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¿Quién era Rafael Romero, padre de Blanca Romero, fallecido en Gijón?

Blanca Romero despide a Rafael Pablo Romero, su padre, fallecido a los 81 años en Gijón tras meses delicado de salud y rodeado de su familia.

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Blanca Romero
Blanca Romero / WIKIPEDIA

Blanca Romero atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida. Su padre, Rafael Pablo Romero, ha fallecido este domingo 9 de agosto de 2026 en Gijón, Asturias, a los 81 años, después de varios meses con un estado de salud delicado. La actriz y modelo asturiana había permanecido muy pendiente de él y viajó con frecuencia a su tierra durante su enfermedad.

No se ha comunicado públicamente una causa médica concreta del fallecimiento. Sí se sabe que Rafael Romero llevaba enfermo desde hacía meses y que en octubre de 2025 tuvo que ser hospitalizado. Blanca habló entonces abiertamente de su preocupación y llegó a desplazarse a Asturias para acompañarlo. Había una enfermedad y un deterioro conocido, pero no existe un diagnóstico público que permita atribuir su muerte a una patología determinada.

Blanca Romero despide a su padre con un mensaje muy personal

Horas después de conocerse la noticia, Blanca Romero expresó públicamente su dolor con unas palabras dirigidas directamente a su padre: «Te vamos a echar tanto de menos. Vuela alto, torero». El mensaje iba acompañado de fotografías familiares y dejaba ver algo que había quedado bastante claro durante los últimos meses: la estrecha relación entre ambos.

La actriz también recordó el papel que Rafael había tenido en la vida de sus hijos, Lucía y Martín. No era simplemente el abuelo que aparece de vez en cuando en las fotografías familiares. Había sido una presencia cotidiana y un apoyo esencial en la crianza. De ahí que su despedida tenga un tono íntimo, sin grandes artificios. Para la familia no se marcha únicamente el padre de Blanca Romero; desaparece una de esas figuras alrededor de las cuales acaba organizándose buena parte de la vida doméstica.

Ese detalle explica mejor el dolor que cualquier colección de adjetivos. La fama pertenece a Blanca, las cámaras también, pero la historia que hay detrás es mucho más reconocible: hijos, nietos, enfermedad y viajes para estar cerca. Una familia que durante meses sabía que la salud del abuelo atravesaba un momento complicado.

Quién era Rafael Pablo Romero

Rafael Pablo Romero fue constructor de profesión y una persona conocida en Gijón tanto por su actividad empresarial como por su estrecha vinculación con el mundo taurino. Precisamente de ahí nace el «torero» con el que su hija se ha despedido de él, una palabra pequeña pero cargada de historia familiar.

Entre sus proyectos estuvo el Gran Hotel Jovellanos de Porceyo, un edificio particularmente ligado a la biografía de Blanca Romero. Allí se celebró en 2001 el convite de su boda con Cayetano Rivera Ordóñez. Con el paso de los años, el inmueble cambió de función y pasó a albergar el Centro Intergeneracional Jovellanos.

Rafael Romero estaba casado con Blanca Aurora Ezama y era padre de tres hijos: Blanca, Tatiana y Alejandro. También era abuelo de tres nietos. Su vida, por tanto, quedaba bastante lejos de ser únicamente la del «padre de una famosa», etiqueta cómoda para los titulares pero inevitablemente estrecha para contar a una persona.

Su relación con el mundo de los toros

El ambiente taurino formó parte de la vida de Rafael Romero y de su entorno en Gijón. La conexión resulta todavía más llamativa por la propia historia sentimental de Blanca, que estuvo casada con Cayetano Rivera Ordóñez, aunque conviene no confundir ambas cosas: la afición y los vínculos taurinos de Rafael eran anteriores y propios.

Su figura era conocida en la ciudad precisamente por esa mezcla de actividad empresarial, relaciones sociales y afición taurina. Nada especialmente cinematográfico. Más bien una presencia reconocible en Gijón durante décadas, mucho antes de que el apellido Romero quedara asociado para el gran público a la carrera de su hija.

Los meses de enfermedad que preocuparon a Blanca Romero

Las primeras señales públicas de preocupación aparecieron en octubre de 2025. Blanca Romero explicó entonces que su padre se encontraba ingresado y dejó claro dónde quería estar: en Asturias, junto a los suyos. Durante aquellos días compatibilizó sus compromisos profesionales con viajes para acompañarlo.

Más tarde contó que lo había encontrado muy decaído y prácticamente sin ganas de hablar, pero que la llegada de la familia y de sus nietos había provocado una reacción positiva en su ánimo. Aquella experiencia hizo visible algo bastante elemental y, a veces, olvidado entre hospitales, pruebas y partes médicos: el acompañamiento emocional también pesa cuando alguien está enfermo.

A lo largo de 2026 continuó viajando a Asturias para verlo. El pasado 26 de julio, apenas dos semanas antes del fallecimiento, compartió una imagen junto a él. Rafael aparecía sentado en un sillón y la fotografía terminó convirtiéndose, sin que entonces pudiera saberse, en la última imagen pública de padre e hija antes de su muerte.

El último adiós a Rafael Romero en Gijón

La capilla ardiente ha sido instalada en el Tanatorio Gijón-Cabueñes, donde familiares y personas cercanas despiden a Rafael Pablo Romero. Sus restos serán incinerados y el último adiós se desarrollará en la intimidad familiar.

La elección de Gijón tiene poco de circunstancial. Allí estaba buena parte de su vida, allí desarrolló su actividad profesional y allí permanece profundamente vinculada Blanca Romero, que nunca ha escondido su relación con Asturias pese a pasar buena parte del año fuera por trabajo.

Es también el lugar al que regresó cuando la salud de su padre empezó a empeorar. Y al que había vuelto durante estos meses. A veces la geografía familiar funciona así: uno se va muchas veces, pero sabe exactamente dónde tiene que regresar cuando las cosas se tuercen. Para Blanca, ese lugar seguía siendo Asturias.

Una pérdida que devuelve a Blanca Romero a su lado más familiar

La muerte de Rafael Pablo Romero deja a Blanca Romero en un escenario muy distinto del que habitualmente acompaña su nombre. Fuera quedan durante unas horas las series, los programas de televisión, las campañas de moda o las alfombras rojas. Ha muerto su padre, a los 81 años, después de meses de problemas de salud y rodeado de una familia que había intentado mantenerse cerca durante este periodo.

Su despedida pública también retrata esa relación. No necesita demasiadas vueltas: agradecimiento, cariño hacia el abuelo de sus hijos y ese «vuela alto, torero» que concentra en cuatro palabras buena parte de la memoria compartida.

Rafael Romero será despedido en Gijón, la ciudad a la que estuvo ligado personal y profesionalmente durante décadas. Para el público era principalmente el padre de Blanca Romero. Para ella, para Lucía, Martín y el resto de la familia, evidentemente, era bastante más.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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