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¿Resultados NBA 26 febrero? Warriors arrasan y Denver frena

Jornada NBA con palizas de Warriors y Rockets, candado de Denver a Boston y finales de infarto en Milwaukee y Toronto, con claves y nombres.
La madrugada del jueves 26 de febrero de 2026 dejó una jornada NBA con dos palizas que no admitieron debate, dos partidos que se resolvieron con bisturí en los últimos segundos y un marcador casi “vintage” en Denver. Golden State aplastó a Memphis 133-112, Detroit se impuso a Oklahoma City 124-116, San Antonio sobrevivió en Toronto 110-107, Milwaukee levantó un final de infarto ante Cleveland 118-116, Houston desarmó a Sacramento 128-97 y los Nuggets bajaron a los Celtics a 84 puntos en un 103-84 que sonó a aviso.
En nombres propios, la noche tuvo varias firmas claras, sin necesidad de adornos: Will Richard lideró a unos Warriors con ocho jugadores en dobles dígitos, Cade Cunningham y Jalen Duren empujaron a Detroit con 29 puntos cada uno, Reed Sheppard encendió Houston con siete triples, Alperen Sengun lo redondeó con triple-doble, Nikola Jokic gobernó en Denver con 30 puntos y 12 rebotes, Kevin Porter Jr. clavó el tiro que decidió en Milwaukee y Devin Vassell, con el apoyo de De’Aaron Fox, sostuvo la décima victoria seguida de los Spurs pese a una noche espesa de Victor Wembanyama.
La jornada en una foto: seis partidos, seis lecturas
Hay noches en las que el resumen parece simple —ganó este, perdió aquel— y sin embargo el detalle te cambia la película. Dos equipos se fueron por encima de 128 puntos (Warriors y Rockets), uno dejó al rival en 84 (Nuggets), y en medio quedaron esos duelos que se deciden por una posesión y te obligan a mirar cada falta, cada saque, cada segundo de reloj. Esta combinación es importante porque enseña algo muy concreto del tramo de temporada: quien controla el ritmo, controla el partido; quien no lo controla, acaba corriendo detrás del resultado.
Golden State y Houston ganaron desde la primera mitad, con diferencias que ya olían a sentencia antes del descanso; Denver, en cambio, no necesitó un vendaval ofensivo, le bastó con poner el candado y obligar a Boston a jugar en arena mojada. Detroit sacó provecho de un Thunder muy tocado por las ausencias, y tanto Milwaukee como San Antonio hicieron lo que hacen los equipos que no se caen cuando el partido entra en la zona roja: aguantar. A partir de aquí, lo interesante está en el “cómo” de cada historia, que es donde se esconden las señales.
Warriors, sin medias tintas: 133-112 en Memphis
El 133-112 en Memphis fue una de esas victorias que se explican por acumulación: ritmo alto, piernas frescas, pases rápidos y una superioridad que se fue instalando sin pedir permiso. Los Warriors colocaron a ocho jugadores en dobles dígitos, un dato que no es decorativo: cuando repartes así, el rival no sabe qué foco apagar, y cualquier ajuste llega tarde. En la banda contraria, los Grizzlies se quedaron sin respuesta sostenida y el partido se les fue abriendo como una cremallera.
El momento que partió el encuentro fue ese tramo en el que Golden State apretó el acelerador y ya no lo soltó. Hubo un 14-0 que sirvió de golpe anímico y numérico, una de esas rachas que te cambian el lenguaje corporal: el que va por delante corre más suelto, el que va por detrás empieza a mirar el banquillo. Al descanso, la ventaja ya era clara, y en la segunda mitad Memphis apenas pudo amagar con acercarse antes de que los Warriors volvieran a estirar el partido.
La lectura fina está en el tipo de baloncesto que propuso Golden State: 37 asistencias en 49 canastas, ventaja en rebote (56-39) y una defensa activa que forzó 16 pérdidas. Son números que retratan un plan: mover el balón hasta encontrar el tiro bueno, correr cuando se puede y ensuciarle al rival cada inicio de ataque. En una jornada con tanta diferencia entre marcadores, esta fue una paliza “de identidad”, casi más de sistema que de inspiración.
