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El tiempo del domingo 25 de enero en España: así queda el mapa

El temporal afloja, aunque el mar, el viento y la nieve todavía condicionan el domingo en buena parte del país.

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tiempo en España hoy 25 de enero

La borrasca Ingrid se aleja y pierde intensidad este domingo 25 de enero, pero su marcha no deja una jornada tranquila. El norte seguirá pendiente del fuerte temporal marítimo, mientras la nieve se repliega hacia las montañas y el viento del oeste mantiene rachas destacadas en distintos puntos de la Península, Baleares y el litoral mediterráneo. La situación mejora respecto a los momentos más duros del episodio, aunque el cambio será gradual y desigual.

La previsión combina cielos nubosos, chubascos irregulares y algunos claros, con una cota de nieve que tiende a subir. Galicia y el Cantábrico afrontan el escenario más delicado por el estado del mar; en el interior pesarán la nubosidad baja y el viento, y en el este y el sur habrá temperaturas relativamente más suaves, pero no necesariamente calma. El temporal pierde empuje sin desaparecer de golpe: esa es la clave para interpretar el día.

Ingrid se debilita, pero deja una atmósfera revuelta

El episodio comenzó con la rápida profundización de una borrasca situada al noroeste de la Península. Ese proceso, conocido como ciclogénesis explosiva, describe una caída rápida de la presión en el centro de una borrasca y su intensificación en poco tiempo. Ingrid canalizó así vientos del noroeste y arrastró aire polar marítimo, una combinación que explica el descenso de las temperaturas, la nieve en cotas relativamente bajas y el fuerte oleaje registrado en el norte.

Este domingo el sistema pierde fuerza y la masa de aire frío empieza a retirarse. Por eso, la cota de nieve asciende progresivamente y algunas precipitaciones tienden a remitir durante el día. No significa que el episodio haya terminado: todavía pueden darse chubascos y nevadas en zonas montañosas, además de rachas intensas y mar muy alterada en el litoral cantábrico y gallego.

El viento ayuda a entender por qué una jornada con temperaturas no extremas puede sentirse mucho más desapacible. Cuando sopla con fuerza, renueva el aire junto a la piel y hace que el frío resulte más penetrante; además, puede levantar objetos, dificultar la conducción y cambiar rápidamente las condiciones en la costa. En distintas zonas se esperan rachas máximas del orden de 70 a 90 km/h, aunque la intensidad varía según la región y la exposición del terreno.

Galicia y el Cantábrico, con el mar como principal riesgo

En el noroeste y la franja cantábrica, el elemento más llamativo no será únicamente la lluvia, sino el estado de la mar. El oleaje seguirá siendo muy adverso, con avisos rojos activados en tramos de las costas de A Coruña, Lugo y las comunidades cantábricas. Las olas pueden superar los 10 metros en las zonas señaladas, una altura que refleja la energía acumulada por el mar de fondo y el viento, no una condición uniforme en cada playa o puerto.

La diferencia importa: el oleaje no se comporta como una pared regular. Las series llegan en grupos, y una ola concreta puede alcanzar más altura que las que la preceden. Cerca de escolleras, paseos marítimos o puertos, esa irregularidad convierte una aparente pausa en una falsa sensación de seguridad. El temporal puede causar daños en primera línea y modificar en poco tiempo las condiciones de acceso y navegación; la costa sigue siendo el punto más expuesto, incluso cuando la lluvia afloja.

El viento acompaña al mar revuelto. En puntos de Asturias y Cantabria se prevén rachas que pueden rondar los 90 km/h, mientras que en el noroeste de Galicia pueden acercarse a los 80 km/h, sobre todo en áreas litorales. En tierra, las precipitaciones aparecerán de manera irregular: alternarán chubascos con intervalos de calma, y el viento podrá empujar la lluvia de lado. La sensación será cambiante, con nubes bajas que reducen la luz y claros que no siempre anuncian una mejora duradera.

En A Coruña se alternarán nubes y claros, pero el viento continuará marcando el ambiente. Oviedo tendrá nubosidad y posibilidad de chubascos por la tarde; Santander puede empezar con algún intervalo más abierto antes de volver a un tiempo inestable. En el Estrecho, el impacto del episodio también se mide en las conexiones marítimas: el artículo de referencia señalaba ya cuatro días sin salidas de barcos en Tarifa, una muestra de cómo el temporal altera desplazamientos y actividad cotidiana, más allá del paisaje.

