de vacunar de 6 a 59 meses, por impacto en hospitalizaciones, visitas y complicaciones (neumonías, otitis, obstrucción bronquial). Para adultos de edad avanzada, la disponibilidad de vacunas adyuvadas y de alta carga ha mejorado la efectividad clínica en la última década: más anticuerpos, menos gripe grave. Y, aunque la mayoría de preparados se fabrican en huevo, las personas alérgicas al huevo —incluso con antecedentes de reacciones severas— pueden vacunarse con las precauciones estándar de cualquier inyección; así lo recogen las guías oficiales.

Síntomas, contagio y qué hacer si ya te ha pillado

La gripe no es un resfriado “fuerte” y se nota por el inicio brusco: fiebre, dolor muscular, cansancio que te deja plano, tos y dolor de garganta. Niños: más vómitos y diarrea que en adultos. El contagio ocurre por gotículas y contacto con secreciones; la ventilación deficiente multiplica la transmisión en otoño-invierno. Si hay fiebre o mal estado general, mejor quedarse en casa (evita contagiar en la oficina y en el aula) y usar mascarilla cuando no sea posible aislarse del todo, en especial si convives con mayores, bebés o inmunodeprimidos. El tratamiento de la mayoría de casos es sintomático: hidratación, antitérmicos, reposo. Los antivirales (inhibidores de neuraminidasa) se valoran en grupos de riesgo o cuadros graves si se inician de forma precoz; lo pauta el clínico. Señales de alarma que exigen atención médica sin demora: dificultad respiratoria, dolor torácico, confusión, fiebre persistente, empeoramiento tras mejoría, signos de deshidratación o, en niños, respiración acelerada, cianosis, rechazo total de líquidos y somnolencia marcada.

Medidas no farmacológicas que sí marcan diferencias: ventilar aulas y oficinas unos minutos cada hora, lavarse las manos con frecuencia, toser en el pliegue del codo y no compartir utensilios. Mascarilla en centros sanitarios y en transporte público si hay síntomas, o si se pertenece a un grupo vulnerable y el espacio está muy concurrido. No son gestos heroicos, son buenas costumbres de otoño que reducen contagios y bajas laborales.

Qué temporada se perfila: cargas, picos y presión asistencial

El Ministerio de Sanidad ha publicado el balance consolidado de la temporada 2024-2025: 1,71 millones de casos estimados, 33.600 hospitalizaciones, 1.800 ingresos en UCI y 1.930 fallecimientos. Hubo más casos que en 2023-2024, pero menos gravedad, atribuida en parte a la circulación conjunta de influenza A y B, frente al predominio de A el año previo. El periodo epidémico fue más largo (10 semanas, de la 52 de 2024 a la 9 de 2025), con un pico de 141,3 casos por 100.000 en la semana 4. Para este invierno, el modelo razonable es una onda moderada si mejoran las coberturas y se mantiene la coadministración con otras vacunas indicadas. En todo caso, la carga recae donde siempre: mayores de 70 (76-77% de las hospitalizaciones y 94% de los fallecimientos la pasada temporada).

La cronología también cuenta. A estas alturas, semana 43, el país circula por debajo de los umbrales, con variabilidad regional. En Madrid, incidencia centinela de 5,51 por 100.000 y EDO de 7,29 reflejan un arranque contenido y subidas suaves; los laboratorios detectan ya A(H1N1) y A(H3N2) en pequeñas cantidades, avisando de lo que viene. Otras comunidades informan de circulación esporádica y descenso de urgencias por infecciones respiratorias. Este escenario es compatible con picos entre finales de diciembre y principios de enero, con escalones previos marcados por la actividad del VRS en pediatría.

Un factor determinante no es biológico, sino operativo: las coberturas. En la última temporada, el 39,5% del personal sanitario se vacunó frente a la gripe en España, una cifra lejos del 75% deseable, con enormes diferencias entre comunidades (por ejemplo, Extremadura por encima del 75% y Cataluña en torno al 25%). Mejorar esa foto no es un asunto corporativo: eleva la protección de pacientes frágiles y baja las bajas laborales en picos epidémicos.

VRS y el resto del tablero respiratorio: qué cambia este otoño

El virus respiratorio sincitial vuelve a tensar pediatría a partir de octubre-noviembre. España mantiene la inmunización sistemática con nirsevimab en lactantes (dosis única) durante la temporada como estrategia de prevención de bronquiolitis e ingresos; los programas autonómicos han mostrado impactos muy notables en hospitalizaciones en su primer año completo.

Para adultos, el Ministerio de Sanidad no ha establecido una recomendación estatal general de vacunación frente a VRS; sin embargo, algunas comunidades autónomas han activado programas específicos para residencias y grupos de muy alto riesgo con las vacunas autorizadas en Europa (Arexvy, Abrysvo, mRESVIA), especialmente en residentes de 60-75+ y pacientes trasplantados o con patologías muy complejas, con coadministración posible con gripe según protocolo autonómico. Es relevante porque la co-circulación VRS-gripe explica muchos de los picos de presión asistencial prenavideños, sobre todo en pediatría y geriatría.

COVID-19 mantiene una tendencia descendente en mayores, según los boletines regionales y ERVISS, y convive con la gripe en niveles asumibles. Con coadministración de vacunas en los grupos en los que proceda, se simplifican agendas y se reduce el “efecto puerta giratoria” en centros de salud. Para el ciudadano práctico, el consejo se resume en dos citas, una visita.

Antes de Navidad: dosis al día y aire fresco

El arranque de la temporada ofrece margen de maniobra. Quedan semanas para blindar a quienes más lo necesitan con una dosis que tarda unos 10-14 días en proteger y con hábitos sencillos que ahorran disgustos: ventilar oficinas y aulas, mascarilla si hay síntomas, quedarse en casa con fiebre, lavado de manos y sentido común en residencias y hospitales. La ventana de noviembre es estratégica: evita que el primer empujón de la curva —ese que llega cuando se cierran ventanas y se llenan centros comerciales— golpee sin escudo.

Las cifras del año pasado recuerdan que más contagios no significan necesariamente más gravedad si hay vacuna y coordinación. La composición actualizada —con H3N2 renovado y mantenimiento de H1N1 y B/Victoria— está diseñada para lo que previsiblemente circule en el hemisferio norte. España dispone de formulaciones específicas para mayores y de opción intranasal para infancia sana; la campaña está en marcha desde finales de septiembre/octubre y se prolongará a lo largo del invierno. Quien se suma ahora, llega a tiempo para lo importante. Quien trabaja en sanidad o cuida de otros, multiplica la protección con un gesto de diez minutos.

La diferencia este invierno puede ser invisible, y por eso es crucial: menos camas ocupadas, menos UCI, menos bajas. Eso se construye con coberturas altas y hábitos de otoño. Vacuna puesta y ventanas abiertas. Dos decisiones sencillas que valen una temporada entera.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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