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¿Por qué China eleva la tensión con Milei tras la tragedia de Nepal?
Una acusación de Juan Pablo Carreira contra China por la tragedia de Nepal provoca una protesta formal de Pekín y tensión con el Gobierno de Milei.

Resumen
- China protesta formalmente por las acusaciones de un alto cargo de Milei
- Carreira culpó al Partido Comunista chino de la tragedia de Nepal y el Tíbet
- Las investigaciones apuntan a un gran colapso glaciar y no a una obra china
Un mensaje publicado en X por Juan Pablo Carreira, director de Comunicación Digital del Gobierno de Javier Milei, ha terminado convirtiéndose en un problema diplomático entre Argentina y China. El funcionario atribuyó al Partido Comunista chino la responsabilidad de la devastadora catástrofe que golpeó Nepal y el Tíbet el 26 de agosto, pese a que las investigaciones disponibles apuntan a un enorme colapso glaciar y flujo de escombros, no a una obra industrial china.
Pekín no se limitó a responder en redes. La Cancillería china decidió elevar el tono y convocó a la representación diplomática argentina en Pekín para trasladarle formalmente su protesta. El embajador Marcelo Suárez Salvia se encontraba de vacaciones, por lo que acudió el número dos de la legación, el consejero Guillermo Simunovich. Lo que comenzó como otro mensaje incendiario en internet había atravesado, sin demasiadas ceremonias, la puerta de una embajada.
El episodio llega mientras Nepal sigue intentando medir una tragedia todavía abierta. La actualización más reciente de la autoridad de gestión de desastres nepalí sitúa en 1.259 los muertos y 5.083 los desaparecidos en el país. China ha comunicado otras 21 víctimas mortales y 541 desaparecidos en el Tíbet. El balance conjunto alcanza así 1.280 fallecidos y 5.624 personas sin localizar. Entre los extranjeros desaparecidos en Nepal continúan figurando ciudadanos de decenas de países, incluidos españoles.
China convierte el mensaje de Carreira en un conflicto diplomático
Carreira publicó su acusación el 30 de agosto desde la cuenta personal con la que se hizo conocido antes de llegar al Gobierno, bajo el seudónimo Juan Doe. No era, por tanto, una comunicación oficial de la Presidencia argentina. Pero tampoco era exactamente la opinión de un ciudadano cualquiera: quien escribía es director nacional de Comunicación Digital y está vinculado a la Oficina de Respuesta Oficial del Ejecutivo de Milei.
Ahí reside buena parte del problema. En diplomacia, la frontera entre cuenta personal y cargo público suele ser bastante menos cómoda que en una biografía de X.
Carreira sostuvo que una empresa estatal china estaba construyendo una gran instalación hidroeléctrica junto a un glaciar de la frontera y vinculó la catástrofe con supuestos fallos propios de la organización estatal de la industria. De ahí saltó directamente al Partido Comunista chino, al que responsabilizó políticamente de la tragedia.
La Embajada de China en Buenos Aires reaccionó con una dureza poco habitual. Sin citar inicialmente a Carreira por su nombre, acusó a “cierto funcionario argentino” de divulgar rumores impulsado por prejuicios ideológicos y de intentar dañar la imagen internacional del país. También reclamó que dejara de politizar e instrumentalizar una catástrofe natural.
La advertencia no quedó ahí. Pekín convirtió posteriormente el malestar en una queja diplomática formal, un movimiento bastante más serio que una discusión entre cuentas oficiales en una red social.
Qué dijo Juan Pablo Carreira sobre China y la tragedia
El responsable digital del Gobierno argentino afirmó que los trabajos de una empresa pública china habían desembocado en lo que describió como un gigantesco fracaso de ingeniería. Después amplió el argumento y situó el desastre junto a episodios como Chernóbil, el mar de Aral, el Gran Salto Adelante y el Holodomor, antes de concluir que el comunismo era responsable de esas tragedias.
La comparación tiene un problema histórico bastante visible. El Gran Salto Adelante sí pertenece a la historia de la China gobernada por Mao Zedong; Chernóbil, el desastre ecológico del mar de Aral y el Holodomor pertenecen, con contextos muy diferentes entre ellos, a la historia de la Unión Soviética. Meterlos todos en la misma maleta ideológica puede resultar eficaz para una discusión en redes. Como explicación causal de una avalancha glaciar en el Himalaya, bastante menos.