La nieve se retira de las cotas bajas, no de la montaña

El domingo representa una transición: la nieve pierde terreno en las zonas bajas a medida que sube la cota, pero permanece en los sistemas montañosos. Durante la primera mitad del día todavía puede nevar en áreas del este de la Meseta Norte y Castilla-La Mancha. En el Pirineo se espera que la nieve siga presente, con episodios que pueden mantenerse en cotas en torno a los 800 metros según la evolución local. El repliegue de la nieve no equivale a una desaparición inmediata.

El viento añade otra dificultad en las zonas expuestas. No solo importa cuánto precipita, sino cómo se desplaza la nieve: las rachas pueden levantarla del suelo, reducir la visibilidad y crear ventisca incluso después de que la nevada pierda intensidad. A esto se suma la evolución de la nieve ya caída. Si se mezcla con lluvia, se derrite parcialmente y vuelve a helarse, puede formar placas resbaladizas menos visibles que una nevada reciente y más difíciles de detectar en la carretera.

Las incidencias del sábado muestran la dimensión práctica de estas condiciones. Los recuentos citados en el artículo original hablaban de más de 139 tramos afectados por nieve y hielo y, en otras estimaciones, de alrededor de 160 carreteras con incidencias, incluidas vías de la red principal. La situación comprendía cortes, uso obligatorio de cadenas, restricciones a camiones y circulación lenta. En Zamora, 1.144 camiones quedaron embolsados por las restricciones en la A-6 y la A-52, distribuidos en zonas de descanso y polígonos logísticos de localidades como Benavente, Quiruelas de Vidriales, Puebla de Sanabria, Mombuey y La Torre del Valle.

El embolsamiento consiste en detener y agrupar camiones en lugares habilitados hasta que las condiciones permitan reanudar la circulación. Detrás del término técnico hay horas de espera, cabinas con calefacción encendida y transportistas pendientes de la evolución del parte. También se registraron cortes y restricciones en accesos a Sierra Nevada, además de vigilancia en tramos del Pirineo y el Prepirineo. En la sierra de Madrid, el 112 llegó a recomendar evitar los desplazamientos ante las condiciones previstas, un recordatorio de que el estado de una carretera puede cambiar con rapidez aunque el tiempo parezca inicialmente manejable.

El interior: nubosidad baja y un viento que enfría

En el centro peninsular, la jornada se presenta menos espectacular que en la costa norte, pero seguirá siendo gris y desapacible. Madrid tendrá nubosidad baja durante la mañana y un cielo mayormente cubierto, con una máxima cercana a los 11 grados y una mínima en torno a los 4. El viento y la humedad pueden hacer que el ambiente se sienta más frío de lo que sugiere el termómetro; la falta de sol, además, mantendrá una sensación de día cerrado.

Castilla y León tendrá máximas más bajas en algunos puntos. Valladolid rondará los 9 grados, con viento que puede intensificarse durante el día y rachas próximas a 70 km/h en algunas zonas de la meseta. La extensión abierta del terreno deja poco resguardo frente al oeste: el aire atraviesa campos y carreteras sin encontrar demasiados obstáculos. En estas condiciones, la sensación térmica depende tanto del viento como de la temperatura.

La ribera del Ebro también estará expuesta a las rachas. Zaragoza se moverá cerca de los 14 grados de máxima, con nubosidad, viento en aumento y posibilidad de algún chubasco aislado. No se espera una banda continua de lluvia que avance de forma ordenada por el centro, sino una sucesión irregular de nubes, claros breves y precipitaciones dispersas. Esa alternancia explica que dos localidades relativamente próximas puedan vivir momentos distintos a lo largo de la misma tarde.

En el resto de la Meseta, la nubosidad baja puede dejar brumas o bancos de niebla, sobre todo cerca de las zonas montañosas. Las temperaturas se mantienen en registros invernales, aunque sin el frío más intenso de los días previos en buena parte del territorio. El resultado es una jornada de transición: el temporal ya no aprieta igual, pero el ambiente todavía no se estabiliza.

El Mediterráneo y Baleares: más suaves, aunque con rachas fuertes

El contraste térmico con el norte será visible en el litoral mediterráneo. Barcelona alcanzará aproximadamente 15 o 16 grados y Valencia se situará entre los 18 y los 20, valores más templados que los del interior y el Cantábrico. Sin embargo, la temperatura no cuenta toda la historia. El viento del oeste puede soplar con fuerza y, en algunos tramos del litoral, dejar rachas cercanas a los 70 km/h. Un termómetro más alto no garantiza una jornada calmada.

