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Naturaleza

¿Cuándo empieza el otoño y por qué llega a España con tanto calor?

El otoño llega a España con temperaturas de hasta 39 grados, poco alivio térmico y riesgo extremo de incendios en varias zonas del país esta semana.

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otoño y por qué llega con tanto calor

Resumen

  • El otoño empieza el 23 de septiembre a las 02:05 en la España peninsular
  • España afronta máximas de hasta 39 grados y un calor muy poco otoñal
  • El riesgo de incendios seguirá muy alto o extremo en numerosas zonas

El otoño astronómico de 2026 comienza en España este miércoles 23 de septiembre a las 02:05 horas, hora oficial peninsular. El calendario cambia de estación, sí; el termómetro, bastante menos. La entrada del otoño llega con temperaturas propias de pleno verano, entre 5 y 10 grados por encima de lo habitual en buena parte del país y con máximas que pueden rozar los 39 grados en algunos puntos.

No será un episodio fugaz ligado únicamente al equinoccio. El ambiente anormalmente cálido continuará al menos durante buena parte de la semana, acompañado de tiempo seco, pocas lluvias y un peligro de incendios muy alto o extremo en numerosas zonas. A partir del fin de semana podría llegar algún cambio por el noroeste, aunque la incertidumbre aumenta y las temperaturas seguirían siendo elevadas para finales de septiembre.

El otoño empieza el 23 de septiembre a las 02:05

El Observatorio Astronómico Nacional fija el comienzo del otoño boreal en el 23 de septiembre a las 02:05. La estación durará aproximadamente 89 días y 21 horas y terminará el 21 de diciembre, cuando dará comienzo el invierno astronómico.

Ese momento corresponde al equinoccio de otoño, cuando el Sol cruza el ecuador celeste y comienza su recorrido aparente hacia el hemisferio sur. En torno a estas fechas, el día y la noche tienen una duración muy parecida, aunque no exactamente idéntica por cuestiones como la refracción atmosférica y la manera en que se mide la salida y puesta del Sol.

Hay otra diferencia que suele provocar cierta confusión. Para la meteorología y la climatología, el otoño se estudia normalmente como el trimestre formado por septiembre, octubre y noviembre. El otoño astronómico, en cambio, empieza con el equinoccio. Dos calendarios para observar una misma estación desde perspectivas distintas.

Un cambio de estación con temperaturas de pleno verano

La paradoja de este comienzo de otoño está en la calle: sombra corta, asfalto recalentado y terrazas que siguen funcionando como si agosto se hubiera negado a entregar las llaves. Aemet prevé temperaturas diurnas entre 5 y 10 grados superiores a los valores normales, con anomalías especialmente acusadas en la mitad norte.

Para el miércoles se esperan hasta 39 grados en Badajoz, mientras Córdoba y Sevilla pueden situarse en torno a los 37. El calor tampoco quedará encerrado en el sur: Ourense podría alcanzar los 37 grados y Pontevedra, unos 34. El jueves y el viernes las temperaturas no experimentarían grandes cambios en buena parte del territorio.

No hablamos simplemente de una tarde cálida a destiempo. Doce estaciones de la red de Aemet superaron los 36 grados, con registros de 37 grados o más en Huelva, Tarragona y Ourense. En Ponteareas, en Pontevedra, se alcanzaron 36,8 grados. Septiembre avanza, pero el aire sigue oliendo —meteorológicamente hablando— a verano.

Por qué sigue haciendo tanto calor

La situación está marcada por la estabilidad atmosférica y la presencia de una masa de aire muy cálido, con cielos predominantemente despejados y escasas precipitaciones. Es una combinación bastante eficaz para mantener altas las máximas: muchas horas de insolación, poca nubosidad y ausencia de frentes capaces de renovar de forma contundente la masa de aire.

El contexto también pesa. El verano de 2026 ha sido el más cálido registrado oficialmente en España desde 1961 y, según la reconstrucción climática de Aemet, no existe un verano más cálido desde al menos 1869. La temperatura media de la España peninsular durante junio, julio y agosto fue de 24,5 grados, 2,4 grados por encima del promedio 1991-2020.

El calor, además, desbordó las fronteras convencionales de la estación. Hubo temperaturas propias de julio desde la segunda mitad de mayo y otra ola de calor entre el 2 y el 7 de septiembre. Aemet considera que en 2026 las condiciones plenamente veraniegas se han extendido durante unos cuatro meses. El verano del calendario tiene tres; el atmosférico, este año, se tomó ciertas libertades.