Detroit aprieta los dientes: 124-116 ante un Thunder en cuadro
Detroit ganó 124-116 un partido con contexto pesado: Oklahoma City llegó sin Shai Gilgeous-Alexander, sin Jalen Williams y sin Chet Holmgren, tres ausencias que no se tapan con una rotación bonita. Aun así, el Thunder salió fuerte y llegó a mandar con claridad en el primer cuarto, pero el partido fue girando hacia un escenario más físico, de pintura, de segundas oportunidades y de ataques más largos, justo el terreno en el que los Pistons se sintieron cómodos.
Los nombres que sostuvieron a Detroit fueron Cade Cunningham y Jalen Duren, ambos con 29 puntos, y en el caso de Cunningham con 13 asistencias, una línea que habla de dirección además de anotación. Duren hizo lo que hace un pívot dominante cuando encuentra ventaja: castigar cerca del aro y acumular rebotes (15) como quien recoge el cambio suelto del suelo, uno tras otro. Detroit necesitaba continuidad… y la tuvo durante casi todo el partido, incluso cuando OKC intentó cambiar el guion desde el triple.
Oklahoma City no se fue por falta de intentos: Jaylin Williams firmó 30 puntos —tope personal— y el equipo metió 18 triples, una forma muy clara de decir “si no puedo ganar en la zona, gano desde fuera”. La remontada, sin embargo, llegó tarde y con demasiado peaje. Detroit cerró mejor, con posesiones más seguras y decisiones más limpias en los minutos donde un despiste es un regalo. La consecuencia práctica es evidente: este tipo de partidos, con bajas y calendario apretando, ponen a prueba la estructura de cada equipo, no solo el talento.
Rockets y Nuggets, dos mensajes distintos: 128-97 y 103-84
Houston y Denver ganaron por paliza, sí, pero no por el mismo camino. Los Rockets trituraron a Sacramento 128-97 con un partido resuelto casi de salida: al descanso ya mandaban 77-50, una diferencia que, en la NBA, te permite gestionar la segunda parte sin entrar en pánico por cada parcial. Sacramento abrió la reanudación con un pequeño arreón, un 13-2 que obligó a mirar el cronómetro con más atención, pero Houston cortó el amago con ajustes y volvió a poner el encuentro en su sitio.
El partido tuvo una cara muy concreta: Reed Sheppard metió siete triples (récord personal) y se fue a 28 puntos, mientras Alperen Sengun firmó un triple-doble de 26 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias, el tipo de línea que, sin exagerar, te ordena un partido entero. Cuando un equipo domina así, el rival empieza a atacar con prisas, a lanzar fuera de ritmo, a perder la paciencia. Houston, además, sacó provecho de una idea simple: mover la defensa de lado a lado, cargar el rebote cuando tocaba y correr cada vez que el partido ofrecía un metro libre.
En Denver, el guion fue el contrario: menos fuegos artificiales, más control. Los Nuggets vencieron a Boston 103-84 con Nikola Jokic anotando 30 puntos y capturando 12 rebotes en una noche de tiro áspero, de esas en las que el balón parece llevar abrigo. Denver defendió con una intensidad constante y fue creciendo con el paso de los minutos, hasta romper el encuentro en la segunda mitad. El detalle que pasó factura a los Nuggets fue la salida temprana de Jamal Murray, que solo jugó 7:51 antes de marcharse por enfermedad, un contratiempo que el equipo absorbió sin perder su plan.
