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¿Quién dará las Campanadas 2025 en La 1? Chenoa y Estopa
Chenoa y Estopa serán los responsables de despedir 2025 y dar la bienvenida a 2026 en La 1 de Televisión Española, desde la Puerta del Sol de Madrid.

Chenoa y Estopa conducirán Campanadas en La 1 desde la Puerta del Sol: horarios y claves de una Nochevieja con sello musical en Madrid, 2025.
Chenoa y Estopa serán los responsables de despedir 2025 y dar la bienvenida a 2026 en La 1 de Televisión Española, desde la Puerta del Sol de Madrid. La confirmación llegó el 18 de diciembre en un anuncio público que activó el modo fiesta: la cadena pública opta por un trío con ADN musical y popular para asegurar una retransmisión reconocible, en directo, con colmillo televisivo y sin perder la liturgia de siempre: cuartos, doce campanadas, uvas, brindis y la primera felicitación del año en abierto.
El relevo llega tras la baja de Andreu Buenafuente por motivos de salud, que dejó en el aire la dupla prevista con Silvia Abril. RTVE resolvió la incógnita a menos de dos semanas de Nochevieja con Laura Corradini “Chenoa” y los hermanos José y David Muñoz (Estopa) al frente. La jugada encaja: caras queridas, capacidad de directo y tono de cercanía. El objetivo es claro —y medible—: proteger el liderazgo recuperado el año pasado en la franja más simbólica de la televisión española.
Un anuncio con pulso de evento y un relevo a contrarreloj
El calendario apretaba. El mensaje de Buenafuente, sincero y prudente, obligó a la cadena a buscar sustitutos con rapidez para la retransmisión central desde el kilómetro cero. La elección de Chenoa —finalista de la primera edición de Operación Triunfo y hoy rostro asentado en el entretenimiento— y de Estopa, con un repertorio que atraviesa generaciones, fue presentada en Madrid con aire de acontecimiento: iluminación, conexiones, declaraciones y esa sensación —tan de Nochevieja— de que la tele vuelve a convocar a todo el país a la misma hora.
El movimiento, más allá del titular, tiene una lectura estratégica: RTVE refuerza su marca en la noche más transversal del año con figuras que suman reconocimiento y oficio. Chenoa entiende el directo, controla el ritmo y maneja la empatía en cámara. Estopa aporta complicidad instantánea, carisma de barrio y esa retranca que funciona cuando el reloj aprieta. El resultado es una presentación de Campanadas más musical, con chispazos de humor y cero solemnidad impostada. El formato no se toca —no se debe tocar—; se adereza con la personalidad de quienes acompañan al reloj.
Qué se verá el 31 de diciembre: la liturgia y la mecánica
De 23.33 a 00.07 —aproximadamente— se comprimen los minutos más vigilados de la noche en La 1. El tramo arranca con un calentamiento desde el set exterior en la Real Casa de Correos, donde los presentadores marcan tono y explican la operativa: recordar los cuartos (no cuentan como campanadas), respirar hondo, preparar uvas, mirar el balcón y no precipitarse. La cadena cuida la pedagogía para evitar equívocos: se subraya la diferencia entre los cuartos y las doce campanadas, se sincronizan grafismos y rótulos, se despejan dudas con frases cortas y claras, y se permite —si cuadra— un guiño personal.
El minuto de oro llega a medianoche. La realización alterna el reloj, el plano abierto de la plaza, una cámara aérea que recoge el manto de confeti y los primeros abrazos, y la reacción contenida de los presentadores al cerrar la docena. Después, saludo, felicitación y la entrada en el especial musical de Año Nuevo. Para Canarias, La 1 emite su bloque propio cerca de la 0.50 (hora peninsular), con escenario y presentadores específicos desde Santa Cruz de Tenerife. En streaming, RTVE Play ofrece la señal en directo; fuera de España, la referencia es TVE Internacional a través de operadores locales.
El plano técnico es exigente: delay mínimo, redundancia de enlaces, control de sonido con referencia al carillón, monitorización de retorno para que los presentadores escuchen la primera y la última campanada con precisión. Se ensaya el timing y se definen las palabras clave. El resto es oficio y sangre fría. A esas, Chenoa y Estopa llegan con la partitura aprendida.