El riesgo de incendios seguirá siendo muy alto

La otra cara de este inicio de otoño es menos amable. Aemet sitúa el peligro meteorológico de incendios en niveles muy altos o extremos, especialmente en la mitad norte, después de meses de temperaturas persistentes y precipitaciones escasas.

El riesgo extremo alcanza áreas de Ávila, Segovia, Burgos, Palencia y Soria, además de sectores especialmente delicados de Navarra y del norte de Huesca y Lleida. Para el miércoles también aparecen zonas de peligro extremo en el norte de A Coruña, mientras que hacia el viernes podría aumentar el riesgo en sectores más meridionales, incluido el sur de Castilla y León y Extremadura.

No es un indicador basado únicamente en el termómetro. El índice empleado por Aemet incorpora variables como temperatura, humedad relativa, viento y precipitaciones recientes, junto con información sobre vegetación, humedad del suelo y características del terreno. Calor, sequedad y combustible vegetal: una mezcla que, a finales de septiembre, continúa siendo problemática.

El verano meteorológico fue además el tercero más seco desde 1961. La precipitación media en la España peninsular quedó en 39,6 litros por metro cuadrado, apenas un 56 % del valor normal. Solo los veranos de 1994 y 2016 resultaron más secos en la serie de Aemet.

Mercurio y Venus acompañan la llegada del otoño

El cambio de estación también tiene espectáculo arriba. Durante los primeros días del otoño, Mercurio y Venus podrán observarse tras la puesta de Sol, mientras Marte y Júpiter serán visibles antes del amanecer. Saturno se incorporará al cielo vespertino pocos días después.

Venus permanecerá visible al anochecer aproximadamente hasta mediados de octubre y Mercurio hasta finales de ese mes. Más adelante cambiarán las posiciones: Venus reaparecerá en el cielo matutino hacia finales de octubre y Mercurio podrá observarse de nuevo entre mediados de noviembre y mediados de diciembre.

Las noches irán ganando terreno deprisa. En las latitudes de la Península, durante estas fechas el Sol sale cada mañana algo más tarde y se pone antes, de manera que se pierden casi tres minutos diarios de luz solar. Es uno de los cambios más perceptibles del comienzo del otoño, incluso cuando las temperaturas se empeñan en contar otra historia.

También llegará el turno de las lluvias de meteoros: las dracónidas alcanzarán su máximo alrededor del 8 de octubre, las oriónidas hacia el 21 de octubre, las leónidas en torno al 17 de noviembre y las gemínidas cerca del 14 de diciembre. Las lunas llenas de la estación están previstas para el 26 de septiembre, 26 de octubre y 24 de noviembre.

El fin de semana puede traer cambios, pero no frío

La previsión se vuelve menos nítida conforme avanza la semana. Hacia el fin de semana podría aproximarse un frente por el noroeste peninsular, con cierto descenso térmico y alguna posibilidad mayor de precipitaciones. No aparece, de momento, una irrupción clara de frío otoñal: incluso con ese descenso, los valores podrían continuar por encima de lo habitual.

Mirando más lejos, tampoco conviene interpretar ese posible alivio como un cambio de tendencia asegurado. La predicción estacional de Aemet asigna una probabilidad del 60-70 % de que septiembre, octubre y noviembre sean más cálidos de lo normal en España. Para el trimestre octubre-diciembre, la probabilidad de temperaturas superiores a las habituales asciende al 70 % en buena parte del país. Son escenarios probabilísticos, no una previsión de lo que ocurrirá cada día.

Un otoño que entra vestido de verano

El 23 de septiembre comienza oficialmente el otoño, pero España lo recibirá con máximas cercanas a los 40 grados, escasas lluvias y un riesgo de incendios todavía elevado. Astronómicamente no hay discusión: a las 02:05 cambia la estación. Meteorológicamente, el verano parece haberse dejado una maleta en el pasillo.

La transición llegará, porque los días se acortan rápidamente y la circulación atmosférica terminará cambiando. Lo que no puede darse por hecho es que ese giro sea inmediato. Tras un verano excepcionalmente cálido y seco, el primer paisaje del otoño de 2026 será bastante poco otoñal: calor persistente, cielos estables y noches cada vez más largas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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