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¿Cómo queda el CIS de septiembre? PSOE baja, PP sube y Vox avanza

El CIS de septiembre sitúa al PSOE en el 31%, al PP en el 25,5% y a Vox en el 16,6%, con 5,5 puntos de ventaja socialista sobre los populares.

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el tercer gobierno de sanchez

Foto: Ministerio de la Presidencia. Gobierno de España / Wikimedia Commons — licencia de atribución.

Resumen

  • El PSOE sigue primero en el CIS con un 31% y 5,5 puntos sobre el PP
  • El PP sube al 25,5%, pero Vox es quien más crece y alcanza el 16,6%
  • Sumar baja al 5,7% y Podemos recorta distancia al subir hasta el 3,7%

El PSOE volvería a ganar unas elecciones generales según el barómetro de septiembre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), aunque lo haría después de sufrir un retroceso apreciable. Los socialistas obtienen un 31% de estimación de voto, dos puntos menos que en julio, mientras el PP sube ligeramente hasta el 25,5%. La distancia entre ambos queda así en 5,5 puntos.

La otra cifra que llama la atención está más a la derecha. Vox alcanza el 16,6%, 1,3 puntos más que en el anterior barómetro y se convierte en la formación que más crece entre los grandes partidos. El estudio, realizado después de la grave crisis migratoria de Ceuta, dibuja por tanto un castigo al PSOE, una mejora muy limitada del PP y un avance bastante más visible del partido de Santiago Abascal.

No es un vuelco. Ni siquiera se le parece. Pero sí modifica la fotografía con la que había terminado julio y deja varias señales políticas bastante incómodas para unos y otros. Pedro Sánchez conserva una ventaja holgada en la estimación electoral del CIS; Alberto Núñez Feijóo recorta distancia sin lograr absorber buena parte del desgaste socialista, y Vox vuelve a enseñar músculo cuando la inmigración ocupa el centro de la conversación pública.

El PSOE sigue primero en el CIS, pero pierde dos puntos

El dato principal del CIS de septiembre de 2026 coloca al PSOE en el 31% de los votos estimados. En julio había alcanzado el 33%, de modo que la caída es de dos puntos en apenas un barómetro —el CIS no publica su encuesta ordinaria en agosto—.

El descenso resulta relevante porque el trabajo de campo se realizó entre el 1 y el 4 de septiembre, después de la crisis vivida en Ceuta a finales de julio. Fueron 4.042 entrevistas. Es decir, la encuesta ya recoge una opinión pública formada durante semanas de debate sobre inmigración, seguridad fronteriza, responsabilidades políticas y gestión del Gobierno.

Conviene, no obstante, no convertir una coincidencia temporal en una autopsia electoral perfecta. Una encuesta puede detectar que el PSOE baja después de Ceuta, pero no demostrar que cada voto perdido se deba exclusivamente a Ceuta. La política nunca cabe tan limpiamente en una probeta.

Con esa cautela, el movimiento existe. El PSOE pierde apoyo, pero continúa en primera posición y mantiene más de cinco puntos de ventaja sobre el principal partido de la oposición.

Vox es quien más crece tras la crisis de Ceuta

Si hay un partido que sale claramente reforzado en este barómetro, es Vox. La formación de Santiago Abascal pasa aproximadamente del 15,3% de julio al 16,6% en septiembre, una ganancia de 1,3 puntos.

No es un detalle menor. La inmigración constituye desde hace años uno de los ejes centrales del discurso político de Vox y la crisis de Ceuta ha colocado precisamente esa cuestión bajo un enorme foco mediático. Durante semanas, frontera, expulsiones, seguridad, acogida y relaciones con Marruecos han ocupado titulares, debates parlamentarios y conversaciones bastante menos solemnes en bares, trabajos y grupos de WhatsApp.

Ese escenario parece favorecer especialmente a Vox. El partido no alcanza al PP, ni mucho menos, pero vuelve a estrechar el espacio entre ambos dentro del electorado conservador.

La tendencia tampoco aparece únicamente en el CIS. Otros sondeos publicados en septiembre han detectado también un fortalecimiento de Vox, aunque ofrecen una fotografía electoral muy diferente sobre quién ganaría las elecciones. Ahí empieza una de las peculiaridades del momento: distintas encuestas coinciden en algunos movimientos, pero discrepan, y mucho, en el tamaño de los bloques.

El PP mejora, pero no recoge todo el desgaste socialista

El Partido Popular llega al 25,5%, cuatro décimas más que en julio. Aritméticamente mejora; políticamente, el resultado admite una lectura bastante menos cómoda.

El PSOE pierde dos puntos y el PP apenas recoge una pequeña parte de ese retroceso. Quien más avanza es Vox. Para Alberto Núñez Feijóo, por tanto, el barómetro contiene una noticia buena y otra no tanto: reduce ligeramente la distancia con Sánchez, pero sigue claramente por detrás en la estimación del CIS y comprueba que el principal movimiento dentro de la derecha favorece a Abascal.

