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¿Por qué una concejal llevó un palo y una piedra al pleno de Zaragoza?

Un palo y una piedra irrumpieron en el pleno de Zaragoza durante el debate sobre Ceuta. La alcaldesa frenó la escena y pidió evitar los shows.

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Marisa Gaspar sacó un palo y una piedra

Resumen

  • Marisa Gaspar mostró un palo y una piedra durante el pleno de Zaragoza
  • Los usó para ilustrar su discurso sobre la crisis de Ceuta
  • Natalia Chueca le pidió que evitara los shows y retirara los objetos

Un palo y una piedra acabaron convertidos en los protagonistas inesperados del pleno del Ayuntamiento de Zaragoza. Marisa Gaspar, concejal no adscrita que había concurrido en las listas de Vox en las municipales de 2023, mostró ambos objetos durante el debate sobre la situación de Ceuta y los presentó como una representación de las armas utilizadas contra militares españoles. La alcaldesa, Natalia Chueca, la interrumpió para pedirle que evitara los “shows”.

La escena ocurrió el 30 de septiembre de 2026. Gaspar había llevado los dos objetos al salón de plenos y los sacó al tomar la palabra. Tras la intervención de Chueca, explicó que su intención era “puramente ilustrativa”, dejó el palo y la piedra sobre la mesa y continuó hablando. Fue un episodio breve; visualmente, bastante menos discreto que una intervención municipal corriente.

El gesto tenía como telón de fondo la grave crisis migratoria de Ceuta iniciada a finales de julio. Más de 72.000 personas entraron desde Marruecos en la ciudad autónoma durante aquella oleada, que desbordó los recursos locales y abrió un fuerte debate político, judicial y europeo sobre la frontera, las devoluciones y la respuesta institucional.

Qué hizo Marisa Gaspar durante el pleno de Zaragoza

Gaspar comenzó trasladando su apoyo a los ciudadanos de Ceuta y reclamando al Gobierno central más medios para afrontar la situación. Fue entonces cuando sacó de debajo de su asiento un palo y una piedra y los levantó ante los concejales mientras hacía referencia a las agresiones sufridas por miembros del Ejército desplegados en la ciudad autónoma.

Durante su intervención utilizó el término “invasores” para referirse a quienes, según su discurso, habían empleado aquellos objetos contra soldados españoles. La palabra pertenece a la caracterización política realizada por Gaspar; no constituye una denominación neutral del conjunto de personas migrantes que llegaron a Ceuta.

Chueca reaccionó casi inmediatamente y pidió a la concejal que evitara los “shows”. Gaspar respondió que aquello era una demostración ilustrativa y apartó los objetos antes de proseguir. El debate siguió. La imagen, sin embargo, había hecho ya su trabajo: un palo y una piedra sobre una mesa institucional resultan difíciles de convertir de nuevo en simple atrezo.

El episodio recordaba otro sucedido pocos días antes en el Congreso de los Diputados, donde la diputada del PP Ana Belén Vázquez había mostrado un espray de pimienta durante una intervención relacionada también con Ceuta. Gaspar hizo referencia a aquel precedente para introducir su propia exhibición.

Por qué apareció una piedra al hablar de la crisis de Ceuta

La elección de esos objetos no surgió de la nada. Durante las semanas posteriores a la entrada masiva se registraron incidentes violentos en Ceuta, entre ellos ataques con piedras contra miembros de las Fuerzas Armadas destinados a tareas de vigilancia y apoyo.

El ataque de Benzú que dejó cuatro militares heridos

Uno de los episodios más graves ocurrió el 27 de agosto en Benzú. Según informaron fuentes policiales, un grupo de entre 30 y 40 personas rodeó un vehículo en el que viajaban cuatro militares y comenzó a lanzar piedras de grandes dimensiones. Los soldados lograron abandonar la zona, sufrieron lesiones que requirieron atención médica y doce personas de nacionalidad marroquí fueron detenidas.

Ese ataque permite entender la referencia concreta utilizada por Gaspar en Zaragoza. Los apedreamientos contra militares están documentados; otra cuestión distinta es la interpretación política de esos acontecimientos, el vocabulario empleado para describirlos o la extrapolación de la conducta de unos agresores al conjunto de las personas que cruzaron la frontera.

