Salud
¿Usas uñas de gel? La UE acaba de prohibir estos compuestos
La manicura en gel se ha convertido en un gesto cotidiano en España y en toda Europa: brillo impecable, resistencia, cero desconchones durante semanas. Pero a partir del 1 de septiembre de 2025 la rutina cambia en serio.

La Unión Europea prohíbe desde septiembre dos químicos en uñas de gel y esmaltes, cambiando las fórmulas y la seguridad en manicuras.
La manicura en gel se ha convertido en un gesto cotidiano en España y en toda Europa: brillo impecable, resistencia, cero desconchones durante semanas. Pero a partir del 1 de septiembre de 2025 la rutina cambia en serio. La Unión Europea prohíbe dos compuestos químicos muy usados en geles y esmaltes que curan con lámpara: Trimethylbenzoyl Diphenylphosphine Oxide (TPO) y Dimethyltolylamine (DMTA). No es un matiz técnico ni una recomendación blanda. Es una prohibición total en cosméticos: no se pueden fabricar, introducir en el mercado, vender ni usar profesionalmente productos que los contengan desde esa fecha. Si trabajas en un salón, te afecta. Si te haces la manicura de gel en casa, también. Y si compras online, conviene que leas muy bien las etiquetas.
La decisión llega tras la reclasificación de ambas sustancias dentro del marco europeo de peligrosidad, lo que desencadena su inclusión en la lista de ingredientes prohibidos en cosméticos. Traducido al día a día: TPO y DMTA desaparecen de la cosmética para uñas en la UE. Y no hay “liquidación de existencias” ni margen de gracia para terminar lo que quedaba en el cajón. Quienes gestionan tiendas o cabinas saben lo que significa: revisar inventario, ajustar protocolos, sustituir productos y, de paso, actualizar los argumentos de venta para atender la primera pregunta que oirán durante semanas: “¿Es seguro lo que me vas a poner en las uñas?”.
Qué cambia exactamente desde el 1 de septiembre
El punto clave no es solo que dos nombres desaparezcan del INCI, sino cómo desaparecen. TPO y DMTA pasan a formar parte del anexo de sustancias prohibidas del Reglamento de Cosméticos. Eso bloquea todas las vías de uso cosmético y afecta tanto a la puesta en el mercado (introducir por primera vez un producto) como a la disponibilidad en el mercado (cualquier suministro posterior, con o sin pago). En la práctica, las autoridades de consumo de cada Estado miembro pueden retirar productos, sancionar a empresas y parar lotes en aduanas si detectan incumplimientos. El texto regulatorio puede sonar frío; su impacto no lo es: se corta de raíz un par de pilares antiguos de muchas fórmulas de uñas.
Antes de este cambio, TPO se había permitido con restricciones: era un fotoiniciador —una molécula que, al recibir luz UV/LED, desencadena la polimerización y hace que el gel “cure” y quede duro. DMTA (también aparece como N,N-dimethyl-p-toluidine) actuaba como acelerante y co-activador en ciertos sistemas, mejorando la adhesión y la velocidad de curado. Si has usado geles que “se secan” bajo lámpara, es bastante probable que en algún momento te hayas cruzado con uno u otro. Ahora, ninguno de los dos puede figurar en cosméticos de venta o uso en la UE.
Por qué los retiran de la manicura
No es una campaña contra las uñas bonitas ni una guerra contra los salones. Es el resultado de la evaluación del riesgo y de cómo se aplica el principio de precaución cuando se habla de exposiciones repetidas, crónicas o acumuladas. En el caso de TPO, la preocupación regulatoria es la toxicidad para la reproducción; en el de DMTA, la carcinogenicidad. El regulador no entra a discutir si tu uso personal es más o menos ocasional: lo que pesa es la población total expuesta, la frecuencia con la que se curan uñas en cabinas a lo largo del tiempo, y el hecho de que existen alternativas para formular sin estos ingredientes. Cuando la balanza entre utilidad y riesgo se desequilibra, la química de reemplazo toma el relevo.
Dónde solían estar y cómo los reconoces
Cuando mires el listado de ingredientes, TPO aparece como Trimethylbenzoyl Diphenylphosphine Oxide. DMTA puede figurar como Dimethyltolylamine o con su nombre más técnico N,N-dimethyl-p-toluidine. Ambos se veían sobre todo en geles UV/LED, esmaltes semipermanentes y sistemas acrílico-gel. Si trabajas con fichas técnicas (SDS) o fichas de producto del proveedor, es normal que encontraras TPO en el apartado de fotoiniciadores y DMTA entre los co-activadores amínicos. Pues bien, a partir del 1 de septiembre de 2025 no deberían aparecer en cosméticos que se vendan o usen en la UE. Si aparecen, mala señal: producto no conforme.
Qué significa para salones, tiendas y consumidoras
Para un salón profesional, la implicación pragmática es triple. Primero, retirar del puesto de trabajo cualquier bote, top coat o base que contenga TPO o DMTA. Segundo, comunicar a la clientela que los productos han sido sustituidos por fórmulas conformes, explicando el motivo de forma clara y sin alarmas teatralizadas: es una medida regulatoria que busca reducir riesgos a largo plazo. Tercero, verificar a los proveedores europeos e internacionales que los lotes nuevos cumplen la normativa, pidiendo documentación actualizada por escrito. Parece obvio, pero es donde suelen fallar muchos negocios: das por sentado que el distribuidor “ya lo sabe” y cuando llegan inspecciones te encuentras con una caja antigua que alguien abrió “para rematarla”. No conviene.
Para una persona que se hace las uñas, el cambio es más sencillo, incluso si haces tu manicura en casa. Antes de comprar, lee el INCI en la caja o en la ficha online y busca los nombres TPO y Dimethyltolylamine/DMTA. Si aparecen, no es un producto conforme para uso en la UE desde el 1 de septiembre. Si haces reservas en un centro, puedes preguntar directamente por los fotoiniciadores que usan y si han revisado su catálogo. Un salón que va al día no tendrá problema en enseñarte la documentación de sus geles y esmaltes.
Etiquetas, stocks y “lo que me queda por gastar”
Una cuestión que está generando dudas en negocios pequeños: ¿puedo terminar mis existencias mientras llegan los nuevos botes? La respuesta —incómoda pero clara— es no. La prohibición se aplica a poner y hacer disponible el producto, y eso incluye su uso profesional sobre una clienta. Si ya tienes stock con TPO o DMTA, lo adecuado es retirarlo de servicio, clasificarlo como no conforme y gestionar su devolución o eliminación según marque tu proveedor o tu gestor de residuos. No hay “vuelta creativa” que lo convierta en legal, y estirar la goma te expone a reclamaciones y sanciones. Más vale cambiar el discurso comercial —explicar que estrenas fórmulas de nueva generación— que arriesgar la licencia.
Compras online, marketplace y viajes
Otra zona gris frecuente. Si compras por internet, muchos marketplaces operan con vendedores de fuera de la UE. Si el producto se envía a España o a otro país de la Unión, debe cumplir la normativa europea. ¿Que lo compras de viaje fuera de la UE y te lo traes a casa? Ojo: puede que no esté adaptado y te metas en un uso no conforme. En la práctica, la mayoría de marcas con presencia global hacen reformulaciones para alinear etiquetas por regiones; pero en periodos de transición, los catálogos quedan a medias y aparecen páginas con fichas duplicadas. Tómatelo con calma: busca la versión europea y, si no la ves, no compres.
UV/LED, seguridad general y lo que sí puedes hacer
Hay un debate recurrente sobre la exposición a lámparas y si las uñas de gel son “peligrosas per se”. Conviene separar temas. El marco de esta prohibición es químico (ingredientes), no sobre dispositivos. Aun así, merece la pena minimizar exposiciones innecesarias: seguir tiempos de curado del fabricante, evitar curados duplicados “por si acaso”, mantener una ventilación adecuada en cabina y proteger la piel alrededor de la uña para no sobreexponer la cutícula a monómeros o fotoiniciadores. La seguridad de la manicura no depende solo de un ingrediente sí o no, sino del conjunto de prácticas. Y claro, si notas irritación, piel levantada o sensibilidad, suspende el uso y consulta al profesional.