Quiénes son los anfitriones: perfiles, recorrido y lo que aportan
Chenoa se ganó un lugar en la memoria colectiva con OT y lo consolidó con una carrera sostenida como cantante y presentadora. Ha pisado platós, festivales y escenarios de toda escala. En TV maneja los tiempos, mira a cámara con naturalidad, improvisa con gracia y entiende el tono familiar que exige una Nochevieja en directo. No necesita sobreactuar para transmitir autoridad; le basta una dicción limpia y un par de frases bien colocadas para llevar la cuenta sin dramas. En resumen: fiabilidad y cercanía.
Estopa es otra cosa y a la vez lo mismo: David y José Muñoz llevan más de 25 años de carrera con canciones que cualquiera puede tararear, de “Como Camarón” a “Vino tinto” o “La raja de tu falda”. No hacen falta grandes teorías para entender su valor en un directo de fin de año: complicidad con el público, humor costumbrista y una imagen absolutamente transversal. En la presentación, bromearon con el vestuario, con la posibilidad de soltar algún estribillo entre cuartos y campanadas y con la idea —muy suya— de que la fiesta se debe llevar con normalidad, sin convertirla en una ceremonia solemne.
El balance entre ambos —el orden televisivo de Chenoa y la chispa de Estopa— promete un guion que combina instrucciones claras, pequeñas bromas en el momento justo y un clima emocional amable. Si algo penaliza en las uvas es la confusión. Si algo suma, la naturalidad. Este trío parece diseñado para lo segundo.
Qué pretende RTVE con esta elección: consolidar el liderazgo
La Nochevieja pasada fue el regreso de La 1 al primer puesto. La retransmisión con David Broncano y Lalachus dejó datos de audiencia contundentes —por encima del 30% de cuota y picos por encima de los 5,6 millones en el minuto exacto del cambio de año— y confirmó que la marca “Campanadas de TVE” se impone cuando el casting es reconocible y el tono, transversal. Aquello encendió una luz verde en la corporación: reivindicar el liderazgo no exige piruetas, sino escoger anfitriones que no rompan la atmósfera de reunión familiar.
Este año, la competencia llega también afilada. Antena 3 repite con Cristina Pedroche y Alberto Chicote, que celebran una década despidiendo el año juntos y multiplican alcance con la simultánea en Antena 3, laSexta y atresplayer. Mediaset apuesta por Sandra Barneda y Xuso Jones con un marco distinto: Formigal-Panticosa como escenario de nieve para Telecinco y Cuatro. Y cada autonómica juega su partida local con sus presentadores de referencia. La pelea no será monocolor, pero la experiencia de años demuestra que la Puerta del Sol en La 1 conserva una inercia histórica cuando el casting acompaña.
En ese tablero, Chenoa y Estopa ofrecen una respuesta clara: amplitud de público y alto recuerdo. No necesitan presentación, ni explicación, ni justificación. Aparecen, sonríen, cuentan los cuartos con calma y acompañan el rito sin distraer del reloj. Para quien toma decisiones de parrilla, eso vale oro.
Realización y guion: precisión, tono y pequeños guiños
Un clásico que no caduca: explicar qué viene antes (los cuartos) y qué viene después (las doce). Las campanadas no se narran, se marcan. El guion ordena silencios —sí, silencios— y busca la frase exacta tras la duodécima: un deseo breve, una felicitación limpia, un brindis sin estridencias. La consigna para los presentadores suele ser clara: no pisar el sonido del reloj, no sobrecargar de chistes el tramo caliente y reservar la personalidad para la previa y los saludos de cierre.
Con Chenoa, ese patrón se cumplirá con claridad en la dicción y cerca del público que sigue sus apariciones en televisión. Con Estopa, se abre la puerta a guiños musicales en la previa y a comentarios de backstage que, bien colocados, funcionan muy bien en salones llenos y con la tele de fondo. Alguna anécdota de gira, una rima improvisada, una broma blanca con el vestuario. Lo justo. La prioridad, repetimos, es que todo el mundo entienda cuándo empieza y cuándo acaba.
Programación y accesos: dónde y cómo seguir la señal
La retransmisión principal se verá en La 1 y su señal simultánea en RTVE Play. La emisión internacional viaja por TVE Internacional, con disponibilidad dependiendo del país y del operador contratado. En España, la TDT y las plataformas de cable/IPTV garantizan la recepción sin sobresaltos. Es previsible que la cadena ofrezca, tras el primer brindis, su especial musical de Año Nuevo, con artistas invitados y piezas grabadas a lo largo de diciembre.
