Naturaleza
¿Cuándo se dará por controlado el incendio de Segorbe tras seis días?
Segorbe afronta el sexto día del incendio tras quemar 630 hectáreas en la Sierra Calderona, con bomberos aún volcados en controlar el fuego.

El incendio forestal de Segorbe afronta este martes, 25 de agosto, su sexto día de trabajos de extinción con una evolución favorable, pero todavía sin poder darse por controlado. El fuego permanece estabilizado desde la mañana del domingo después de quemar unas 630 hectáreas entre los términos municipales de Segorbe, en Castellón, y Gátova, en Valencia, dentro del Parque Natural de la Sierra Calderona. Los equipos terrestres han regresado al perímetro para seguir enfriando puntos calientes, vigilar posibles reproducciones y avanzar hacia la siguiente fase: el control definitivo.
La situación es muy distinta a la vivida el viernes, cuando el avance de las llamas obligó a evacuar Gátova y movilizó un enorme dispositivo de emergencia. Los vecinos ya han podido regresar, el confinamiento ha sido levantado y la carretera CV-25 vuelve a estar abierta al tráfico general. Aun así, las pistas forestales y los senderos del área afectada continúan cerrados. El monte parece quieto desde lejos; bajo la ceniza, sin embargo, pueden seguir escondiéndose brasas capaces de reactivar un frente. Por eso los bomberos siguen allí.
Seis días después, el incendio sigue bajo vigilancia
El operativo desplegado este martes es menor que el de las jornadas críticas, una reducción coherente con la evolución del fuego. Según Emergencias de la Generalitat Valenciana, durante la mañana trabajan en la zona tres unidades de bomberos forestales de la Generalitat con dos autobombas, dos brigadas del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, dos brigadas rurales y una unidad especial de bomberos forestales del Consorcio Provincial de Castellón.
Atrás queda el despliegue del sábado, cuando llegaron a intervenir alrededor de 350 efectivos y 25 medios aéreos. Aquella jornada era otra película: el incendio continuaba activo, las condiciones meteorológicas podían favorecer nuevas carreras del fuego y Gátova permanecía evacuada. El domingo por la mañana, después de una noche favorable, los responsables del operativo pudieron declarar estabilizado el incendio y desmovilizar a la Unidad Militar de Emergencias.
Un perímetro de 18 kilómetros marcado por el fuego
La estimación consolidada sitúa la superficie afectada en torno a 630 hectáreas y 18 kilómetros de perímetro. Aproximadamente 395 hectáreas corresponden al término municipal de Segorbe y otras 235 a Gátova. Todo el terreno afectado se encuentra dentro del Parque Natural de la Sierra Calderona, uno de los grandes espacios forestales del interior valenciano.
La dimensión ayuda a entender el trabajo que queda. Controlar un incendio no consiste simplemente en que desaparezcan las grandes llamas que salen en televisión. Hay que recorrer kilómetros de borde quemado, enfriar raíces, troncos y acumulaciones de combustible, revisar barrancos de acceso complicado y asegurarse de que el viento no encuentre una brasa esperando su oportunidad. Es una fase menos espectacular, casi invisible, pero decisiva.
Gátova recupera la normalidad, todavía con restricciones
La población de Gátova fue evacuada el viernes ante el avance del incendio. Cerca de un millar de personas tuvieron que abandonar el municipio durante las horas más delicadas y 37 vecinos pasaron dos noches alojados en el polideportivo de Bétera. También fueron trasladadas personas dependientes junto con sus acompañantes.
El domingo pudieron regresar a sus viviendas, inicialmente con la obligación de permanecer confinados. La Generalitat levantó ese confinamiento el lunes y autorizó de nuevo la circulación general por la CV-25, principal vía de acceso al municipio. La carretera había tenido un papel especialmente sensible durante la emergencia: es estrecha, atraviesa terreno forestal y fue utilizada continuamente por los vehículos de extinción.
La reapertura no significa, sin embargo, que la Sierra Calderona haya recuperado ya su funcionamiento habitual. Senderos y pistas forestales siguen cerrados en el entorno afectado y las autoridades mantienen restricciones de acceso. El Centro de Coordinación de Emergencias conserva la situación 1 del Plan Especial de Incendios Forestales de la Comunitat Valenciana y pide respetar las indicaciones de los servicios de emergencia, sobre todo cerca del perímetro quemado.
