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¿Cómo ganó David a Javier en Pasapalabra? El inesperado giro de AlaZ

David sorprendió a Javier en AlaZ con una remontada final de 23-22 que dio la vuelta al duelo de Pasapalabra y dejó una victoria inesperada.

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el plato 2026 de pasapalabra vacio

David Trigo se llevó el último duelo de AlaZ en Pasapalabra con una remontada tan breve como decisiva: terminó con 23 aciertos frente a los 22 de Javier Alonso. Javier había dominado buena parte de la prueba y decidió plantarse con 22; David estaba en 21, necesitaba una respuesta para empatar y acabó acertando dos. No se conformó con salvar los muebles. Fue a por la victoria y la consiguió.

Ese es el motivo por el que el desenlace del programa emitido el 11 de agosto de 2026 ha llamado tanto la atención. David tenía a mano un empate razonablemente cómodo, pero eligió seguir jugando y terminó recuperando el color naranja de ganador. La diferencia fue una sola respuesta. En un concurso de palabras, a veces una palabra pesa como una piedra.

David gana a Javier por 23-22 en un AlaZ decidido al final

El duelo parecía inclinarse hacia Javier. El concursante madrileño firmó la mejor secuencia de la tarde, con 12 respuestas consecutivas, y se mantuvo por delante durante buena parte de la prueba. Cuando ambos alcanzaron los 21 aciertos, Javier encontró una respuesta más y decidió detenerse con 22.

La decisión tenía lógica. Arriesgar cuando el marcador ya obliga al rival a acertar puede convertir una buena actuación en una excursión innecesaria hacia el desastre. Javier, además, había consumido prácticamente su margen: posteriormente lamentó no disponer de tiempo suficiente para intentar otra respuesta ni para recurrir a la ayuda de una letra.

Entonces quedó todo del lado de David.

La jugada de dos aciertos que cambió el ganador

David llegaba al tramo definitivo con 21 respuestas correctas. Una más le bastaba para igualar a Javier. Podía buscar el empate y reducir riesgos, una salida nada extravagante teniendo delante un marcador tan apretado. Pero el barcelonés eligió otra cosa.

Antes de jugar dejó una frase que terminó describiendo la escena mejor de lo previsto: entre la valentía y la temeridad existe una frontera bastante estrecha. Después atravesó esa frontera con éxito. Encadenó dos aciertos, pasó directamente de 21 a 23 y dejó atrás los 22 de Javier.

No hubo una remontada de diez palabras ni una debacle monumental del rival. El golpe fue más pequeño y, precisamente por eso, más televisivo: una decisión tomada en segundos convirtió un posible empate en una victoria.

David podía empatar, pero decidió buscar algo más

Ahí está el detalle que explica el interés del duelo. David no necesitaba obligatoriamente ese segundo acierto para mantenerse vivo. Tras alcanzar el empate podía haberse conformado, pero decidió seguir. El movimiento le permitió cerrar 23-22 y recuperar la posición de ganador.

La secuencia también retrata bastante bien la personalidad que ha adquirido AlaZ desde su estreno. El conocimiento sigue siendo esencial, claro; nadie convierte una ocurrencia temeraria en una respuesta correcta por arte de magia. Pero la gestión del reloj, las pistas y el riesgo introduce una capa táctica que puede alterar un enfrentamiento aparentemente encaminado.

Por qué AlaZ hace posibles estos finales tan ajustados

AlaZ sustituyó a la anterior prueba final de Pasapalabra y modificó algunas de las reglas que condicionan el duelo. Los concursantes deben encontrar una palabra exacta a partir de la definición y de los huecos visibles en pantalla. El participante que llega con más tiempo puede escoger si comienza de la A a la Z o de la Z a la A.

Hay otra peculiaridad decisiva: ante una palabra complicada, el concursante puede pedir una letra adicional, pero hacerlo cuesta cinco segundos de su tiempo. Es decir, la ayuda existe, pero lleva peaje. Ese pequeño mecanismo convierte el cronómetro en algo más que una cuenta atrás: también es una especie de presupuesto de tiempo que hay que administrar.

Javier y David ya habían explicado tras el estreno de la prueba que esa posibilidad obliga a calcular mucho mejor cada movimiento. Una pista puede desbloquear una respuesta, pero abusar de ella evapora el tiempo. Y AlaZ tampoco admite el confortable territorio de los sinónimos: el espacio mostrado corresponde a una respuesta concreta, de modo que hay que ajustar la palabra con mayor precisión.

En el duelo del 11 de agosto ese componente táctico terminó siendo determinante. Javier llegó primero al 22, pero sin margen suficiente para seguir explotando sus opciones. David llegó después y todavía encontró el hueco para atacar.

Javier venía de reaccionar tras una mala racha

El resultado tiene además un pequeño giro de guion porque Javier acababa de recuperar sensaciones. En el programa anterior había dejado atrás una racha incómoda de pasos por la Silla Azul y protagonizó un inicio espectacular en AlaZ: llegó a encadenar un parcial de 22-1 frente a David y completó su primera vuelta con 23 aciertos, quedándose a solo dos respuestas de un bote que entonces ascendía a 874.000 euros.

Parecía, por tanto, que el madrileño había vuelto a encontrar velocidad de crucero. En el siguiente enfrentamiento mantuvo ese buen nivel, con doce aciertos consecutivos y ventaja durante casi toda la partida. Solo que Pasapalabra tiene esa costumbre bastante poco considerada con los pronósticos: el marcador importante es el último.

David aguantó detrás hasta que tuvo su oportunidad. Y cuando apareció, no eligió la opción conservadora.

David y Javier convierten cada AlaZ en una partida táctica

La rivalidad entre David Trigo y Javier Alonso viene ofreciendo enfrentamientos muy equilibrados desde el nacimiento de AlaZ. Ya durante la primera semana de funcionamiento de la nueva prueba habían acumulado dos victorias cada uno y dos empates, una paridad que anticipaba perfectamente el tipo de duelos que vendrían después.

Los dos, además, han mostrado estilos capaces de intercambiar papeles de una tarde a otra. Javier puede encadenar respuestas a enorme velocidad; David ha demostrado varias veces que sabe administrar el tiempo y sobrevivir cuando parece ir por detrás. No hay un patrón demasiado cómodo para el espectador que pretenda adivinar el resultado antes de tiempo. Mejor así.

Fuera de la competición, ambos han explicado que mantienen una buena relación personal tras las cámaras, pese a haberse convertido en adversarios habituales del programa. La rivalidad televisiva, al menos aquí, no necesita fabricar una guerra civil cada tarde para funcionar.

Un solo acierto volvió a cambiar el color de Pasapalabra

El resultado final deja una fotografía sencilla: David, 23; Javier, 22. Javier hizo la tirada más larga del duelo y mandó durante buena parte de la prueba. David se llevó la victoria. No existe contradicción; así funcionan los concursos en los que saber mucho sirve, pero saber cuándo detenerse —o cuándo no hacerlo— también cuenta.

David tuvo delante la posibilidad de asegurar el empate y prefirió buscar un acierto adicional. Le salió bien y recuperó el naranja de ganador. La próxima vez una decisión idéntica podría acabar al revés; ahí vive buena parte de la gracia de AlaZ. Esta vez, sin embargo, la línea fina cayó del lado de David Trigo, que convirtió dos respuestas finales en el golpe que decidió Pasapalabra.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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