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¿Quién es Lucas Paulano, la voz de España en Eurovisión Junior 2026?

Lucas Paulano, ganador de La Voz Kids, llevará la voz de España a Eurovisión Junior tras conquistar a los Reyes con su talento y desparpajo.

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Lucas Paulano

Foto: RTVE

Lucas Paulano, cantante jiennense de 10 años, representará a España en el Festival de Eurovisión Junior 2026. RTVE lo eligió mediante un proceso interno y lo enviará a la final del 24 de octubre en Ta’ Qali, Malta, donde competirán las televisiones públicas de 16 países. La canción española todavía no se ha presentado.

Su nombre no llega de un casting improvisado ni de una ocurrencia televisiva de verano. Lucas ganó La Voz Kids España 2025, fue el vencedor más joven de la historia del programa y lleva años formándose en música. Estudia piano, ha publicado su primer sencillo y conoce escenarios con varios miles de personas delante. Tiene diez años, sí. Pero su trayectoria empieza a ocupar bastante más que una nota al pie.

Lucas Paulano representará a España en Eurovisión Junior

RTVE anunció oficialmente su elección durante la emisión de El Perro Andaluz by Manu Sánchez. Lucas apareció en el programa interpretando Grande Amore, la canción popularizada por el grupo italiano Il Volo, acompañado por la Orquesta Flamenca de Sevilla y el Coro Gospel It. Una presentación con músculo vocal, sin esconderlo detrás de luces, coreografías ni confeti prematuro. Primero la voz; el resto llegará después.

Aquella actuación no será la propuesta española para Malta. Sirvió como carta de presentación mientras la delegación trabaja en la canción con la que Lucas competirá realmente. El director de TVE, Sergio Calderón, ha destacado su voz prodigiosa, su dulzura y su facilidad para conectar con la cámara; César Vallejo, jefe de la delegación española, subraya una combinación poco frecuente a esa edad: técnica vocal y capacidad para emocionar sin parecer que está recitando una lección aprendida.

Ese matiz importa. En los concursos infantiles abundan las voces grandes metidas en cuerpos pequeños, una fórmula que a veces produce admiración y otras un extraño efecto de adulto en miniatura. Lucas conserva, al hablar, la espontaneidad de un niño. Cuando canta aparece otra textura: un timbre grave, templado, con querencia por la canción melódica. No necesita impostar solemnidad. La solemnidad, por suerte, tampoco suele dar puntos.

El propio cantante ha resumido su actitud ante el festival con bastante menos ceremonia: pretende disfrutar, conocer gente y “liarla parda”. Una declaración razonable para alguien que viaja a Eurovisión Junior, aunque el ecosistema eurovisivo empiece a fabricar pronósticos antes incluso de conocer la canción.

De Jaén a ganar La Voz Kids

Lucas nació en Jaén en 2016 y creció en una familia donde la música no era una visita de domingo. Su padre cantaba en casa y fue quien percibió muy pronto la facilidad del niño para reproducir melodías. Lucas recuerda que comenzó a cantar con apenas dos o tres años, primero entre familiares, canciones compartidas y ratos domésticos. Esa trastienda que rara vez aparece cuando la televisión presenta un talento como si hubiese brotado, perfectamente afinado, de una maceta.

El gran salto llegó en 2025. Con solo ocho años, Lucas ganó la décima edición de La Voz Kids dentro del equipo de Manuel Turizo y se convirtió en el vencedor más joven del formato en España. Durante las audiciones ya había provocado una disputa estratégica entre los miembros del jurado, pero su evolución durante el concurso terminó de dibujar el perfil: potencia, afinación y un gusto musical bastante alejado del repertorio infantil previsible.

En la final se impuso mediante la votación del público del plató frente a los representantes de los otros equipos. Interpretaciones como Amor eterno, Algo de mí o Quiéreme mientras se pueda mostraron una voz con volumen, pero también con sensibilidad interpretativa. No era únicamente cuestión de alcanzar notas. Lucas parecía entender lo que estaba cantando, una diferencia pequeña sobre el papel y enorme cuando se enciende el micrófono.