Un rayo convirtió la tormenta en incendio
El origen del incendio está identificado: un rayo caído durante las tormentas del jueves 20 de agosto. El fuego comenzó alrededor de las 19:40 horas en el término de Segorbe y encontró una combinación incómoda de vegetación forestal, terreno accidentado y condiciones meteorológicas cambiantes. En pocas horas había dejado de ser un foco localizado para convertirse en una emergencia que terminaría cruzando hacia el término valenciano de Gátova.
Durante el viernes, el incendio presentó varios sectores difíciles y obligó a elevar la emergencia a situación 2, pedir la intervención de la UME y enviar avisos a la población. El sábado llegó el giro favorable: las llamas dejaron de ganar superficie de forma significativa y los equipos pudieron concentrarse en los puntos con mayor riesgo de reproducción. El domingo, a primera hora, llegó la declaración de incendio estabilizado.
Estabilizado no significa extinguido
La terminología puede parecer burocrática hasta que hay un incendio al otro lado de la montaña. Estabilizado, controlado y extinguido no son sinónimos. Un incendio estabilizado es aquel que, sin estar todavía controlado, evoluciona dentro de las líneas establecidas y de acuerdo con las previsiones de los equipos de extinción. Un incendio controlado, en cambio, es aquel cuyo avance y propagación han podido aislarse y detenerse dentro de esas líneas.
Eso explica la fotografía de este martes. No hay una gran ofensiva aérea ni centenares de efectivos rodeando las llamas porque el incendio ya no presenta el comportamiento de los primeros días, pero todavía requiere presencia sobre el terreno. El objetivo es impedir que un punto caliente, un tocón ardiendo lentamente o un cambio de viento devuelvan actividad a una zona aparentemente apagada.
La Sierra Calderona afronta ahora el daño que deja el fuego
Las hectáreas quemadas pertenecen íntegramente al Parque Natural de la Sierra Calderona, un territorio forestal que se extiende entre las provincias de Castellón y Valencia. Más allá de la cifra redonda de las 630 hectáreas, el impacto se mide en masa vegetal perdida, suelo expuesto, hábitats alterados y una cicatriz que será visible mucho después de que el incendio desaparezca de los partes de emergencia.
La distribución del daño tampoco es uniforme. Algo más del 60 % de la superficie quemada corresponde a Segorbe y el resto a Gátova. En esta última localidad, donde la relación cotidiana con la sierra es especialmente estrecha, el incendio ha golpeado un paisaje que no es simplemente un decorado verde alrededor del pueblo. Es zona de paseo, monte, sombra, memoria familiar y también protección ambiental. Todo junto.
El incendio vuelve a colocar sobre la mesa otra cuestión menos inmediata. Los alcaldes de Gátova, Olocau y Marines habían reclamado el impulso de un área cortafuegos vinculada a la CV-25, un proyecto cuya tramitación continúa pendiente. La Generalitat ha atribuido la demora, entre otros factores, a la necesidad de disponer de terrenos particulares para ejecutarlo. La coincidencia temporal resulta incómoda, aunque sería simplista presentar un cortafuegos como una muralla infalible: en incendios intensos, las pavesas pueden atravesar carreteras y discontinuidades de combustible. La prevención sirve, y mucho, pero rara vez funciona como una puerta blindada.
El fuego entra en su fase más silenciosa
Segorbe y Gátova han dejado atrás, por ahora, las horas de mayor peligro. No constan nuevos avances significativos del perímetro, los vecinos han recuperado sus casas y el dispositivo se ha reducido considerablemente respecto a las jornadas más duras. Pero el incendio todavía no figura como controlado este martes por la mañana y los bomberos siguen trabajando sobre esas aproximadamente 630 hectáreas calcinadas.
Es el tramo menos fotogénico de un incendio y quizá uno de los más pacientes: botas sobre terreno negro, mangueras, humo que sale de donde parecía no quedar nada, vigilancia y kilómetros de perímetro revisados una y otra vez. Seis días después del rayo que encendió la Sierra Calderona, las llamas han perdido la iniciativa. Ahora toca asegurarse de que no la recuperen.

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