Ese viento puede endurecer la sensación térmica, mover ramas y mobiliario y alterar el estado del mar. En Barcelona se esperan nubes durante buena parte de la mañana, con opciones de claros por la tarde; Valencia tendrá nubosidad al principio y un cielo más variable después. Los avisos por viento pueden prolongarse hacia la noche y la madrugada del lunes, por lo que la mejoría visual de algunas horas no necesariamente coincide con el final de las rachas.

Baleares comparte parte de ese patrón. Palma rondará los 16 o 17 grados, con intervalos nubosos y claros, mientras el viento afectará especialmente al sur de Mallorca, donde también se han señalado rachas del entorno de 70 km/h. El archipiélago puede registrar precipitaciones desde el mediodía y un giro del viento hacia el norte durante la tarde o la noche. En el Mediterráneo sur y el entorno de Alborán, el mar puede presentar olas de entre 2 y 4 metros en algunos tramos, lejos del escenario cantábrico más severo, pero suficiente para mantener condiciones marítimas complicadas.

Andalucía tendrá un mapa desigual. Sevilla rondará los 15 grados, con cielo cubierto y chubascos localizados; Málaga, también cerca de los 15, puede tener chubascos fuertes por la mañana y después mantener la nubosidad. En el litoral y las zonas altas del tercio oriental, el oeste puede intensificarse y dejar rachas muy fuertes. La lluvia será más frecuente en áreas montañosas que en algunos puntos costeros, de modo que el sur no queda al margen del episodio, aunque lo viva con menos nieve y más viento o lluvia irregular.

Canarias conserva un tiempo más estable

El archipiélago canario ofrecerá el contraste más claro con la Península. Las Palmas de Gran Canaria rondará los 20 grados y Santa Cruz de Tenerife se acercará a los 21, con cielos despejados o poco nubosos en buena parte de las zonas. En el norte y el este de las islas podrán aparecer intervalos nubosos, con más claros durante las horas centrales. El ambiente será templado y luminoso, especialmente en comparación con el temporal del norte peninsular.

Las temperaturas apenas cambiarán en las costas, aunque pueden bajar ligeramente en el interior, sobre todo en las máximas. El viento del nordeste será flojo y tenderá a moderado por la tarde. La diferencia con el resto del país no implica que Canarias quede fuera de la meteorología, sino que allí predominará una situación más estable: menos precipitación, menos viento intenso y una jornada con mayor continuidad de sol.

La comparación entre ambos archipiélagos y la Península muestra hasta qué punto un mismo día puede contener varios escenarios. Mientras el norte vigila el oleaje y el centro soporta nubes bajas, Canarias tendrá un tiempo más apacible. La geografía y la posición de Ingrid explican buena parte de ese contraste: el flujo atlántico afecta con más fuerza a unas regiones que a otras, y la distancia entre ellas no elimina la diversidad del mapa meteorológico.

Un domingo de transición antes de que el temporal termine de retirarse

La fotografía general del domingo 25 de enero es la de una borrasca en retirada, pero todavía capaz de dejar consecuencias. El oleaje extremo mantiene la mayor atención en Galicia y el Cantábrico; en las montañas persisten la nieve y el riesgo asociado a la visibilidad o el hielo, mientras el viento conserva fuerza en el interior, el Mediterráneo y Baleares. Las temperaturas varían mucho entre regiones, desde los valores más frescos del centro hasta los registros suaves del litoral este y Canarias.

Ingrid pierde energía, la cota de nieve tiende a subir y algunas precipitaciones remiten, pero ninguna de esas señales basta por sí sola para dar por cerrado el episodio. La evolución puede ser distinta a pocos kilómetros, especialmente en áreas montañosas y costeras. La calma llegará de manera desigual: primero puede notarse en algunos tramos tierra adentro, mientras el mar mantiene durante más tiempo la energía acumulada y el viento sigue condicionando la jornada.

De cara al lunes 26, el panorama descrito en la previsión original apuntaba a continuidad más que a un cambio radical: nubosidad en Madrid, posibilidad de lluvia por la tarde y persistencia de chubascos y viento en el norte, con nubes y claros en el este. El paso de Ingrid no borra de inmediato sus efectos. En invierno, la retirada de una borrasca se parece menos a apagar un interruptor que a bajar el volumen poco a poco: el temporal afloja antes de desaparecer del todo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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