Síguenos

Actualidad

¿Qué pasó cerca de Bangkok? Un alumno mata a ocho y deja 22 heridos

Un alumno de 14 años mata a ocho personas cerca de Bangkok, incluidos sus abuelos, y deja 22 heridos tras abrir fuego dentro de su instituto.

Publicado

el

instituto Debsirin Nonthaburi,
El Instituto Debsirin Nonthaburi / WIKIPEDIA

Un adolescente de 14 años ha matado a ocho personas en una cadena de ataques que comenzó en la vivienda de sus abuelos y terminó este viernes, 7 de agosto, en el instituto Debsirin Nonthaburi, a las afueras de Bangkok. Según la última reconstrucción policial, el menor mató primero a sus dos abuelos y después se dirigió armado a su escuela, donde asesinó a seis personas antes de dispararse. El agresor murió posteriormente.

El balance dentro del centro educativo es de seis víctimas mortales, tres profesores y tres estudiantes según la información comunicada por la Policía Nacional tailandesa. A ellas se suman los dos abuelos asesinados previamente. Con la muerte del propio atacante, la cadena de violencia deja nueve fallecidos en total. Las cifras de heridos han variado durante la mañana: la Policía informó inicialmente de 15, mientras que el ministro de Sanidad, Pattana Promphat, elevó posteriormente el número a 22 heridos, nueve de ellos en estado crítico. No todos sufrieron heridas de bala; algunas personas resultaron lesionadas durante la huida.

El ataque comenzó antes de que el adolescente llegara al instituto

La secuencia conocida convierte lo sucedido en algo más que un tiroteo escolar aislado. Antes de entrar en Debsirin Nonthaburi, situado en el distrito de Bang Kruai, provincia de Nonthaburi, el adolescente habría matado a sus abuelos en casa. La Policía sostiene que utilizó una pistola perteneciente a su abuelo. Después llevó el arma consigo hasta el centro educativo.

El atacante cursaba noveno grado, equivalente aproximadamente a la edad de 14 años, y era alumno del propio instituto. Los investigadores han establecido que disparó al menos 26 veces durante el ataque. Junto a él fueron encontrados otros 34 cartuchos, una cantidad que da una idea bastante incómoda de cuánto peor podría haber terminado aquella mañana.

La Policía investiga todavía el móvil de los asesinatos. En las primeras horas posteriores al suceso no había una explicación oficial sobre las razones que llevaron al menor a matar a sus abuelos y posteriormente atacar a profesores y compañeros. Cualquier interpretación sobre conflictos escolares, acoso o problemas personales, por ahora, sería precisamente eso: una interpretación. Las autoridades no han confirmado ninguna.

Disparos, aulas cerradas y estudiantes buscando refugio

Los testimonios recogidos tras el ataque describen minutos de desconcierto. Algunos estudiantes permanecieron encerrados dentro de las aulas mientras los disparos se escuchaban desde otro edificio del complejo. La Policía fue entrando posteriormente en las dependencias y abrió corredores para evacuar a quienes se habían refugiado en ellas.

Uno de los alumnos, de 18 años, contó que al principio confundió las detonaciones con petardos o golpes. Solo después comprendió que alguien estaba disparando. No fue un ruido aislado: hubo sucesivas ráfagas separadas por momentos de silencio. Esa pausa entre disparos, quizá todavía más inquietante que el estruendo, acompañó durante varios minutos la evacuación.

Los equipos sanitarios encontraron víctimas con heridas en espalda, pecho y brazos. Uno de los servicios de emergencia localizó también al supuesto agresor después de escuchar un último disparo. El adolescente todavía tenía pulso y recibió maniobras de reanimación antes de ser trasladado al hospital, donde finalmente murió.

Debsirin Nonthaburi, un gran instituto a las afueras de Bangkok

El ataque se produjo en Debsirin Nonthaburi School, un centro de secundaria de la provincia de Nonthaburi, en el noroeste del área metropolitana de Bangkok. No está, estrictamente, en la capital tailandesa, aunque forma parte de su enorme corona urbana.