Canarias mantiene su propia ventana. La 1 conectará desde Santa Cruz de Tenerife para recibir el 2026 en el huso insular, con presentadores y escaleta propios. La organización isleña ha virado en los últimos años a un formato con mayor peso musical, con actuaciones en directo y una puesta en escena distinta a la de la Puerta del Sol. El resultado es una doble postal Nochevieja tras Nochevieja: primero Madrid, luego Tenerife.
El contexto reciente: la audiencia de 2024–2025 y lo que enseñó
La última entrada de año dejó varias lecciones de programación. Una, que el tono de cita nacional rinde: una puesta en escena reconocible, voces con autoridad amable y una promoción clara en las semanas previas. Dos, que la segunda pantalla no es un enemigo, sino un amplificador: los clips de “saludo al rival”, las bromas compartidas entre balcones y los instantes de espontaneidad generan conversación que suma audiencia. Tres, que la competencia de Atresmedia no cede terreno gratis: el “evento Pedroche” ha sido un motor de atención sostenido en la última década y obliga a RTVE a sostener el pulso con una oferta inequívoca.
A la vista de esos aprendizajes, la elección de Chenoa y Estopa parece buscar continuidad, no un volantazo. Musculatura musical, espontaneidad controlada, dosis de humor y la convicción de que la estrella de la noche no es el presentador, sino el reloj de Sol. Si el trío se atiene a esa regla, La 1 tendrá mucho terreno ganado.
Nombres propios y expectación: detalles que importan
El casting de Nochevieja funciona como un medidor de conversación mediática. Cristina Pedroche y Alberto Chicote encadenan año tras año titulares, con el vestido de Pedroche convertido en un fenómeno cultural por derecho propio. Su “década juntos” en Atresmedia es una efeméride que añade presión a la batalla. Sandra Barneda y Xuso Jones abren otra vía desde Formigal-Panticosa, una postal blanca que compite en estética y marco. En el lado de TVE, la suma de Chenoa con Estopa genera otra expectativa diferente: la de la fiesta confiable, un clima de familiaridad que, en un salón lleno, vale tanto como el golpe de efecto.
Hay fechas y cifras que sostienen el relato: el 18 de diciembre se resolvió el reemplazo y el año pasado La 1 recuperó el liderazgo con una media en torno al 31% de cuota y picos por encima de 5,6 millones en el instante clave. Esos números, más allá del baile habitual entre fuentes, sirven para fijar rumbo. El resto lo decidirán la realización en directo, la precisión en la narración de los cuartos, y —no menor— la meteorología de una plaza al aire libre.
Por qué la Puerta del Sol sigue mandando
Hay símbolos que no se devalúan. La Puerta del Sol y su reloj de Gobernación —calibrado al milímetro, mantenido por especialistas y con un carillón que ya es banda sonora de país— han sobrevivido a décadas de televisión. La imagen área de la plaza, la alfombra de confeti, el primer plano de los presentadores en el balcón, la marea de móviles levantados y la forma en que España hace “tres, dos, uno” en sus casas con una sonrisa contenida. Cambian los nombres, no cambia la mística.
RTVE lo sabe y la competencia también. Por eso el esfuerzo por renovar rostros sin alterar el esqueleto. Por eso la sincronía con los servicios informativos para que el Telediario 2 funcione como altavoz de la noticia. Y por eso la insistencia en que, aunque haya bromas y guiños, no se juegue con los tiempos canónicos. La emoción viaja sobre la precisión.
Lo que está en juego el 31 de diciembre
El 31 se miden tres cosas. Audiencia, recuerdo y conversación. La primera se verá al día siguiente; la segunda, en enero cuando todavía queden memes circulando; la tercera, desde la propia noche con picos en redes. Chenoa y Estopa llegan con ventajas en las tres: alto conocimiento popular, imagen positiva transversal y capacidad para generar clips amables que no distraen del rito. Si la retransmisión evita sobresaltos técnicos y mantiene el tempo del reloj como faro, La 1 habrá resuelto con nota un relevo que, sobre el papel, venía cargado de incertidumbre.
Quedará, como siempre, la postales de salón: familia, amigos, uvas preparadas, brindis con cava o sidra, nervios por no trabarse en la quinta o la sexta, risas cuando alguien se salta una. La tele acompaña desde el balcón. Este año con Chenoa poniendo orden y Estopa aportando chispa. Una Nochevieja con sello musical y la intuición de que, a medianoche, el país volverá a latir al mismo compás. Doce golpes, doce deseos. Y la voz de La 1 —esta vez, voz de dos guitarras y una presentadora de oficio— cubriendo el silencio justo antes de empezar a contar.

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