La diferencia entre PSOE y PP queda en 5,5 puntos, frente a los 7,9 que aproximadamente separaban a ambos en julio. Se estrecha la brecha, sí. Pero no porque el PP pegue un salto, sino sobre todo porque los socialistas retroceden.

Un matiz importante. A veces dos décimas parecen una revolución cuando se colocan bajo un titular de 72 puntos. Aquí no la hay. El PP permanece bastante estable.

Sumar toca otro mínimo mientras Podemos vuelve a crecer

También hay movimiento en el espacio situado a la izquierda del PSOE. Y ahí la fotografía resulta incómoda para Sumar.

La formación cae cuatro décimas y se sitúa en torno al 5,7%, uno de sus registros más bajos de la legislatura. Podemos, en cambio, avanza hasta el 3,7%, 1,2 puntos más que en julio.

La distancia entre ambos se reduce así a apenas dos puntos. Más que una anécdota demoscópica, el dato refleja la fragmentación persistente de la izquierda alternativa, un espacio político que continúa teniendo dificultades para reconstruir una oferta común después de años de separaciones, alianzas, reproches y proyectos sucesivos. La izquierda alternativa cambia de nombres con bastante más facilidad que de problemas.

Podemos recorta distancias con Sumar

El avance de Podemos tampoco compensa por sí solo el retroceso conjunto del espacio progresista. PSOE y Sumar pierden apoyo respecto al anterior barómetro, mientras la subida de Podemos recupera una parte, no toda, de ese terreno.

Entre las fuerzas territoriales, ERC aparece con un 2,5%, mientras EH Bildu se sitúa en torno al 1,3%. Junts, BNG y PNV quedan aproximadamente en el 0,7% cada uno, según la estimación difundida.

Son porcentajes nacionales pequeños, aunque su importancia parlamentaria puede terminar siendo bastante mayor. España lleva unas cuantas legislaturas enseñando esa lección: porcentaje de voto y capacidad de decidir una investidura no siempre viajan en el mismo vagón.

Qué mide realmente la encuesta del CIS

Hay una diferencia esencial entre intención directa de voto y estimación electoral. Cuando alguien responde a una encuesta diciendo qué partido votaría, obtenemos el dato bruto. Después llegan los modelos demoscópicos: recuerdo de voto, indecisos, simpatía, comportamiento electoral y otras variables se utilizan para construir una estimación.

Ese proceso, conocido coloquialmente como la cocina de la encuesta, explica por qué diferentes institutos pueden partir de respuestas relativamente parecidas y terminar ofreciendo panoramas bastante distintos.

El CIS sitúa al PSOE cinco puntos y medio por delante del PP. Una encuesta de 40dB. publicada apenas una semana antes dibujaba prácticamente el paisaje inverso: PP en el 32,4%, PSOE en el 27,6% y Vox en el 17,8%. En aquel sondeo, PP y Vox superaban juntos por primera vez el 50% de estimación de voto durante la legislatura.

La distancia entre ambas fotografías es enorme. No significa necesariamente que alguien esté tomando las respuestas con un dado al lado del teléfono. Significa que cada instituto utiliza modelos de estimación distintos y que una encuesta no constituye un resultado electoral anticipado.

El CIS, además, no está proyectando directamente cuántos diputados obtendría cada partido con estos porcentajes. Ese cálculo exige distribuir el voto entre las 52 circunscripciones y aplicar el sistema electoral, donde un mismo porcentaje nacional puede acabar produciendo resultados parlamentarios diferentes dependiendo de cómo se reparta geográficamente.

Por eso el 31% del PSOE no debe leerse como una urna ya abierta, del mismo modo que el 25,5% del PP o el 16,6% de Vox tampoco son escaños esperando pacientemente dentro de una caja.

Septiembre deja una advertencia para los tres grandes partidos

El nuevo CIS no certifica un vuelco político. Lo que muestra es algo más matizado y, quizá por eso, más interesante: el PSOE pierde terreno pero conserva el liderazgo, el PP mejora demasiado poco para apropiarse del desgaste socialista y Vox vuelve a crecer con fuerza en un contexto dominado por el debate migratorio.

Para Sánchez, mantener 5,5 puntos sobre Feijóo después de un verano políticamente muy adverso ofrece oxígeno, aunque el descenso de dos puntos impide hablar de inmunidad. Para el PP, recortar la distancia sabe razonablemente bien hasta mirar quién está recogiendo buena parte del movimiento electoral. Y para Vox, septiembre confirma que la inmigración continúa siendo un terreno extraordinariamente fértil.

Queda, sobre todo, una España demoscópica partida en fotografías casi incompatibles según qué encuesta se observe. El CIS ve al PSOE primero; otros institutos colocan al PP con ventaja y a la derecha por encima del 50%. Entre una imagen y otra hay más que un margen de error: hay metodologías, estimaciones y modelos diferentes.

La urna, cuando llegue, tendrá la mala costumbre de no aceptar cocinas. Hasta entonces, el barómetro de septiembre deja una señal bastante nítida bajo todo ese ruido: el PSOE ha retrocedido, el PP apenas ha avanzado y Vox es quien más terreno gana.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.