Más importante aún: tampoco existe hasta el momento evidencia técnica que vincule el origen del desastre con una construcción hidroeléctrica china.
La acusación no encaja con las evidencias disponibles
Los estudios realizados tras la catástrofe señalan otro origen. El Servicio Geológico de Estados Unidos determinó que el fenómeno comenzó con un enorme fallo de ladera relacionado con un glaciar dentro del parque nacional de Langtang, en territorio nepalí.
La masa de hielo, roca y sedimentos cayó hacia el valle y terminó incorporándose al sistema fluvial. El resultado fue una mezcla brutal de agua, barro y bloques de roca que descendió por los cauces a enorme velocidad, recorriendo alrededor de 100 kilómetros y arrasando poblaciones, carreteras, puentes y centrales hidroeléctricas.
El fenómeno fue tan violento que los instrumentos sísmicos registraron una señal equivalente aproximadamente a un terremoto de magnitud 5,2. Durante las primeras horas llegó a interpretarse como un seísmo. El análisis posterior cambió el diagnóstico: la energía detectada procedía del propio derrumbe.
No fue un terremoto provocando una avalancha. Fue la avalancha comportándose, en los sismógrafos, casi como un terremoto.
Lo que se sabe del origen de la tragedia de Nepal
La investigación científica continúa porque el mecanismo exacto del desprendimiento todavía debe reconstruirse con detalle. Los especialistas manejan un colapso de hielo y roca asociado al glaciar de la región de Langtang. La masa cayó desde gran altitud, ganó volumen al mezclarse con agua y sedimentos y terminó generando una inundación súbita extraordinariamente destructiva.
Las autoridades nepalíes han insistido también en la vulnerabilidad creciente del Himalaya ante el calentamiento climático. Los glaciares retroceden, el hielo pierde estabilidad y las paredes de montaña sometidas durante siglos al frío permanente comienzan a experimentar cambios rápidos. No significa que cualquier derrumbe pueda atribuirse de forma automática al cambio climático; sí que el calentamiento está alterando un sistema montañoso especialmente frágil.
El escenario encontrado río abajo ayuda a entender la magnitud. Pueblos prácticamente borrados, carreteras desaparecidas bajo el barro, puentes arrancados y centrales hidroeléctricas inundadas. Cerca de 900 trabajadores llegaron a quedar en paradero desconocido alrededor de instalaciones hidroeléctricas y túneles, algunos convertidos en auténticas trampas subterráneas.
Equipos especializados procedentes de Nepal, China, India y Corea del Sur participan en esas operaciones. También trabajan especialistas internacionales en identificación de cadáveres mediante ADN.
Paradójicamente, mientras un funcionario argentino responsabilizaba a China de la tragedia, equipos chinos colaboraban sobre el terreno con Nepal en rescates, identificación forense y apertura de túneles.
Milei intenta separar al Gobierno de las palabras de Carreira
La Casa Rosada trató inicialmente de establecer una línea divisoria entre las declaraciones de Carreira y la posición oficial del Ejecutivo. El argumento fue que el Gobierno argentino responde únicamente por lo publicado en sus cuentas institucionales y que no había adoptado ninguna posición contra China respecto a la catástrofe.
Formalmente, la diferencia existe. Carreira publicó el mensaje en una cuenta personal.
Políticamente es más complicado. Carreira es funcionario nacional, ocupa un puesto directamente relacionado con la comunicación del Gobierno y dirige una estructura creada precisamente para intervenir en debates públicos y desmentir informaciones que el Ejecutivo considera falsas. Pedir a Pekín que observe únicamente el pequeño rótulo de “cuenta personal” resulta, como mínimo, optimista.
China parece haber llegado a la misma conclusión. Tras la primera respuesta de su embajada en Buenos Aires, la Cancillería decidió convocar a la representación argentina. Según las informaciones conocidas sobre el encuentro, la delegación china trasladó también su incomodidad por otros roces acumulados en la relación bilateral, entre ellos obstáculos encontrados por empresas chinas en determinados procesos económicos argentinos.