Tras el concurso, Manuel Turizo lo invitó a participar en tres conciertos de su gira española. Lucas actuó en Granada, Madrid y Sevilla ante miles de espectadores, una experiencia que explica por qué se mueve en escenarios grandes sin la rigidez de quien está contando mentalmente cada paso. En diciembre de 2025 publicó Todo sigue igual, su primer sencillo, y comenzó a trabajar en nuevas canciones con el compositor y productor Alejandro Jaén.

Una formación musical poco habitual a los diez años

La precocidad no significa que todo dependa de un don caído del cielo. Lucas estudia piano en el Conservatorio Profesional de Música Ramón Garay de Jaén y compagina esa formación con el colegio, las grabaciones y las actuaciones. Su rutina se mueve entre cuadernos, partituras, ensayos y escenarios. Nada especialmente glamuroso visto de cerca; ahí suele estar, precisamente, la base de una carrera.

Su repertorio de referencias también ayuda a entender su forma de cantar. Escucha a Rocío Jurado, Rocío Dúrcal, Luis Miguel, Camilo Sesto y David Bisbal, pero también a artistas más próximos a su generación, como Saiko, Quevedo o el propio Manuel Turizo. Es una mezcla curiosa, casi una radio familiar encendida durante varias décadas: copla, balada, ranchera, pop latino y música urbana.

De esa combinación sale una voz que no parece encerrada en una sola moda y que puede resultar útil en Eurovisión Junior, donde la canción debe entrar con rapidez sin convertir al intérprete en un elemento decorativo de la puesta en escena. Lucas posee potencia para una balada, pero también naturalidad para una propuesta con más movimiento. Encajarlo bien será trabajo de RTVE.

Fuera de la música, se define como un niño con mucha energía. Le gustan el fútbol, la natación, la cocina y la ciencia, mantiene su vida escolar y disfruta de las amistades que ha formado tanto en el colegio como en el conservatorio. Son detalles aparentemente menores, aunque devuelven la historia a su escala real. Lucas no es solo “el representante español”, una etiqueta enorme para cualquiera y más aún a los diez años. Sigue siendo un alumno de Primaria que tendrá que llevar deberes en una maleta rumbo a Malta.

El día que cantó ante Felipe VI y Letizia

Antes de convertirse en la voz española de Eurovisión Junior, Lucas Paulano ya había actuado ante los reyes Felipe VI y Letizia. Ocurrió durante una visita oficial a Jaén con motivo del aniversario de la capitalidad de la ciudad. El niño interpretó el himno de Jaén durante un acto institucional, un escenario de esos en los que hasta las lámparas parecen exigir protocolo.

Lucas explicó después que controló los nervios imaginando que estaba en casa, aunque sin olvidar que se encontraba en un lugar importante. La fórmula parece sencilla; aplicarla delante de los Reyes ya es otra historia. Tras la actuación, contó que Felipe VI y Letizia le dijeron que cantaba muy bien, bromearon sobre su desparpajo y le recomendaron que siguiera estudiando. Felicitación, broma y recordatorio escolar: bastante española, en realidad.

El episodio ha recuperado protagonismo tras conocerse su elección para el festival porque ofrece una imagen muy aprovechable: el niño que cantó ante los Reyes llevará ahora, en sentido figurado y televisivo, la bandera española a Malta. Conviene no convertir la escena en leyenda palaciega. Fue una actuación institucional, no una audición secreta en Zarzuela. Pero sí demuestra algo útil: Lucas sabe cantar bajo presión y mantener la compostura cuando el público impone.

La visita también mostró la naturalidad con la que se mueve fuera de un plató. Ni gesto impostado ni frase prefabricada. Lucas agradeció los elogios y siguió hablando como lo que es: un niño al que le gusta cantar y al que, de pronto, empiezan a colocar delante responsabilidades bastante grandes.

La canción de España continúa bajo secreto

A comienzos de agosto, RTVE no ha revelado ni el título ni el estilo de la canción que interpretará Lucas Paulano en Eurovisión Junior 2026. La corporación asegura que está seleccionando la propuesta con cuidado y que busca una candidatura capaz de conectar tanto con el público como con los jurados internacionales. Traducido del idioma institucional: la voz está elegida, pero falta construir el traje musical adecuado.