Durante el curso académico de 2025 el instituto tenía alrededor de 3.100 estudiantes y 147 profesores, según datos de las autoridades del distrito. Pertenece a la red de escuelas Debsirin, instituciones educativas con una larga tradición en Tailandia y vinculadas históricamente a la familia real.

Precisamente por sus dimensiones, el ataque movilizó rápidamente a policías, sanitarios y servicios de emergencia. Mientras algunos alumnos salían del recinto, otros seguían refugiados en las aulas. En cuestión de minutos, una mañana escolar ordinaria —uniformes, pasillos, profesores entrando y saliendo de clase— se había convertido en una operación policial.

El primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, expresó sus condolencias a las familias y ordenó a las autoridades prestar asistencia a las víctimas. La oposición ha reclamado, a su vez, una revisión de las medidas de control de armas y de la seguridad en los centros educativos.

Tailandia vuelve a enfrentarse a la violencia armada en las escuelas

El caso de Nonthaburi es el segundo tiroteo en un centro educativo tailandés en 2026. En febrero, un joven armado abrió fuego en una escuela pública de Hat Yai, en el sur del país, y mantuvo durante un tiempo a estudiantes y profesores como rehenes. Una profesora murió y también hubo heridos.

La comparación más dolorosa, sin embargo, conduce a octubre de 2022. Entonces, un antiguo policía protagonizó una matanza con armas de fuego y cuchillos en la provincia de Nong Bua Lamphu. Murieron 36 personas, entre ellas 22 niños que se encontraban en una guardería. Fue uno de los peores asesinatos múltiples de la historia reciente de Tailandia.

Después llegaron otros episodios. En 2023, otro adolescente de 14 años abrió fuego en el centro comercial Siam Paragon de Bangkok. En julio de 2025, un hombre mató a cinco personas en un mercado de la capital antes de suicidarse. La repetición no convierte estos ataques en habituales, pero tampoco permite despacharlos como una anomalía exótica.

El problema de las armas vuelve al centro del debate

Tailandia mantiene una presencia de armas de fuego relativamente elevada para los estándares del sudeste asiático. Una estimación de Small Arms Survey correspondiente a 2017 situaba en aproximadamente 10,3 millones las armas en manos de civiles, unas 15 por cada 100 habitantes. Era la tasa más alta de la región con amplio margen.

Tras el tiroteo del centro comercial Siam Paragon en 2023, las autoridades aprobaron varias restricciones: suspensión temporal de nuevas licencias, limitaciones a las importaciones y prohibición de acceso a campos de tiro para menores de 20 años, entre otras medidas. También se plantearon certificados médicos para evaluar las condiciones psicológicas de quienes solicitasen determinadas licencias.

El ataque de Nonthaburi añade, sin embargo, una cuestión especialmente áspera: el arma pertenecía al abuelo del menor, según la Policía. No hizo falta un mercado clandestino sofisticado ni una trama criminal. Bastó, aparentemente, con que una pistola accesible dentro del entorno familiar acabara en manos de un adolescente. Ahí el debate sobre las armas pierde bastante de su habitual niebla ideológica y se vuelve muy concreto: quién puede acceder a ellas, cómo se guardan y qué ocurre cuando esas barreras fallan.

Una tragedia que vuelve a sacudir a Tailandia

Mientras continúa la investigación, las autoridades deberán reconstruir qué sucedió antes de los primeros disparos, cómo consiguió el adolescente hacerse con el arma de su abuelo y qué motivó una violencia que comenzó dentro de su propia familia antes de trasladarse al instituto.

El dato central, por ahora, es devastador y bastante sencillo: ocho personas fueron asesinadas por el adolescente, dos de ellas sus abuelos y otras seis en la escuela; el presunto atacante también murió. Sanidad cifra en 22 los heridos y mantiene a nueve en estado crítico, aunque el balance puede modificarse conforme los hospitales actualicen su situación.

Debsirin Nonthaburi volverá a abrir sus aulas algún día. Los pupitres seguirán allí, igual que las pizarras y los pasillos. Lo difícil será devolverles su condición más elemental: la de lugares donde un alumno debería preocuparse por un examen, un recreo o llegar tarde a clase, y no por escuchar 26 disparos al otro lado de una puerta.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído