Ciencia
¿Qué revela la señal captada junto al horizonte de un agujero negro?
Una señal inédita junto al horizonte de un agujero negro revela cómo gira y cómo se comporta la gravedad en el límite del no retorno cósmico.

Resumen
- GW250114 reveló una onda directa junto al horizonte de un agujero negro
- La señal permite medir su giro y la gravedad en el límite del no retorno
- LIGO detectó la fusión y abrió una nueva vía para estudiar estos objetos
Un equipo internacional ha identificado en las ondas gravitacionales de GW250114 una señal diminuta que conserva información de la región situada junto al horizonte de sucesos del agujero negro formado tras la fusión. Es la primera evidencia observacional sólida de una onda directa, una vibración prevista por la teoría que permite estudiar cómo gira el nuevo agujero negro y cómo actúa la gravedad en su frontera más extrema.
No significa que algo haya escapado desde el interior del agujero negro. Ni luz, ni materia, ni un mensaje enviado desde el otro lado. La señal nació durante la colisión, en el espacio-tiempo deformado cerca del horizonte, y llegó hasta los dos detectores estadounidenses de LIGO. Hablar del «último sonido» resulta sugerente, pero es una metáfora: los instrumentos no grabaron ruido en el espacio, sino deformaciones minúsculas del propio tejido del universo.
Una señal diminuta escondida en la colisión
El hallazgo fue publicado el 24 de junio de 2026 en la revista Nature. El trabajo está firmado por investigadores de la Universidad Nacional Australiana y OzGrav, el Perimeter Institute de Canadá, el Instituto Tecnológico de California y la Universidad de las Islas Baleares, con participación de la astrofísica Ornella J. Piccinni. La investigación fue coordinada por Ling Sun, mientras Neil Lu desarrolló buena parte del análisis de los datos y Sizheng Ma impulsó el modelo teórico empleado para buscar la señal.
Durante una fusión de dos agujeros negros, ambos objetos se persiguen en órbitas cada vez más rápidas hasta convertirse en uno solo. El espacio-tiempo se comprime, se retuerce y termina vibrando como una campana golpeada con una fuerza difícil de imaginar. Gran parte de esa vibración corresponde al conocido ringdown, el periodo en el que el agujero negro recién nacido pierde sus deformaciones y se estabiliza.
Debajo de esa señal dominante, sin embargo, los investigadores encontraron otro componente más tenue. La llamada onda directa oscila a una frecuencia relacionada con la rotación del horizonte y se apaga siguiendo un ritmo marcado por la gravedad superficial del agujero negro. Hasta ahora se conocía sobre todo en los modelos matemáticos. GW250114 ha permitido sacarla del papel y buscarla en datos reales.
GW250114, el choque que permitió verla
La señal fue detectada el 14 de enero de 2025 por los observatorios LIGO de Hanford, en el estado de Washington, y Livingston, en Luisiana. Procedía de la fusión de dos agujeros negros de masas muy parecidas: uno rondaba las 33,6 masas solares y el otro, las 32,2. Sus rotaciones iniciales eran reducidas y las órbitas, prácticamente circulares, un escenario sin grandes extravagancias cósmicas que terminó produciendo un registro extraordinariamente limpio.
GW250114 alcanzó una relación señal-ruido conjunta de aproximadamente 80, la mayor obtenida hasta entonces en una fusión binaria de agujeros negros. En términos sencillos: el temblor sobresalía con una claridad excepcional sobre el murmullo instrumental. El registro fue casi tres veces más nítido que GW150914, la primera onda gravitacional detectada directamente en 2015. Una década de mejoras técnicas convirtió una vibración fugaz en una mina de detalles.
La onda directa aislada dentro de aquel registro presentó, por sí sola, una relación señal-ruido estimada de 15,8 en Hanford y 17,1 en Livingston. Los valores obtenidos coinciden con las predicciones para un agujero negro de Kerr, el modelo descrito por la relatividad general para estos objetos cuando giran y carecen de carga eléctrica apreciable.
Lo que realmente llegó a los detectores
Las ondas gravitacionales no son radiación electromagnética. No son luz visible, ondas de radio, rayos X ni calor. Son ondulaciones de la geometría del espacio-tiempo producidas cuando grandes masas aceleran de forma extrema. Al atravesar la Tierra, modifican durante una fracción de segundo la distancia entre los espejos de LIGO en una proporción menor que el tamaño de un protón.
La expresión «escuchar un agujjero negro» nace de la posibilidad de convertir esas oscilaciones en frecuencias audibles. El resultado puede sonar como un golpe breve, un pequeño gorjeo que sube de tono y se corta. Pero en el vacío no había micrófonos esperando. LIGO midió distancias, y los científicos tradujeron después aquella deformación a sonido para hacerla perceptible al oído humano.
La onda directa y el último temblor del espacio-tiempo
Tras la unión de los dos cuerpos, el agujero negro resultante no adquiere de inmediato una forma estable. Durante milésimas de segundo queda perturbado y emite ondas gravitacionales mientras se acomoda. Los modos cuasinormales del ringdown describen buena parte de esa relajación, como las notas que permanecen después de golpear una campana.
La onda directa parece contener información de una fase todavía más cercana al momento de la fusión. Su frecuencia de rotación está vinculada al giro del horizonte; su amortiguación, al intenso desplazamiento gravitatorio hacia el rojo que afecta a las señales emitidas en sus proximidades. Cuanto más se acerca una perturbación a esa frontera, más lenta y apagada parece para un observador lejano, hasta desvanecerse.
No salió luz del interior
El horizonte de sucesos no es una pared, una corteza ni una superficie sólida. Es el límite a partir del cual ninguna trayectoria puede regresar al exterior, porque la velocidad necesaria para escapar sería superior a la de la luz. Lo que cruza esa frontera queda desconectado causalmente del resto del universo.
La nueva señal tampoco contradice esta regla. La onda gravitacional no atravesó el horizonte desde dentro, sino que se generó en la dinámica exterior y cercana a él durante la fusión. La física, poco amiga de los milagros redactados con prisa, mantiene intacto el punto de no retorno.
Qué se ha podido medir alrededor del horizonte
La primera propiedad que deja su huella es la frecuencia de rotación. Un agujero negro giratorio arrastra consigo el espacio-tiempo cercano, fenómeno conocido como arrastre de referencia o frame dragging. No es que el objeto dé vueltas dentro de un escenario inmóvil: hace girar el propio escenario. Cerca de la llamada ergosfera, permanecer completamente quieto respecto a un observador lejano resulta imposible.
La segunda magnitud es la gravedad superficial, un parámetro que describe la intensidad del campo gravitatorio en torno al horizonte y determina la rapidez con la que se amortiguan ciertas señales. No debe imaginarse como el peso que sentiría una persona apoyada allí —tal apoyo no existe—, sino como una medida matemática de las condiciones gravitatorias en esa frontera.
Estas dos propiedades permiten comprobar si el objeto resultante se comporta como predice la relatividad general. Los resultados son compatibles con un agujero negro de Kerr. No apareció una grieta en Einstein, al menos por ahora, pero sí una manera nueva de poner su teoría bajo una lupa mucho más potente.
La relevancia está precisamente ahí. Las imágenes del Event Horizon Telescope muestran la sombra y el material luminoso alrededor de agujeros negros supermasivos, mientras las ondas gravitacionales permiten estudiar fusiones mucho más rápidas y agujeros negros de masa estelar. Son ventanas distintas sobre el mismo abismo: una observa su silueta; la otra registra cómo vibra cuando dos de estos objetos chocan.
Un avance enorme, aunque todavía provisional
Los propios investigadores presentan la medición como un primer paso, no como una descripción definitiva del horizonte de sucesos. El cálculo de la masa y la rotación mediante la onda directa todavía utiliza modelos simplificados, y será necesario mejorar las plantillas matemáticas con las que se comparan los datos.
También habrá que encontrar el mismo patrón en otras fusiones. Una detección especialmente limpia puede inaugurar un campo, pero la ciencia necesita repetición: señales con masas diferentes, velocidades de giro distintas y geometrías menos cómodas. Solo entonces podrá saberse si este método funciona con carácter general o si GW250114 fue una ocasión excepcionalmente favorable.
Los análisis publicados muestran que el resultado se mantiene frente a variaciones en parámetros como el instante de inicio, la frecuencia de muestreo o las propiedades estimadas del agujero negro remanente. Esa robustez interna refuerza el hallazgo, aunque no sustituye la prueba decisiva de observar nuevas ondas directas en futuros acontecimientos.
LIGO, Virgo y KAGRA continuarán mejorando su sensibilidad, mientras los observatorios de próxima generación podrán registrar fusiones más débiles y lejanas. Cuanto más limpio sea el dato, más fácil resultará separar la melodía principal del ringdown de ese murmullo breve que conserva información del entorno inmediato del horizonte.
La frontera negra empieza a dejar huellas
Los agujeros negros continúan sin permitir que veamos su interior. Esa prohibición permanece. Lo nuevo es que sus alrededores ya no resultan tan mudos como parecían: la fusión de dos de ellos deja en las ondas gravitacionales una firma capaz de revelar cómo gira el objeto resultante y cómo se comporta la gravedad en el límite del no retorno.
GW250114 no ha abierto una ventana dentro del agujero negro; ha colocado un oído matemático en su umbral. Parece una diferencia pequeña, casi semántica. No lo es. En una región donde desaparecen la luz y cualquier posibilidad de regreso, obtener información del borde constituye una forma bastante literal de acercarse a lo invisible.

Actualidad¿Qué se sabe hoy de los terremotos de Venezuela y cómo sigue el país?
Salud¿Por qué me duelen las piernas por dentro? Causas, síntomas y alertas
Naturaleza¿Dónde siguen activos los incendios en España este 28 de septiembre?
Economía¿Cómo funciona la nueva cuenta de Revolut al 3,51% TAE en España?
ActualidadSan Miguel 2026: fecha, día de la semana y santoral
Actualidad¿Cuánto cuesta el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en 2026?
Economía¿Cuándo llega Kaufland a España y qué ciudades tendrán compra online?
Actualidad¿Qué pasó con el terremoto de Colombia? Balance, víctimas y réplicas
Ocio¿Cuándo es Halloween 2026 en España y qué día se celebra este año?
ActualidadCalendario laboral 2026: ¿cuántos días festivos tendrás en España?
Salud¿Por qué mi sudor huele mal y antes no? Causas y cuándo preocuparse
Ocio¿Cómo queda la Liga Endesa? Fichajes, bajas y renovaciones 2026-27