Bucks y Spurs: 118-116 y 110-107 cuando el reloj quema
Milwaukee ganó 118-116 a Cleveland en un final de esos que se revisan en cámara lenta. Dennis Schröder empató a 116 con 35,6 segundos por jugar, y poco después Kevin Porter Jr. respondió con un tiro desde la línea de tiros libres para poner el 118-116 a falta de 20,2. Cleveland tuvo su última bala, y ahí llegó el instante cruel: un posible empate de Jarrett Allen entró fuera de tiempo, por una fracción mínima, lo justo para que el marcador no cambiara. Porter Jr. acabó con 20 puntos y Ryan Rollins añadió 18 en una victoria que no fue limpia ni cómoda, pero sí eficaz.
Cleveland, pese a ir corto de efectivos, compitió con orgullo. Allen firmó 27 puntos y 11 rebotes, y Schröder sumó 26, su mejor cifra desde que aterrizó en los Cavaliers a principios de febrero. En un partido tan apretado, cualquier detalle se vuelve definitivo, desde un rebote mal cerrado hasta un tiro libre que no entra. Milwaukee sobrevivió a esa zona pantanosa porque ejecutó mejor las dos últimas posesiones “serias”. A veces la diferencia entre ganar y perder no es la táctica, es la calma.
En Toronto, los Spurs mantuvieron su racha con un 110-107 que tuvo más pelea de la que sugiere el “ganaron y listo”. Devin Vassell lideró con 21 puntos y De’Aaron Fox aportó 20, y lo hicieron sosteniendo a un equipo que tuvo que remar contra una noche incómoda de Victor Wembanyama, que solo anotó 12 puntos con 3 de 12 en tiros. San Antonio remontó en el último cuarto, se llevó el partido con posesiones bien seleccionadas y estiró su serie a diez victorias seguidas, un tramo que ya pesa en cualquier conversación de clasificación.
Wembanyama, aun con el aro cerrado, dejó su huella en otro sitio: 8 rebotes y 5 tapones, incluido un bloqueo clave en el tramo final. Después del partido habló de cansancio y de sueño, del tipo de desgaste que no aparece en el boxscore pero se nota en el primer paso y en el tacto al tirar. Toronto, por su parte, tuvo a Immanuel Quickley y Brandon Ingram con 20 puntos cada uno, y se quedó con la sensación amarga de haber tenido el partido y haberlo soltado cuando el reloj empezaba a apretar de verdad.
El calendario ya está llamando: lo del jueves 26 en el Pacífico
La NBA no deja espacio para digerir demasiado: el siguiente bloque de partidos llega en el jueves 26 de febrero en horario del Pacífico, que en España se traduce en la madrugada del viernes 27. El menú incluye Heat–76ers y Hornets–Pacers (desde las 01:00), Spurs–Nets, Rockets–Magic y Wizards–Hawks (a partir de las 01:30), Trail Blazers–Bulls (02:00), Kings–Mavericks (02:30), Lakers–Suns y Pelicans–Jazz (03:00) y un cierre de madrugada con Timberwolves–Clippers (04:00). No es solo cantidad: hay cruces con lectura de clasificación, partidos de back-to-back y equipos que llegan con la energía alta… o con las piernas ya pidiendo tregua.
En lo estrictamente deportivo, el foco cae rápido sobre varias líneas: si los Spurs pueden sostener el impulso tras la remontada en Toronto, cómo aterrizan los Rockets después de una paliza que les permitió repartir minutos, y qué versión ofrecen Lakers y Suns en un duelo que suele moverse entre rachas de triples y defensas ajustadas a última hora. Y luego está ese partido de cierre, Wolves–Clippers, que muchas noches te recuerda por qué la NBA de madrugada engancha: marcajes, ajustes, orgullo, estrellas que se miran y deciden quién manda. Hoy la liga dejó números muy distintos —133 por un lado, 84 por el otro—, pero el mensaje es único: el que impone su plan, se lleva la noche.
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Este artículo ha sido redactado basándose en información procedente de fuentes oficiales y confiables, garantizando su precisión y actualidad. Fuentes consultadas: NBA.com, AS.com, ESPN NBA, ESPN Recap, ESPN (Bucks-Cavs), ESPN (Spurs-Raptors).












