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¿Qué pasa en Barcelona? El incendio de Collserola confina dos barrios

El incendio de Collserola obliga a confinar Torre Baró y Ciutat Meridiana mientras los bomberos luchan contra las llamas cerca de Barcelona.

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bombero en medio de un incendio forestal

Un incendio forestal en Collserola ha obligado a confinar este martes 25 de agosto a los vecinos de Torre Baró y Ciutat Meridiana, en el distrito barcelonés de Nou Barris. El fuego se declaró alrededor de las 15:20 horas cerca de Canyelles, por encima de la carretera Alta de Roquetes, y levantó una gran columna de humo visible desde buena parte de Barcelona. Protección Civil activó el plan Infocat en fase de alerta y pidió a la población afectada permanecer en casa con puertas y ventanas cerradas.

La estimación provisional de Agents Rurals sitúa la superficie afectada en unas 25 hectáreas de terreno forestal. Los equipos de extinción seguían trabajando sobre el incendio con medios terrestres y aéreos, mientras permanecían las restricciones de movilidad en varios accesos a Collserola. En la última actualización disponible, los confinamientos continuaban vigentes.

El incendio avanza desde la zona de Canyelles

El fuego comenzó en una zona de matorral al norte de Collserola, cerca del barrio de Canyelles y de la carretera Alta de Roquetes en dirección a Sant Cugat. La ubicación explica buena parte de la inquietud: aquí la montaña y la ciudad prácticamente se dan la mano, con viviendas, carreteras y masa forestal separadas en algunos puntos por distancias muy pequeñas.

Las llamas avanzaron inicialmente por una ladera mientras los bomberos concentraban sus esfuerzos en uno de los flancos. La columna de humo, espesa y elevada, podía distinguirse desde barrios alejados del foco. El 112 recibió centenares de avisos en los primeros minutos; a las 15:45 ya se habían contabilizado 380 llamadas relacionadas con el incendio.

Las condiciones meteorológicas tampoco ayudaban demasiado. Durante la tarde soplaba un garbí recalentado, con posibilidad de rachas de entre 40 y 50 kilómetros por hora, temperaturas próximas o superiores a los 30 grados y una humedad relativamente baja. En un incendio de vegetación, esa combinación importa: el viento alimenta el frente, cambia su dirección y puede transportar pavesas hacia zonas todavía intactas.

Torre Baró y Ciutat Meridiana, confinados por el humo

Protección Civil ordenó el confinamiento de Torre Baró y Ciutat Meridiana mediante un mensaje del sistema ES-Alert. La indicación fue clara: permanecer dentro de los edificios, cerrar puertas y ventanas y evitar salir mientras siga vigente la medida.

El confinamiento tiene carácter preventivo y responde especialmente al humo generado por el incendio. En este tipo de episodios, salir de casa por iniciativa propia puede ser peor que permanecer dentro: la evacuación multiplica desplazamientos justo cuando los servicios de emergencia necesitan carreteras despejadas y puede exponer a los vecinos a concentraciones mayores de humo.

Entre ambos barrios viven más de 14.000 personas, en una zona urbana muy pegada a la montaña. Torre Baró, además, presenta pendientes acusadas, calles estrechas y viviendas construidas sobre una orografía complicada. Un paisaje magnífico en una postal; bastante menos amable cuando un incendio corre ladera arriba.

Qué implica un confinamiento por incendio forestal

Mientras la orden siga activa, la recomendación es permanecer en las zonas interiores de los edificios y, cuando sea posible, en las partes bajas. Conviene evitar que entre humo, cerrar sistemas de ventilación que capten aire exterior y seguir exclusivamente las indicaciones de los servicios de emergencia.

Los protocolos específicos de Torre Baró contemplan precisamente el confinamiento como la opción más segura ante un incendio forestal y reservan la evacuación para aquellos casos en los que sea indicada expresamente por Bombers, la Guàrdia Urbana o los servicios de emergencia.

Un amplio dispositivo de bomberos trabaja en Collserola

La respuesta movilizó efectivos de Bombers de Barcelona y Bombers de la Generalitat. Según la información disponible durante la tarde, la Generalitat desplegó 16 dotaciones terrestres y seis medios aéreos, junto con especialistas del GRAF, las unidades especializadas en incendios forestales. A ellos se sumaron los recursos municipales.