Ese será el punto decisivo. Lucas posee potencia y sensibilidad para afrontar una balada, aunque reducirlo a permanecer quieto bajo un foco sería desaprovechar su naturalidad escénica. También podría funcionar una canción de crecimiento progresivo, con alguna raíz española y un estribillo inmediato. Lo complicado será evitar los dos precipicios habituales del género: una letra demasiado infantil o una producción tan adulta que convierta al cantante en invitado de su propia candidatura.

La selección interna supone una apuesta clara de RTVE por partir de un intérprete conocido y trabajar después alrededor de sus cualidades. La decisión reduce la incertidumbre vocal, aunque aumenta la responsabilidad sobre la composición. Tener un buen motor sirve de poco cuando la carrocería parece diseñada por un comité reunido un viernes a última hora.

La interpretación de Grande Amore confirmó la capacidad de Lucas para sostener una canción exigente, pero no ofrece pistas concluyentes sobre el rumbo de la candidatura. El tema definitivo deberá encontrar un equilibrio entre identidad, emoción y recuerdo inmediato. En Eurovisión, donde cada país dispone de pocos minutos para hacerse notar, la sutileza necesita un buen altavoz.

Malta, 24 de octubre y 16 países

La vigesimocuarta edición de Eurovisión Junior se celebrará el sábado 24 de octubre en Ta’ Qali, Malta. El festival reunirá a 16 radiotelevisiones públicas y volverá a colocar a niños y adolescentes en el centro de una producción televisiva internacional que mezcla música, espectáculo y esa aritmética emocional de los doce puntos.

Participarán Albania, Armenia, Chipre, España, Francia, Georgia, Irlanda, Italia, Macedonia del Norte, Malta, Montenegro, Países Bajos, Polonia, Portugal, San Marino y Ucrania. Lucas competirá, por tanto, con representantes de otros 15 países. Habrá estilos, idiomas y puestas en escena muy diferentes; luego el marcador fingirá que todo puede reducirse a una cifra.

España forma parte de Eurovisión Junior desde su primera edición, celebrada en 2003. Ganó en 2004 con María Isabel y Antes muerta que sencilla, una canción convertida en pieza de arqueología pop colectiva: basta pronunciar el título para que media España complete el estribillo. El país también logró dos segundos puestos durante sus primeras participaciones y regresó al certamen en 2019 después de una larga ausencia.

En 2025, Gonzalo Pinillos terminó quinto con Érase una vez (Once Upon a Time). Francia ganó aquella edición con Lou Deleuze y sumó su cuarta victoria. Lucas recibe, por tanto, una candidatura que no parte de un solar vacío: España suele obtener buenos resultados en el festival infantil y la comparación con los representantes anteriores llegará en cuanto se escuche la nueva canción.

También aparecerá, inevitablemente, la comparación con María Isabel. No porque sus estilos sean parecidos —no lo son—, sino porque la victoria de 2004 continúa funcionando como medida sentimental del éxito español. Veintidós años después, el recuerdo sigue ahí, brillante y algo travieso, como un trofeo colocado en la estantería del salón.

Una voz joven para una candidatura con ambición

Lucas Paulano llega a Eurovisión Junior con tres ventajas visibles: experiencia televisiva, formación musical y una voz reconocible desde los primeros segundos. También cuenta con algo menos medible, esa seguridad escénica que permite cantar ante un auditorio lleno, una orquesta o los Reyes sin quedarse congelado mirando el suelo.

La incógnita sigue siendo la canción. De su calidad, de la puesta en escena y de cómo se proteja la personalidad del intérprete dependerá que España presente una candidatura competitiva o simplemente correcta. Lucas no necesita que lo disfracen de fenómeno ni que se le atribuya una madurez imposible. Necesita una composición a su medida, ensayos y espacio para seguir siendo quien es.

Tiene diez años, viene de Jaén y ganó La Voz Kids antes de terminar la Primaria. El 24 de octubre cantará por España en Malta. El resto —los pronósticos, los puntos, la liturgia eurovisiva y ese entusiasmo nacional que pasa de la euforia al funeral en tres minutos— llegará después. Primero falta escuchar la canción. Ahí empezará, de verdad, la candidatura.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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