Una relación económica demasiado grande para reducirla a X
La polémica toca una contradicción que acompaña a Milei desde antes de llegar a la Presidencia. Durante la campaña electoral mantuvo una retórica extremadamente crítica con China y aseguró que no promovería relaciones políticas con gobiernos comunistas. Después llegó el Estado, con sus exportaciones, sus reservas, sus créditos y sus desagradables costumbres contables.
China continúa siendo uno de los principales socios comerciales de Argentina y conserva una importancia financiera difícil de sustituir de la noche a la mañana. El vínculo incluye el intercambio comercial, inversiones, proyectos de infraestructura y el mecanismo de intercambio de monedas entre los bancos centrales argentino y chino.
El propio Gobierno de Milei ha ido moderando su posición inicial. Buenos Aires mantiene contactos con Pekín y ha explorado una futura visita oficial a China. Milei, de hecho, ya se reunió con Xi Jinping durante la cumbre del G20 celebrada en Brasil en 2024.
La política exterior argentina camina así sobre dos vías que no siempre encajan bien. Por un lado está el alineamiento ideológico de Milei con Estados Unidos y su combate discursivo contra el comunismo. Por otro, una economía que necesita vender productos, conseguir financiación y relacionarse con la segunda gran potencia económica mundial.
La realidad tiene esa costumbre algo antipática de no caber en un tuit.
Nepal sigue contando muertos mientras crece la disputa política
El contraste resulta especialmente áspero porque el centro de la historia continúa estando a miles de kilómetros de Buenos Aires y Pekín. Nepal sigue buscando a más de 5.000 desaparecidos mientras numerosas familias han empezado a celebrar funerales simbólicos ante la imposibilidad de recuperar los cuerpos de sus familiares.
Solo una pequeña parte de los cadáveres recuperados ha podido ser identificada y entregada a las familias. Las autoridades están recogiendo muestras de ADN y perfiles genéticos porque muchos cuerpos quedaron irreconocibles tras recorrer kilómetros entre barro, piedras, vehículos y restos de edificios.
Las cifras también deben manejarse con cautela. En desastres de esta magnitud cambian conforme los equipos alcanzan pueblos aislados, se depuran registros repetidos y reaparecen personas que simplemente habían quedado incomunicadas. Por eso el número de desaparecidos puede subir o bajar bruscamente incluso varios días después.
En el lado chino, las zonas próximas a Gyirong, en el Tíbet, también sufrieron enormes daños. Pekín mantiene oficialmente 21 fallecidos y 541 desaparecidos. Nepal, por su parte, registra 1.259 muertos y 5.083 personas todavía sin localizar en su última actualización.
La catástrofe ha dejado además una cuestión mucho más seria que la batalla ideológica desatada desde Argentina: cómo proteger a millones de personas que viven bajo glaciares cada vez más inestables en el Himalaya. Sistemas de alerta temprana, sensores, comunicaciones resistentes a las inundaciones y una mejor coordinación entre Nepal y China pueden significar minutos. En un valle estrecho con una pared de agua descendiendo montaña abajo, unos minutos son muchísimo.
Cuando un tuit termina cruzando la puerta de una embajada
El choque entre Argentina y China tiene un origen peculiar incluso para estos tiempos: una publicación personal de un funcionario dedicado precisamente a la comunicación oficial. Carreira presentó una explicación política de la tragedia de Nepal que no está respaldada por las investigaciones técnicas conocidas. China respondió primero públicamente y después mediante los canales diplomáticos.
Ahí cambió la naturaleza del episodio. Pekín ya no discute únicamente con Juan Doe. Ha trasladado su protesta al Estado argentino, mientras el Gobierno de Milei intenta sostener que las palabras del funcionario no representan su posición oficial.
Todo esto ocurre sobre una catástrofe cuyo origen conocido conduce, por el momento, a las montañas de Nepal: un gigantesco desprendimiento de hielo y roca, una corriente de escombros que recorrió decenas de kilómetros y una región himalaya cada vez más vulnerable a fenómenos extremos.
La discusión política puede continuar durante días. El barro, bastante menos ideológico, sigue cubriendo pueblos enteros.

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