Helicópteros y aviones realizaron descargas mientras las unidades terrestres atacaban el fuego desde los sectores accesibles. La intervención aérea cobra especial importancia en zonas abruptas, pero no sustituye al trabajo desde tierra: el agua lanzada desde el aire reduce la intensidad de las llamas; son las brigadas las que deben consolidar después el perímetro y evitar reproducciones.

Una línea de alta tensión situada en la zona también se vio afectada durante la evolución del incendio. Los servicios de emergencia mantuvieron, al mismo tiempo, un dispositivo sobre las vías próximas para impedir que el tráfico interfiriera con las labores de extinción.

Carreteras cortadas y accesos restringidos

La Guàrdia Urbana estableció cortes en la carretera de Horta a Cerdanyola, la carretera del Cementerio de Collserola y la carretera Alta de Roquetes. El Ayuntamiento también activó la alerta de su Plan de Actuación Municipal por incendios forestales y trasladó el aviso a los municipios limítrofes de la sierra.

Las restricciones de tráfico no son un detalle secundario. En una emergencia forestal, mantener abiertas las rutas de entrada y salida de los vehículos de bomberos puede decidir buena parte de la velocidad de respuesta. Collserola, además, combina caminos forestales, carreteras de montaña, instalaciones eléctricas y barrios construidos prácticamente sobre sus límites. Sobre el mapa todo parece próximo; sobre el terreno aparecen pendientes, curvas y accesos que convierten unos pocos cientos de metros en otra cosa.

A última hora de la tarde, por tanto, la recomendación seguía siendo no acercarse a la zona del incendio, respetar los cortes y evitar desplazamientos innecesarios por los sectores afectados.

Segundo incendio en Collserola en apenas once días

El episodio llega solo once días después del incendio declarado el 14 de agosto en la montaña de Sant Pere Màrtir, también en Collserola. Aquel fuego afectó a unas diez hectáreas, obligó a confinar temporalmente a los vecinos de Can Caralleu y acabó estabilizado durante aquella misma tarde. La Guàrdia Urbana detuvo entonces a una persona como sospechosa de haber provocado el incendio y la investigación quedó en manos de los cuerpos competentes.

El Ayuntamiento había desactivado apenas una semana antes del nuevo fuego el plan municipal puesto en marcha por aquel episodio. Ahora ha tenido que reactivarlo. La proximidad temporal de ambos incendios aumenta inevitablemente la preocupación alrededor de una sierra que funciona como gran pulmón verde metropolitano, pero que también está rodeada por una de las áreas urbanas más densamente pobladas de Europa.

No significa, por supuesto, que ambos sucesos estén relacionados. Las causas del incendio de este martes no estaban determinadas en las informaciones disponibles durante la tarde, y atribuirlas antes de una investigación sería convertir una emergencia en una novela policial barata. Agents Rurals deberá establecer el origen cuando las condiciones permitan trabajar sobre el terreno.

Collserola vuelve a mirar al fuego demasiado de cerca

El incendio vuelve a mostrar la peculiar fragilidad de Collserola: un espacio forestal de enorme valor ambiental encajado literalmente dentro de la metrópoli. Aquí un fuego de matorral puede convertirse rápidamente en una emergencia urbana porque la frontera entre bosque y barrio es casi una línea dibujada con lápiz.

Por ahora, el dato fundamental sigue siendo operativo. Torre Baró y Ciutat Meridiana permanecían bajo confinamiento en la última información disponible, unas 25 hectáreas habían resultado afectadas de forma provisional y los bomberos mantenían un amplio dispositivo terrestre y aéreo para contener las llamas.

La evolución del viento y la capacidad de los equipos para asegurar los flancos marcarán las próximas horas. Hasta entonces, puertas y ventanas cerradas en los barrios afectados, carreteras libres para los servicios de emergencia y poca curiosidad al volante. En un incendio forestal, mirar desde lejos suele ser bastante más útil que acercarse.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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