Qué alternativas quedan sobre la mesa
Europa no prohíbe una técnica, sino dos sustancias. Eso significa que hay espacio para otras combinaciones de fotoiniciadores y co-activadores que permitan curar geles y esmaltes sin TPO ni DMTA. Las marcas llevan tiempo trabajando en reformulaciones que combinan otros fotoiniciadores de amplio uso en barnices UV/LED y sistemas híbridos. El reto suele ser doble: mantener rendimiento (brillo, dureza, resistencia al astillado) y compatibilidad con las lámparas existentes, porque no todos los fotoiniciadores responden a la misma longitud de onda. Si notas que tus nuevos geles “curan” distinto —algo más de tiempo, otra temperatura, un color inicial ligeramente diferente— no es que el producto sea peor por definición: es otra química haciendo su trabajo.
Desde el lado de la usuaria, el mensaje es práctico: si te preocupan los resultados y la salud, elige marcas que comuniquen con transparencia el cambio de fórmula y que mantengan fichas técnicas actualizadas. En un mercado saturado, diferenciarse por cumplimiento y calidad será una ventaja competitiva. Los salones que lo entiendan pronto convertirán una obligación regulatoria en una oportunidad de reputación: “Aquí trabajamos con fórmulas conformes a la nueva normativa europea”. Funciona.
Qué pasa con los productos “profesionales” frente a los de consumo
Hubo una época en que TPO se toleraba solo para uso profesional en algunos sistemas de uñas artificiales, con límites concretos. Eso se acabó. La nueva realidad no distingue profesional de doméstico; distingue conforme de no conforme. Si un producto contiene TPO o DMTA, no puede comercializarse ni usarse en la UE como cosmético, con independencia de que lo aplique una manicurista veterana o una persona en su casa. Esta claridad ayudará —por fin— a homogeneizar prácticas, a limpiar catálogos y a formar al personal con un mensaje unívoco.
Cómo se aplicará y qué control habrá
La teoría regulatoria es nítida; la práctica, menos glamourosa. Habrá inspecciones en distribución y puntos de servicio, campañas de muestreo y, muy probablemente, avisos en los sistemas de alerta de productos peligrosos cuando se detecten lotes que no cumplen. Los importadores y responsables de producto en la UE tienen un papel clave: solo deben poner en el mercado lotes reformulados, con el expediente de información del producto al día y los etiquetados ajustados. Si eres un salón, el punto de control está un poco antes: confirma por escrito con tus proveedores que lo que compras no contiene TPO ni DMTA. Guarda los albaranes y las fichas; te evitarán sustos.
También cabe esperar un periodo de adaptación desigual. Algunas marcas ya han hecho los deberes y otras van con retraso. Es normal. Lo que no es aceptable es seguir usando un top coat con TPO “porque lo cura mejor la lámpara antigua”. Cambiar una lámpara suele ser más barato que pagar una sanción o perder clientas por una crisis de confianza. Lo digo así de claro porque es lo que va a marcar la diferencia entre un negocio que progresa y otro que se queda anclado.
La conversación con tu clienta (o contigo misma)
La comunicación es la mitad del éxito. Si llevas un salón, prepara un guion simple: “La UE ha actualizado la normativa y desde el 1 de septiembre de 2025 prohibe dos ingredientes de uñas, TPO y DMTA, por motivos de seguridad. Ya trabajamos con fórmulas nuevas que cumplen la ley y ofrecen el mismo acabado.” No se trata de asustar a nadie, sino de informar con calma, con datos y con una solución en la mano. Si eres usuaria, también puedes preguntar sin pudor: “¿Qué fotoiniciadores usan ahora? ¿Tenéis la ficha del producto?” Un salón que va al día lo agradecerá porque demuestra que la clienta entiende el tema.
Preguntas que nos llegan a la redacción
Hay dos que se repiten. La primera: “¿Es peligroso lo que ya me hice?” No hay una respuesta universal, porque la seguridad depende de dosis y exposición a lo largo del tiempo. La prohibición europea actúa sobre la venta y el uso futuros; no convierte en peligrosa una manicura pasada. Si no tienes síntomas, no hay motivo para alarmarse retrospectivamente. La segunda: “¿Me van a durar menos las uñas sin TPO/DMTA?” La durabilidad tiene muchas variables —preparación de la uña, técnica, lámpara—. Las reformulaciones de marca solvente suelen mantener el rendimiento ajustando los sistemas de curado. Durante unas semanas, notarás novedades; luego, se normaliza.