La crisis tampoco se reduce a esos episodios. Un informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía remitido a la Audiencia Nacional describió la entrada del 30 y 31 de julio como planificada y no espontánea y apuntó a la actuación de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes. Se trata de elementos incorporados a una investigación judicial abierta, no de una sentencia firme sobre todas las responsabilidades de lo ocurrido.

Al mismo tiempo, también están bajo examen actuaciones desarrolladas en el lado español. Amnistía Internacional denunció presuntos malos tratos y torturas cometidos por militares contra migrantes que permanecían en Ceuta. El Ministerio de Defensa remitió el informe de la organización a la Fiscalía y al juzgado y ordenó investigar posibles responsabilidades individuales. Son denuncias pendientes de esclarecimiento, no hechos judicialmente establecidos.

El paisaje que rodea aquella piedra del pleno es, por tanto, bastante más amplio: una entrada masiva de decenas de miles de personas, agresiones documentadas contra militares, investigaciones sobre la actuación marroquí, denuncias contra efectivos españoles y una crisis humanitaria y política que continúa teniendo consecuencias.

Quién es Marisa Gaspar, la concejal que mostró los objetos

Marisa Gaspar ocupa su asiento en el Ayuntamiento de Zaragoza como concejala no adscrita. Había formado parte de la candidatura de Vox en las elecciones municipales de 2023, pero se desvinculó posteriormente de la formación y accedió al acta en marzo de 2026 fuera de su grupo municipal.

De la candidatura de Vox al grupo de no adscritos

Su entrada en el consistorio tuvo relevancia porque la composición del pleno convierte determinados votos individuales en piezas importantes para algunas mayorías. Gaspar aseguró al incorporarse que era consciente de que su voto podía resultar decisivo para PP y Vox, aunque sostuvo que decidiría cada asunto atendiendo a lo que considerase beneficioso para Zaragoza.

Ese contexto explica por qué su intervención obtuvo atención más allá de la llamativa puesta en escena. No se trataba únicamente de una edil mostrando dos objetos: era una concejal sin disciplina de grupo interviniendo en una votación donde su posición podía tener consecuencias prácticas.

Qué se estaba votando realmente en el Ayuntamiento

El pleno debatía dos mociones relacionadas con Ceuta. Ambas salieron adelante con los votos del PP, Vox y Gaspar, mientras PSOE y Zaragoza en Común votaron en contra. El desacuerdo se centraba en el diagnóstico de la crisis, las responsabilidades políticas atribuidas al Gobierno central y las medidas reclamadas para responder a la situación fronteriza.

Desde PP y Vox se defendió una actuación más contundente y se responsabilizó al Ejecutivo central de su gestión de la crisis. PSOE y Zaragoza en Común expresaron posiciones diferentes sobre las mociones y sobre la manera de abordar la seguridad fronteriza, la inmigración y los derechos humanos. El debate político estaba ahí, aunque las imágenes del pleno terminaron circulando principalmente por otra razón.

La escena ilustra una peculiaridad cada vez más frecuente en la comunicación política: un elemento visual muy sencillo puede desplazar en pocos segundos páginas enteras de argumentación. En este caso fueron dos objetos cotidianos, colocados durante unos instantes sobre la mesa del salón de plenos.

Una escena breve que desplazó el foco del debate

Los hechos centrales son bastante concretos. Gaspar llevó un palo y una piedra al Ayuntamiento, los mostró para representar los objetos empleados en agresiones registradas en Ceuta y Chueca le pidió que abandonara aquella puesta en escena. La concejal los dejó sobre la mesa y continuó su discurso.

También es cierto que los ataques con piedras contra militares a los que hacía referencia tienen antecedentes documentados. Lo que pertenece al terreno político es la interpretación de esos ataques, su encaje dentro del conjunto de la crisis y las expresiones utilizadas para definir a decenas de miles de personas a partir de episodios violentos protagonizados por grupos concretos.

Detrás del momento llamativo permanecía una discusión mucho mayor: qué ocurrió realmente en la frontera de Ceuta, qué responsabilidades pueden acreditarse, cómo debe responder el Estado y qué garantías deben preservarse. Una piedra cabe en una mano. Una crisis fronteriza de esta magnitud, bastante menos.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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