Otra duda habitual es si la prohibición afecta a otras categorías como adhesivos industriales o productos sanitarios. El marco del que hablamos es cosmético. Si un producto no es un cosmético, aplica otra norma. Lo importante, para no liarnos, es lo que atañe a geles y esmaltes usados en manicura dentro del mercado europeo: ahí, TPO y DMTA salen de escena.
Lo que viene ahora para la industria
Lo más interesante será ver cómo innova el sector. Las marcas que se mueven rápido llevan meses probando nuevas combinaciones de fotoiniciadores y co-activadores, ajustando longitudes de onda y tiempos de curado para que el resultado final sea —para ti— indistinguible: brillo alto, capa dura, buena retención y retirada sin drama. Se verá más transparencia en fichas técnicas, probablemente sellos de cumplimiento en envases y —esperemos— formaciones para profesionales que expliquen el porqué del cambio sin demonizar la técnica. El sector de las uñas en España es maduro y sabe levantarse cada vez que la normativa aprieta. Esto no va a ser distinto.
También veremos a los marketplaces europeos reforzando sus filtros. No será perfecto, siempre se cuela algo, pero cada vez hay más incentivos para bloquear anuncios de productos no conformes. Si tú, desde tu casa, detectas un gel que presume de “curado turbo con TPO”, puedes reportarlo a la plataforma. No es ser aguafiestas; es pedir que todos compitan con las mismas reglas.
Desde hoy, manicuras más informadas
El mundo de la manicura vive de una promesa sencilla: uñas bonitas, resistentes y seguras. Con la salida de TPO y DMTA, Europa apuesta por reducir riesgos en un ámbito que toca a millones de personas cada semana. No es el fin de las uñas de gel. Es, en todo caso, una evolución hacia fórmulas que buscan el mismo resultado con otra química. Si trabajas en un salón, te toca revisar, sustituir y explicar. Si te haces las uñas, te toca leer etiquetas y preguntar sin miedo. Y si compras online, te toca exigir versiones conformes. Nada épico, pero muy eficaz.
Quedará ruido durante un tiempo —mensajes cruzados, fichas desactualizadas, alguna cabina que tarda en adaptarse—. Luego, el mercado se acomoda y tú te quedas con lo importante: una manicura que luce y aguanta, respaldada por una regla común que prioriza tu bienestar. Si hace un año te hubieran dicho que cambiarían dos líneas en un INCI y todo seguiría funcionando, quizás habrías dudado. Hoy, con un poco de paciencia, verás que era verdad. Y la próxima vez que te sientes frente a la lámpara, tendrás algo que antes no tenías: la certeza de que TPO y DMTA ya no forman parte de la ecuación.
Este artículo ha sido redactado basándose en información procedente de fuentes oficiales y confiables, garantizando su precisión y actualidad. Fuentes consultadas: OCU, Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, FACUA, El Mundo.

Actualidad¿Qué se sabe hoy de los terremotos de Venezuela y cómo sigue el país?
Salud¿Por qué me duelen las piernas por dentro? Causas, síntomas y alertas
Naturaleza¿Dónde siguen activos los incendios en España este 28 de septiembre?
Actualidad¿Qué pasó con el terremoto de Colombia? Balance, víctimas y réplicas
Economía¿Cómo funciona la nueva cuenta de Revolut al 3,51% TAE en España?
ActualidadSan Miguel 2026: fecha, día de la semana y santoral
Actualidad¿Cuánto cuesta el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en 2026?
Economía¿Cuándo llega Kaufland a España y qué ciudades tendrán compra online?
Ocio¿Cuándo es Halloween 2026 en España y qué día se celebra este año?
ActualidadCalendario laboral 2026: ¿cuántos días festivos tendrás en España?
Salud¿Por qué mi sudor huele mal y antes no? Causas y cuándo preocuparse
Ocio¿Cómo queda la Liga Endesa? Fichajes, bajas y renovaciones 2026-27









